Manuel Castells: Redes de indignación y
esperanza en Montevideo

Conferencia

Saludo de la Decana de la
FCS; Dra. Susana Mallo

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El jueves 20 de junio en el Salón Azul de la IMM colmado, disertó invitado por las Redes Frenteamplistas el sociólogo español Manuel Castells sobre: "Redes de indignación y esperanza: desafíos en la tercera fase". Castells es un académico en las Tecnologías de la Información y la Comunicación, autor de diversos libros y decenas trabajos escritos

La jornada, con un salón colmado de público, fue parte del Enredo Internacional 2013. En el evento participaron la Intendenta de Montevideo Ana Olivera, la presidenta del FA, Mónica Xavier, la senadora Lucía Topolansky, el ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich, el Rector de la Universidad de la República, Rodrigo Arocena, la Decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Dra. Susana Mallo, el embajador de Venezuela, Julio Chirino y diversas personalidades de la cultura y el Arte.

Lo que sigue es un resumen de La ONDA digital sobre la disertación del Manuel Castells desde el salón Azul de la IMM de Montevideo.


El autor del libro; “Redes de esperanza e indignación” inició su disertación diciendo que para él era “un honor esta invitación de las Redes Frenteamplistas. También me siento muy honrado por la presencia aquí de personalidades simbólicamente ligadas al proceso de transformación que está viviendo Uruguay y a todos aquellos jóvenes y menos jóvenes esperanzados por los nuevos procesos de cambios en América Latina y el mundo, que están aquí, en la sala”.

El invitado explicó que intentaría hacer una síntesis de las experiencias que ha podido analizar en los últimos 3 o 4 años en red en distintos lugares del mundo. “Lo voy a hacer desde el punto de vista analítico. Cuando realizo este análisis soy investigador, por tanto, yo creo que lo que los investigadores podemos hacer - como investigadores - es intentar una distancia analítica y mantener el mayor rigor posible haciendo la observación y desideologizando todo lo que podamos en esa visión”, sobre este tema.

“Comenzaré recordando que en los últimos 3 o 4 años, de forma totalmente inesperada para todo el mundo, han surgido una serie de movimientos sociales espontáneos, todos ellos nacidos desde la red, pero todos ellos no quedándose en la red, sino actuando en la ciudad, en la sociedad, en las instituciones, a partir de esa capacidad de mantenerse a salvo en la red y de la importancia de nunca desaparecer de esa red, y que luego van y vienen según los vientos del destino, la ferocidad de la represión, los apoyos sociales que obtienen. Simplemente les recuerdo - sólo para cuestionar los mayores de estos movimientos - desde 2009 y con más intensidad 2010, 2013, empezó esta subversión moderna. Empezó en Islandia y luego continuó en Túnez, Egipto, etc., las Indignadas en España, Portugal, Grecia, Israel - que vivió la mayor movilización de Israel en las calles, durante semanas - el “Occupied Wall Street”, que no fue sólo Wall Street. Yo realmente analicé detalles de este movimiento y hubo - entre septiembre del 2011 y marzo del 2012 - más de mil ciudades ocupadas en Estados Unidos, con distintos niveles de intensidad. Y, desde luego, irrumpieron en todas partes del mundo: “Occupied Nigeria” y, desde luego, los estudiantes de Chile que llevan 2 años y medio o más, haciendo valer sus reivindicaciones frente, tanto a la derecha como a la izquierda. En fin, un conjunto de movimientos que han ido surgiendo espontáneamente y más recientemente.

Ahora, cuando algunos círculos mediáticos que nos desanuncian regularmente acerca de cuál es el fin de estos movimientos, inesperadamente de nuevo, en Turquía, un movimiento muy importante ha puesto en jaque a lo que es la esperanza islamista de Occidente. (…) En los últimos días ha habido más de 600 detenidos, identificados personalmente en sus casas, no en manifestaciones. Identificados por cuentas de Twitter, identificados por su pertenencia a organizaciones contestatarias y con un Erdogan tan “moderno”, que declaró públicamente en la televisión, que las redes sociales son peligrosas para la humanidad y que Twitter es el enemigo público número uno.

