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En Uruguay hay racismo, que es un estructurador de la desigualdad
Licenciada Karina Moreira
El viernes 26 de abril en el salón rojo de la IMM, se realizó el segundo encuentro de estudiantes universitarios afrodescendientes, donde se anunció que la Unidad Temática de la IMM y el CODICEN, han realizado un convenio para la realización de un relevamiento sobre cuantos estudiantes afrodescendientes cursan los estudios secundarios en los Liceos de Montevideo. En el evento participaron entre otras personalidades, la intendenta interina, María Sara Rivero, la encargada de la Unidad Temática por los Derechos de los Afrodescendientes de la IMM, Beatríz Santos, la Dra. Susana Mayo, Decana de la Facultad de Ciencias Sociales, la Licenciada Karina Moreira del movimiento Afro y La Reina de las Llamadas 2013, Lourdes Marcucci.
En su intervención la licenciada Karina Moreira, indico entre otros conceptos; “en primer lugar, lo que estamos reconociendo con acciones como ésta, es que en Uruguay hay racismo, que estamos en un país que es racista y que el racismo es un estructurador de la desigualdad. Y eso es fundamental.
Lo que sí me parece es que no podemos mirar este hecho con ingenuidad. Este es un hecho que tiene una historia y no podemos pararnos hoy desconociendo esa historia. Además de tener buenas intenciones, tenemos que generar hechos concretos para cambiar y modificar el impacto que esa historia ha tenido en nuestra colectividad y en nuestra sociedad en general. Porque como siempre decimos: el racismo no es un problema solamente de los negros, es un problema de la humanidad.
De hecho no era nuestro problema. El problema lo tenemos ahora porque alguien nos lo generó. Entonces me parece que, hablando justamente de la educación, tenemos que tener en cuenta: en qué marcos nos educamos, cómo nos educamos, quiénes educan y para qué se educa. Entonces pensar por ejemplo, como decía María Sara, el tema del mercado laboral como un tema de que, por ahí, lo que falta es educación, o no es suficiente.
Las variables son múltiples, siempre. Lo que sí tenemos que tener en cuenta es cómo está jugando la pertenencia a un colectivo en la desigualdad que se genera, en las altas brechas de desigualdad que se genera en cualquier indicador de desarrollo de nuestra población. Eso es lo que tenemos que tener súper en cuenta.
A nosotros siempre nos gusta, señalar que crecemos en un paradigma, en el “paradigma de la blanquitud”. El “paradigma de la blanquitud” es un paradigma que ordena, sobre todo, el poder y que ordena quien ejerce el poder, qué lugares tenemos cada persona. Ordena los lugares, los juegos, es decir, los roles de esas personas.
Eso es como para que lo tengan en cuenta los estudiantes y los invitamos ya que hay bastante información al respecto. Y me parece que está bueno que puedan comenzar, no solamente a encontrarse con un color de piel, sino también con todo un marco de interpretación de esa realidad, para leer esa realidad y para generar un punto de vista diferente respecto a sí mismo, a nuestra colectividad y - sobre todo - a qué hacer con esta realidad.
Respecto de la experiencia que tuvimos con la Unidad Temática de Afrodescendientes (UTA), fue un fortalecimiento de la identidad de los estudiantes. Que entendieran porqué eran beneficiarios de esa beca. Qué se esperaba, qué cosas eran importantes y comprender que el beneficio de la beca es el beneficio de una acción afirmativa. Una acción afirmativa tiene un porqué, un para qué, tiene una historia. Entonces, es muy importante que se asuma con la responsabilidad que tiene. Es importante sí entender que somos parte de una comunidad, que tenemos una identidad y que lo importante es generar un desarrollo con identidad.
Así como se piensa que está bueno para las mujeres generar desarrollo desde un punto de vista de vista de mujer, que no es solamente pensar el desarrollo del poder o el ejercicio del poder de cualquier manera, sino que hay un trasfondo de eso. Lo mismo pasa con esto. Es un desarrollo del fortalecimiento de la identidad y eso es fundamental. Que se entienda, que se pueda aprender la historia, que se pueda saber cuál es la realidad del resto de la comunidad, que se entienda que el racismo no es una evidencia individual, sino que es un hecho colectivo.
