El Mercosur y las conversaciones paralelas
Por Nilo Mestre*

La Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional de Brasil por estos días, ha centrado las discusiones, en coincidencia con las que se vienen analizando a distintos niveles del gobierno uruguayo, de generar aperturas extra Mercosur, del comercio exterior, de sus miembros. Existiendo versiones de un avanzado intercambio de iniciativas entre el presidente Mujica y su par Dilma Rousseff. Estas mismas fuentes indican que a iniciativa de Uruguay también se intercambiarán opiniones, cuando la presidenta Cristina Fernández viste la semana entrante a Uruguay, para inaugurar junto a José Mujica una planta desulfurizadora de Ancap.

Por su parte el vise canciller Luis Porto declaro a la prensa en los últimos días que la necesidad de revisar los mecanismos tiene que ser multilateral. "¿Cuáles son las cosas más complicadas que nos afectan en el Mercosur?” Se pregunto. “Nos afecta por ejemplo cómo se resuelven las controversias. El diseño institucional en solución de controversias no es bueno, no da garantías de cumplimiento de contrato pero en eso somos todos responsables", reflexionó.

¿Qué hace Uruguay? "Estamos mirando a África, América central, Asia, agregó que si todo sigue como hasta ahora China sobrepasará a Estados Unidos y a Europa en poder económico y político en pocos años. "Estamos en un cuestionamiento de la situación hegemónica mundial". Pero contrariando las afirmaciones reiteradas en los últimos tiempos del vise - presidente Astori de que el Mercosur no funciona, Porto fue enfático al decir; “el Mercosur funciona, y como ejemplo de ello remarcó que se van a abrir oficinas comerciales conjuntas en el exterior. "El Mercosur funciona. Hay más de 200 comisiones", trabajando agregó.

De acuerdo a la web del Senado de Brasil se viene aceleradamente discutiendo; “La posibilidad de flexibilizar las reglas del Mercosur, con la transformación del bloque en un acuerdo de libre comercio, fue el principal tema discutido durante audiencia pública celebrada por la Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional (CRE) el martes (20). Mientras que representantes de la industria ven como opción el final de la unión aduanera, defensores del bloque creen que la medida sería ‘un paso atrás’.

El debate sobre el papel del Mercosur es viejo. Hoy en día, el bloque es una unión aduanera, en la que, además del fin de barreras comerciales entre los miembros del grupo, presente en los acuerdos de libre comercio, hay la aplicación de un Arancel Externo Común (AEC) al comercio con otros países. Las excepciones a este arancel común, que en el Mercosur son varias, fueron uno de los puntos criticadas por los debatientes.

Hay demasiadas excepciones y perforaciones en el arancel. No es creíble, no es respetable que tengamos una unión aduanera con un arancel externo común con algo del 20 a 30% de las nomenclaturas, si no más, con tasas de excepción para uno u otro país -afirmó el director del Departamento de Relaciones Internacionales y Comercio Exterior de la Federación de Industrias del Estado de São Paulo (Fiesp), Roberto Giannetti da Fonseca.

Otra dificultad señalada por los participantes de la audiencia es la falta de estabilidad de las reglas, lo que crea inseguridad en el bloque. Para el director de Políticas y Estrategia de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), José Augusto Coelho Fernandes, la estabilidad de las reglas es el primer punto a observarse en cualquier proceso de integración.

A modo de ejemplo, los debatientes citaron reglas no arancelarias impuestas por Argentina, que hacen que productos brasileños se encuentren detenidos en la aduana del país vecino, queja reiterada por la senadora Ana Amélia (PP-RS). Otro punto recordado en la audiencia fue el ingreso de Venezuela en el bloque, hecho sin la participación de Paraguay, que pasaba por un período de inestabilidad.

En nuestra opinión, Mercosur está bajo tensión. Tenemos un conjunto por encima del promedio de contenciosos comerciales, cierta incertidumbre institucional en el ámbito político y proceso de adhesión con normas frágiles, no muy claras, como fue el caso de la propia Venezuela -citó Coelho, quien también habló de las diferencias en la agenda económica de los países del bloque.

El presidente de la comisión, senador Ricardo Ferraço (PMDB-ES), también demostró preocupación por la conducción de la política económica en Argentina, que ha ‘desafiado a la ley de la gravedad’ y que podría traer consecuencias negativas para Brasil.

En la opinión de Gianetti da Fonseca, Mercosur sigue siendo importante para Brasil, pero está estancado e impone al país un descenso en relación con otros bloques en el mundo, que crean aranceles preferenciales entre sí.

La posición de la Fiesp es: o logramos hacer negociaciones bilaterales con diferentes velocidades, dando la oportunidad a los otros miembros de Mercosur de acompañar a nosotros si les gusta, o vamos, de una vez por todas, tener el coraje de asumir que el Mercosur no puede ser una unión aduanera, tal como es, y llevarlo a la realidad de un acuerdo de libre comercio.

