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Estrategia entre crecimiento y distribución
Por el ministro Fernando Lorenzo
En el marco del trabajo preparatorio de la Convención del Espacio 738 de Maldonado, a realizarse a fines de julio para iniciar el proceso de elección interna de sus candidatos a distintas instancias electorales a partir del próximo año, el pasado 14 de junio se realizó un taller sobre "ESTRATEGIA DE DESARROLLO, ENTRE EL CRECIMIENTO Y LA DISTRIBUCIÓN, del esfuerzo de nuestro trabajo, al bienestar social"
En el mismo fueron disertantes el Técnico Agrícola Julio C. Pereira, Director de Desarrollo de la Intendencia de Maldonado, Jorge Mesa, ex dirigente del Sindicato Unico de la Construccion y Afines y actual Pro Secretario de la Intendencia de Maldonado y el Ec. Fernando Lorenzo, Ministro de Economía, cuya intervención, en sus partes sustanciales, transcribe La ONDA digital. (Tomada de la versión grabada).
Debate de ideas "En primer lugar creo que corresponde saludar y agradecer a los compañeros del espacio 738 por esta oportunidad que tenemos de participar de estas actividades que en la trayectoria política tienen significación porque el debate de ideas, el análisis crítico de la realidad, la mirada estratégica respecto a lo que es el futuro y lo que tenemos que construir hacia el futuro que se ha forjado tradicionalmente en el debate, en instancias colectivas.
La izquierda ha hecho de esas formas de construcción algo que es parte de su personalidad y realizar este tipo de encuentros y otros parecidos que nos permitan discutir, proponer, analizar y después volver a reflexionar, sin perder de vista que hay que estar en la acción, que finalmente el esfuerzo de pasar del pensamiento a la práctica, que no lo debemos perder nunca (….).
Creo que cuando los compañeros pusieron, de alguna manera a título orientativo, a esta mesa a esta instancia de taller, trataban de vincular estrategias de desarrollo, crecimiento y equidad. La verdad que tengo la sensación que si me atuviera muy estrictamente a la orientación conceptual o a lo que los términos quieren decir, podríamos relativamente caer muy rápido en una suerte de economicismo exacerbado. Porque, vincular el problema del desarrollo a problemas que se acotan en cierto sentido en el ámbito de la distribución y de la producción, puede llevarnos y a un economista más, a un abordaje relativamente centrado en aspectos económicos. Pero el desarrollo y el concepto de desarrollo que tiene valor, si bien está vinculado a la producción y a la forma en que se distribuye, creo que tiene aristas y dimensiones más relevantes. Si el problema del desarrollo no es más que producir más y distribuir mejor, quizás tenemos una sociedad que después de producir mucho más y distribuir un poquito mejor, quizás es una sociedad que después no nos gusta. Una sociedad en la que los vínculos entre las personas, las organizaciones o el ejercicio de los derechos finalmente pueden estar bastante alejados de una noción de desarrollo que creo que es la que reside en el fondo último de las ideas que nosotros defendemos.
El problema de avanzar hacia el desarrollo nos aleja en primer lugar de lo absoluto, no hay desarrollo y ausencia de desarrollo. Hay acciones y procesos que provocan más y mejor desarrollo, pero el desarrollo no es un estadio que se alcanza y se terminó ahí, no es una carrera por alcanzar una meta y después que esa meta está alcanzada se terminó el problema del desarrollo, ni tampoco está definido por haber alcanzado determinado ingreso per cápita ni haber alcanzado determinados índices de distribución de la riqueza. El problema es que los procesos de desarrollo son procesos y son históricos; y los procesos históricos están caracterizados esencialmente por la forma que en cada momento del tiempo se ven los derechos que se están ejerciendo y los derechos que están pendientes. El problema es que los derechos que se están ejerciendo siempre son menos que los que vamos a ejercer, si aspiramos a que sean parte de un proceso de desarrollo. Si nos guiáramos por los derechos que se pretendían ejercer en los momentos de los pioneros de las ideas socialistas, comunistas y anarquistas y los tratamos de ver hoy, en términos de derecho. Las izquierdas, de las que somos parte, los miran, nos encontraríamos que estamos hablando de un cambio relativamente drástico del concepto de derecho, ni que hablar ya no de los derechos que se aspiran ejercer sino de aquellos que se están ejerciendo. Esa es la vieja distinción, que yo creo que no es retórica, entre los derechos formales y los derechos efectivamente ejercidos.
