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Viejos problemas y nuevas experiencias
Por Eduardo Vaz* ewevaz@gmail.com
(I) Decir que la política tradicional enfrenta una crisis generalizada parece algo ya evidente para la mayoría de los interesados en la materia. Algo similar pasa en otros órdenes como la educación que, salvo excepciones, aparece cuestionada de múltiples formas. Por supuesto, no es un problema exclusivamente nacional sino que abarca gran parte del mundo.
La cuestión parece reflejar algo más profundo y complejo que la incapacidad, la falta de voluntad o la deserción de los dirigentes políticos y estatales para resolver semejantes problemas. Sin embargo, las críticas y autocríticas se hacen, muy mayoritariamente, desde esas bases.
En cuanto a los partidos políticos, se perciben un conjunto de problemas tradicionales que parecen no tener solución. Algunos de ellos son:
1) separación partidos políticos/ sociedad: esto se expresa con las bajas votaciones en los sistemas democráticos sin voto obligatorio; en la desconfianza manifiesta de sectores amplios de la población respecto de los partidos y a los políticos; la cada vez menor militancia en los mismos; en las fluctuaciones de los votantes entre partidos de una elección a otra, en la propia desaparición de algunos partidos tradicionales o su reducción a minorías pequeñas.
2) formas poco democráticas: casi todos los partidos políticos mantienen las formas del siglo XX de funcionamiento. En todo caso, han incorporado las TIC a la hora de hacer política pero manteniendo la misma mirada. Para las exigencias de las sociedades actuales, donde los parámetros democráticos se han ampliado muchísimo, resultan muy acotadas aquellas formas y estructuras. La toma de decisiones sigue en manos de muy pocos políticos, rara vez se plebiscitan internamente algunos asuntos, pocas iniciativas de las bases son desplegadas por la organización; el centralismo aplasta las diferentes realidades y empobrece la política, la discusión vertical asegura dicha centralidad y reseca la vida interna.
3) formas poco transparentes: la vida muestra la opacidad del funcionamiento partidario. Desde las finanzas hasta la designación de cargos, los temas siempre están envueltos en resoluciones cupulares que revestidas de razones de seguridad, de conocimiento, de experiencia y de jerarquías, son tomadas por la élite dirigente. Rara vez la prensa partidaria muestra las distintas opiniones existentes en el seno del propio partido.
4) reparto extremo: en la medida que los partidos acceden al poder político, el reparto de los cargos en el aparato estatal en función de los votos obtenidos y los acuerdos existentes está por encima de la idoneidad técnica, política y moral reconocidas que se proclama desde el llano. La confianza en el cuadro político del propio sector es el parámetro más ponderado a la hora de las designaciones y esto se lleva hasta los últimos escalones del estado.
5) lentitud en responder: estas estructuras verticales son muy lentas para responder a la dinámica política actual, donde la información viaja a velocidad electrónica, las redes de comunicación son de muchos emisores a muchos receptores y cada individuo juega en ambas categorías. Cuanto más grande es la organización, más lenta es en su funcionamiento quedando totalmente desfasada su actuación respecto a las necesidades a las que debe responder.
6) rigidez en adaptarse: ante la cambiante realidad impuesta por la vorágine actual, las formas tradicionales no pueden adaptarse a las necesidades que se le plantean; normalmente, los ajustes estructurales llegan mucho tiempo después que se necesitaban, muchas veces tan tardíos que las cuestiones ya son otras. La extrema centralidad de los aparatos empuja a cerrarse sobre si mismos.
7) poca elaboración: el deterioro de las estructuras tradicionales de los partidos lleva a un proceso de empobrecimiento propositivo; cada día más, la cuestión programática queda librada a las batallas electorales, donde la preocupación por ganar votos y la urgencia de los plazos van en desmedro de la calidad de las ideas. En particular, estando en el gobierno muchas de las funciones partidarias se confunden con las del estado y las del propio gobierno, generando confusiones y solapamientos de todo tipo que no hacen más que entreverar las cosas.
8) burocratización del aparato: ya nadie puede creer seriamente que este asunto es cuestión de derecha o izquierda. Más aun, la izquierda ha sido campeona mundial en la materia; baste recordar los regímenes socialistas y sus partidos dirigentes para verlo. La propia experiencia del FA en 8 años de gobierno y más de 20 en la IMM lo muestran por todos lados: cada vez más se transforman en partidos de estado, es decir, mantenidos por el estado sus cuadros y estructuras.
9) espacio amplio para el oportunismo: una vez en el poder político, la existencia de miles de cargos atrae, como el queso a los ratones decía Seregni, a miles de personas que entienden la política como una carrera laboral y una chance de ascenso en el escalafón socio económico. Esto retroalimenta el empobrecimiento partidario al pesar la cuestión laboral cada vez más en la vida de los militantes. El triste espectáculo del pasaje de una función a otra de distintos militantes porque "algo hay que darle al compañero", es moneda corriente.
10) militantes: la concepción tradicional del militante, con su componente militar inocultable, signada por el sacrificio y la entrega, aparece muy alejada del paradigma vital de las distintas generaciones actuales. Los que vienen de aquellas experiencias aparecen como Teresa Batista, cansados de guerra, y los más jóvenes vienen con otras improntas que, a la vista está, no enganchan masivamente en los partidos. Sin embargo, los grupos tienden a mantener aquella visión signada por el hombre nuevo, el guerrillero heroico y el militante abnegado de todas las horas.
11) concentración del poder: la experiencia muestra que las direcciones más estrechas tienden a concentrar el poder, casi absolutamente, de los partidos. El conjunto de trabas señalado y la necesidad de responder en tiempo y forma, obliga a que las direcciones retengan para si todas las funciones básicas y se debilite el debate y la resolución colectiva de los asuntos.
