|
Documental
“Desde adentro” la pelea por el futuro de dos reclusos en la cárcel de Canelones
Por José De Lukas*
“Desde adentro” es un documental sobre una historia filmada desde adentro de la cárcel de Canelones, 2006 - 2009. La Idea original es de la comunicadora Andrea Villaverde, que inicia su investigación al recibir una llamada de (Catuca) un recluso, ante un momento dramático que se estaba viviendo en el principal centro penitenciario del Departamento, uno de los más poblados del país. Los realizadores logran compendiar extraordinariamente bien en 87 minutos una realidad, una historia que no está cerrada. Sus causas y orígenes, así como sus efectos interpelan actualmente a la sociedad uruguaya y muy especialmente sus instituciones. En particular aquellas responsables de dotar de contenidos humanos los derechos de nuestros ciudadanos.
El documental, haciendo centro en el relato y las peripecias de dos reclusos Catuca y Medina, se adentra en la vida cotidiana de la cárcel, que es también la que estructura sus vidas. La extraordinaria capacidad de comunicación de estos dos emergentes permite a los realizadores recoger la convivencia, “las posibilidades de rehabilitación, la situación de los más jóvenes, así como las esperanzas puestas en la liberación”.
El jueves 1 de agosto la Fundación Friedrich Ebert Stiftung en Uruguay (FESUR), organizó un pre estreno de este documental, por entender “que Desde adentro ofrece un inusual estímulo a la reflexión y debate sobre políticas públicas, a partir del registro de logros y resistencias que deben vencer sus destinatarios en busca de un mejor futuro. La cárcel y la posibilidad de rehabilitación de las personas que delinquen es un gran desafío contemporáneo”.
Enriqueciendo el evento “con otras miradas” se invitó a participar de las reflexiones que se realizaron luego de exhibir el documental a dos expertos internacionales; Sarah Walker (EEUU) y Pedro Abramovay (Brasil). El evento se completó con reflexiones de Rafael Sanseviero (FESUR), la comunicadora y periodista María Inés Obaldía y los ex presos; Catuca y Medina, así como el Comisario inspector Oscar Del Puerto, protagonistas de la película, a la que se sumaron intervenciones de diversas personalidades y público presente en el acto.
Lo que sigue son los aspectos más relevantes de las “miradas” de algunos de los participantes en este evento, recogidos por La ONDA digital.
MARÍA INÉS OBALDÍA: Creo que el material es insuperable. Por la calidad, la ética y porque los protagonistas no necesitan intérpretes. “La primera reflexión, es que es extraordinario; “lograr este tipo de materiales, donde hay una interpretación cuidadosa, respetuosa, de hacer mucha “oreja” y no meterse - nada más - que para, de repente, decir: “bueno, hay que manejar el tiempo con sumo cuidado”. Porque el tiempo puede convertirse en una suerte de boomerang que si no se cumple en lo que se espera, puede enfatizar las derrotas y aumentar la bronca y dar toda esa carga negativa que se pretende evitar”.
Nosotros estamos muy mal, desde el punto de vista comunicacional, en estos temas. Coincido con lo que se ha dicho aquí, estamos habitualmente sometidos, bombardeados - casi de manera cotidiana - a una dicotomía entre el afuera y el adentro, pero de nuestra vida cotidiana. El “adentro” de nuestra casa que, seguramente, queremos proteger y es lícito y muy primitivo y un “afuera” que día a día, mediáticamente vemos como cada vez más amenazante o más amenazador.
Creo que este material documental, tiene la virtud de que - desde el momento que se parte de un trabajo testimonial y se margina un poco el tema de lo técnico (con todo respeto, ¿no?, para lo que significan todos los técnicos que han dedicado vidas enteras a estudiar estos fenómenos), genera una fuerza a la hora de clarificar el problema, que es muy difícil reproducir con otra técnica. Este material es poco frecuente de ver porque es muy difícil de lograr. Primero porque - obviamente que - Catuca y Medina son dos “perlas” comunicacionales. Saben comunicar, tienen un lenguaje interesantísimo, tienen un lenguaje metafórico, apelan permanentemente a códigos internos y externos y, además, porque no tienen - quizás el ocio se los fue quitando - ningún pudor a la hora de poner hasta su máximo dolor frente a las cámaras. Por ejemplo cuando ante la pregunta a Catuca: “¿Qué es lo que te está pasando?”. Él le dice: “Estaba preparado para todo, para todo, eh, menos para la muerte de mi padre”.
