Cyborg
Impacto de las tecnologías en el ser humano
Por Andrés Capeluto*

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El pasado 25 de Abril visitó nuestro país Leonardo Schvarstein, la razón fue la de presentar un seminario de cuatro días de duración en la Facultad de Ciencias de la Comunicación -UDELAR- (25 al 27 de Abril y 7 de Mayo) denominado: “Impacto de la tecnología en las organizaciones. Hacia un Ethos Tecno-Humano”.

Schvarstein se desempeña como consultor en organización, abordando a través de sus trabajos cuestiones relativas a las estrategias y estructuras, los procesos y los sistemas, la gestión del cambio y el manejo del conflicto. Su enfoque es único ya que combina con éxito dos perspectivas heredadas de sus principales formaciones de las que egresó, una estructural a través de la ingeniería y otra dinámica, causa de sus experiencias desde la psicología social. Su carrera profesional lo ha llevado a trabajar en diversos países de América (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Estados Unidos de Norteamérica, Honduras, México, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Uruguay) habiendo participado en programas desarrollados por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.

A nivel docente, conduce diversas maestrías y especialidades de postgrado (Buenos Aires, Mar del Plata, Rosario) y enseña Organización y Dirección General en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Ha escrito cuatro libros: Identidad de las Organizaciones (conjuntamente con Jorge Etkin, 1989), Psicología Social de las Organizaciones (1991), Diseño de Organizaciones (1998) y La Inteligencia Social de las Organizaciones (2003).

El investigador y experto priorizó algunos aspectos que son producto de la evolución tecnológica. En el programa que propone señala algunas características, entre ellas: la velocidad que tiene la tecnificación para producir nuevos productos es inédita en la historia de la humanidad, ejemplo de ello es que la cantidad de “aparatos” con conexión a internet superó en número a la cantidad de habitantes en el planeta, y la diferencia entre ambas sumas crece sin parar.

Otra es el surgimiento de nuevas tecnologías, fenómeno denominado con la sigla G.N.R. (genética, nanotecnología y robótica). A saber dentro del campo de la genética se puede notar en los alimentos transgénicos y la transformación de los antiguos campos con plantíos nativos en homogéneos cultivos de soja, hace que dependamos de ellos cada vez más, en la calidad de los alimentos y en la efectividad de su producción, haciendo dudar a simple vista de la perfección en la forma y los colores de los vegetales. El aspecto más saliente de la nanotecnología -recordemos su primer indicio: liberación de energía a través de la separación de átomos- está aplicado al tratamiento de enfermedades, en la invención micropartículas que atacan enfermedades en su seno, trabajando a nivel celular.

Pero según Schvarstein, lo que impulsará un cambio revolucionario con objetivos que desembocan en el ethos tecno-humano, son los avances en el campo de la robótica. Ya están en funcionamiento robots de todo tipo, algunos son prototipos, otros ya están cumpliendo con las funciones para los cuales fueron creados, de todas formas su evolución es irreversible.

Entre ellos encontramos: policías, enfermeros, pintores, músicos, comediantes, psicoterapeutas, docentes, gimnastas -personal trainer-, mozos y recepcionistas. La cuestión medular de este punto radica en la observación del proceso que mantuvo a lo largo del tiempo, al notar que las primeras aplicaciones de la robótica fueron en el ámbito que refiere a las tareas agropecuarias, con el fin de aumentar la producción de alimentos, luego aplicado en las manufacturas, un claro ejemplo puede ser el ámbito industrial -automotriz- y en la actualidad visto en los servicios, dónde se empieza a dar un fenómeno más general o cotidiano del encuentro del hombre con la máquina.

Sin embargo lo que detiene y provoca el análisis del fenómeno son los efectos que la tecnología genera al influir en el proceso de la distribución de la riqueza, en detalle algunos "indeseados": colapso de modelos de los negocios tradicionales; pérdida de puestos de trabajo, las inversiones no generan nuevos empleos, provocando que el trabajador tenga que tener cada vez más conocimientos especializados, algo que de a poco agranda la brecha en entre las clases sociales, destruyendo la clase media, ya que cada vez más, son menos los que tienen la posibilidad de acceder al conocimiento para lograr dicha especialización, aumentando la exclusión y su consecuente marginación; mediatización / distanciamiento en las relaciones humanas y consecuencias en la salud como el surgimiento de patologías psiquiátricas nuevas -ataques de pánico-; y no menos destacable la alienación que el consumo promueve a raíz de que los aparatos reducen nuestras capacidades motoras e intelectuales, por ser fundamentalmente prótesis de dichas capacidades. Problemas graves de los que nadie en particular se siente responsable. Algo que podría llamarse -provisoriamente- la banalización de la tecnología, de estos efectos en el hábitat del ser humano.

En relación con este panorama, el citado seminario propuso una reflexión acerca de la postura que como seres humanos deberíamos adoptar frente a estos cambios y de las capacidades que deberíamos desarrollar para tomar decisiones que favorezcan a nuestro entorno, preservando la capacidad reflexiva y la conciencia crítica. Lo que sucede es que el ritmo de pensamiento que elabora los esquemas morales y éticos, en otras palabras: el tiempo que demoran en construirse los campos de pensamiento delimitados por paradigmas, no terminan de solidificarse para valorar y analizar el entorno actual, ya que nunca se pueden agiornar o tener la velocidad que tienen e imponen los mercados al lanzar nuevos productos, desde su invención hasta su exposición a la venta. Es decir, asistimos a una constante disminución de nuestro tiempo para aprender y saber manejar la expansión del espacio cibernético.

La propuesta es entonces, poner atención en la formulación de un marco axiológico, estudiar las capacidades de la utilización de los recursos, tomando conciencia de mis decisiones sobre valores estructurales, a partir de criterios o fines. Para idear políticas que regulen decisiones tecnológicas orientadas a superar los desafíos económicos, ambientales y sociales que nos plantean las nuevas tecnologías.

* Andrés Capeluto capeandres@hotmail.com dibujante y periodista uruguayo
andrescapeluto.wordpress.com

Fuentes: www.posgradofadu.com.ar ; http://comunicacion.edu.uy/

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