En el marco de la discusión de desarrollo, hay que tener una base referencial de los procesos de producción, de los procesos de distribución, pero a mi entender es demasiado simple y tiene riesgos. Centrarse exclusivamente en el problema de las estrategias de desarrollo sin prestarle atención a otros aspectos que a veces tienen mucho que ver con la sociedad, que se va moldeando a lo largo del proceso de expansión de la producción de bienes y servicios y su más justa distribución. Y con esto no quiero decir que no necesitemos más producción de bienes y servicios ni que no sea necesario avanzar sobre formas más justas de distribución. Lo que estoy diciendo es que un concepto que solo ancle la discusión política, programática, tecnológica, sobre estos aspectos, me parece que no va a representar de ninguna manera lo que representan las tradiciones políticas de las cuales nos sentimos parte.
¿Dónde están las claves para agregarle valor a una discusión sobre él desarrollo centrado en la producción y la distribución? En buena medida Jorge (Mesa) exponía algunas de esas claves. Porque detrás de ese concepto de desarrollo están la forma en que se comportan o se deberían comportar en el marco de ese proceso los actores de la sociedad, y las formas de organización de la producción y la distribución. No es indiferente de la forma en que se ejercen los derechos o se amplían los derechos, las formas en que se organizan la producción y se organizan las defensas de los intereses en producción y en la distribución.
Para otras filosofías, desde el punto de vista económico y político, de la que nosotros no somos parte, este es un problema accesorio. Las empresas y los individuos están ahí, operan en un marco determinado y lo que ellos producen y las tecnologías de producción y la forma en que remuneran a las distintas actividades ya está.
De algún modo, el incorporar los actores sociales y políticos en su correcta dimensión en el proceso de desarrollo hace que el debate sobre las estrategias de desarrollo vaya bastante más allá de un simple economicismo, vaya bastante más allá de un problema de cuánto producir, cómo producir y cómo distribuir.
La concepción de que los derechos laborales se pueden ejercer de manera individual es una aproximación que yo puedo creer que algunos crean que eso es posible. Otros pensamos que las defensas de los intereses de los trabajadores no se organiza bajo cualquier forma, sino que requiere de un tipo de organización que verdaderamente a través de su forma de organizar y a través de su ejercicio hace que las discusiones sobre derechos laborales y las formas en que desde el trabajo se participa de la producción, tenga algo que ver.
Que el Estado esté o no vinculado a intereses corporativos o que tenga grados de autonomía relevantes para poder llevar políticas que impulsan el desarrollo, no es un hecho menor. Las formas en que deben operar los actores, la forma en que se organiza la defensa de los intereses y la forma en que se construye el concepto de interés general, es la primera idea que yo quisiera decir que para mí está en el centro del proceso de desarrollo. Porque es la única forma en que podemos vincular el desarrollo a la democracia, es la única forma de vincular el desarrollo al ejercicio de los derechos, a que la sociedad se comprometa más allá de los procesos de producción y distribución en el desarrollo, en la satisfacción de bienes comunes, en los espacios de convivencia, en las formas organizativas que están lejos de la producción y lejos de la distribución. Yo me pregunto si toda nuestra vida opera exclusivamente motivada por lo que ocurre en la producción y en lo que obtenemos de la producción. Creo que hay una enorme cantidad de cosas que cada uno de nosotros valora en la vida que están alejadas de estas dimensiones , que tienen que ver con una parte esencial de nuestra vida. Nos insertamos en nuestra sociedad en el mundo del trabajo, venimos de tradiciones políticas en las que la jerarquización y el valor del trabajo es fundamental, pero hay otras formas de mostrar solidaridad, otras formas de mostrar compromiso con el desarrollo de lo colectivo que pasan esencialmente por fuera de la discusión estricta sobre cuánto se produce y cómo se distribuye.
El remitirnos exclusivamente a los aspectos de producción y de distribución puede hacernos perder de vista que hay en la construcción hacia el desarrollo, otro conjunto de estadios y otro conjunto de dimensiones a los cuales nosotros, todos los que estamos acá les queremos llamar parte del concepto de desarrollo y que no alcanza con las dimensiones más economicistas de alguno de estos.