Que no somos responsables de ese hecho, que podamos transformar - de cierta forma - nuestro contexto, que debemos vivir esto comunitariamente, como un montón de cosas que tienen que ver con el desarrollo de una personalidad en su conjunto.
Fue una experiencia súper significativa, los chiquilines se fortalecieron mucho encontrándose. Destacar, sobre todo, esto: que es necesario generar como determinados marcos conceptuales para entender esta realidad y desarrollarlo como va a pasar ahora en la Universidad con toda esta formación que va a haber y que me parece genial. Dado que es fundamental generar, recursos humanos que estén preparados para enfrentar esta problemática, que no es una problemática que se debe enfrentar desde la buena voluntad.
La buena voluntad no basta. Es fundamental que generemos modelos identificatorios, personas referentes en la problemática, personas afrodescendientes que seamos capaces y estemos preparadas para trabajar con personas afrodescendientes. Es una cuestión de proximidad, de identificación, de empatía. Realmente en esto, no es lo mismo hablar con otra persona afrodescendiente de racismo, de uno a otro, que una persona no afrodescendiente. A veces sí, es verdad que lo pueden entender. Obviamente que sí, lo pueden entender. Pero a veces, una primera aproximación, es fundamental que la pueda hacer otro afrodescendiente que tenga como ésta formación específica.
Pensar también en las acciones afirmativas, como una responsabilidad social, que tiene que ver con acciones reparatorias. Que la sociedad, de cierta forma, se está haciendo cargo del daño causado históricamente y lo está asumiendo a través de acciones específicas de reparación a esa historia y al daño que provoca”. Por su parte la Dra. Susana Mayo. Decana de la Facultad de Ciencias Sociales indicó en su intervención; “que en Uruguay - al igual que en el resto de los países latinoamericanos - la diversidad cultural ha sido históricamente invisibilizada. Esto quiere decir que, en el marco de la construcción de los estados nacionales, lo que es la matriz socio-cultural ha sido consolidada a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, con la primacía de una sociedad que - supuestamente - era homogénea, blanca y europeizada. A partir del siglo XX - gracias a los reclamos de la sociedad civil afrodescendiente y tras el Primer Encuentro de Entidades Negras del Conosur, organizado por OMA en 1990 - se comienza a reconocer en nuestro país el carácter pluriétnico de lo que es la sociedad uruguaya, a instancias del reconocimiento internacional de los acuerdos de Durban en el 2001 y de las acciones de la UNESCO para destinatar la diversidad étnica como patrimonio de la humanidad.
Quiero además señalar que la magnitud de las desigualdades existentes entre la población afrouruguaya y el resto de la población ha estado marcada - durante muchos años - por un estigma muy concreto. Sin excepción - entonces - los estudios que se han realizado muestran que las condiciones de vida de los afrodescendientes en general y de las mujeres afro en particular, en lo que respecta a logros educativos, la situación de mercado de trabajo y el acceso a los beneficios de seguridad social durante la vejez, están en franca desventaja con respecto al resto de la población. Paralelamente, hemos vivido algunos episodios recientes que han puesto de manifiesto actitudes racistas -abiertas y solapadas - en una sociedad que presenta escasa reflexión sobre las formas de consideración social que reside en las personas, según su origen étnico-racial. Estos episodios han incentivado una discusión - que considero muy importante - en torno a las actitudes racistas hacia la población afrodescendiente, poniendo de manifiesto lo que es la falta de herramientas con la que la sociedad uruguaya se enfrenta a este tema.
Por otro lado, la actual administración de gobierno ha promovido la creación de institucionalidad y legislación, orientadas a combatir la discriminación y la desigualdad étnico-racial, cuya implementación y desarrollo requerirán de recursos humanos específicamente calificados en esta área”.
En este contexto entonces la Facultad de Ciencias Sociales conjuntamente con INMUJERES, MIDES, hemos organizado y estamos en plena etapa de organización de un diploma que se llama “Afrodescendientes y Políticas Públicas”, que permitirá desarrollar el conocimiento, la profundización, que nos permita construirnos como nación equitativa, igualitaria y con una profunda vocación por los Derechos Humanos”.
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