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Con la mayor consideración
Carta a Barack Obama
Por Raúl Legnani* Urumex80gmail.com
En Siria se juega la paz mundial, pero también el prestigio de Estados Unidos y de su presidente Barack Obama. Por tal motivo resolví dirigirle una carta, siendo consciente que quizás nunca llegue a destino. Por eso la hago pública.
Hace tiempo que estoy por escribirle, pero consideré que seguramente usted está muy ocupado entre la crisis económica mundial y las tensiones por Siria. Pero creo que llegó el momento de decirle algunas cosas y, por cierto, con mucho respeto. Quizás usted haya leído al prusiano Carl Philipp Gottlieb von Clausewitz quien dijo: “La guerra es la continuación de la política por otros medios”.
Si esto es así, todos podemos coincidir en que la “política” no puede fracasar, incluso en los momentos más tensos, cuando está en peligro la paz. Por eso es bueno que usted haya aceptado negociar a nivel de las Naciones Unidas una salida política, por ello pacífica, para el caso de Siria. En este asunto la herramienta es la diplomacia y no las sofisticadas armas de destrucción.
También es cierto que usted retoma el camino diplomático, pero dejando las armas mirando hacia Siria. Se que me va a decir que hace eso porque no cree en el régimen sirio, que teme por posibles acciones terroristas, preocupaciones que no voy a negar.
El problema, estimado Presidente, es que usted tiene que dar señales claras a favor de la paz porque a Estados Unidos no es fácil creerle. Y para ello no hay que hacer una cronología de las agresiones que desató su país desde el siglo XIX, sino que solo alcanza con recordar la agresión a Irak porque supuestamente tenía armas químicas, versión que fue absolutamente falsa y que hoy es reconocida por las propias fuerzas armadas de su país.
También podría referirme al papel decisivo de Estados Unidos en el derrocamiento de Salvador Allende y la instalación del terrorismo de Estado en el Cono Sur de nuestra América, pero no lo voy a hacer porque lo está diciendo el pueblo chileno al conmemorarse el 40 aniversario de aquel trágico 11 de setiembre de 1973.
Soy de los convencidos que usted tiene una clara sensibilidad democrática y por eso le estoy escribiendo. Se, a la vez, que no es sencillo dirigir a su país en un rumbo de paz, cuando desde el Pentágono y desde el capital financiero se presiona al sistema político estadounidense a favor de la guerra.
Tengo la impresión que su principal aliado puede llegar a ser el pueblo de los Estados Unidos, que en el entorno del 60% se opone a la guerra, lo que ha sido reconocido hasta por la CNN. Creo, a la vez, que usted tiene todas las condiciones para ser un referente mundial de las grandes multitudes que rechazan la guerra, porque aman la vida.
Si el porcentaje de rechazo a la guerra es hoy tan alto sin que se haya desatado la agresión masiva a Siria, sería bueno - estimado presidente Obama - imaginar por un instante lo que será ese rechazo cuando la muerte gane el escenario mundial. Y ese rechazo no será solo a la guerra, sino también hacia su persona.
Ya hay sectores, corporaciones, individuos de su patria, que comienzan a hablar de que sus actitudes son ambiguas, con el claro intento de mostrarlo como un flojo, como alguien que claudica ante el terrorismo y ante Rusia. Esto, señor presidente Obama, es el paso previo para montar una gran campaña contra su persona - su capital político - , si es que no abraza el camino de la guerra. Si en cambio usted se pone el casco tendrá el aplauso cínico de los mercaderes de la guerra, quienes lo abandonarán en la vera del camino en la primera oportunidad que se les presente. Estoy convencido que Putin, el presidente ruso, está teniendo mejor imagen que usted, dentro del campo civilizatorio. El pasado jueves, en una columna que publicó en The New York Time pasó un aviso cuando manifestó que “Millones de personas en el mundo ven cada vez más a Estados Unidos no como un modelo de democracia, sino como un país que se apoya sólo en la fuerza bruta, que arma coaliciones bajo el eslogan ‘estás con nosotros o estás contra nosotros’”.
Presidente Obama: usted está ante una oportunidad histórica y es encabezar la solución diplomática en Siria. Si esto pasara Estados Unidos recobraría su prestigio mundial, transformándose en un referente de la democracia y la paz. En caso contrario su país habrá dado otro paso atrás. Ni su pueblo, ni usted, ni su familia, merecen eso. Es de esperar que en sus decisiones prime la razón y los más altos valores de la humanidad.
*Maestro y periodista Publicado en La República el 15 de setiembre en el suplemento Ideario
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