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“Espionaje y política” un libro que nos interpela
Historiador Carlos Demasi
El jueves 19 de agosto se presentó en la UdelaR, el libro “Espionaje y Política. Guerra fría, inteligencia policial y anticomunismo en el sur de América Latina (1947-1961)” de los académicos de Fernando Aparicio, Roberto García y Mercedes Terra. La actividad es organizada por Ediciones B, se desarrollo en la Sala con la participación del decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Álvaro Rico, y del historiador Carlos Demasi.
¿Hasta qué punto los avatares externos que conmocionaban la región influyeron en el proceso político uruguayo? ¿Cuánto incidió la escalada ideológica de la guerra fría en el posterior establecimiento del terrorismo de Estado como instrumento de abatimiento de la disidencia política? Sustentado en base a una amplia investigación de documentos conservados en el archivo de la inteligencia policial uruguaya, contrastados con registros argentinos, brasileños, paraguayos, chilenos, guatemaltecos y estadounidenses, este libro contribuye tanto a responder esas interrogantes como a desmitificar la tan mentada excepcionalidad democrática uruguaya.
Lo que se puede leer a continuación son los pasajes más relevantes de la intervención del historiador Carlos Demasi.
Este es uno de esos libros que interpelan necesariamente al lector. “¡Caramba, todo esto estaba pasando en la época del Uruguay feliz! ¿Dónde estábamos cuando estaban ocurriendo estas cosas? ¿Qué pasaba?” Bueno, ahí hay varias cosas que el libro nos plantea y que - en buena medida - corre por nuestra cuenta buscar una explicación. Pero hay dos o tres cosas que este libro pone en claro, pone a la vista y - en buena manera - nos interpela a partir de ese sentido común que generalmente admitimos.
La Inteligencia en la policía forma parte del Estado. Tanto forma parte del Estado que incluso - cuando en 1947 empiezan a aparecer los primeros expedientes de la Secretaría de Inteligencia y Enlace - como se llamaba en ese momento - siempre anunciaron antecedentes. Siempre se está hablando de cosas que ocurrieron antes, es decir, ya hay una recopilación previa de la información. Ese lado curioso del Estado, forma parte del Estado mismo y forma parte del funcionamiento del Estado.
Una cosa que me interesaba señalar - es esa relación compleja, o diálogo complejo que se construye entre el poder político y la inteligencia policial, donde la inteligencia policial quiere terciar y no siempre el poder político le daba el espacio. Es decir, existe la Secretaría de Inteligencia y Enlace, le informa personalmente al presidente Luis Batlle Berres sobre lo que ocurre y entonces - algunos de los documentos y datos que aquí se citan - provienen directamente de los datos que fueron enviados a Batlle Berres. Lo que no queda claro es si Batlle Berres hacía algo con eso. Me da la impresión que durante mucho tiempo no hizo nada. Es decir, la idea parece ser: “que estos muchachos jueguen a los espías y yo me encargaré de hacer lo que me parezca conveniente”. Pero eso es una etapa. Recién, a medida que la política va cambiando, la relación con Inteligencia también va cambiando y este es un dato interesante que el libro muestra.
Generalmente asumimos la idea de que a partir de 1959 - con el primer Colegiado blanco, con el herrerismo en el poder, etc., etc. - Nardone, con sus feroces campañas anticomunistas, como que allí hay un giro. Pero el libro nos muestra datos que nos hacen ver que el giro es anterior y que ya antes - en 1957 o 1958 - ya se les estaba dando mucho más importancia a los informes de Inteligencia de lo que se le daba al principio. Es cierto, también los informes de Inteligencia van ganando en calidad. Es muy gracioso por ejemplo ver cómo el Servicio de Inteligencia sigue paso a paso todos los movimientos de la llegada de Neruda a Uruguay, para terminar con bastante frustración, concluyendo que lo que Neruda estaba haciendo era una escapada romántica. ¡Estaba con otra mujer! ¡Por favor! Y se anota: “va a la playa, vuelve a tal hora…”. ¡Esperando alguna reunión de alto nivel! Y no. E Inteligencia lo persigue por ese lado. O la desorientación que tiene Inteligencia frente al Sr. Lamarck - francés - que no sabe si es un espía de alto vuelo o un “chanta” y que parece ser un poco de las dos cosas. Es decir, no siempre apuntan en la dirección correcta, todavía hay una etapa de amateur de estos servicios de Inteligencia, en algunos aspectos.