12) formación: tradicionalmente, los partidos de izquierda se han preocupado por formar sus cuadros en base a un sistema de educación partidaria que, por su propia definición, tiende a dogmatizar las cabezas estableciendo el pensamiento único en las propias filas. Además, con la explosión del conocimiento en las últimas décadas, estos sistemas cerrados quedan cada vez más desajustados con la realidad que rodea a los militantes. Agréguese a esto, la distancia que hay entre la Academia y los intelectuales respecto a la militancia orgánica, lo que redunda en un mayor empobrecimiento cultural de las organizaciones. Más aun, la apertura intelectual conspiraría contra gran parte de los mitos partidarios que dan cohesión a cada uno.
13) mujeres: se avanza mucho más lento en la política que en la sociedad donde áreas enteras tienen predominancia femenina como la educación o la salud. El machismo es moneda corriente en la izquierda, más allá del discurso políticamente correcto que suele tener. Incluso los avances como tener a Mónica de presidenta, no garantizan un cambio en la mirada y en las prácticas mayoritarias de las organizaciones. (Puedo dar fe que uno de los puntos contra Mónica era que tenía que cuidar a su hijo menor, lo que le sacaba mucho tiempo de la militancia...)
14) renovación generacional: en nuestro país se observa una muy difícil emergencia de nuevas figuras, especialmente de jóvenes en el firmamento político -claro problema en la izquierda uruguaya-. Sus tres principales figuras, muy distancias del resto superan los 70 años. Los partidos no propician la participación juvenil y los jóvenes no muestran mayor interés por las formas actuales de la política; lo que no significa que sean indiferentes ni desinteresados de la cuestión social: actúan de otros modos y su no enrolamiento partidario es la forma más dura de crítica a los partidos.
Seguramente hay muchos problemas más a analizar respecto al ideal partidario tradicional. La cuestión es si los problemas mencionados son los que debemos resolver ahora o tenemos otras formas de articular la labor política en el mundo actual. Sospecha: cambiaron los problemas. En palabras de Manuel Castells, en su trilogía La Era de la Información, nuestra era:
“Es un periodo histórico caracterizado por una revolución tecnológica centrada en las tecnologías digitales de información y comunicación, concomitante, pero no causante, con la emergencia de una estructura social en red, en todos los ámbitos de la actividad humana, y con la interdependencia global de dicha actividad. Es un proceso de transformación multidimensional que es a la vez incluyente y excluyente en función de los valores e intereses dominantes en cada proceso, en cada país y en cada organización social. Como todo proceso de transformación histórica, la era de la información no determina un curso único de la historia humana. Sus consecuencias, sus características dependen del poder de quienes se benefician en cada una de las múltiples opciones que se presentan a la voluntad humana”.
Así, tomando como punto de partida esta emergencia histórica de la sociedad red y la revolución tic, aparece con toda claridad la necesidad de adecuarse a los nuevos tiempos y desafíos, lo que no significa pensar que todo lo nuevo es bueno ni todo lo viejo es malo, sino encontrar caminos efectivos para la acción política en pos de los valores identitarios de la izquierda: libertad, fraternidad, solidaridad, igualdad, justicia y democracia. En la cuestión del partido político y sus formas de ser y hacer vale, como en casi todo, el aforismo de Einstein: "EL COLMO DE LA LOCURA ES PRETENDER OBTENER RESULTADOS DISTINTOS HACIENDO SIEMPRE LO MISMO".
La ubicua revolución tic, con el surgimiento de las redes electrónicas que han posibilitado la comunicación de cualquier cantidad de receptores con cualquier cantidad de emisores, intercambiando roles en forma permanente, en tiempo real, ha desbordado las viejas formas y son hoy tierra de las nuevas generaciones que se encuentran allí a sus anchas, desarrollando nuevas relaciones y formas impensadas por las generaciones mayores.
II) ¿Algo nuevo bajo el sol? A lo largo y ancho del mundo han ido surgiendo, en los últimos años, diferentes experiencias en materia política que es nutritivo conocer para pensar críticamente. No es exhaustiva y deja fuera casos muy interesantes que habrá que conocer.
Estimada/o lector, puede Ud elegir entre dos variantes de lectura, a saber:
a) recorrer la lista de enlaces a diferentes sitios sobre experiencias internacionales y, cuando tenga ganas y según le interese cada caso, acceder a ellos. Y saltar al título: experiencias nacionales.
b) leer directamente los documentos sin necesidad de abrir cada enlace, siguiendo el orden secuencial del artículo.
* (integrante de la red Proyecto Miramar)
PARA LEER DIRECTAMENTE LOS DOCUMENTOS INGRESE AQUÍ
Variante a: lista de enlaces. 1) Partidos Piratas: http://es.wikipedia.org/wiki/Partido_Pirata
Partido Pirata Alemán: https://www.youtube.com/watch?v=oNPayZKrgpA
2) Indignados:
España: https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_15-M
Usa: https://es.wikipedia.org/wiki/Occupy_Wall_Street
3) Primavera árabe: https://es.wikipedia.org/wiki/Primavera_%C3%A1rabe
4) Partido X, Partido del Futuro, España: https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_15-M
5) Beppe Grillo, Italia: https://es.wikipedia.org/wiki/Beppe_Grillo
6) Utopía, Francia: http://www.mouvementutopia.org/blog/index.php?pages/presentation
7) Zapatistas, México: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/
8) Revolución de las cacerolas, Islandia: https://es.wikipedia.org/wiki/Protestas_en_Islandia_de_2008-2011
9) Partido Socialista Unido de Venezuela: https://es.wikipedia.org/wiki/Partido_Socialista_Unido_de_Venezuela
10) Foro Social Mundial: http://www.fsm2013.org/es
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