IV
China: el “sistema de defensa” ocupa un lugar
central en el “sistema de innovación”

Por José Luís Fiori*

“Al igual que ocurrió con otras grandes potencias,
China parece estar siguiendo una ruta tecnológica,
donde la búsqueda de sistemas modernos de defensa
constituyen el primum mobile para los esfuerzos
científicos nacionales y las tecnologías modernas”.
N. Trebat y C. A. Medeiros

Es visible, a simple vista, que el liderazgo de la innovación tecnológica se concentra en los países con mayor poder dentro del sistema internacional. Y que los países que ocupan posiciones inferiores accedan a las tecnologías de “punta”, la través de la copia, de la importación o de pequeñas adaptaciones incrementales, mediante el pago de “derechos de propiedad intelectual”. Por esto, invariablemente, los países que se proponen variar su posición dentro de la jerarquía internacional también cambian, en algún momento, su sistema de investigación e innovación. Como viene sucediendo con China, según un estudio reciente de los profesores N. Trebat y C. Medeiros , que demuestra que los chinos están dejando atrás la “copia tecnológica”, y se están acercando rápidamente al modelo norteamericano, donde el “sistema de defensa” del país ocupa un lugar central en su “sistema de innovación”.

En los EE.UU., el cambio se aceleró durante la II Guerra Mundial, con la creación del National Defense Research Council (NDRC), que fue responsable del proyecto Manhattan y de la creación de la primera bomba atómica, y por la reorganización de la investigación científica dentro de las universidades y de las empresas privadas reunidas dentro de un mismo “complejo militar industrial académico” de investigación e innovación, orientado por la competencia militar con la Unión Soviética. Podemos inferir, hoy, que la Guerra Fría fue responsable - en última instancia - de los principales avances tecnológicos norteamericanos, de la segunda mitad del siglo XX, en el campo aeroespacial y de la energía nuclear, de la computación, de las fibras ópticas y de los transistores, así como de la química, de la genética y de la biotecnología. En todos estos sectores, la estrategia de defensa americana funcionó como el primer motor en la creación de las tecnologías “duales” que revolucionaron la economía mundial. Hoy, la “Agencia de Proyectos Avanzados de Investigación en Defensa” (DARPA) - que responde al Departamento de Defensa de los EE.UU. - cuenta con un presupuesto de más de 3 mil millones de dólares, y financia investigaciones en todo y cualquier sector considerado estratégico para la seguridad americana, independiente de su objeto específico, simplemente proponiendo “innovaciones radicales” en la frontera del conocimiento humano.

En el caso chino, la inflexión comenzó en los años 90, después de la Guerra del Golfo, cuando China reconoció la necesidad de modernizar su sistema de defensa y cambió el rumbo de su investigación científica y tecnológica, adoptando progresivamente el modelo americano de integración de la academia con el sector público y privado, en la producción de “tecnologías duales” capaces de dinamizar, al mismo tiempo, la economía civil china. El paso inicial fue dado, todavía en la década de los 80, con la creación de la “Comisión de Ciencia, Tecnología e Industria, para la Defensa Nacional”, pero el verdadero salto se dio después de 1990, cuando se creó el “Programa 863” de financiamiento a la investigación de “punta”, y después de 2001, cuando fue lanzado el “Proyecto de Seguridad Estatal 998”, con el objetivo explícito de desarrollar la capacidad china de contención de las fuerzas norteamericanas en el Mar del Sur de China. Entre 1991 y 2001, el gasto militar chino creció el 5% anual y entre 2001 y 2010, un 13%. Hoy China posee el segundo mayor presupuesto militar del mundo, pero lo que importa, en este caso, es que los gastos en “defensa” ya alcanzan cerca del 30% de todo el gasto gubernamental en investigación e innovación, y fueron los grandes responsables por el avance de los chinos, en los últimos años, en la microelectrónica, computación, telecomunicación, energía nuclear, biotecnología, química, y en el campo aeroespacial.

Más recientemente, el “Plan de Desarrollo Nacional Científico y Tecnológico de Mediano y Largo Plazo”, para el período entre 2006 y 2020, aumentó la tónica en el desarrollo de las tecnologías “duales”, y en la importancia de la conquista de la autonomía militar de China. Y a pesar de que los chinos sigan utilizando tecnologías importadas, la verdad es que ellos lograron avances notables en estas últimas dos décadas. En este sentido, el nuevo camino tecnológico de China parece reforzar una verdad antigua y ocultada sistemáticamente, por la “ciencia económica”: que el ritmo y liderazgo de la investigación e innovación de “punta”, en los países que lideran la jerarquía internacional, no están determinados por las fuerzas del mercado. En estos casos - y cada vez más - las grandes innovaciones provinieron de su estrategia de defensa y de su permanente “preparación para la guerra”. Nos guste o no, siempre fue así, y es más aún, en el caso de los estados nacionales que crearon y lideraron, o lucharon por el liderazgo del sistema interestatal capitalista, a través de siglos.

Traducido para LA ONDA DIGITAL por Cristina Iriarte

N. Trebat y C. A. Medeiros, “Military modernization in chinoe Technical Progress and Industrial Innovation”, paper, “World Keynhes Conference”, Izmair Economics University, junho de 2013.
José Luis Fiori é professor titular de Economia Política Internacional da UFRJ e coordenador do Grupo de Pesquisa do CNPQ/UFRJ "O Poder Global e a Geopolítica do Capitalismo". (www.poderglobal.net)

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