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Pilar Del Río en Montevideo
Saramago era un hombre de izquierdas y nunca lo ocultó
Crónica
El jueves 22 de agosto llegó a Montevideo Pilar Del Río viuda del escritor José Saramago. La actual presidenta de la Fundación Saramago realizó una gira por Brasil, Argentina y Uruguay. En Montevideo participo en el estreno del documental “José y Pilar” y de la presentación del libro “José y Pilar, conversaciones inéditas”. Además mantuvo una reunión privada con el presidente José Mújica, y participó en distintos eventos sociales y culturales. La periodista y traductora española fue distinguida como visitante ilustre de la ciudad, por la Intendenta de Montevideo Ana Olivera, por su papel en “la defensa de la felicidad de la humanidad” y por “defender el legado y perpetuar” la memoria de su esposo, premio Nobel de Literatura.
Más tarde, en la sede central del Frente Amplio fue recibida por la presidenta de esa organización política, Mónica Xavier, el escritor Mario Delgado Aparaín y el sociólogo Agustín Canzani, manteniendo un diálogo sobre política y cultura. La compañera del autor del “Ensayo sobre la ceguera” y “El Evangelio según Jesucristo” recordó las visitas de Saramago a esta ciudad en la que pidió por los desaparecidos durante la dictadura 1973-1985, o cuando pidió a los hombres uruguayos que se manifestaran contra la violencia de género.
Agregando en la sede del Frente Amplio; “Me parece estupendo estar aquí y poder compartir un tiempo con un grupo de personas que han sabido ponerse de acuerdo y que han sido capaces de transitar - desde una situación horrible de dictadura, de prisión, de persecución y de desaparición - a gobernar desde el bien común. Esto es una cosa absolutamente interesante y, desde luego, como europea - que no quiere serlo, pero lo es - que viene de una Europa agotada y de unos países como Portugal - que ya saben ustedes que está intervenido -, que el parlamento tomó una decisión supuestamente soberana, o el gobierno y llega la “trueca” - es decir - tres instituciones como el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Mundial y dicen: “¡Esto no! ¡Esto que ustedes han decidido, no! Y, además, van a tener que acatar y van a tener que rebajar esto. Y ese discurso de ustedes sobre que la sanidad es universal y la que la educación es para todos, no. Ese es un capricho que ustedes han tenido porque se han creído ricos. ¡Y no!”. Y el gobierno dice: “Bueno, de acuerdo”. Entonces suprime no sé cuántos millones del presupuesto de educación y los profesores no van a cobrar o se va a hacer reagrupamiento infantil de varios sitios, con todo lo que conlleva de transporte y de todo lo demás. Entonces, vengo de la Europa de las grandes conquistas sociales, donde vemos que hay un discurso que - en estos momentos - está comenzando a calar en la población, que las conquistas sociales no eran conquistas, eran un privilegio que teníamos porque éramos ricos. ¡Y eso es lo más grave que puede ocurrir! Que las propias personas que están castigadas, que están empezando a no poder ir al hospital, que está aumentando el número de personas que mueren de cáncer porque ya los tratamientos no son enteramente gratis, o - aunque haya tratamientos gratis - la ambulancia no es gratis y la tienen que pagar y - entonces - no pueden pagar los 80 euros de un ida y vuelta de una ambulancia porque tienen 300 euros de pensión. Entonces, es imposible porque se quedan sin comer y terminan diciendo: “bueno, como me muero antes, no me doy el tratamiento de la quimioterapia”.
