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Ante la tensión con los docentes
Por Raúl Legnani* Urumex80@gmail.com
Hay tensiones entre el gobierno progresista y el cuerpo educativo nacional, en el momento que se está por resolver el contenido de la Rendición de Cuentas.
Esto, por cierto, no es una novedad, en tanto durante décadas los educadores han tenido una fuerte participación en el reclamo presupuestal, con grandes movilizaciones de protesta y de reclamo.
Si no es una novedad esta protesta es porque los maestros y profesores, desde la década de los 50 en adelante, no han sido recompensados en sus salarios.
En el conjunto de la sociedad hay un creciente desprecio por los docentes de enseñanza primaria y secundaria, por razones múltiples, pero fundamentalmente porque los integrantes del sistema político y de las clases empresariales, siempre tienen un escape: mandar al hijo o al nieto a la enseñanza privada. Escapatoria al que caemos muchos, cuando no encontramos una salida en el sistema público de enseñanza.
El debate que estamos viviendo sobre los recursos de la enseñanza pública, es trascendente y por cierto no tiene que ver con quienes creen que los referentes educativos hay que ir a buscarlos en instituciones como el Liceo Jubilar, que nadie ha evaluado con seriedad y responsabilidad, teniendo en cuenta que a ese liceo no van todos los muchachos del barrio, sino aquellos que son los seleccionados.
Mientras esto pasa nadie va a la historia para bucear en las escuelas experimentales de Progreso, Las Piedras y Malvín, que fueron ejemplos de sana modernidad, posteriormente criminalizados por el pensamiento conservador de los partidos tradicionales.
La responsabilidades por la crisis de la enseñanza, ya sea pública o privada, son múltiples, pero si la izquierda frenteamplista queda enfrentada al cuerpo docente se va a romper la alianza histórica entre el proletariado y el cuerpo docente, donde los maestros y profesores fueron y son componentes sustanciales del bloque del cambio.
Con esto no estamos diciendo que los aumentos salariales para los docentes sea una tarea sencilla, porque hay que contemplar los recursos y los gastos del Estado. Es que no se puede repartir lo que no hay, pero los gobernantes de la izquierda tienen que tener una sensibilidad particular porque en las aulas se juega el futuro del país. El de usted y el nuestro. El de todos.
La izquierda no podrá repetir en el gobierno nacional, si no logra construir una nueva educación pública, donde el maestro y el profesor son actores fundamentales. Mirar para adelante, resolviendo de la mejor manera el presente, es el mayor desafío.
•Maestro y periodista Columna publicada el 17 de junio en La República
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