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Elecciones: no está todo dicho
Por Raúl Legnani* Urumex80@gmail.com
Cuando las fuerzas están parejas, sobre la hora puede ganar cualquiera. Esto pasa en el fútbol, pero también puede pasar en una elección nacional.
La última encuesta de Cifra muestra que el Frente Amplio avanza hacia su objetivo de alcanzar el 50% más uno de los votos, pero que los partidos tradicionales también avanzan.
Según la empresa consultora el FA tiene el 46%, tres más que en la encuesta anterior, mientras que el Partido Nacional crece dos puntos y llega al 27%, a la vez que el Partido Colorado crece un punto y alcanza el 15%, en tanto el Partido Independiente se congela en el 2%. El cambio más sustancial es en los indecisos y el voto en blanco o anulado que marcan el 10%, seis puntos menos que en la encuesta anterior.
Estos cambios se producen en el momento que el doctor Tabaré Vázquez aceptó su precandidatura a la Presidencia de la República, lo que confirma su fuerte influencia en el electorado, ya sea para acompañarlo o para distanciarse de él.
Si bien Vázquez hizo su anuncio no se lanzó a una campaña electoral fuerte, todo indica que en los próximos meses, cuando ya esté recorriendo el país, va a generar un nuevo simbronazo en la ciudadanía, lo que no quiere decir que de ese 10% vaya a ganar a la mayoría de esos ciudadanos, aunque le alcanza conquistar el 4% de ese sector a para no ir a una segunda vuelta.
Este primer punto de vista nos permite asegurar que el Frente Amplio será la primera fuerza político-electoral, pero que aún no está resuelto si habrá o no segunda vuelta y muchos menos resuelto si tendrá mayoría parlamentarias.
Se puede asegurar que por ahora no hay cambios radicales en el comportamiento electoral de la ciudadanía. Y que quizás no lo haya hasta que se conozca la opinión de la ciudadanía en las urnas.
Si bien todo indica que Vázquez está más cómodo que Jorge Larrañaga y Pedro Bordaberry, nadie puede sostener que la suerte ya está echada. Pero para llegar a esa conclusión hay que esperar algunos datos de la realidad política y el principal es saber la suerte que tendrá el “Partido Rosado” de Montevideo (alianza de blancos, colorados y cívicos), que aún está en el vientre de la madre.
Si este producto de la ingeniería electoral de los partidos tradicionales nace sanito y lindito, puede llegar a repercutir en la ciudadanía, incluso antes de los comicios municipales y no solo en las elecciones de Montevideo, sino en todo el país. Se abriría así la posibilidad de que en una segunda vuela los triunfadores sean los blancos.
Si el nuevo partido es flacucho y feito - dicho con todo respeto- , no cabe otra cosa que pensar en un rotundo fracaso en las elecciones nacionales de las dos viejas colectividades políticas y la renovación blanca y nacionalista quedaría para dentro de cinco años, cargando con la mochila del fracaso porque el Frente Amplio será, por tercera, vez gobierno nacional.
Por todo esto no se puede asegurar que el Frente Amplio trena asegurado su tercer gobierno, aunque está jugando mejor y los adversarios no muestran jugadores con capacidad para una final de este tipo, por cierto reñida. Pero hay un relativo empate y un error puede ser fatal, particularmente para el FA que detenta el gobierno. Muchas veces en el error más tonto, el diablo mete la cola.
*Maestro y periodista Columna publicada el 2 de setiembre en La República
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