En unos países, en un continente, donde vamos a tener elecciones europeas dentro de muy poco y si llegamos al 20% de participación vamos a cantar victoria gane quien gane - ya apostamos simplemente a la participación - … Bueno, yo no apuesto simplemente a la participación y espero que el parlamento europeo desaparezca, simplemente por inanición, pues tampoco sirve para nada, porque los dictámenes que emite no se les ha dado cumplimiento y ningún país los acepta. Es decir, un continente agotado. Y uno cruza - y esto no es mítico y esto no es maravilloso - ¡esto, simplemente, está vivo! Es que ya lo único que se le pide a las situaciones y a los partidos e - incluso - al cuerpo social, es que esté vivo, que no esté muerto, que no sea un cadáver deambulando. ¿Quién era que decía que Madrid era una ciudad de no sé cuántos millones de cadáveres? ¿Fue César Vallejo? Y bueno, pues eso. ¡Ya no! ¡Cadáveres no queremos! ¡No queremos! Pero lo vamos siendo. Gentes sin perspectivas, sin entusiasmo. Y cuando se dice: “bueno, hay otro continente, hay otra experiencia y vamos a aprender”. Y nos han enseñado el cinismo y nos lo han inoculado. Y entonces dicen: “Sí, hombre. Vamos a aprender del continente en el que el rey de España dice: ¿y por qué no te callas?” (risas).
Entonces, hay gente que cree que Europa descubrió América. ¡Hay gente que se lo sigue creyendo!
Venir aquí - es recibir una inyección de entusiasmo.
Y sabemos que las políticas - a lo mejor - que no son las que se están realizando, se están realizando las posibles y - cada día - poniendo pie para ir más allá. Y sabemos que hay países - como Brasil - que están intentando equilibrar una sociedad que no se puede equilibrar - absolutamente - porque las diferencias sociales son abismales. Otro tanto parece que pasa en Argentina, pese a que se están tomando medidas. ¡Pero se están tomando medidas! No se está diciendo: “Señor Fondo Monetario Internacional, ¿hasta qué punto tenemos que bajar la cabeza hoy?”. Que es lo que hacemos en Europa: ver lo que nos dictan las oscilaciones de la bolsa y - entonces - en función de eso, nosotros tomamos las medidas. ¿Y la gente? “Ah, la gente es una entelequia. La gente importa menos porque - al fin y al cabo - nos vamos a morir todos y qué mas da”. No. Hemos hecho una civilización entre todos - o la han dictado y los demás la hemos comprado - una sociedad de consumidores y no una sociedad de ciudadanos. Entonces, cuando se ve otra realidad, donde la gente dice: No. Consumir lo que sea necesario, lo que nos de placer, lo que podamos, pero - sobre todo - somos ciudadanos. Y el progreso tiene que ver con la ética y tiene que ver con el desarrollo moral y no sólo con tener más coches.
Y dicho todo esto, digo que encuentro esa capacidad discursiva, esa rebeldía, aquí, en Uruguay. Y eso da mucha alegría. Porque uno piensa que no todo está perdido y que - a partir de aquí - sin ser esto un paraíso, o un camino de rosas, que es difícil - porque todo el mundo lo va a tener difícil - pero, sin embargo digo que - desde Europa - se ve con muchísimo entusiasmo y como la confianza, la fe que se necesita, o más que la fe, la constatación de que otras formas de hacer política, son posibles. Así que por eso estoy tan encantada de estar aquí y muchísimas gracias”.
Luego en dialogo con el periodista Jaime Clara de Radio Sarandi abordó, los rasgos más salientes de su relación con el escritor portugués y la relación de este con la política; “Porque lo nuestro no era un matrimonio. Me interesa la amistad. Haber conseguido ser amiga de José Saramago y que José fuera mi amigo, eso sí que me parece un logro. ¡Y no haber tenido ni una sola zona de sombras! ¡Ni una! O sea, cualquier cosa que pudiera decirle a una amiga por teléfono de otro continente, o cualquier angustia, todo podía estar sobre la mesa.
La mayor parte de las mujeres - cuando son matrimonios ya cansados y lo normal es que se muera el marido antes - ellas se liberan, resurgen, florecen. En mi caso no era así. He perdido un gran amigo y eso cuesta. Lo que ocurre es que no se puede desfallecer, porque… Me lo dijo él en privado “Continuarme”, decía José Saramago.
