La era de Hierro, Thatcher diez
Por Andrés Capeluto

“You'll see the horrors of a far-away place
Meet the architects of law, face to face
See mass murder on a scale you've never seen
And all the ones who tried hard to succeed
This is the way, step inside
This is the way, step inside…”
(Joy Division, Atrocity exhibition, Closer, 1980)

Margaret Roberts nace el 13 de octubre de 1925 en Grantham (norte de Inglaterra), hija de un verdulero y pastor laico metodista, fallece el pasado 8 de Abril a causa de un derrame cerebral. Su período en el poder como primer ministra británica, comienza en 1979 y culmina en 1990. Durante los últimos años estuvo retirada de la vida pública y padecía demencia senil.

Thatcher incursiona en el parlamento en 1959. Se ganó dos apodos, para los de afuera era la “Dama de Hierro”; entre los que integraban su misma bandera la llamaron también como “Ladrona del vaso de leche”. Si decimos Thatcher nos acordamos de dos cosas: propuestas radicales sobre privatizaciones económicas y la guerra de las Islas Malvinas. Este último hecho marcó su influencia en el tipo de economía que se expandiría a nivel global desde mediados de los ochenta.

De parte del conservador Edward Heath obtiene gran apoyo mutuo, ya que la nombra ministra de Educación en 1970 con la misión de reducir el gasto estatal. Aquí es cuando viene la explicación sobre el apodo de “ladrona del vaso de leche”, porque eliminó el vaso de leche para los niños de entre 7 y 11 años, en su autobiografía comenta: “Aprendí una lección muy importante. Me había ocasionado el máximo nivel de odio colectivo con el mínimo nivel de beneficio político.”(Página12; 9 de abril de 2013).

El gobierno de Heath cae en 1974 a raíz de la crisis petrolera internacional y la huelga de mineros. Luego en 1975 Thatcher le anuncia a Heath que le disputará su liderazgo en el partido conservador, al lograrlo un diario soviético (“Pravda”) la califica de “Dama de hierro” luego de un duro discurso donde criticaba la política de integración regional. Hacia 1982 el Reino Unido mostraba signos de recuperación económica, la inflación había disminuido, pero desde la década del 30’ que el desempleo no alcanzaba el número de tres millones de personas.

En 1979 el gobierno laborista de James Callaghan enfrentaba una dura crisis económica y es cuando sucede el famoso “Invierno del Descontento” por la huelga de los recolectores de basura y los enterradores de los cementerios, que provocaron una imagen de parálisis total del país. Los sindicatos británicos mantuvieron una huelga de seis meses de duración, logrando colapsar los servicios públicos; si bien la economía de Reino Unido no sufría un proceso recesivo, tampoco crecía. Razón que pesó en la decisión electoral de los votantes de ese año, para sacar a los laboristas que en ese momento estaban en el poder, para abrirle la puerta del 10 Downing Street, a Margaret “Dama de hierro” Thatcher. Bajo el mandato de Thatcher se aplicaron reformas económicas de perfil neoliberal de las cuales las naciones del primer mundo no estaban acostumbradas a adoptar. La receta conocida por aquí en el sur: desregulación del mercado financiero, flexibilización en el mercado laboral, privatización de empresas estatales y reducción de derechos laborales. El objetivo: controlar la inflación y reducir el funcionamiento del Estado a su esencia.

Para diciembre de 1983 solo el 23 % de los británicos la apoyaba, además de los violentos disturbios sociales que se sucedían en las calles de las principales ciudades británicas. Todo hundía su popularidad hasta que surgió el conflicto con las Malvinas. La victoria final del conflicto la reafirmó nuevamente en el poder triunfando en las elecciones de 1983, volviendo también las medidas de privatizaciones y desregulaciones del marco financiero. En 1987 sólo se salvaron de integrar la lista de dichas medidas, el servicio Nacional de Salud y el sistema ferroviario, muchas compañías (agua, electricidad, telecomunicaciones, aerolíneas nacionales, Rolls-Royce, Jaguar, acero y petróleo) hasta el sector de las viviendas municipales construidas en la posguerra fueron privatizadas. Otro gran cambio fue la apertura del sector financiero a agentes externos, liberando la exclusividad que tenían las tradicionales casas financieras de Londres para que pudieran intervenir en las transacciones los bancos inversionistas de los Estados Unidos, conocido como el Big Bang a los cuales muchos analistas económicos adjudican el origen de los problemas que viven los países desarrollados en la actualidad. También se opuso fuertemente a la formación de la Unión Europea y a la idea de integrar una moneda única. Entre otras cosas sufre en 1984 un atentado con explosivos por parte del I.R.A. (Ejército Republicano Irlandés).

Llevaba con orgullo una imagen de intransigencia y de decisiones cuasi monárquicas en relación a su gabinete, esta actitud fue un arma de doble filo para el futuro de su carrera. Propone un impuesto a los servicios municipales (“poll-tax”: su impago se castigaba con el retiro del derecho al voto) que se basaba en el número de individuos que habitaban un hogar y no en el valor de la vivienda. En 1990 se reúnen cientos de manifestantes en el centro de Londres para repudiar éstas decisiones conservadoras. Sólo el 12% de los británicos apoyaba la medida. Negándose a revertir la situación o buscar otra alternativa, tiene diferencias con el resto de las políticas sociales que proponían los países vecinos y a nivel interno desestima al viceprimer ministro Geoffrey Howe -cerebro económico del thatcherismo- lo que provoca su renuncia. Esto provoca una fuerte división interna, reflejada en la derrota de Thatcher en las internas de noviembre de 1990 por su ex ministro de Defensa, Michael Heseltine.

*Dibujante y periodista uruguayo

Andrescapeluto.wordpress.com

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