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¡No nos habíamos dado cuenta!
¿Argentina mejor que Australia y que Canadá?
Por el economista Pablo Broder*
El Gobierno, a partir de su derrota electoral del 11 de agosto pasado, quedó cuestionado en su esquema de poder. Como es su costumbre, el esfuerzo retórico de la Casa Rosada estuvo dirigido, inicialmente, a disimular el fenómeno. A negarlo. O a minimizarlo. O a ofuscarse.
Y una vez más, el relato (¡siempre el relato!) que el gobierno ha construido y continúa elaborando, reemplaza a la realidad, y también a la oportunidad.
Tal el caso de haber la Presidente, exhibido triunfalmente que el partido oficialista triunfó ¡en la Antártida! O: “Me entero también que en la comunidad Qom habíamos ganado con el 66% de los votos de la comunidad....”. Por fuera de su casi nula significación cuantitativa, según versiones periodísticas, pareciera ser que en la jurisdicción de la pequeña comunidad no votaron los Qom, dispersos en el interior de otros lugares de la provincia. (1) Pero la distorsión mayor del relato oficial, quizás desopilante, la constituyó la comparación de la economía argentina con Australia y Canadá.
Las comparaciones serias con estos dos países no son nada convenientes para la Argentina. Los tres tienen una estructura económica parecida, incluso hasta en la producción agrícola. Hasta aproximadamente 1940 los tres han ostentado similares condiciones.
Actualmente Australia tiene un nivel de vida 6,2 veces mayor y Canadá 4,7 veces superior al de la Argentina. En la Argentina, es preocupante el nivel de reservas, pues en los últimos meses el país ha perdido alrededor de US$ 1000 millones por mes a pesar del "cepo cambiario", de la prohibición o autorización previa una por una de todas las importaciones, la dificultad o no autorización para la remisión de dividendos al exterior y otras restricciones al libre movimiento de divisas, que en Australia y Canadá no se conocen.
La inflación anual es muy diferente entre Australia (1,8%), Canadá (1,5%) y la Argentina (25%). Tampoco hay dudas con las estadísticas de los Índex de aquellos dos países y, en cambio, hay cuestionamientos muy fuertes a nuestras cifras oficiales, con lo que perdemos credibilidad.
También es muy diferente el nivel de exportaciones de los tres países, según cifras para 2012: Canadá (US$ 462.000 millones), Australia (US$ 258.800 millones) y la Argentina (US$ 81.200 millones). Por ende, no resultan relevantes los coeficientes de reservas/PIB de Canadá y Australia, aludidos por la Presidente, pues son países estables, previsibles, y que no tienen los problemas que detenta la argentina. (2)
La economía El país exige un cambio estructural en sus parámetros económicos, cada vez más difíciles de solucionar por los problemas que la propia acción gubernamental ha ido creando a lo largo de estos años.
Volver a crecer a tasas altas y de manera sostenida no será tarea sencilla. El contexto internacional así lo indica: China se desacelera, Brasil crece modestamente, y el boom de precios de las commodities parece haber quedado atrás. La clave para aumentar la tasa de crecimiento futura pasa entonces por tener un diagnóstico acertado, una política económica realista y un plan estratégico de mediano plazo.
Habrá que ocuparse de los desbalances fiscales y monetarios, que son el motor principal de la suba de precios. A causa de un desequilibrio fiscal importante el sector público tiene que afrontar necesidades de financiamiento que obligan a emitir moneda al 30% anual y producen una inflación de 25% por año y creciente. Todo con un gasto público y una presión tributaria récord. Por lo tanto, para bajar la inflación es menester poner el caja el gasto: reducir los subsidios a la energía, al transporte, etc. y los gastos en propaganda oficial, como tantos otros. Por su parte, es imprescindible en materia de financiamiento reinsertar a la Argentina en los mercados mundiales. Pero para volver a acceder al crédito externo será necesario ordenar nuestras relaciones con el mundo; refinanciar la deuda con el Club de París, cumplir con las sentencias del Ciadi (tribunal arbitral del Banco Mundial) y salir del default con los holdouts.
Las reservas han caído de US$ 53.000 millones a 37.000 millones en 32 meses. A partir de una desastrosa política energética, se ha destruido prácticamente ese sector generando una ingente demanda de divisas.
La reconstrucción económica que es menester para volver a crecer requiere cortejar a la inversión privada y no denostarla o ahuyentarla. Recordando que la inversión propone en cualquier lugar del mundo una triple condicionalidad que debe presentarse en cualquier país al que se dispone dirigirse: seguridad jurídica, perspectivas ciertas de rentabilidad, y estabilidad en los parámetros macroeconómicos por un período razonable. Obsérvese cuán lejos está la Argentina de brindar esas seguridades. (3)
Muestra del desequilibrio estructural del país, lo constituye el hecho que el Banco Central autorizó a que otros 2500 millones de dólares de sus reservas internacionales sean utilizados para que el país pueda atender la deuda pública nacional en lo que resta del presente año.
