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¿En quién pensar cuando se vota una ley?
Por Ramón Legnani*
Vale que nos preguntemos en qué grado el mundo actual está enfermo de cantidades. Todo se refiere a la cantidad, la calidad no cuenta. De ese modo la angustia, la desesperanza, las situaciones críticas que no se puedan expresar por cifras, no cuentan.
Veamos un caso. Repasando escritos encuentro que hace más de 10 años, una mujer del medio rural del Uruguay, madre soltera de 17 años con un bebe de siete meses tuvo un retraso menstrual. Ante la casi certeza de que estaba nuevamente embarazada la invadió la desesperación y recurrió a unas pastillas que le aconsejó una vecina y que ella se colocó en la vagina, como le indicaron. Eran pastillas que provocan hemorragia por su acción corrosiva en los tejidos al tocarlos y que lamentablemente muchas creen que son abortivas.
Internada en el CTI de Carmelo por anemia a causa de las hemorragias producidas por las ulceraciones en la vagina, murió en agosto del año 2002. Efectuada la autopsia se comprobó que no estaba embarazada.
Se trata de una víctima social. Le tocó nacer en una sociedad que no le dio información ni educación adecuada sobre su vida sexual, tampoco le informó sobre el mejor comportamiento para ella cuando sospecha que está embarazada pero que sí le hizo saber que la opinión de quienes detentan el poder es que toda mujer que intente interrumpir un embarazo es criminal.
En su angustia y en su ignorancia cómo preguntar sobre algo que desde el poder le dicen que es un delito.
Hace pocos días leía en la diaria (30 de mayo, pag. 5) la opinión del Nobel de Economía Joseph Stiglitz sobre el papel que juega la concentración en pocas manos de los grandes medios de comunicación. América Latina es la región del mundo donde la desigualdad social es mayor y la “concentración de la prensa juega un rol importante”. Los medios de comunicación muy poderosos mantienen una relación importante con las áreas de política y economía y tienden a mantener la desigualdad potenciando las opiniones y los dichos de los poderosos.
Es un ejercicio al alcance de quienes tengan sensibilidad imaginar la angustia y la impotencia de quienes en medio de múltiples debilidades: pobreza económica, mujer joven sin experiencia, carente de información y de apoyos adecuados se enfrenta a un problema que no sabe resolver y recurre a quienes tampoco están debidamente capacitados. Pero talvez no lleguemos a sentir igual terror que aquella que no ve salida a su situación.
Claro que en las estadísticas no figuran la pobreza, la ignorancia ni la desesperación y la angustia, sólo figura la cifra: una muerte.
* Doctor en medicina, ex diputado del Frente Amplio
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