Economía: debate entre
crecimiento y austeridad

Por Laura Tyson*

El reciente encuentro de ministros de finanzas del G-20 en San Petersburgo confirmó que ha terminado el debate entre crecimiento y austeridad -al menos, por ahora. Con una prolongada recesión en Europa y desaceleraciones en los mercados emergentes, las preocupaciones sobre los déficits presupuestarios han dado paso a aprensiones sobre el crecimiento. En julio, el Fondo Monetario Internacional revisó a la baja su pronóstico de crecimiento mundial por segunda vez este año.

Tanto Japón como Estados Unidos se destacan como puntos brillantes en la apagada perspectiva mundial, pero por motivos diferentes. En Japón, el primer ministro Shinzo Abe ha desatado una combinación de expansión monetaria y fiscal agresiva junto con las prometidas reformas en el mercado laboral, la gestión corporativa, la regulación y el comercio.

Como respuesta a medidas de estímulo rápidas y audaces, se espera que la economía japonesa crezca a una tasa de aproximadamente el 3 % este año -una de las mayores entre las economías avanzadas- y el índice Nikkei creció el 80 % durante el semestre que finalizó en mayo de este año. Ahora Abe ha señalado su intención de avanzar con difíciles reformas estructurales. Si lo logra, sus políticas cambiarán la situación del Japón.

En EE. UU. la historia es de continua recuperación a medida que se disipan los vientos en contra que limitaban el crecimiento. Los presupuestos de los gobiernos estatales y locales están mejorando, el mercado inmobiliario se fortalece y los hogares están desapalancándose y recuperando sus balances.

La austeridad fiscal excesiva y contraproducente en el nivel federal ha desalentado el crecimiento este año, pero el sector privado demostró tener una capacidad de recuperación mejor que la esperada. Según la legislación actual, la contracción fiscal debe reducirse el año próximo y la política monetaria probablemente mantenga condiciones de apoyo, por lo que la mayoría de los pronosticadores predice una aceleración del crecimiento.

Pero las perspectivas de crecimiento podrían verse socavadas por otra dolorosa batalla política por el presupuesto federal, que podría generar profundos recortes del gasto. La actual retórica republicana en la Cámara de Representantes augura una austeridad fiscal adicional.

A principios de este año la Oficina de Presupuesto del Congreso advirtió que la tasa de crecimiento potencial de EE. UU. ha disminuido como resultado de años de tasas de interés insuficientes, el envejecimiento de la población y menores aumentos de la productividad. Cada año de crecimiento por debajo de la capacidad implica una menor capacidad de crecimiento futura debido a la pérdida de inversiones, la erosión de las habilidades y la experiencia de los trabajadores, y una menor toma de riesgos.

Sin embargo, existen motivos de optimismo para el crecimiento potencial futuro estadounidense que a menudo son dejados de lado. Un reciente estudio del McKinsey Global Institute identifica cinco «aspectos revolucionarios» que podrían tener un efecto significativo sobre el crecimiento del PBI, la productividad y el empleo en EE. UU. para 2020: la energía de pizarra, los análisis de grandes datos, las exportaciones de las industrias intensivas en conocimiento, la inversión en infraestructura y el desarrollo de talentos. Dos de ellos -la energía de pizarra y los análisis de grandes datos- aprovechan avances tecnológicos en curso en los que EE. UU. lleva una importante ventaja y dependen principalmente de acciones del sector privado, no de la macroeconomía ni de las políticas estructurales.

La producción estadounidense de gas y petróleo de pizarra ha crecido en más del 50 % anual durante los últimos cinco años. Como resultado del aumento de la oferta, los precios del gas natural en Estados Unidos han disminuido dos tercios desde 2008 y probablemente continúen en niveles significativamente inferiores a los del resto del mundo, al menos hasta 2020. Esta ventaja de precios aumentará la competitividad estadounidense como ubicación manufacturera, especialmente para las actividades intensivas en energía.

EE. UU. cuenta con las mayores reservas recuperables de gas de pizarra y las segundas reservas recuperables más importantes de petróleo de pizarra en el mundo. Además, cuenta con una ventaja tecnológica para las energías de pizarra y ya posee una vasta red de tuberías, refinerías y puertos en el sector energético que pueden ser reacondicionados para el gas y el petróleo de pizarra (aunque será necesaria una gran inversión).

El crecimiento en la energía de pizarra implicará más inversiones, producción y empleos en el propio sector energético. Los menores precios del gas impulsarán la producción manufacturera, especialmente en industrias con integración vertical hacia abajo, como la petroquímica y la de los metales primarios que usan gas natural como combustible y carga de alimentación.

El crecimiento del sector energético y otros intensivos en energía generará demanda, producto y empleo adicionales en una amplia franja de actividades de apoyo que incluyen al transporte, la construcción y los servicios profesionales. En total, McKinsey estima que el crecimiento de la energía de pizarra podría sumar entre el 2 y el 4 % al PBI anual y crear hasta 1,7 millones de puestos de trabajo para 2020.

Pero extraer la energía de pizarra implica riesgos e incertidumbres ambientales, entre ellos la contaminación de las aguas subterráneas, elevadas emisiones de metano y posibles efectos sísmicos. Y el gas de pizarra emite CO2 cuando se quema, a pesar de tener la mitad del contenido de carbono que el carbón y haber jugado un papel significativo para disminuir de las emisiones estadounidenses de carbono hasta niveles similares a los de mediados de la década de 1990.

No resulta sorprendente que el presidente del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales, un grupo ambiental admirado, destacó recientemente que «la fracturación hidráulica está entre las cosas más complejas que he encontrado». Es necesaria más investigación sobre los riesgos ambientales y los beneficios de la energía de pizarra y el desarrollo de nuevos estándares y regulaciones para controlarlos.

Los grandes datos y los análisis avanzados son otra posible revolución impulsada por la tecnología para el crecimiento estadounidense. A medida que se generan, almacenan y transmiten más datos de manera digital, nuevos conjuntos de datos relevantes para las decisiones personales y de negocios crecen exponencialmente. Como resultado de los avances en la capacidad de cálculo, la llegada de la computación en la nube y nuevas herramientas de software, más de estos conjuntos de datos pueden ser analizados rápidamente y utilizados por las empresas para reducir costos, aumentar la productividad y crear nuevos productos y servicios.

Los grandes datos y los análisis avanzados también pueden reducir los costos y aumentar la eficiencia en el cuidado de la salud y el gobierno, y pueden crear valor para los consumidores a través de una mayor variedad y calidad de productos, además de aumentar la conveniencia -beneficios que las estadísticas de PBI no captan.

McKinsey estima que los análisis de grandes datos podrían producir aproximadamente $325 mil millones, o 1,7 % al PBI anual en los sectores minorista y manufacturero, y hasta $285 mil millones en mejoras de productividad y reducciones de costos en la atención sanitaria y el gobierno para 2020. El ahorro potencial en los costos de atención sanitaria aliviaría la presión sobre los presupuestos gubernamentales y liberaría recursos para impulsar el crecimiento en el resto de la economía.

Las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones fueron elementos revolucionarios que impulsaron la tasa de crecimiento potencial de la economía estadounidense en la década de 1990. Las investigaciones de McKinsey sugieren que la energía de pizarra y las tecnologías de grandes datos serán elementos revolucionarios con beneficios similares para el crecimiento potencial de la economía durante los próximos años.

Traducción al español por Leopoldo Gurman.

* Profesor de Administración de Empresas y Economía

Fuente: project-syndicate.org

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