Cuando nosotros nos vemos violentados por la formas de convivencia, por el deterioro de las formas de convivencia en la sociedad, cuando vemos la ausencia de solidaridad, cuando vemos el progreso de la violencia, eso no tiene nada que ver con la producción y la distribución, tiene que ver con una actitud hacia la construcción social y la forma en que colectivamente nos estamos vinculando.
Quise hacer la advertencia porque me parece que de cara a discusiones políticas, tanto en lo ideológico como en lo programático, el reduccionismo economicista no nos va a ayudar a encarar muchos de los temas que vamos a tener que encarar hacia el futuro.
Uruguay para avanzar hacia el desarrollo, tiene que producir más de lo que produce hoy y tiene que hacerlo mejor, eso no hay duda. Tenemos como referencias en materia de mayor desarrollo que nosotros, experiencias históricas, en países, niveles de disposición de bienes y servicios de los que disponemos nosotros.
Tenemos un ingreso per cápita apenas de 15000 dólares y los países que tienen mucho más desarrollo que nosotros tienen 3, 4, 5 veces de ingreso per cápita. ¿Qué es esto? Es un intento de medir la capacidad media de disponer de bienes y servicios para satisfacer necesidades. Y sin lugar a dudas las sociedades que llamamos más desarrolladas que nosotros, son más justas distributivamente.
Estamos en un camino hacia el desarrollo en el que inexorablemente tenemos que hacer caminar el proceso de expansión de la producción con un proceso concomitante y simultáneo de las formas en que esa producción sirva para satisfacer necesidades. El dilema que plantee cualquier secuencialidad en el proceso para decir primero viene el requerimiento de expandir la producción y después vienen los resultados distributivos, yo creo que eso no solo se ha revelado como falso, sino que desde el punto de vista político lo debemos rechazar.
(…) el ingreso per cápita de los noruegos, tiene normalmente capacidad de extracción de impuestos justos que permite sostenerla en una posición de bienes públicos que puede llegar a representar la mitad o más de la mitad de la producción. Si intentamos hacer lo mismo en una sociedad que tiene los niveles de ingreso per cápita de los países latinoamericanos nos vamos a encontrar que no hay base tributaria. No va a existir base tributaria, porque los impuestos progresivos van a estar recaudando algo que no va a permitir armar una ingeniería de grandes niveles de distribución como los que pueden ocurrir en otros niveles.
El otro día hacía un ejercicio que es: ¿Cómo serían con los parámetros de nuestro impuesto a la renta de las personas físicas, cuánto recaudarían de impuesto a la renta en Dinamarca, en Noruega, en países de ese tipo?
Nosotros recaudamos aproximadamente, algo más de 2 puntos y medio del producto, 2,5% de la producción lo estamos recaudando. Si nosotros aplicáramos nuestros parámetros sobre la realidad de los ingresos de esos países, recaudaríamos entre 7 y 8 veces más de ese impuesto, como proporción del PIB; o sea en lugar de tener una base tributaria de 30 puntos del PIB estaríamos más cerca, arriba de 35, 36 de lo que tenemos hoy.
Significa que un sistema tributario que estar preparado para acompañar el desarrollo, para asegurar que ni bien ocurre el progreso en materia de la producción de bienes y servicios, el propio sistema es capaz de ampliar la base de recursos con los que la sociedad va a corregir inequidades. Por eso fue tan importante la reforma tributaria, porque no sólo solucionó un problema de inequidad en el sistema tributario actual, sino que le dio una perspectiva, una viabilidad de futuro.
