La democracia en un "clic", me refiero a internet
Por Teresa Táboas Veleiro*

Una gran mayoría de la clase política aún no
ha tomado conciencia de ese movimiento sutil
y soterrado que cambiará las estructuras de las
democracias occidentales, me estoy refiriendo a
internet y a las redes sociales

TEMA VINCULANTE: MNUEL CASTELLS EN MONTEVIDEO, EL 20/06

Convoco a Nietzsche en esta mañana en que se asoma discreta la primavera, y lo hago con aquella frase categórica de su obra Así habló Zaratustra en la que dicta sentencia contundente en contra de esa institución decimon&

Y lo hago además, porque a lo largo mi vida me inclino cada vez más por ese espíritu dionisíaco que el filosofo alemán defendió hasta la extenuación; en este caso frente a una moral decadente en el ámbito político que nos invoca a la resignación, por eso yo abogo por la lucha y el vitalismo, y porque nuestro contexto histórico lo demanda con mayor insistencia cada vez más. Por eso, aunque esa frase fue producto del pensamiento del siglo XIX, quizás sea el XXI el que la recupere para impulsar cambios.

Y porque creo igualmente, que una gran mayoría de la clase política aún no ha tomado conciencia de ese movimiento sutil y soterrado que cambiará las estructuras de las democracias occidentales, me estoy refiriendo a internet y a las redes sociales; esas herramienta revolucionarias capaces de accionar en un clic procesos ciudadanos insospechados hasta hace poco tiempo. Porque esa acción de pulsar el botón del mousse o ratón, esa simple operación libre sin filtros de partidos, generará un sistema a través del cual, una simple operación detonará múltiples posibilidades en la democracia; pulsaciones que generarán acciones simples, dobles, triples…múltiples. Y que al igual que ese clic o pulsador y a modo de metáfora, provocará un contacto eléctrico que desencadenará en un cierre del circuito al pulsar, o al relevo o apertura del circuito al liberar el pulsador.

Por eso hace poco días, las declaraciones de Gianroberto Casaleggio el gurú de internet en Italia y creador del producto Beppe Grillo y el M5S ( movimiento cinco estrellas ) no me dejaron impasible; porque en ellas se éntrele una suerte de profecía que establece que en el año 2018 el mundo se dividirá en dos grandes bloques: el Oeste, con un sistema de democracia directa y con acceso gratuito y universal a la red, y el Este, dividido en tres áreas, China, Rusia y Oriente Medio, donde se controlará el acceso a Internet y las dictaduras podrán ejercer así, una vigilancia continúa de la ciudadanía.

Ni tampoco me ha dejado indiferente la gira de la bloguera cubana Yoani Sánchez por varios países, una mujer que ha recibido desde el premio Ortega y Gasset por parte del diario español El País en el año 2008, o el reconocimiento por parte de TIME o la CNN de que su blog es uno de los 25 más influyentes del planeta. Estoy segura por eso de que la Radicalidad Democrática y la participación ciudadana tienen en este momento de la historia, las armas más potentes de destrucción masiva con las que transformar un sistema democrático inservible, y estos son: internet, y las redes sociales, que por cierto aún no cumplen una década desde su nacimiento.

La libertad individual podrá y deberá ejercerse directamente a través de un clic, de una simple pulsación que derroque una democracia arcaica que ya no nos representa. Evidentemente yo no creo en los redentores, pero sí en una ciudadanía libre e informada, razón por la que estos nuevos movimientos rupturistas del actual sistema democrático, y las nuevas herramientas que la tecnología y la ciencia nos ofrecen, no son compartidos por " vieja izquierda " ni por supuesto por la " vieja derecha ", porque escapan a su control y les provocan grandes contradicciones, evidenciando como siempre que comparten amplios espacios de intersección ideológica. Por lo tanto, estos movimientos hay que dejarlos fuera de la toxicidad del etiquetado manido y absurdo del izquierda derecha, y romper de una vez por todas con este paradigma.

Es el momento de dejar el ostracismo sobre el que cimienta su permanencia el viejo sistema, un poder político que no ejerce la ciudadanía y que está detenido, fosilizado en el tiempo, porque lo que tenemos ahora, no nos engañemos es solo fe democrática, que es ejercida o delegada a través de un voto que depositamos cada ciertos años, pero que utilizan a su antojo instituciones y partidos; no es una herramienta de control continúo, por lo tanto hay que luchar por ejercer el poder, y desapoderar a la clase política.

Ya que si podemos por medio de ese clic hacer desde transacciones comerciales, desarrollar nuestras profesiones o establecer relaciones sociales, porque no lo hacemos con la política; y delegamos las decisiones que más impacto tienen en nuestras vidas a través de unos representantes que en la mayoría de las ocasiones lo ejercen en beneficio propio.

Por poner un ejemplo; no es un absurdo tener que reunir miles de firmas para poder presentar una iniciática legislativa popular en un Parlamento o Congreso, cuando los que allí se sientan están por delegación nuestra? Por qué con un sistema de voto electrónico no podemos nosotros mismos ir legislando?.

Sé que estas cuestiones son compartidas por amplios sectores sociales, por lo que esta en nosotros mismos proponer soluciones más comprometidas y responsables para el ejercicio político, yo por lo de pronto, y seguramente como efecto de la primavera, invoco la frase del poeta Walt Whitman para rematar.

Retumba! ¡Avanza! Democracia: ¡pega con golpe vengador!

*Si tuviese que abreviar lo andado en la vida lo haría de forma concisa, simplemente diría que soy por vocación arquitecta, por compromiso política y ciudadana siempre por convicción.

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