Sin embargo ya en el año 57 o 58, es muy claro. Incluso eso llega a la prensa, llega a la parte visible. En octubre de 1958, las movilizaciones en la Universidad de la Republica, plantea una situación estudiantil muy fuerte en reclamos a la anterior Ley Orgánica, Luis Batlle Berres en la sesión del Consejo Nacional de Gobierno dice: “En este momento está reunido el Rector de la Universidad con la dirigencia del Partido Socialista, planeando ponerle una bomba al diario “Acción””. ¡Delirio total! Ahora, ¿de dónde sacó estas cosas? Es decir, lo inventó en el momento o alguien se lo sopló. En cualquier caso, ya estaba dispuesto Luis Batlle a escuchar ese tipo de información y eso nos parece clave.
De cualquier manera, la acción de este espionaje siempre parece haber encontrado en Luis Batlle Berres un interlocutor difícil. También, por otra fuente, Howard Hunt - el plomero de Watergate - que estuvo en Montevideo entre 1957 y 1960 - dice claramente que está convencido que Luis Batlle era comunista. Lo cual no dice mucho sobre las ideas de Luis Batlle - sí nos dice bastante sobre el Howard Hunt y - sobre todo - nos dice algo sobre cómo Luis Batlle recibía las sugerencias de la CIA. Es decir, allí hay un cambio, una transformación que el libro nos empieza a mostrar y que - por supuesto - tendrá que ser trabajo de otras investigaciones. Esta es una dimensión que me interesaba señalar.
Hay otra dimensión que me interesaba y es la capacidad que tiene la Inteligencia para transformar en peligrosa cualquier cosa. Es decir, cualquier gesto - por estar en un documento de Inteligencia - se transforma en un gesto peligroso. Sea lo que sea, cualquier cosa. Neruda con esta señora, o una casa donde se forman cuadros del Partido Comunista y donde el informe dice: “con una recepción donde se perciben autores …” Y - en realidad - en la biblioteca de esa casa no había nada interesante. Estaba la revista “Estudios”, algunas revistas soviéticas, algunos textos clásicos de Marx y poca cosa más. Yo creo que hubieran esperado encontrar algo más fuerte, para poder mostrar la peligrosidad de los cuadros que allí se estaban formando y que parece que - en sus ratos de ocio - se entretenían jugando al basketball más que al futbol, una cosa decepcionante para cualquier cuadro comunista, aparentemente.
En ese sentido, el libro nos da otra dimensión como más cotidiana, como más rutinaria, mucho más ominosa, en el sentido que - claro, si hay una persona que cobra un sueldo por espiar, va a espiar y va a tratar de que su sueldo justifique los hallazgos que está haciendo. Entonces, siempre va a tratar de encontrar algo, siempre va a tratar de orientar la mirada de la represión o de la policía hacia gestos concretos que - justamente - los hace la gente que ellos quieren establecer como peligrosos. Así es como aparecen nombres como el de Liber Arce - detenido en una movilización a comienzos de los años 60 - y el informe dice que no se le reconoce ninguna actividad política, todavía. Tenía 19 años. Por otro lado, aparece Campos Hermida y otros a los que - justamente - les tocaron algunos de estos casos sensibles. Por lo tanto el libro - a través de su archivo de lectura, también nos va contando estas cosas tan relevantes, tan importantes. Ahora, cuando uno se mete en el libro a leerlo, le da un poco la sensación como las crónicas que hacen los españoles cuando quisieron definir las Américas. Es decir, estamos viendo el borde de un espacio mucho más profundo y lo que vimos, nos da la idea que lo que no hemos visto es mucho más interesante. Es decir, todo ese proceso de encerramiento, de ocultamiento de este archivo durante tantos años, la importancia histórica que va a tener el gesto inverso de José Díaz de permitir el acceso de investigadores al archivo, está marcando - de hecho - todo un cambio en la mirada. Pero también, está marcando la existencia de un espacio de investigación que hasta ahora permanece - en buena medida - cerrado y que tiene, en sí mismo, una potencialidad muy grande. Porque no es que uno piense que allí está la verdad sobre las cosas. Allí solamente está la versión de la Inteligencia Policial. Pero la versión de la Inteligencia Policial tiene su propia dimensión, en la medida en que contribuye a aportar información sobre cosas que ya han desaparecido por completo. Es decir, buena parte de los informes que señala la Inteligencia Policial se refieren a hechos absolutamente irrelevantes, pero que - en buena medida - toda su relevancia nos da lo que era la normalidad de la época.