Creo que sería muy bueno que nosotros convirtiéramos este material, en este momento en una suerte de bandera. Me parece que hay que salir de acá, a correr la voz, a hablar del tema, a insistir sobre esta estrategia comunicacional poco frecuente y que tiene interlocutores, también, poco frecuentes. Todavía no demasiado destruidos por lo que es el sistema, con la suficiente gallardía como para poder apostar a un “afuera” diferente. Con caminos personales muy distintos, con derrotas en el medio y con condenas internas, desde adentro. Creo que eso es parte de la estrategia para quebrar esta situación.
Hay pocos ejemplos como el que vivimos hoy. Eso es símbolo del problema, que es un problema social. Y nosotros, como sociedad, estamos teniendo mucha reticencia a aceptar que formamos parte del problema y que está en nosotros, también, la solución.
Por eso es que yo creo que el material es insuperable. Por la calidad, la ética con la que está llevado adelante y - sobre todo - porque los protagonistas no necesitan intérpretes a la hora de poner sobre la mesa toda la gama de la problemática: la personal, la social, la económica, la afectiva, la institucional. Y, en definitiva, todo el sistema, está interpelado desde adentro. Eso es lo que vale.
PEDRO ABRAMOVAY: El derecho penal como la única respuesta al delito, es una invención del siglo XVIII. “Creo que estamos en un momento muy especial en América Latina en general, un momento decisivo. No un momento solamente de victorias, sino en un momento de decisiones. Creo que es la primera vez que tenemos toda una generación - que es mi generación - que fue formada en democracia y eso - si creemos tanto en la democracia - tiene que hacer alguna diferencia.
También es la primera vez - desde 1492 - que América Latina puede tomar sus decisiones políticas a partir de América Latina. El peso externo en las decisiones políticas de América Latina, nunca ha sido tan bajo como ahora. Es decir, ahora somos nosotros quienes tenemos que decidir nuestro camino y esto requiere aún más seriedad que antes. Esto me hace pensar que nosotros tenemos la posibilidad de crear caminos que nadie ha creado. No tenemos que mirar más a ninguna parte del mundo para saber cuáles son los caminos a crear.
La película es muy importante, porque nos muestra una parte de la sociedad que es el fracaso de la sociedad. La idea que aún tenemos de las cárceles, expresa que nuestra sociedad fracasó. Que no pudo tener una respuesta mejor ni más humanitaria, que la respuesta de poner gente en espacios como lo son las cárceles. Y creo que no podemos, porque muchas veces naturalizamos las cárceles, como si fueran algo normal, que siempre tuvimos esa respuesta y es la única respuesta posible para el delito. ¡Y eso no es verdad! La cárcel es una respuesta inventada, fabricada y que ganó una importancia que nunca tuvo, en los últimos treinta años por una razón específica, que es el neoliberalismo.
Cuando la idea es tener el derecho penal como la única respuesta al delito, esta es una invención del siglo XVIII, en donde se creó una forma de restricción de las libertades y la desvalorización del individuo. Se creó el concepto de que las personas son libres, deciden qué es lo que pueden hacer y responsables de sus hechos y la forma de reaccionar frente al delito es muy simple. No hay otra forma de reaccionar que decir: “vamos a crear una pena tal, para que la persona decida no cometer el delito”. Y esto fue - con muchas variaciones - el centro de las políticas penales durante los siglos XVIII y XIX, la idea que - para pensar en políticas penales - uno tiene que mirar al individuo.
