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MONTEVIDEO
El transporte: carta a la intendenta
Por el arquitecto Luis Fabre
Sabemos que los cambios representan oportunidades. Es momento oportuno para reflexionar sobre el sistema de transporte urbano y sobretodo, superando conceptualmente sus límites, sobre la movilidad de la sociedad humana asentada en el territorio. En tanto las dificultades para mejorar el sistema actual se hacen visibles en cada oneroso emprendimiento realizado, obligando al método de ensayo y error, los analistas persisten en una visión internista al sistema, siendo necesario considerar integralmente los cambios en la vida de los usuarios.
Es aquí donde el rol político es determinante en la percepción de las tendencias, en la elaboración de estrategias sobre las cuales acciones de gobierno confluyan con los “estadíos” a que va arribando la sociedad. Se trata más que prestación de servicios, de acompañar la dinámica de la urbe en procura de mejores formas de vida a que aspiramos todos. En el referido rol tienen su papel preponderante los designados gobernantes, que levantando la mirada por sobre la cotidianeidad y las urgencias, postulan objetivos y deciden acciones trascendentes a la satisfacción de necesidades presentes, adelantándose a las futuras. Las cabezas políticas pueden alentar visiones de futuro, salirse del sistema con arreglo, como dijimos, a los acelerados cambios en la sociedad que habita sobre el territorio. No será hora de un planteo de ese tenor, trascendente a la administración presente?
Hace años me tocó vivir la experiencia de conocer Sídney, esa moderna, hermosa y segura ciudad de Australia. De allí, de otros similares ejemplos, posteriores estudios, informaciones y conclusiones adaptadas a nuestra ciudad de Montevideo, nació la propuesta del Monorriel. Si bien en Sídney este medio se ha discontinuado, esto no invalida su eficacia, probada en tantas ciudades del mundo. Solo prueba que, como todo medio de transporte debe elegirse su implantación con pleno conocimiento de las variables que viabilizan al mismo, incluyéndola del tiempo, de su contexto. Pues esto es lo que nos pasa con el bus en el corredor Garzón. Un sistema implantado en Curitiba hace muchos años, sin obstáculos, sin población ni circulación en su recorrido, enfrenta enormes contradicciones aquí.
Para empezar la preferencia del Bus en el corredor con la cantidad de cruces del recorrido. Ampliando la percepción; lo que está estructuralmente en tela de juicio es el sistema de ómnibus, optimizado al máximo con medidas correctas que ya no alcanzan para los requerimientos actuales de movilidad.
La intrincada red de circulación, creada por acumulación, es analógica con la red de intereses empresariales, políticos y también de la población que tironea por intereses locales, difícilmente adecuados al mejor funcionamiento sistémico. Esta propuesta introduce un nuevo nivel espacial de transporte, distinto del saturado a flor de tierra. Mucho más fácil de ejecutar y con similar eficacia que el Subterráneo. Un sistema que cumpla la función de colector perimetral sobre el casco histórico de una ciudad como Montevideo, poli céntrica. Que atienda multimodalmente el transbordo desde los transportes de media distancia, colectivos o individuales, conjugándolos sobre las cortas pero saturadas calles y avenidas de la trama central. Un subsistema que lejos de competir, complementa introduciendo lo multimodal, al peatonal y vehicular existente. Que aporta, al igual que el Bus de turismo, al conocimiento integral de la ciudad, de su historia .Pero sobretodo, a la seguridad, la comodidad y el uso racional del tiempo en recorridos urbanos que con el tráfico actual se han perdido. Que provea un competidos idóneo al transporte individual, igualando e incluso superándolo en algunos de los parámetros anotados. Hemos planteado, sin datos actuales de demanda, de flujos potenciales de usuarios ni referencia a servicios existentes, un Circuito demostrativo de aproximadamente 15 kilómetros. Imagínense los lectores, potenciales usuarios, que desde cualquiera de esas estaciones propuestas puede accederse, con mínimos tiempos de espera, a todos los sitios marcados como otras tantas. Que el recorrido más largo no lleva mas que lo que insume viajar en bus desde Pocitos al Centro.
Que el ambiente interior en cabina acondicionada permite usar bien el teléfono, que puede operar la laptop, conversar, escuchar música o simplemente recorrer visualmente la ciudad y sus lugares representativos. Que las condiciones de seguridad implican cero riesgo de accidente. Que la tarifa es similar a la del bus. Pero también imagínense, los gobernantes, que el costo de este sistema es diez veces menor al de un subterráneo ya que nos hemos informado y sabemos que en esta propuesta la imaginación esté muy cercana a la realidad.
Mientras tanto Simultáneamente; de la consideración del contexto actual del Sistema colectivo de transporte y la dinámica de cambios, para mejorar entre todos, planteamos algunas medidas de impacto en la circulación y sobretodo en la vida diaria de los montevideanos: 1) Bajar el tiempo de los recorridos solamente en un minuto. Si se piensa que es poco, multiplíquese por la cantidad de recorridos, considérese el tiempo menor de trabajo de chóferes y guardas, el menor gasto de combustible. Pero mejor aún, multiplique un minuto por los miles de pasajeros que usamos el transporte colectivo. Es verdad que cada uno ahorra solo un minuto por viaje; pero cuanto ahorra la sociedad como tal en su conjunto? Como podrá influir esto sobre el tránsito? Creemos que obligará a los conductores a optimizar el uso del tiempo fijo que disponen entre salida y llegada haciendo, por la gran incidencia que sobre el mismo tienen los ómnibus, todo el tránsito más ágil y no necesariamente más riesgoso.
2)Impedir la venta, mendicidad y otras formas coercitivas de intervención sobre los pasajeros cautivos encima del transporte. Con ser importante, el principal argumento para esta medida no es la distorsión que ocasiona a los tiempos, la comodidad y en algunos casos la seguridad del pasaje. Es algo que no leí ni escuché todavía decir a nadie, extraído de mi condición de trabajador y pasajero habitual : en la actualidad no solo viajamos; los artefactos portátiles _ de comunicación , búsqueda de información, escritura y cálculo_ han transformado el medio de transporte en un lugar de trabajo! Por tanto quienes interrumpen y nos interpelan casi personalmente no solo violan nuestro derecho a viajar tranquilos por lo que pagamos; también lo hacen interfiriendo nuestras meditaciones, razonamientos, comunicación con nuestros afectos, nuestra relación con proveedores, empleados y patrones. Nuestro trabajo.
3)Los medios tecnológicos actuales deben usarse con prestaciones al alcance del usuario. Pantallas electrónicas en determinadas paradas o encima de los medios , permitirían informar en tiempo real, optimizar los flujos de pasajeros y un control más efectivo que el de la eventual denuncia sobre cumplimiento de servicios. La diversidad de posibilidades, su implementación y costes, ajenos a mi conocimiento, seguramente hacen viable esta medida.
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