Esto es parte del desarrollo, y esto está entre la producción y la distribución. Pero si nosotros aplicáramos, en lugar de nuestros parámetros tributarios, los daneses o los noruegos, con sus franjas y sus niveles a nuestros ingresos, capaz que no recaudaríamos nada. Tan simple como eso. Porque si uno no tiene ingresos suficientemente elevados, los impuestos sobre muy elevadas remuneraciones no rinden nada. Y lo que tiene que estar preparado, la capacidad fiscal es de acompañar el proceso de crecimiento, porque es esa la brecha fundamental entre lo que ocurre en la producción y lo que hay que corregir después que la producción ocurra, en materia distributiva y en materia de ejercicio de derecho; eso es una discusión política esencial. Si el sistema tributario no está preparado para responder a ese dilema del desarrollo, puede ocurrir dos cosas: o hay que hacerle cambios al sistema tributario o la capacidad correctiva de inequidades y de asegurar el ejercicio de nuevos derechos va a estar bloqueado. Y esto es parte del debate sobre el desarrollo, pero parte esencial. Y veces quedo preocupado, cuando después de conceptualmente haber introducido el impuesto a la renta a las personas físicas, nosotros queremos siempre subir las franjas. Yo quedo preocupado. ¿Por qué? Porque detrás de esa actitud de subir las franjas está la eliminación de la capacidad de ese impuesto de hacer el trabajo que tiene que hacer. El trabajo que tiene que hacer es inherente a la medida en que los ciudadanos avanzan en sus niveles de ingreso y en su capacidad de recibir cosas contribuyan más. Ahora, si nosotros mismos vamos a ir corriendo esto, siempre nos vamos a quedar con un reducido recurso a la tributación más justa en aras de otros impuestos, vamos a sustituirlos por impuestos perversos, impuestos que son malos desde el punto de vista distributivo para corregir esas inequidades. Me parece que es un punto importante entre producción y consumo, entre producción y distribución tenemos el papel de lo tributario y después el papel de qué hacemos con los recursos públicos. Quienes creemos que el espacio de lo público es capaz de aportar bienestar a nuestra sociedad, yo estoy convencido, en muchos casos si no se profundiza y mejora el papel de lo público y colectivo vamos a tener peores condiciones de bienestar para nuestra sociedad.
Necesitamos que la utilización de los recursos y los resultados de ello, aseguren eficacia y eficiencia a los fines que se tratan hacer. Quienes creemos en lo público somos los primeros interesados en que en el sector público se hagan bien las cosas. Porque quienes no creen en lo público, quienes creen que lo público es subsidiario, que el papel del Estado, que el papel de lo colectivo es secundario, en realidad no tiene mucha preocupación por la eficacia o la eficiencia con la que el Estado provee la producción de bienes y servicios públicos. Quienes estamos convencidos que detrás de eso están las grandes herramientas para asegurar más y mejores ejercicios de los derechos, me parece que estamos ante temas que tienen enorme importancia desde el punto de vista político y orientan la discusión política. Y esto ¿qué quiere decir? ¿Que los debates tributarios no van a existir? No, van a existir toda la vida
Mientras haya necesidad de extraer recursos de la sociedad para producir bienes públicos habrá debate tributario. Y los debates tributarios son debates intensos y llenos de política. El que se crea que los debates tributarios no son debates cargados de política e ideología, nunca participó de un debate tributario.
En nuestro lenguaje le llamamos impuestos a los impuestos que no son contribuciones voluntarias, impuesto significa imposición. Si nosotros le preguntáramos, y esta es una máxima de lo tributario, le preguntáramos a cada uno de nosotros si desearía contribuir más o menos que lo que está contribuyendo, está demostrado que todos desearíamos, porque creemos que es más justo, contribuir menos, pero todos creemos que los demás deben contribuir más, o que alguien debe contribuir más. Pero eso vale para todos y para cada uno. El problema es que la síntesis política de esto tiene que estar orientada por la compatibilidad del sistema tributario con los fines sociales últimos, que son los derechos que se ejercen y los derechos que se quieren ejercer. Eso es lo que asegura la armonía entre estas cuestiones.
En la producción, qué cosas son claves para asegurar que en una estrategia de desarrollo la producción está expandiéndose durablemente, me parece que no demasiadas complicaciones para que nos entendamos de qué manera tenemos que actuar, sobre todo del lugar de dónde venimos, de Uruguay. Nosotros conocemos lo que pasa en un país cuando en la producción se invierte poco.
Nosotros sabemos lo que ocurre. Yo nací en 1960, desde 1960 hasta finales de SXX, principios de SXXI me tocó vivir en un país que tenía la peor tasa de inversión de América Latina y el peor registro de crecimiento del continente. Por emigración, por ocupación-subocupación y falta de oportunidades. Y cuando nos toca vivir de esta manera, nadie nos tiene que explicar cuáles son las consecuencias de un débil proceso de acumulación del capital. Nosotros vivimos durante mucho tiempo en una sociedad con un muy débil proceso de acumulación de capital. Las consecuencias fueron tremendas, en lo social, en lo económico y en la pérdida de confianza. No hay posibilidad de sostener un proceso de crecimiento duradero sin que el proceso de acumulación del capital, y no estoy hablando de la acumulación de capital privado, hablo de la acumulación de capital propiamente dicho, son la herramienta y los medios y las infraestructuras con que se produce, con la que se hacen más y mejores casasen una sociedad. Nosotros fuimos un ejemplo de pobreza dinámica excepcional en el marco del continente que tampoco es una cosa maravillosa.
