Utopía o sueños perdidos
¿El socialismo?, bien gracias

Por Raúl Legnani*
Urumex80@gmail.com

“Nosotros queremos construir una vía al socialismo aunque no sabemos como se hace. Pero, hay un porcentaje muy alto de militantes que no tiene interés en discutir este tema”, dio a El País el dirigente histórico del MLN, Julio Marenales.

Entre los que no quieren discutir dentro del MPP, “son compañeros que están institucionalizados” y agrega que “el problema fundamental que tenemos es que se institucionaliza la cabeza con la institucionalidad del sistema vigente”, reafirma Marenales.

El desafío que está planteando, por encima de si esta formulación es un recurso discursivo y coyuntural para definir correlaciones internas, no hay la menor duda de que es un tema que trasciende al MPP y que ingresa, polémicamente, en la mayoría de los sectores de la izquierda, sean de matriz marxista o no.

Dicho con toda sinceridad: la izquierda uruguaya no discute sobre la posibilidad o no de superar el capitalismo, en la actual hora de un mundo en el que desapareció la URSS y la socialdemocracia europea está a un paso de su muerte.

Hoy no hay estudios serios sobre como avanzar hacia una nueva sociedad, por eso la palabra socialismo se parece más a una utopía o al recuerdo de sueños perdidos, en tanto nadie ha dicho con valentía si China, Vietnam o Cuba son socialistas o no.

No hay la menor duda que la caída del socialismo real fue un duro golpe y no solo para los comunistas, porque aquellos que dijeron que la implosión de aquel socialismo “no es nuestro duelo”, sintieron las vibraciones del golpe en sus propias entrañas.

Hay dos subtemas que se conjugan: a) ¿la perspectiva de la humanidad es la de un capitalismo eterno; b) ¿es válido plantearse la sociedad socialista en un solo país o hay que esperar a que el capitalismo se desarrolle aún más de forma global, para que el desarrollo de las fuerzas productivas auguren la posibilidad de plantearse la nueva sociedad de forma práctica y concreta?

Nada de esto se discute en nuestra izquierda y temo que en el resto del mundo pasa lo mismo. No es un debate, por cierto, para aplicar ya las consecuencias de un primario análisis, pero que el tema debe estar sobre la mesa, lo debe estar.

El atraso, en esta materia, es grande. Por eso la aproximación a una idea sobre el asunto de fondo, va a llevar su tiempo, porque cualquier precipitación puede aproximar al fracaso a las propuestas progresistas, en tanto la vida ya demostró que los giros a la izquierda por simple voluntarismo, terminan en tragedia o en atraso del desarrollo de las economías nacionales.

A la vez es muy peligroso no plantearse, por lo menos a través de la duda, la alternativa de aproximación a una propuesta superadora del capitalismo. De otra forma, sin esa duda que cuestiona y provoca, se va a caer necesariamente en las conservadoras socialdemocracias europeas, que navegan entre el fracaso o el desastre.

Dicho esto, no para diferenciarse de las derechas liberales, sin duda también de las más conservadoras, sino para saber por donde se está caminando y hacia donde.

Hasta ahora en nuestra izquierda no hay una elaboración profunda e incluso lo que hay es un permanente intento de alejarse de ese debate, donde muchas veces existe temor a que en esa elaboración se cuelen posturas que solo buscan marcar el perfil de quien las esgrime.

Esta aproximación que la militancia reclama a gritos, particularmente entre aquellos que están por encima de los 50 años de edad, solo ha tenido propuestas tímidas de cómo ir cambiando la propiedad de los medios de producción. Por eso surgen sugerencias de fomentar cooperativas y modelos de autogestión, que solo prosperan con dificultades cuando cuentan con apoyo del Estado.

Comenzar a analizar todos estos temas y otros, requiere de paciencia y de rigor científico, sabiendo que no pueden transformarse en imposiciones ideológicas para con el Frente Amplio y para la propia sociedad uruguaya.

El desafío es inmenso y no solo se juega en el estadio Centenario, sino que requiere del aporte de la intelectualidad latinoamericana y mundial, mientras tanto el proyecto de izquierda uruguayo está vigente, más en un país donde el desarrollo capitalista es desigual, aunque cada vez queden menos tierras improductivas y que el problema del desarrollo de las fuerzas productivas aún se puede avanzar, dentro de las actuales reglas de juego.

*Maestro y periodista

Columna publicada el 17 de marzo en La República

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