España, un país a la deriva
La realeza cercada por los escándalos

Por Carlos Oroño (Corresponsal en España)

Según la Constitución Española de 1978, refrendada en referéndum en plena transición española, el artículo 14 establece que “todos somos iguales ante la ley” pero en el Título II, art. 56.3 dice que “la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad” Esta flagrante contradicción fue el fruto de un acuerdo de todos los partidos en la etapa de la hoy controvertida transición española, donde los partidos de izquierda llegaron debilitados y se impuso la derecha que engrandeció la figura de Juan Carlos. Nombrado Rey por Franco y apoyado por las fuerzas reaccionarias que provenían del tardo franquismo, el manejo turbio de la información durante el asalto al Congreso de los Diputados en 1981 por el coronel Tejero y su posterior rendición, le propinaron a su figura un hálito de grandeza y credulidad que se proyectó en el tiempo democrático de la vigencia de la Constitución hasta nuestros días.

En resumen: “el Rey reina pero no gobierna”

En la Crítica de la Filosofía del Estado de Hegel a la Corona (1843) se dice que “el monarca es dentro del Estado el factor de la voluntad individual, de la autodeterminación infundada del capricho. Capricho y Monarquía. Nos sugieren algo estas palabras de 1843 en los momentos actuales, bajo una Constitución que contiene un artículo tan lesivo para una democracia representativa?

A tenor de los reiterados acontecimientos delictivos y de una conducta inmoral cómplice de los integrantes de la Casa Real española se ha desatado en España una campaña a nivel de los medios de comunicación y del pueblo llano pidiendo un casi ajusticiamiento de sus integrantes. Los comportamientos de la realeza española han superado todos los indicios de normalidad y están cayendo en un tobogán de descrédito e impunidad que esos mismos medios y los gobernantes de turno contribuyeron con su silencio cómplice solo a resaltar sus aparentes virtudes y negar u ocultar todos los vicios y costumbres de un entramado antidemocrático en su forma y contenido.

Como lo establecen casi todas las monarquías que aún sobreviven en Europa, la española es la excepción ya que está fuera de la ley de transparencia, algo que recién hoy se quiere normalizar en el Parlamento, para conocimiento de todos los ciudadanos que quieren enterarse milímetro a milímetro en que se gastan el generoso presupuesto que lo votan las Cortes Generales, ya sean gobiernos socialdemócratas o conservadores

Las fuerzas democráticas de izquierda que funcionan en este país,- devastado por una brutal crisis económica ( hay casi un 27% de desocupados, la más alta de Europa),- ya están pidiendo un referéndum para la instalación de una Asamblea Constituyente y llamamiento a nuevas elecciones ya que el actual gobierno conservador de Mariano Rajoy ha incumplido todas las promesas hechas al pueblo antes de las elecciones. Pero también han surgido en encuestas y en requerimiento a los partidos, la convicción de un retorno al sistema republicano de gobierno, que en 1936 fue desalojado del poder por el Golpe de Estado fascista de Francisco Franco.

Crisis es cambio y el vendaval de la historia establece parámetros para modificar o adecuar los tiempos históricos a su avance incontenible. La Monarquía no es la excepción a unas reglas democráticas que el pueblo español defendió con uñas y dientes. Ha llegado la hora de la verdad y el tiempo se acaba. Quizás el egoísmo de clase pueda entorpecer el dinamismo y la puesta a punto de un pueblo sufrido y anhelante de cambios y transformaciones. Ha llegado la hora de la verdad y el tiempo se acaba. El poeta Rafael Alberti gritaba con respectos a las fuerzas oscuras y reaccionarias que comandaron la España negra. ¡Hay que luchar hasta enterrarlos en el mar!

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