Hace 10 días en Porto Alegre y San Pablo yo estaba dando una conferencia sobre estos temas y los periodistas acababan de hacer la típica declaración: Si, pero todo esto es muy europeo, en Brasil no va a pasar nunca. En ese mismo momento Brasil marchó a la Avenida Paulista con las primeras concentraciones espontáneas.

Entonces, lo que quisiera explicar es que todos estos movimientos surgen en contextos muy diversos, culturales y sociales. En muchos casos - en Europa en particular y en EE.UU. - han estado ligados a las crisis financieras y a las obvias complicidades entre las elites políticas y las elites financieras. En otros casos - como en las revoluciones árabes - por un lado ha habido una revuelta contra el Islam, provocada por la crisis de los precios en muchos de estos países - no en todos - y contra las dictaduras que durante 40 años han atormentado a las sociedades y prohibido cualquier expresión popular democrática.

Pero no nos engañemos: en Turquía, crecimiento económico, modernización del país; en Brasil, crecimiento económico, un partido de izquierda en la presidencia. Es decir, la gran primera constatación es que si movimientos semejantes surgen en contextos tan diferentes, en culturas tan diferentes y por razones tan diferentes, es que estamos ante un nuevo patrón de movimientos sociales ligados a las características de nuestras sociedades. ¡Cuidado! ¡No es la tecnología! Sin Internet y sin redes móviles, ninguno de estos movimientos hubiera podido existir.

Pero no es Internet ni las redes móviles los que los hacen. Los movimientos sociales nacen, siempre y en todas las condiciones, de la injusticia, la opresión, la explotación, la indignación contra las fuentes de opresión que niegan los derechos a la vida de las personas. Pero al mismo tiempo, por tanto, el crecimiento del acceso a Internet, el hecho de que haya redes móviles, no explica que haya movimientos sociales. Es decir, no porque haya Internet va a haber movimientos sociales, ni va a determinar el tipo de los movimientos sociales. Pero dado que hay movimientos sociales, entonces, la capacidad de autorrealización o de movilización de grupos de base que representa Internet, genera movimientos de nuevo tipo con mucha mayor potencialidad y con mucha mayor - y esta es la palabra clave - autonomía con respecto al sistema político tradicional.

Y todo esto depende de la capacidad del movimiento de aceptar ciertos límites a la pureza de la autonomía y, sobre todo, a la capacidad del sistema político institucional de entender que el futuro de la democracia en cada país, depende de la apertura a estas nuevas formas de expresión social. En ese sentido, la declaración de la presidenta recién me ha parecido ejemplar y dudo mucho que su partido la siga, pero… ella manda.

Lo que quisiera explicar es la necesaria redefinición de la elaboración teórica y metodológica al servicio de una autoconciencia analítica de estos movimientos. Ejemplos como el “Occupied” en Estados Unidos que a la vez ocupan y generan investigación desde el movimiento, sobre el propio movimiento, son fundamentales. Es decir, el pequeño papel que les pueda corresponder a los investigadores, cuya tarea podría ser reaprender las categorías del paño social e inventar nuevas herramientas metodológicas para, en lugar de tener una actitud paternalista con el movimiento y desnudarnos como investigadores o constituirnos en líderes de un movimiento que nos rechaza - afortunadamente - y en lugar de eso, simplemente hagamos nuestro trabajo de contribuir a esclarecer temas del proceso de cambios del movimiento y analizar la verdad, la realidad de estos movimientos, para que el conjunto de la sociedad tenga una visión menos subjetiva, menos idealizada y más concreta de lo que son estas formas de cambio social.

Luego Castells se interrogo; “¿Cuáles son los rasgos comunes en todos estos movimientos? En cierto modo es como cuando empezó a emerger el movimiento obrero en el siglo XlX. Hoy estamos en condiciones de identificar nuevas formas de acción colectiva, que son históricamente nuevas no solo por las tecnologías, sino por las características con las que se expresan.

