Obama habla de guerra de
tres días en Siria; es ridículo

Por el profesor Luiz Alberto Moniz Bandeira

Entrevista de Ricardo Gozzi al cientista e
historiador Luiz Alberto Moniz Bandeira

Cuando se entra en una guerra, es imposible determinar cuando va a terminar. La advertencia fue hecha por Luiz Alberto de Vianna Moniz Bandeira, doctor en Ciencia Política por la Universidad de San Pablo y profesor titular jubilado de historia de la política exterior de Brasil en el Departamento de Historia de la Universidad de Brasilia (UnB), al comentar la intención declarada por el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, de promover una acción militar "limitada" y de corta duración contra el gobierno de Siria. Aquí están los tramos principales de la entrevista.

- En la noche del jueves 29 de agosto, el parlamento británico votó contra la participación del Reino Unido en una eventual intervención exterior en Siria y el primer ministro David Cameron dijo que respetaría la decisión. ¿Cuál es el efecto de este desdoblamiento sobre la iniciativa de acción militar llevada a cabo por parte de los Estados Unidos?

- La democracia ahora funcionó en Gran Bretaña. La deserción del primer ministro David Cameron reflejó el estado de ánimo del pueblo inglés, harto de guerras en el Medio Oriente y de la farsa montada por el presidente George W. Bush y por el primer ministro Tony Blair, que el Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, continuó desarrollando. Esperemos que François Hollande, presidente de Francia, siga el ejemplo. El secretario de Estado, John Kerry, dijo que el uso de gas es una "obscenidad moral". ¿Los Estados Unidos probaron que Assad usó esta arma química? No. ¿Y quién la usó? ¿Israel? ¿Los insurgentes? Y aunque se probase que el gobierno de Assad hubiese cometido esta estupidez, los Estados Unidos no tienen ningún mandato para ser la policía global o para usar a la Otan (Organización del Tratado del Atlántico Norte) como policía global.

- ¿Es posible prever las consecuencias regionales y globales de una eventual ofensiva contra Siria? ¿Existe un escenario más provable que otros?
- El presidente Obama declaró que los ataques contra el régimen del presidente Bashar Assad serían quirúrgicos, "punitivos" y durarían uno o dos días. Es ridículo. El presidente Obama, Premio Nobel de la Paz, no aprendió ninguna lección. Cuando él, en 2011, autorizó la guerra contra el gobierno del coronel Muamar Kadafi, efectuada por la Otan, el ex presidente Bill Clinton dijo que Occidente estaba "disparando una incertidumbre". Y tenía razón. Cuando se entra en una guerra, nunca se sabe cuando termina. Las guerras en Afganistán y en Irak, iniciadas en 2001 y 2003, todavía continúan. En los dos países, así como en Libia, los atentados, con decenas y centenas de víctimas, se suceden todos los días. Y, en Siria, el derrocamiento del régimen de Assad instauraría la democracia del caos y del terror, en el que las facciones sectarias, terroristas de todo tipo, continuarían luchando entre sí por la conquista del poder e instauración del Califato. Y, seguramente, los reflejos serían la desestabilización de Turquía, de Jordania, del Líbano y de los países del Golfo, donde las minorías chiitas, oprimidas, habitan exactamente las áreas productoras de petróleo y, disgustadas como lo están, contarían con el estímulo de Irán para rebelarse. Israel, a pesar de sus misiles Patriot y otros, sufriría también los terribles efectos de la tempestad.

- ¿Cuáles son los objetivos estratégicos, en su opinión, de una intervención militar de los EE.UU. en Siria?
- Los Estados Unidos, como está comprobado, estaban financiando a la oposición en Siria, por lo menos, desde 2005, 2006, de acuerdo a documentos del Departamento de Estado. La intención de los Estados Unidos, así como de las otras potencias occidentales, siempre fue desestabilizar y derrocar al régimen de Bashar Assad. Y los objetivos estratégicos - no es sólo uno - siempre fueron asumir el control de las inmensas reservas de petróleo y gas existentes en el litoral del Mediterráneo, disputadas por Estados Unidos, Unión Europea, Rusia y China, así como asegurar la ruta de abastecimiento hacia Occidente, aislar políticamente a Irán, aliado de Siria, así como quebrar el eje entre Irán, el Hezbollah, en el Líbano, y el Hamas, en Palestina. Rusia, desde 1971, opera los puertos de Tartus y Latakia, en Siria, y proyectaba reformarlos ampliarlos, como base naval, en 2012, con el propósito de recibir grandes navíos de guerra y garantizar su presencia en el Mediterráneo. Consta que también planeaba instalar bases navales en Libia y en Yemen.

