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Diaria poesía de la comunión
Diario Poético, de Julia Galemire*
Por Tito Alvarado
Ediciones La Gotera, Montevideo, Uruguay 2005
Aunque trabajemos con material escrito, esto no quiere decir que todo lo escrito sea ley fijada a fuego en la piedra. Cada mirada es única y más única se vuelve esta cuando usa formas que rompen lo acumulado por el saber humano. Se supone que un diario de vida fija el hacer y el sentir de un alguien perfectamente identificable, pero sumido en el misterio, pues lo escrito está destinado a un único lector que es la misma persona que escribe el diario. Julia Galemire con su Diario Poético, nos muestra, una vez más, que la escritura es un volver a escribir lo ya escrito y al hacerlo se inaugura de nuevo la literatura. No son voces para un coro ni borrón y nueva escritura, Es la polifonía, es el universo de lo distinto multiplicado en versos que lo hacen multi-verso.
Estamos ente un diario único en su género, diría que intencionalmente único. En la portada vemos, ordenados al azar, siete recortes de periódicos, que hablan de poetas o de poéticas, unas lineas nos sugieren un cuaderno y para reafirmar esta idea de diario de vida tenemos que el título del libro: Diario Poético esta escrito con el esmero caligráfico de quien, día a día, resume lo que han sido sus vivencias. En la tercera página, como un subtítulo, leemos: “Hoy rompo el silencio / Las vivencias quieren / ser palabras” y lo son pues la literatura se escribe con palabras que tienen la misión de comunicarnos algo que el escritor quiere comunicar.
Todo indica que este es un diario de vida, así nos lo reafirma con la palabra “vivencias”. Pero no, este no es un diario, crónica, relato, ordenando y realzando las “vivencias del día”. En este diario ni siquiera se registra una fecha, un periodo que cubre. Es un “Diario” dividido en 25 instantes, que bien pueden resumir 25 siglos o años, meses, semanas, días, horas y hasta minutos. Son veinticinco poemas numerados y en realidad es un poema único, tiene la continuidad del lógico encadenamiento de las ideas y el sentir, sin al anclaje del lugar ni del tiempo.
Que un libro resista un título tal, pudiera significar que a partir de ahí se inicia un viaje cuyas peripecias se anuncian, la imaginación del lector tiene que seguir un cause establecido. Pero hay poetas que rompen este cause y el viaje propuesto en el título se vuelve un desafío constante para el intelecto del lector. Este Diario poético nos indica que iremos conociendo el día a día de una voz poética que nos adentra en los avatares de una vida, pues bien, en realidad este libro no es para entrar a los secretos de nadie, es para salir al mundo que se viva cuando se lea el diario y continuar el viaje inmóvil por el amplio territorio de la duda. Y es este detalle el que vuelve distinto este libro con apariencia de cuaderno. Es una ruptura del discurso, ruptura es un vacío que ha de llenarse con otro discurso, en este caso escrito en forma de poesía, la diferencia es que este diario está más allá de lo anecdótico contenido en toda crónica. Julia Galemire nos entrega su Diario poético que no está hecho de poemas dispersos unidos en un libro, el libro todo es el poema, su contenido no son poemas diversos son un solo poema, no es una mirada desde lo interno hacia lo externo ni una mirada que gira en si mismo, es un poema que indaga, duda, pregunta y asegura con timidez,
Nos dice Sylvia Lagos en el prólogo; “ En el fluir de los veinticinco poemas que componen el corpus -dotado, por cierto, de una singular unidad-, el yo lírico se empeña en descubrir, “en la novela de nuestra vida”, la esencia de su estar-en-el-mundo. Y, aunque éste sea “un mundo que entendemos cada vez menos”, su propósito se va cumpliendo en tanto el discurso poético nos da claves, en ocasiones enigmáticas, para la revelación de lo existencial” Pudiéramos decir si, pudiéramos decir no, lo más seguro es que digamos quizá, tal vez, puede ser y es que cada lectura responde a una estética y tiene una lógica y estas son tan únicas como única es la personalidad de cada lector.
Diario Poético de Julia Galemire, no está situado en el avatar de las luchas por la sobre vivencia ni nos transmite los vaivenes del diario vivir, no es la crónica de los descalabros de un ser doliente ni nos transmite las dudas de una personalidad en proceso de madurez, en este diario sin tiempo determinado, vemos un antes o un después, es una dialéctica de la angustia de vivir, sin hacer una tormenta en un vaso de agua.
En su poesía Julia Galemire transmite una quietud de quien domina los diversos tonos del hablante poético. Creo oportuno recordar que el habla registra muchas formas, pero en tanto hablante, una voz puede dirigirse, o mejor dicho puede intentar entablar comunicación, que en realidad es siempre un intento de establecer comunión, dada en la respuesta, con Dios (el tono de quien reza no puede estar adornado con lo superfluo ni recurrir a los ripios de lo no cierto, en este caso lo no cierto no es lo mismo que la mentira, basta que quien reza lo crea para que sea cierto), con un otro u otros, (es donde se dan las figuras del lenguaje para edulcorar, convencer, vender, defender, atacar etc.) y consigo mismo. Puedo decir, como si estuviese yo hablando con mi interior, que la poeta usa su licencia poética para hablar indistintamente desde un yo que es ella y es otro yo y a la vez es un yo plural que se manifiesta para mostrar que el yo no termina en ella misma, ella no es una isla, es una voz que expresa y recoge lo que está en el aire. El suyo es un Diario poético que registra los tres estados de la comunicación, esto lo vuelve un serio intento de entablar comunión con el yo y el todo que somos todos y cada uno de nosotros y este es el poema en su forma y en su mérito
Quisiera que el Gran ordenador de la tierra, los mares y el cielo (así llamaba a Dios una amiga mía notoriamente agnóstica) me enseñe a pensar y vivir en este mundo que entendemos cada vez menos.
Aquí hay una clave de solución, el suyo es un quisiera que expresa un deseo de superación mediante reconocer una incapacidad contradictoria, es decir dialéctica, me enseñe a pensar y / vivir... se parte reconociendo un no saber, que es ya un saber, y se expresa que llenando este no saber se llega a entender un mundo reconocido como cada vez menos entendible. Es el drama de la vida ¿vivir por vivir al ritmo que fija el mercado o vivir para pensar y entender lo que no se entiende? Es el ser o no ser de quien ha llegado a las orillas de un misterio y quiere resolverlo.
¿Adónde van las palabras caídas?
Pregunta más adelante, dándole a estas palabras la misión de hablar de si mismas. Son lo que compone el discurso y a la vez es una metáfora de vida, vida que se resume con palabras. Y es que en estas alturas del saber, sabemos mucho y sabemos poco, mucho de lo que no tiene valor y poco de lo esencial para la vida. Las palabras como palabras no tienen otro valor que el que se les entrega en el uso. Lo que no tiene nombre es que se abusa del lenguaje y las palabras se vuelven objetos caídos, chispazos que no logran encender fuegos.
A ratos me pregunto qué era esa Esperanza, una narración de hechos futuro, una metáfora que se nos aparece como una aventura humana
He aquí la continuidad de una certeza, toda esperanza es narración futura, una permanente aventura humana, la esencia del viaje, en este mismo sentido es una forma de decir que vida es esperanza y toda esperanza es comunión, con el sentir y el hacer por que el futuro sea lo soñado.
En Montreal, un 20 de marzo del 2013
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* Diploma que acredita el galardón obtenido por Julia Galemire, sobre los "Juegos Florales de Verano 2013 -Mis Escritos"
VER AQUÍ EL DIPLOMA
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