Pero a fines del siglo XIX hay una revolución en todas las maneras de estudiar al individuo, a las sociedades, que es la invención de la sociología y que explica que las cosas que un individuo hace, no son relacionadas solamente por el individuo, sino que están relacionadas con la sociedad y sus relaciones con la sociedad. Entonces, si uno quiere mirar y tener soluciones para los individuos, no puede solamente dejar y pensar al individuo con relación a los delitos, sino que tiene que tener soluciones más globales que miren a la sociedad. Y claro, eso también se plantea en donde la sociedad también partía de una economía liberal, que creía que los individuos se podían desarrollar por sí solos, a una sociedad que piensa en el estado en una economía que quiere y que piensa poder ayudar al desarrollo de la sociedad. De muchas maneras, con políticas de salud, educación, políticas culturales. Y eso, en la primera mitad del siglo XX - casi hasta los años 70 - fue la política predominante desde el punto de vista económico, el creer que las personas solas no son capaces de generar el desarrollo en la sociedad y que las políticas del estado no se pueden dirigir a personas individuales, sino que tienen que mirar hacia la sociedad.
Lo que sucede a partir de fines de los años 70 es que la idea de un estado social, la idea de un estado que puede generar el desarrollo, es cuestionada - principalmente - por los EE.UU. y por Inglaterra, con una idea simple, que es - nuevamente - decir que el individuo es el responsable de su propio desarrollo. El estado no tiene nada que ver. Esa frase increíble de Margareth Thatcher que dice que: “no existe algo como la sociedad, lo que existe es el individuo”. Y esto es la negación de todo el descubrimiento científico que la sociología mostró y que manifiesta lo contrario: que las personas no son tan libres y que sus actos son consecuencia de estar conectados con una sociedad y con otras personas dentro de esa sociedad.
El neoliberalismo, en términos económicos, tiene respuestas como: “bueno, entonces si las personas son responsables, el estado no tiene porqué dar salud, no tiene que dar educación, no tiene que dar cultura, porque el mercado y las personas tienen que brindar todo eso”. Y al mismo tiempo, cuando el estado se aleja de la intervención económica, se produce una desagregación social tan fuerte, que la respuesta del neoliberalismo es: “bueno, también debemos decir que si las personas son responsables por sus actos, si alguien hace algo que está fuera de la ley, la respuesta el clara y es única, la cárcel”. Y nuevamente, el derecho penal, pasa a ser la única respuesta para el individuo. ¡Como si no hubiera otras posibilidades en la sociedad de tener abordajes mucho más complejos, mucho más eficientes y más humanos para pensar en la reducción del delito, que no sea la prisión!
Y eso en EE.UU. genera el encarcelamiento, hoy, de dos millones y medio de personas. En los años 70 eran trescientas cincuenta mil y hoy son dos millones doscientas mil personas encarceladas, como producto de una elección que no fue simplemente ni social ni moral, sino una elección de una forma de pensar la sociedad en términos económicos, que es el neoliberalismo. Y esto, sin duda, ha tenido efectos muy perversos en países que copiaron - no solamente el modelo económico neoliberal, sino también - el modelo de respuesta social del neoliberalismo, que es el encarcelamiento masivo, como estamos viendo en muchos países de América Latina, por ejemplo, Brasil. Brasil tiene hoy más de quinientas mil personas en prisión y eran ciento ochenta mil a principios de los años 90. Entonces, tenemos un crecimiento de la población carcelaria y este crecimiento se da sin ningún efecto de reducción de la criminalidad.
Por el contrario. En Brasil, lo que vimos fue la creación de organizaciones criminales dentro de las prisiones - que no existían - por lo que las prisiones, no solamente no reducen los delitos, sino que cada vez más, cuanto más crece el número de presos hay más delitos y el crimen organizado es aún más fuerte, fuera de las prisiones. Esto es, exactamente, porque el crimen organizado se encuentra con personas carentes de toda esperanza al salir de la cárcel. Están estigmatizados, no consiguen empleo y la mayor esperanza que tienen es conectarse al crimen. Y esto ha tenido consecuencias trágicas, desde el punto de vista del crecimiento de muertes y del crecimiento del crimen organizado.