Las fuentes, las motivaciones, en las que beben todos estos movimientos, se resume en una palabra: dignidad. Son movimientos que nacen contra la humillación, de estar indignados de hacer explícito todo el sistema. De no tener una voz autorizada que les permita trabajar sobre las condiciones de sus propias filas en las que se supone habían delegado el poder a representantes.

Por estos días en Brasil los jóvenes gritaban; “No son solo centavos, son nuestros derechos”, Este es el punto que ha estado planteado desde los primeros movimientos hasta hoy.

Estos movimientos están evolucionando rápidamente y hay una secuencia histórica que hay que seguir. Un factor que hay que tener en cuenta es que los movimientos sociales históricamente son “siempre movimientos emocionales” Surgen sin programas y muy pocas veces con estructuras organizadas, es a partir de ahí que se produce una acción emocional colectiva. Pero estos movimientos son siempre el motor de cambio en la historia. No son los Partidos políticos, los Partidos cuando están ligados a la sociedad ponen en orden los proyectos de cambio. Pero los proyectos de cambio salen siempre de los movimientos sociales.

Frente a estos movimientos el sistema siempre se defiende cuando son puestos en jaque, cuando estas personas se movilizan fuera de los cauces institucionales.

Por lo tanto el primer elemento de un movimiento social o personas conectadas movilizadas es superar el miedo. El miedo es el fundamento del orden social. Las sociedades se sostienen por miedo. Por miedo a que si no obedecen deben ser las personas las que enfrenten las consecuencias. El miedo se superó primero con indignación o “rabia”, cuando alguien está tan indignado y ya no aguanta más. El otro factor es el juntarse, comunicarse, el sentirse acompañado. El miedo se supera tomándose de la mano y recibiendo la posible represión juntos.

La característica de estos movimientos es su externalidad al sistema político y lo común es que son movimientos en red. Múltiples formas de redes, no solo internet. Son redes personales, sociales, redes en las calles, redes de clubes de futbol, redes familiares, son redes comunitarias, lo que hace Internet es que desde allí se lanzan los mensajes y luego los individuos se conectan a partir de distintas redes. Son movimientos en red, pero son movimientos multimodales. Como son redes de redes, son altamente descentralizados y muy difíciles de reprimir porque no tienen un centro. Una red tiene nodos pero no centros. Otra característica es que casi nunca tienen eso que se llama programa en algunos casos han sido numerosos los reclamos, a los que han llamado programa.”

Castells también hizo mención a que estos movimientos generalmente no cuentan con un líder visible, a la vez reflexionó sobre los pro y contras de este factor.

(…)“Estos movimientos se constituyen en visibles a través de la ocupación del espacio urbano, lo que necesitan es la construcción del espacio público, donde en forma democrática todos puedan participar, debatir, en una participación que es abierta. El espacio público urbano está siempre conectado en interacción al espacio público de internet. Se complementan, constituyen un espacio hibrido.

En todos los casos nacen como movimientos no violentos, incluso la no violencia es un principio, a su vez la estrategia de los que los reprimen es provocar siempre violencia. Estos movimientos de indignados tienen siempre que cuidarse de las provocaciones, tienen que desarrollar rápidamente estrategias para limitar, controlar y desautorizar este tipo de acciones.

Hoy en el mundo los partidos políticos en general son las organizaciones más deslegitimadas, las que más desconfianza suscitan entre los ciudadanos. Por lo tanto, ¿cuál puede ser la alternativa democrática a este control monopólico institucional de los partidos? Nadie lo sabe. Lo único que dicen estos movimientos es déjennos que probemos, es un largo camino, lo que sí sabemos es que no es lo que hay hoy. Lo que tenemos que aprender es cómo se va construyendo la democracia. “Vamos despacio porque vamos lejos”, como se dice en España.

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