Sabemos que necesitamos que este cambio bastante drástico que ha ocurrido en materia de actitud frente a la inversión en nuestro país se mantenga. Porque en la fase de la producción ella va a cumplir un papel muy importante. También es trivial decir que una cosa era expandir la producción con 20% de los desempleados y con una parte muy importante de los trabajadores subempleados y otra cosa muy distinta es expandir la producción en una situación cercana al pleno empleo en toda la categoría ocupacional en las que hay cierta calificación relevante. Si nosotros pretendemos que el proceso virtuoso de expansión de la producción ocurra sin merma en las condiciones de productividad, necesariamente tenemos que tener una preocupación sobre la calidad, los niveles de formación de los trabajadores y las herramientas con que cada uno participa en la producción tengan en sus manos.
Vivimos una etapa de elevadísimos niveles de creación de empleo. En estos últimos años se han creado empleos como nunca, y empleos formales como nunca en el país. Detrás de esa creación de empleo hay tres procesos diferentes que tiene que ver con el proceso de crecimiento y va a tener que ver con la distribución. En primer lugar el trabajo, los altos niveles de empleo permitieron además de haber más trabajo que muchos trabajadores pudieran migrar hacia actividades con nivel de productividad y remuneración mejores que las que tenían, porque estaban subempleados. Cuando uno tiene altos niveles de desocupación no solo hay gente que no tiene trabajo, sino hay mucha gente que está haciendo algo para lo que sobran sus habilidades. Cuando el proceso de incremento del empleo llega a niveles donde el número de ocupados que están alejados de sus capacidades, ya no es demasiado importante, hay que empezar a hacer otras cosas que simplemente reorganizar el trabajo de a dónde va y de dónde viene. En segundo lugar hemos asistido a un proceso de altísima formalización del empleo. Ha crecido menos el empleo que el nivel de formalización del empleo. Y el nivel de la formalización del empleo tiene que ver con la calidad del empleo, en términos de quien contrata formal se relaciona con sus trabajadores de forma completamente distinta que quienes contratan en la informalidad. Ya no hablemos de las formas reconocidas por las leyes, la forma de vínculo del trabajador formal con el empleo y con el ejercicio de derechos resultantes de su inserción laboral es completamente diferente cuando se está en la formalidad o en la informalidad.
El tercer elemento muy importante que ha ocurrido en el mundo del trabajo en estos años y que jerarquiza el papel de los recursos humanos en el país es que los desempleados hoy, en nuestro país, son menos que en el pasado, sí, pero tienen la misma cara promedio que tenían hace 10 o 12 años atrás. Son más jóvenes que el promedio, tiene menos experiencia que el promedio, tienen menos calificación que el promedio y tienen sexo femenino. Son trabajadores que tiene mucho menos productividad que el trabajador promedio, que el que ya está empleado y esto en una perspectiva de crecimiento y desarrollo de la producción va a implicar necesariamente la jerarquización de políticas que a quienes están desempleados o a quienes están implados, dotarlos de más y mejore herramientas para avanzar en materia de productividad, no hay otra forma. Ya no hay posibilidad. Cuando uno tiene altos niveles de desempleo el crecimiento puede ser tracción a sangre, más esfuerzo, más trabajo, más horas. Pero cuando se llega a niveles elevados de ocupación el problema es cómo se va a organizar la producción. Cómo se va a ser mí productiva, cómo va a ser tecnológicamente más adecuado y como van a ser las condiciones efectivamente de eficiencia en la producción. Y esto se vuelve cada vez más importante. Porque si uno ya tiene el total de la mano de obra ocupada, estoy diciendo simplemente un supuesto, y uno quiere continuar el proceso de expansión de la producción que aporte elementos importantes en materia de remuneraciones para la equidad, necesitamos que ocurran reflejos en materia de remuneración que estén validados por los niveles de productividad. Porque los países que tienen má desarrollo que nosotros, tienen más alto nivel de productividad que nosotros. Usan sus recursos de forma más eficiente de