La cifra representa el 6,75% del actual stock, que se vio afectado por los egresos resultantes del millonario déficit energético en que cayó en los últimos años el país.
El monto a ceder por el Banco Central hasta fin de año se suma a los US$ 2335 millones ya concedidos hasta ahora, por lo que la afectación final para el pago de deuda superaría los US$ 4835 millones en el presente ejercicio.(4) La contracara del mecanismo que eligió el Gobierno para enfrentar el pago de deuda es un agudo deterioro en el patrimonio del BCRA con efectos a la vista sobre la salud del peso. Lo que vendrá No resultan previsibles cambios sustanciales en la política económica durante la transición hasta las elecciones legislativas del 27 de octubre. En este pronóstico de cortísimo plazo coincide la mayoría de los analistas privados, que, sin embargo, estiman difícil proyectar qué ocurrirá con la economía en los últimos dos meses del año y, muy especialmente, a partir de 2014.
Los analistas, por un lado, deben lidiar con la amplia brecha existente entre los indicadores del Índex (que subestiman la inflación y, por ende, sobrestiman el crecimiento del PBI) y la realidad económica con que elaboran sus propias proyecciones. Por otro, con los vaivenes y las contradicciones de una política económica coyuntural y siempre atrasada, cuyo horizonte se mide en días o semanas.
En general, los economistas concuerdan en que el crecimiento del PBI en 2013 será mayor que el de 2012 cuando, según datos oficiales, subió un 1,9% (y apenas 0,8% en las estimaciones privadas). No obstante, respecto al segundo semestre de 2013, estima FIEL que la mayoría de los sectores industriales (con excepción de autos, cemento y químicos) muestran retrocesos con respecto al bajo piso de la primera mitad de 2012.
Para este corriente trimestre preelectoral, el Gobierno confía en el repunte del consumo interno, con el ajuste del impuesto a las ganancias, las subas de la Asignación por Hijo, salarios en paritarias, devolución de retenciones al medio aguinaldo y el ajuste en las jubilaciones a partir de septiembre, aun cuando estas medidas tendrán un contrapeso en la inflación, que, ya se ubica en tasas de 2,5% mensual y difícilmente se desacelere, a lo que cabría agregar el déficit energético, que se estima en 7000 millones de dólares para este año 2013.
Algunos analistas vaticinan para después de octubre una modificación del régimen cambiario para frenar la salida de divisas por viajes y turismo al exterior, ya sea a través de un encarecimiento del dólar turista o bien un desdoblamiento del mercado oficial. A su vez no son positivas las previsiones respecto a los dólares que debería aportar el blanqueo, cuyos magros resultados no ofrecen margen al optimismo.
Si el cierre del PBI en 2013 aún es una incógnita, las perspectivas para 2014 están envueltas en una nebulosa más densa, estimándose que sin un plan integral, no se podrán obtener mejores resultados en una economía más vulnerable por las restricciones externas, el déficit fiscal y la distorsión de precios relativos. (5)
Mientras tanto, reveses en la Justicia, aquí y allá. Esa percepción se confirmó cuando la Cámara de Apelaciones de Nueva York ratificó que la Argentina debe pagar 1330 millones de dólares en el juicio por los holdouts. Dicha Cámara confirmó el fallo que obliga a la Argentina a pagarle el 100% de lo que reclamaban a un grupo de holdouts, pero le dejó a la Corte Suprema de EE.UU. la decisión final sobre la ejecución de la sentencia.
Dentro de lo que era esperable, la Cámara ratificó que tienen derecho a cobrar la totalidad de la deuda y rechazó la oferta argentina de pagarles lo mismo que al resto de los bonistas que aceptaron el canje de deuda. El problema más serio aparece por el lado del mecanismo que se establece para que se cumpla el fallo. Hasta ahora los holdouts ganaban los juicios, pero no lograban cobrar, ya que la Argentina diseñó una ingeniería financiera y operativa orientada a evitar embargos. En este caso, el mecanismo de cobro que estableció el fallo, dispone que se les debería pagar a los holdouts con parte de los fondos que gira la Argentina a través del Bank of New York (BONY) para cumplir con el servicio de la deuda, lo cual implicaría que los bonistas que entraron al canje no cobrarían el total del monto que les corresponde, con lo cual sobrevendría un default técnico. (6)
No obstante, la Argentina pospuso por prácticamente un año las consecuencias del fallo, atento a los posibles pasos procesales.