La idea que yo quiero trasmitirles acá es que, bueno, hemos visto una película que es bellísima. Primero, nos hace despertar ante un tema sobre el que - muchas veces - sentimos casi hasta vergüenza de enfrentar. ¿Por qué? Porque representa el fracaso de la sociedad. Pero también hay un tema que es casi una provocación en la película, y es la idea… Lo vimos, hay un proyecto muy importante de reforma interna, de consignar trabajo para los presos. Porque no podemos pensar en la cárcel como un depósito de gente. Pero cada vez que pensamos en reforma de las cárceles, pensamos que es posible tener una cárcel y tener el derecho penal como respuesta principal frente al delito, que sea humana y resocializadora. Lo que quiero decir acá, es que no, no es posible. La cárcel, ese modelo de derecho penal como respuesta única a la criminalidad, es un modelo que no es humano, que es producto de una decisión económica muy clara y que no es eficiente.
Tenemos, no solamente que pensar en reformar las cárceles - porque tenemos que hacerlo en la sociedad, con las personas que están allá y tenemos que respetar los derechos humanos de esas personas - pero tenemos que cuestionar más la forma en cómo naturalizamos la respuesta penal como una manera eficiente de atacar el problema de la seguridad. Y veo aquí en Uruguay y también en Brasil que muchas veces hay personas que son críticas del modelo económico neoliberal, que se dicen de “izquierda”, pero que dicen: “¡Ah, no! En materia de seguridad, ¡yo soy duro!” Y lo que creo que es importante, es que no hay distinción. ¡No es posible ser de “izquierda” y sostener un sistema que genera desigualdad de una forma tan fuerte como el sistema que escoge el derecho penal como centro de una política contra el crimen! Creo que una película como ésta, nos despierta para esto. Por lo tanto, tenemos que elegir de qué lado estamos. Y al mirar esta película, creo que es muy fácil escoger esto, pero también es muy fácil también darse cuenta que debemos mejorar antes que reformar. Y yo propongo acá una reflexión: que no solamente tenemos que mejorar las cárceles, sino que tenemos que - además - cuestionar el sistema que opta sólo por el derecho penal como una política contra el delito, y que genera un espacio tan cruel como lo es la cárcel, en cualquier parte del mundo, no solamente en América Latina o en EE.UU., sino en todas partes del mundo”.
RAFAEL SANSEVIERO: en esta historia el tema de la comunicación es relevante. “Quiero decir dos cosas: una a propósito de Pedro y de su intervención: la primera, es que Pedro no es inocente respecto a lo que se votó ayer en la Cámara de Diputados (El proyecto de ley regulación de Cannabis). Hace ya dos años él estuvo con nosotros, participando en el complejo proceso de construcción de argumentos válidos, para promover esto que ayer se hizo ley en la Cámara de Diputados. Así que todo lo que dice sobre nosotros, también le cabe a él y se lo agradecemos.
Lo segundo, es que su planteo referido a cómo pensar las cárceles - para contextualizarlo socialmente, es que nosotros, justamente, estamos asistiendo en Uruguay a un proceso caracterizado por el alejamiento de las políticas neoliberales, en muchos campos. Es más, Uruguay es un país donde nunca se consolidaron las políticas neoliberales de la manera que sucedió en otros países de América Latina. Y sin embargo, la construcción simbólica de la cárcel - como un recurso legítimo y deseable - no solamente se ha instalado como eje discursivo, sino que - además - ha motivado debates que se van a resolver políticamente el año que viene, en donde la apuesta es aplicar a niños y a menores de 18 años, el derecho penal adulto.