lo que lo hacemos nosotros y esto es parte del debate sobre la producción, el crecimiento y la organización de la producción hacia el futuro. Porque acá no importa si nos gustan o no nos gustan los términos, si queremos verdaderamente asegurar prosperidad duradera con condiciones de que la productividad pueda contribuir a solucionar problemas, yo no digo que el incremento de la producción venga de por sí sólo a asegurar que eso ocurra, pero si queremos que ocurra el crecimiento, la forma en que producimos es ahora cada vez más importante. Se acabó de algún modo etapas por las que algún momento atravesamos, hoy estamos ante desafíos muchos mayores. Quien habla de productividad, de eficiencia, está hablando de tecnología, está hablando de innovación, está hablando de formas de organización de la producción y de formas de relación entre quienes dirigen las empresas y quienes trabajan en las empresas. Si se quieren mantener formas arcaicas de organización de trabajo y de relaciones laborales, si no se acepta el papel de la innovación, si no se acepta el papel de la tecnología por parte de quienes están en el proceso de producción eso no va a ocurrir. Hay muchas experiencias históricas de movimientos en contra de los progresos tecnológico. Los países en los que ha avanzado más la productividad son los países que tienen lo que llamamos mayores niveles de desarrollo. Lo que cada uno de nosotros dispone a lo largo de su vida y a lo largo de una jornada, de un conjunto de horas dedicadas al esfuerzo, y lo que queremos es que por el mismo esfuerzo que realizamos cada vez podamos satisfacer mejor nuestras necesidades. Eso está directamente vinculado al debate central sobre la productividad.
Si queremos asegurar crecimiento y prosperidad duradera y tenemos preocupación por la justicia distributiva, tenemos que entender que en la producción y en la forma en que se distribuye en la producción se juega la etapa crucial de este proceso. Y algunos estamos convencidos que la única forma o la mejor forma de arbitrar en primera instancia, es a través de la presencia de los trabajadores defendiendo sus intereses en la negociación colectiva y la defensa de las formas en que participan y se organizan en la producción y que reciben las remuneraciones.
No podríamos exhibir la compatibilidad entre crecimiento y distribución que hemos tenido en ausencia de negociación colectiva. El país podría haber registrado los mismos niveles de crecimiento o superior y podría no haber tenido los resultados distributivos que tuvo si no se hubiera reinstalado la negociación colectiva y si no hubiera habido el ejercicio de derecho por parte de las organizaciones de los trabajadores que hubo. Por supuesto que en el marco de la complejidad que tienen los procesos de negociación se podrán contar historias de excesos, de episodios que ilustran sobre alguna pequeña patología, pero detrás el proceso de fortalecimiento de la negociación colectiva está el pilar uno de Uruguay en la compatibilidad entre crecimiento y distribución. No podríamos exhibir las mejoras distributivas que hemos observado en estos años sin que los trabajadores organizados y sus organizaciones representativas se hubieran fortalecido y ahí actuó la política, porque no sólo reinstaló una negociación, a partir de una ley precedente, sino que además le dio a quienes iban a participar de la negociación más y mejores herramientas para hacer su trabajo, trabajo de defensa de intereses de los trabajadores.
¿Con eso es suficiente para explicar porque las mejoras distributivas ocurrieron? No, yo creo que ocurrieron otras cosas que ayudan a entender mucho los cambios productivos. En primer lugar hemos asistido a un proceso de diversificación muy importante del trabajo. Hoy tenemos muchas más actividades que tienen capacidad de competencia real y condiciones de viabilidad real que las que teníamos 10 o 12 años atrás. Hoy tenemos una malla de empresas, sectores y actividades, mírenlo en el departamento de ustedes. El entramado de relaciones laborales en materia de sofisticación, de servicio de eficiencia de las empresas es mucho más rico y más denso que lo que había sido en el pasado. No hubiera ocurrido si no hubiera ocurrido un proceso de cambio bastante importante en las formas de producción y en las tecnologías que se utilizaron.