El alto representante general de Mercosur, Ivan Ramalho, defendió soluciones negociadas sin “andar hacia atrás”. Para él, es necesario recordar que las negociaciones individuales también serán posibles a otros países del bloque, que pueden dejar de comprar de Brasil.

Si dejamos de ser unión aduanera y pasamos a ser zona de libre comercio, estaremos dando un paso importante hacia atrás y debilitando bastante al Mercosur -afirmó Ramalho, quien defendió las negociaciones con la Unión Europea, pero en bloque”.

Uruguay
El lunes 12 (de agosto “el Observador publicó, basado en fuentes gubernamentales, que existe un esquema bilateral acordado por el presidente José Mujica y la presidenta Dilma Rousseff, ‘para no dejar aislada a la región’. El canciller Luis Almagro tildó esa información de ‘basura’, pero el propio Mujica confirmó el martes 13 esa noticia al defender un convenio con Europa. ‘Tenemos decidido acompañar a Brasil en las negociaciones con la UE, porque esa es una variable que debemos cultivar y cuidarnos de aquel peligro de que todos los intereses estén en la misma canasta’, dijo durante su audición radial. ‘Renunciar así como así a hacer convenios con Europa en un cierto grado de complementariedad económica sería un error mayúsculo”, añadió.

Las dificultades que presenta el Mercosur para que sus miembros puedan moverse por fuera para agilizar los trámites de negocios han llevado a Brasil y Uruguay a buscar la flexibilidad mediante acuerdos comerciales en dos velocidades, como el que se pretende con la Unión Europea (UE). Esta modalidad permitiría al bloque salir del estancamiento y facilitaría las negociaciones con los europeos, aunque participen solo dos países del Mercosur. Los gobiernos uruguayo y brasileño están decididos a emprender este camino; una oposición a esta idea podría llevar a la ruptura de esta alianza comercial nacida en 1991, según una fuente de cancillería.

A una velocidad diferente, pero sin salirse del Mercosur, es la consigna de Brasil y Uruguay para alcanzar el tratado con la UE que lleva más de una década sobre la mesa, ante la tendencia de Estados Unidos de concretar negocios con los países del Pacífico y con los asiáticos, y de olvidarse un poco más de su antiguo patio trasero. Se pretende algo similar a lo que hicieron Colombia y Perú, pertenecientes a la Comunidad Andina, que acordaron un TLC con la UE por fuera de dicho conglomerado en 2012 y que entró en vigor este mes.

El Mercosur, que tiene menos del 2% del comercio mundial, obliga a sus miembros a negociar en conjunto cualquier tratado internacional. El bloque subregional tiene TLC firmados con Israel, Palestina y Egipto, y acuerdos de complementación económica con algunos países como México y Chile.

Una fuente de cancillería explicó al Observador que “la teoría de las dos velocidades se basa en que dos o más países dentro de un bloque acuerdan ir más rápido sobre un tema, pero sin salirse del objetivo común y en sintonía con el resto de los miembros.

Así, Brasil y Uruguay acelerarían el paso en las conversaciones con la UE y el acuerdo que logren alcanzaría también a los otros miembros, como Argentina y Venezuela, y Paraguay en caso de retornar al bloque. Si, por ejemplo, Argentina no acepta esta modalidad, significaría la ruptura con el Mercosur, añadió la fuente. ‘Tiene que haber un acuerdo. Si Argentina no lo está, habría una ruptura formal’”.

A esta serie de movimientos y discusiones dentro de los propios gobiernos de Brasil, Uruguay y Argentina de los últimos días, abría que sumarle, la presencia en carácter de reservado en Montevideo del Canciller Brasileño Antonio Patriota. Patriota habría estado solo algunas horas, pero las suficientes para mantener conversaciones al más alto nivel, en principio sobre los pasos a seguir próximamente con el Mercosur, y al que sumo una preocupación creciente en el gobierno brasileño. La posibilidad de que el presidente Mujica se convierta en medidor entre el gobierno colombiano y la FARC. La mayor inquietud de Brasil radica en que de prosperar esta iniciativa, Montevideo se convierta en la sede de estas negociaciones, con una importante delegación de los jefes revolucionarios en el mismo escenario de la cede mercosuriana.

El conjunto de estos movimientos bilaterales se vienen realizando en el contexto de las próximas visitas de la presidenta Dilma Rousseff y Jose Mujica, invitados por Obama a la Casa Blanca. Ya se ha destacado en más de una oportunidad el valor simbolico para Obama, recibiendo al ex guerrillero Jose Mujica hoy presidente de Uruguay, en la Sala Oval. En el caso de la presidenta Rousseff se espera una agenda amplia y compleja que bien podría dar lugar a un antes y un después en las relaciones entre los EE.UU. y Brasil.

*Periodista argentino

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