Entonces, justamente, yo creo que el cuestionamiento de la cárcel - que es lo que está en el corazón de estos planteamientos - es bien legítimo. Más ahora, con la enumeración que hacía Pablo, hay que ver la suma de casualidades - inclusive en relación a un grupo de gente en un momento determinado - que posibilitó que pasara esto, que se ve en la documental. Porque todos somos consientes que así no suceden las cosas en la mayoría de los casos, ni en la mayoría de las veces, ni en la mayoría de los años, ni en la mayoría de los lugares. Y yo creo que esta demostración de cómo la voluntad de la gente puesta en una dirección, en un determinado momento puede dar estos resultados. Es poco más que - pero mucho más es - estímulo para hacerlo y para potenciarlo y para pensarlo.
Quiero subrayar una de las casualidades de esta historia, porque me parece que tiene bastante relevancia. Y es la casualidad que Catuca llamara por teléfono a una radio y hablara con Andrea y, desde allí, se disparara todo un fenómeno que - si hubiera llamado a la mayor parte de los otros medios de comunicación que estaban disponibles - no hubiera sucedido. O a cualquier otra persona dentro de los medios. Quiero llamar la atención en esto, porque en la forma en que se comunica, en la forma en la que se asume el compromiso de la comunicación, es un elemento que está siendo determinante en todo lo que sucede. En lo que sucede en lo macro y en lo que sucede en la vida de los que tienen más poder y de los que tienen menos poder, sobre todo.
Entonces, este tema de la comunicación, de la comunicación de los temas del crimen, de la comunicación de los temas de la cárcel, de la comunicación de los temas de la seguridad y de inseguridad, de la promesa de seguridad que adorna el discurso político sistemáticamente y del estado, hasta niveles fantásticos. Es un tema relevante”.
CATUCA (ex preso y protagonista en la documental). “Buenas noches para todos. Cuando hablamos del tema cárcel, es un tema muy complicado. Porque - si oí bien - la cárcel no es buena para nadie, pero hay cierta clase de individuos que es mejor tenerlos ahí, que tenerlos entre la sociedad, ¿verdad? Yo no apoyo la delincuencia, no le di para adelante a aquel que roba, al que mata, al que viola. Pero creo que hay delitos y delitos. Lo que pasa es que el tema carcelario - como se sabe - es política. Algunos se llenan sus bolsillos, andan en sus buenos autos, sus buenos trabajos y sus sillones gorditos, ¿ta? Para hablar del tema cárceles, hay que estar del otro lado, o hay que haber trabajado con los presos”.
MEDINA (ex preso y protagonista en la documental). Buenas noches a todos. Como ya sabrán, mi nombre es Medina, un nombre “extranjero” (risas). Con el tema de las cárceles, la delincuencia y todo lo que se ha hablado acá, tenemos un problema social muy grande y que nos compete a todos. Es muy fácil sacar la lanza y darnos por la cabeza a los indios, ¿verdad? Es la más clásica, ¿no? Pedir disculpas, es más difícil. Hoy por hoy - personalmente - me he gastado los dedos mandándoles mails, tratando de hablar por teléfono con gente del Poder Ejecutivo, gente del Ministerio del Interior, con Mujica, inclusive. Porque tanto “Catuca”, el equipo de la película, yo - principalmente - cuando empezamos a trabajar en la cárcel - inclusive el director - lo hicimos convencidos que lo que estábamos haciendo estaba bien y que iba a salir adelante.
Para lograr ciertos cambios en el sistema penitenciario uruguayo hay que trabajar desde abajo. Hay cosas que pueden salir, hay proyectos muy importantes para hacer. Pero algunos, sólo pedimos la oportunidad de que se nos escuche, de tirar la pelota para todos lados, como cuando jugamos al futbol. Si no sale por la punta tiene que salir por el medio y, si no sale por el medio, de algún lado hay que pegarle desde afuera del área, igual. El gol tiene que salir. Y esto es lo mismo.
La delincuencia - en el Uruguay - es un problema social que nos atañe a todos. Hay que mirar un poquito hacia adentro y preguntarse: “¿Qué puedo aportar yo hoy, en nuestra sociedad?” Así hicimos nosotros en la cárcel y hoy estamos acá, mirándonos en el cine. Sí, se puede, señores. Pero hay que tener voluntad, hay que dar oportunidades, hay que abrir la cabeza. Los cambios comienzan desde adentro”.