-¿Cuál sería el impacto económico de esta intervención en un momento en el cual la economía global todavía ensaya una recuperación de la crisis de 2008?

- Si las consecuencias pueden ser catastróficas en el nivel regional, también los efectos serán globalmente desastrosos, comenzando por el precio del petróleo y la suba del costo de vida, el agravamiento de la crisis económica. Muchos sectores empresariales de Europa y de los Estados Unidos siempre desearon la guerra para después ganar las concesiones para la reconstrucción y obtener sus lucros. Sin embargo, el escenario de Libia, luego de la caída de Kadafi, no es muy favorable a las inversiones. No existe gobierno. El país está entregado a las milicias terroristas, armadas por los países de Occidente y que hoy se extienden a través de África del Norte, como en el caso de Mali y Siria, en el Medio Oriente.

- Hay quien compara la situación actual en Siria con la de Kosovo en 1999. ¿Es correcto hacer este tipo de comparación?
- Kosovo tiene cierta importancia geopolítica, pero no en la dimensión estratégica de Siria, un país extremadamente más complejo, con varias etnias y sectas. Y la situación mundial, actualmente, no es la misma de 1999, cuando los Estados Unidos estaban en su momentum imperial, como potencia solitaria, luego del desmoronamiento de la Unión Soviética, y Rusia, su sucesora, todavía sufría la profunda crisis económica y financiera que la abatiera en 1997. También el presidente de Rusia no es más Boris Yeltsin, sino Vladimir Putin, que trató de recuperarla como gran potencia, mostrando ser un gran estadista, inclusive al dar asilo a Edward Snowden, que reveló la extensión del espionaje electrónico de los Estados Unidos. Y el propio Putin ya anunció, en los últimos meses, que no permitirá que la Otan reproduzca, en Siria, lo que hizo en Libia. Rusia puede no intervenir militarmente, en el caso de ataque de la Otan, sin embargo dispone de muchos medios para respaldar al gobierno de Assad, cuyo ejército, aunque desgastado por más de dos años de guerra, aún constituye una enorme fuerza, además de los refuerzos del Hezbollah.

- ¿Qué cambiaría si los inspectores de la ONU concluyesen, por ejemplo, que en el caso sirio, las armas químicas fueron usadas por rebeldes, o entonces si el resultado de la investigación no es concluyente?
- Ya se sabe que los inspectores encontraron cohetes intactos en el lugar, lo que significa que no fueron disparados, sino plantados para la filmación. No cabe la menor duda de que el uso de armas químicas partió de los rebeldes. Goutha, un suburbio de Damasco, no constituye un objetivo militar, mucho menos niños y civiles. Sin embargo, sirven como objetivo para razones propagandísticas, guerra psicológica, con el propósito de justificar la intervención de los Estados Unidos. Y no es la primera vez que terroristas e insurgentes lo hacen, con la colaboración de cineastas de los canales de TV, entre los cuales se encuentran al Arabiya y al Jazeera, desinformando y exagerando el número de muertos, para crear el clima contra Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU y provocar una intervención de Occidente. La ex procuradora del Tribunal Penal Internacional, Carla del Ponte, integrante de la misión de la ONU enviada a Siria para investigar la acusación de armas químicas por parte de las tropas de Assad, reveló que las evidencias encontradas eran en el sentido de que fueron los llamados “rebeldes” que emplearon gas sarín. El presidente Barack Obama, que hace algunos meses había establecido el empleo de armas químicas como "línea roja" para intervenir en Siria, volvió ahora a acusar al gobierno de Assad, antes de obtener ninguna prueba. Este hecho pone en evidencia la operación de guerra psicológica, montada con el objetivo de atacar, en favor de los llamados “rebeldes” (millares de jihadistas extranjeros están entre ellos), las fuerzas del gobierno que, desde junio, estaban venciendo en sucesivas batallas, a través del país, desde la reconquista de Qusayr.

*Fuente Agência Estado

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

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