Piensen por un momento el significado del siguiente acontecimiento; octubre del 58, incidentes explanada universitaria, la policía carga sobre la Universidad y el Rector sale - con un revólver - a frenar a la policía. Se enfrenta con el coronel con el que estuvieron del mismo lado cuando tuvieron que enfrentar la dictadura de Terra y allí están, frente a frente, solos los dos.
¿Qué pasaría con un suceso similar de haber ocurrido 10 años después? ¿Qué hubiera pasado si era Maggiolo que salía con un revólver? ¿Qué pasaría si fuera Rodrigo Arocena, hoy? ¡No quiero ni pensarlo! Es decir, que en aquel momento ese acontecimiento podía ser muy grave, pero no entraba dentro de una dimensión tan fuerte como hubiera entrado después. Queda casi en el anecdotario, se lo menciona como un fenómeno más: “¡mirá qué loco lo que hizo el Rector!”.
También hay la sensación de que hay un viaje por hacer entre un documento y otro, entre un expediente y otro, entre un capítulo y otro. Es decir, el libro nos muestra distintas situaciones, donde uno se queda con ganas de saber qué pasó entre medio. Es decir, está toda la información de lo que ocurre cuando llega al Senado. ¿Y qué pasó cuando vino Nixon un año y poco antes? ¿Qué dijo la Inteligencia Policial sobre eso? ¿Qué dijo la Inteligencia Policial cuando vino Fidel Castro, en abril del 59? ¿Qué ocurrió con los otros casos? Me refiero con los otros casos - esos famosos casos policiales - no resueltos, de los años 50. Casos que conmovieron la prensa pero a los que no se les dio ninguna solución. Ahí - aparentemente - no tenía nada que ver el comunismo, pero sí - aparentemente - tenían que ver con otras redes y con otras cosas que uno piensa que Inteligencia, algo de eso debía hacer.
Es cierto que quizás el libro habla poco de espionaje en política. Yo les voy a decir que cuando llegué a esta conclusión me sentí un poco frustrado, porque - en buena medida - el libro muestra una especie de proceso en formación, no hay - todavía - conclusiones para sacar. Eso queda para los propios lectores o para investigaciones posteriores. El material que aporta el libro es muy interesante. No puedo ocultar que me causó mucha gracia - en algunas circunstancias - las menciones que el libro hace - tal vez, involuntariamente - de las “notas”. Al respecto hay un documento que se llama: “La auténtica Leche de Magnesia de Phillips”. Se refiere a un informe sobre el comportamiento del Partido Comunista Guatemalteco, que se ocultaba detrás de la tapa de un folleto que decía: “La auténtica leche de magnesia de Phillips”. A mi me causó mucha gracia, porque la “Leche de magnesia de Phillips” era un laxante y ya esto - por el título - parece implicar una cierta mirada crítica sobre el comportamiento del Partido Comunista Guatemalteco en las instancias que se estaban viviendo.
Creo que este libro tiene dos dimensiones que son importantes de rescatar: por un lado, lo que nos dice sobre la época, lo que nos dice - en buena medida - sobre nosotros mismos. Nos interpela en cuanto a que cuestiona algo que sabemos. Pero también nos interpela en cuanto a lo que no sabemos. Es decir, nos gustaría ver otras cosas, otras dimensiones y poder encontrar más datos sobre un país que se fue para siempre y que se tiene la tendencia - un poco voluntarista - de recordarlo como un país sin problemas, pero que - en realidad - vivía las mismas contradicciones y con el mismo dramatismo con el que se vivieron después.
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