INSPECTOR ÓSCAR DEL PUERTO “Buenas noches a todos. Señor. Soy el Inspector Oficial Óscar del Puerto, soy de la Jefatura de Policía de Canelones (aplausos). Quería - simplemente - agradecer a toda la producción que hizo este trabajo. Ustedes tienen que entender lo difícil que fue ejecutar todo esto en un proyecto. Estamos en un proceso de cambios institucionales y no era fácil. Al ver la documental; me hicieron recordar muchas cosas, emocionarme. Porque a veces, el sacrificio, es como que a uno le llega una aureola de fuerzas de todos lados y se pregunta: “¿qué me está pasando?” Y no sabe, realmente, quién es que lo está atacando cuando uno está llevando a cabo esos cambios. ¡Porque, realmente, esos cambios fueron trascendentales!
Yo simplemente, lo único que quise… Es más, les voy a decir. Los que iban de directores de los establecimientos - generalmente - eran oficiales que iban castigados. Realmente, yo era el Comisario de la 1ª de Canelones y cuando fui a hacer una suplencia, Estefan me dijo: “Usted es el Comisario de la 1ª y va a seguir siendo el Comisario de la 1ª”. Y yo le dije: “Jefe, si me dejan, yo voy a hacer un cambio dentro de la cárcel. Si llegado el momento veo que no lo puedo hacer, yo le pido cambio”. Se me hizo difícil, porque cuando pedí el cambio no me lo daban, hasta que llegaron los cinco años y eso es largo y a uno lo desgasta.
Cuando llegué a la cárcel y vi aquel encierro, pensé que no era justo. Hubo compañeros que me apoyaron, otros no tanto y otros pensaron - como decían por ahí - que era una cárcel muy débil y no se cuántas cosas más. Pero realmente lo que busqué hacer, fue que la cárcel funcionara como un pequeño pueblo. La idea era - bien cortita - que tenía que haber una autoridad, tenía que haber un coordinador y - hablando con Medina - le dije que tenía que haber alguien que me coordine, para que yo no tuviera que estar hablando con todos los presos. Y después tenía que haber sectores. Esos sectores eran: uno de cultura, otro de deporte, otro de salud, una biblioteca. Y funcionaba así. Como funcionan ustedes, con directores de diferentes áreas. Y era bien sencillo el trámite y creo que los resultados se dieron.
También comparto mucho lo que escuché hablar - por acá - de las cárceles. Realmente, o se busca un cambio en el sistema carcelario, o no va a haber rehabilitación. Y creo que ahí todos tenemos que cambiar nuestros paradigmas y ver, realmente, dónde estamos posicionados. Una cosa es cuando somos policías de seguridad y otra cuando estamos dentro de establecimientos carcelarios. Creo que es por ahí por donde debemos comenzar a cambiar nuestro chip y es así que pueden comenzar a cambiar las cosas. Quiero agradecer a los panelistas extranjeros que - realmente - nos traen las realidades de otros lugares, a todos los que hicieron esto y a Andrea, a quien llamé muchas veces preguntándole: “¿qué pasó con el documental? ¿No sabés nada? ¿Es tan difícil hacerlo?” Y realmente, para que sea una obra excepcional como ésta, lleva tiempo. Así que muchas gracias”.
# El jueves 8 de agosto se estrena en el Centro Cultural Sala Lumiére de la ciudad de Canelones y en el cine Casa Blanca de Montevideo.
**Título Original: “Desde Adentro” año de finalización: 2012 País: Uruguay Duración: 87 minutos. Director: Vasco Elola Productor: Mario Jacob Producción Ejecutiva: Andrea Villaverde / Mario Jacob Sonido: Kico Márquez Música: Ernesto Tabárez / Manuel Rilla Fotografía: Vasco Elola Edición: Manuel Rilla, Vasco Elola, Fernando Epstein Premios: ATLANTIDOC 2012, Uruguay (Premio de la Crítica y Premio a la Mejor Producción)
LA ONDA® DIGITAL
|
|