En momentos de redactar estas líneas, el Gobierno argentino anunció, además de encomendar a Dios el fallo de la corte de Nueva York, el envío al Congreso de un proyecto de ley proponiendo una nueva reapertura del canje y el cambio de sede de pago de los bonos vigentes. Esta iniciativa muestra a la Argentina, ante el mundo, modificando e incumpliendo contratos ya pactados, muy lejos de la auto calificación de la Presidente de “pagador serial”, sumando esta actitud al incumplimiento con el Club de París, con los fallos del CIADI, y en general, no mostrando demasiado respeto por los compromisos internacionales asumidos por el país.
En la justicia Otros fallos, esta vez locales; un juez frenó el desalojo del Aeroparque a dos empresas de taxis aéreos, lo que podría beneficiar a LAN Argentina, que fue intimada a su vez, por el Orsna (organismo regulador de aeropuertos) a dejar su hangar.
Otro juez frenó el artículo 20 de la ley de mercado de capitales, fuertemente cuestionada y que faculta a la Comisión Nacional de Valores, o sea, al Estado, a intervenir en empresas en forma discrecional si un socio minoritario lo reclama.
Por su parte, la Corte Suprema confirmó una medida cautelar que beneficia a la Sociedad Rural Argentina: como consecuencia de un error de los abogados del Estado, el alto tribunal resolvió que, mientras se prolongue el juicio, la tradicional entidad no deberá cumplir con un decreto de la Presidente que le ordenaba restituir el predio ferial de Palermo.
Las razones: en su momento, la Sociedad Rural presentó una acción de amparo y la Cámara Federal Civil y Comercial suspendió la ejecución de aquel decreto.
Entonces, e1 Gobierno decidió llevar el debate del tema ante la Corte, pero la Procuración del Tesoro, presentó el recurso mucho después de vencido el plazo para hacerlo.
La Corte, hizo hincapié en ese error procesal del Gobierno y confirmó la medida cautelar que había dictado la Cámara Federal en favor de la Sociedad Rural Argentina. (7)
Uruguay colocó US$ 2000 millones a baja tasa El gobierno uruguayo logró concretar una exitosa operación de deuda, mediante la colocación de un bono por 2000 millones de dólares, con vencimiento en 2024, por lo que se comprometió a pagar una tasa de interés anual de 4,521%, que supone una prima de riesgo sobre títulos similares de Estados Unidos de solamente 187,5 puntos básicos.
La mitad de los fondos recaudados fue para la caja del Estado, y la otra mitad, para recomprar bonos que están circulando en la plaza y que presentan vencimientos en menor plazo o condiciones de tasa más desventajosas. El gobierno uruguayo apuró la emisión al comprobar una tendencia alcista en las tasas, aunque no necesitara estrictamente el dinero para esta época.
Con el producido de esta colocación, se puso en marcha una oferta de recompra de bonos ya emitidos con vencimiento en 2015 con una tasa de 7,5%, los que vencen en 2017 y pagan 9,25%, los de 2022 con un cupón de 8% y el 2025, con tasa de 6,875%, constituyendo la operación una excelente modificación de la estructura de deuda para el Estado uruguayo.
La demanda de inversores internacionales por los nuevos títulos de deuda triplicó el monto ofrecido, muestra de la confianza que general el país vecino. (8)
Brasil busca mayor competitividad La moneda del principal socio comercial argentino se depreció casi 20% frente al dólar desde mediados de mayo, es decir, desde el momento en que en los mercados financieros del mundo se comenzó a hablar del fin de la era de hiperliquidez mundial.
La competencia que les plantea a las monedas de los mercados emergentes el sostenido aumento de la tasa de interés en Estados Unidos (la rentabilidad del Bono del Tesoro a 10 años saltó de 1,63 a 2,86%, desde comienzos de mayo) colocó bajo presión a este tipo de divisas, en especial aquellas que más se habían revaluado en los últimos años. (7)
No obstante, y como una señal de prudencia, el Banco Central brasileño anunció que intervendrá en el mercado con ofertas diarias de swap cambiario o venta futura de dólares para controlar el alza de la moneda estadounidense. En total, podrá inyectar hasta 55.000 millones de dólares hasta final del año 2013.
Si bien la medida fue bien recibida por el mercado financiero, al destacar que el programa reducirá la volatilidad, la tendencia es que el real continúe en el mediano plazo, depreciándose frente al dólar.
De ser así, el panorama de las exportaciones argentinas hacia Brasil podría adquirir tonos más preocupantes, reforzando las alarmas respecto al sector externo y las reservas, expresadas en párrafos anteriores. (6)
La única verdad es la realidad No caben dudas que si el relato oficial y la realidad marchan por sendas divergentes, más temprano que tarde se termina imponiendo esta última. Con sus consecuencias inevitables que, al no ser previstas y por ende no afrontadas a tiempo, se tornan mucho más gravosas. Para el país y para sus habitantes.
*Economista argentino. Referencias del diario LA NACION de Buenos Aires, año 2013: (1) 14-8; (2) 23-8; (3) 18-8; (4) 16-8; (5) 11-8; (6) 24-8; (7) 22-8; (8) 8-8
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