Si, si. Tremendo legado, no hay tiempo para el luto, ni para el duelo, porque hay que continuar. Porque cada día que pase es una losa que se cae encima. Si quieres que la losa no te caiga encima tienes que estar - permanentemente - en tensión. La tensión mantiene - o no lo sé - de momento parece que sí. O sea, la losa no le va a caer a José Saramago, mientras estemos todos nosotros aquí.
Ante la afirmación del periodista sobre la “actitud ética ante la vida y que además cuidaba mucho el tema de lo político”, Pilar indico que si; “Pero nunca lo ocultó. (…) Saramago era un hombre de izquierdas y pertenecía - estaba afiliado - al Partido Comunista de Portugal. Básicamente, era un humanista. A mi me cuesta trabajo a veces - y yo creo que a él también - cuando decían: “¡un comunista”. Y decía: “depende que entiendas por comunismo”. Había que explicarlo. Sin embargo, si se es un humanista no necesitas dar mayor explicación. Entonces luego sí. Si afiliado, si votante y si respetuoso de otras formas de entender el mundo”.
Él era respetuoso de los seres humanos. Nunca podía aceptar los dogmas - ni políticos ni religiosos - y no era respetuoso con las entidades de poder que trataban de imponer visiones de la vida a otros, ya sea por el pecado o ya sea por leyes injustas. Con eso no era respetuoso. Con el poder no era respetuoso. Con los seres humanos, sí.
Cuando tuvo que opinarar sobre Cuba, lo hizo, porque él estaba en contra de la pena de muerte, la hiciera Cuba o la hiciera los EE.UU. Y si la condenaba en EE.UU., con más razón y - probablemente - con más dolor, si era Cuba. También tuvo posiciones disidentes con su partido en Portugal. Y lo decía y lo manifestaba haciendo uso de su libertad. Y cuando no participaba de una propuesta del Partido Comunista sobre las elecciones o sobre la coalición, o había tomado determinada posición con respecto a un tema, pues si tenía que discrepar, discrepaba. Rompía la lealtad, en lo absoluto. Él decía: “Profundizamos la lealtad. Porque eso no quiere decir que mañana no volvamos a estar juntos o volvamos a discutir. Pero sin la discrepancia, ni el partido ni la sociedad, avanzan. Si todo el mundo decimos amén, amén, amén, nos anquilosamos en un dogma y estamos perdidos. Para avanzar hay que discrepar”.
Agregando que, Saramago - desde sus preocupaciones y desde sus angustias - tenía una conexión total con el hombre contemporáneo. Pero es que ya han pasado dos generaciones de hombres contemporáneos que siguen compartiendo esa sensibilidad. Creo que el estaba en la tierra, estaba en el mundo, estaba en el día a día, oía todo. Y por eso es tan fácil que las personas de este continente, de otros continentes, se identifiquen. Entonces digo - por ejemplo - que mi colega, Saramago - siempre de forma relativa, porque estamos hablando de literatura, no estamos hablando de operaciones de marketing - pero mi colega, es un best seller. En Irán, ¡es un best seller! Continuamente se hacen traducciones. Y uno se pregunta:¿Cómo entienden “El Memorial del Convento” en Irán?... Pues no lo sabemos. Porque - a lo mejor - los iraníes se están viendo en esos hombres del campo, en esas personas apaleadas de la vida, que tratan de mantener la dignidad, la cabeza levantada. Que no quieren que los proteja ningún Dios, porque quieren protegerse a ellos mismos. Y tampoco quieren que les condene ningún Dios ni ninguna iglesia venga a cortarles la cabeza, cosa que ocurre en tantas religiones.
He citado dos ejemplos. En Irán se lee mucho a Saramago, independientemente de lo que se lee en Uruguay, o de lo que se lea en Portugal o en España.
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