Hoy tenemos más vínculos entre actividades económicas de un sector y el resto de los sectores de los que habíamos tenido nunca en el pasado. Hoy la forma equilibrada en el territorio nacional en que está impactando la prosperidad y buena parte de los procesos de cambio que han ocurrido en la producción tienen un rasgo fundamental, no tienen una distribución centrada en la prosperidad y la justicia en el ámbito urbano del área metropolitana de Montevideo, o del área metropolitana en Maldonado, no, hoy el proceso de mejora de las condiciones de las empresas y las condiciones laborales y de las inserciones sectoriales está distribuido ampliamente a lo largo y a lo ancho de todo el territorio nacional. ¿Esto nos tensiona? Sí que nos tensiona. Cómo tenían que ser las infraestructuras del Uruguay del estancamiento? En el Uruguay del estancamiento no teníamos los problemas con las rutas que tenemos hoy, no teníamos el problema de la disponibilidad de recinto portuario insuficiente, no teníamos problema de generación de energía eléctrica para abastecer proyectos de alta utilización energética.
En el Uruguay de aquella época quizás con un conjunto de ejes viales muy simples y un conjunto de infraestructura simples que se mantenían alcanzaban para reproducir la mediocridad. El problema es que hoy tenemos una distribución que al ser más justa en el territorio y al haber una prosperidad mucho mejor distribuida que en pasado, nos encontramos con nuevas tensiones que nos van a desafiar enormemente en el futuro en materia de producción y que nos van a plantear problemas distributivos.
El problema distributivo podemos mirarlo de muchas maneras, pero una dimensión relevante que ustedes planteaban, es el problema de la distribución territorial. Si las infraestructuras y las formas de producir y lo que cada uno es capaz de hacer de la mejor manera es muy desigual en el territorio, la desigualdad territorial es una tendencia contra la que hay que luchar pero cuando encontramos que las condiciones de eficiencia de la producción se distribuyen a todo lo largo y ancho del territorio, la tarea es mucho más fácil, desde el punto de vista de los que nos resta por igualar, de lo que nos resta por ayudar. Eso nos está ayudando enormemente en materia distributiva. Hoy nos encontramos con indicadores que sorprenden. Las reducciones de pobreza, de pobreza extrema y las mejoras distributivas son más importantes en el interior del país que en área metropolitana de la capital. Llevan 3 años continuos los indicadores dando esta información. Maldonado es un ejemplo. En el pasado cuando había prosperidad la desigualdad geográfica era dominante. Cuando hablamos de justicia distributiva en lo territorial, era mucho menos evidente.
Hay un elemento que influye muchísimo en la mejora distributiva, en la compatibilidad entre crecimiento y distribución. Es que tenemos bajos niveles de desempleo y corta duración del desempleo. Esto significa, que alguien con corta duración del desempleo está dispuesto a intentar el cambio de empleo hacia una ocupación mejor remunerada y más apta para sus capacidades. Cuando el desempleo era alto y la duración del desempleo era larga, dejar un empleo para intentar otra cosa era una aventura muy compleja desde el punto de vista de la decisión individual. Y eso, que hacía? Se perpetuaba el proceso de inadecuación de mis aspiraciones y mis posibilidades con mis oportunidades en el empleo. Con bajos niveles de desempleo y corta duración del desempleo este proceso migratorio de gente que tiene una remuneración en un empleo y busca y consigue una mejor en otro empleo, eso no está en los índices de salario. Cuando se hace una encuesta de salario se mide en una ocupación en un lugar sobre cual es la remuneración en el mismo lugar, pero cuando uno sale de un empleo y va a otro empleo, en un lugar ganaba 10 mil pesos y pasa a ganar 12 mil, eso no está registrado en el índice medio de salario. Eso no cambia las reglas de la negociación colectiva, es el resultante de la forma en que llegan los ingresos a nuestras zonas y a las familias.
Es este contexto en factores claves en materia de la producción, factores claves para explicar el desempeño distributivo, como buena parte del ejercicio en el que tenemos que seguir comprometidos: Porque vamos a necesitar ser mucho más productivos y vamos a tener que distribuir mejor, y tiene que ser compatible una cosa con la otra. Pero el telón de fondo tiene que volvernos a remitir sobre los derechos y sobre el ejercicio de los derechos.
No es un derecho de remuneraciones y conseguir bienes y servicios, es mucho más complejo que eso, es una tarea que no está acabad hasta que no encontremos mejores formas de seguir progresando y mejores formas de plantearnos el desarrollo”.
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