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Brasil: “viajes educacionales” a EEUU; reflejo de grave crisis en la enseñanza
Por Aurélio Mendes*
Por estos días diversos análisis ponen en evidencia la precaria situación en que se encuentra el sistema de educativo en Brasil. Se advierte que las instituciones con fines de lucro son las únicas que se presentan como alternativa reales para los jóvenes que quieren obtener un diploma en la enseñanza superior, ya que las universidades públicas no dan opciones de estudiar y trabajar al mismo tiempo.
Los analistas de estos temas indican que en los últimos cuarenta años la enseñanza superior en Brasil ha sido primordialmente desarrollada por sectores privados sin ningún tipo de regulación con cualidades variables y muy precarias. En contraste con esta realidad, suscite una enseñanza pública muy selectiva y poco flexible, incapaz de adatarse a la evolución y necesidades de desarrollo del país. Se recuerda que el último intento de reglamentar la enseñanza superior se realizó en el primer gobierno de Lula. Este proyecto fue rechazado por los sectores privados vinculados a las instituciones de educación y por las organizaciones sindicales de los profesores, pertenecientes a las universidades privadas. También se opusieron los pequeños partidos de extrema izquierda. El proyecto hoy esta archivado y sin posibilidades de ser reconsiderado por el Congreso brasileño.
Mientras esto sucede el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff reitera una y otra vez; “debemos ampliar el acceso a la educación para que Brasil crezca y ese ambiente de cultura, conocimiento y saber llegue a todo el país y nos permita un desarrollo real y permanente".
Como uno de los tantos ejemplos de la necesidades de formar profesionales, la presidenta Rousseff indicó recientemente que Brasil necesita 54 mil médicos con el fin de ampliar la cobertura de salud, se trata de un asunto de interés público y social, indico la mandataria. Hasta que lo anunció la presidenta Dilma Rousseff, el pasado 8 de julio, Brasil se ha abastecido primordialmente de profesionales españoles, que producto de la crisis que vive su país emigran en particular a Chile y Brasil.
Reflejo del conjunto de factores que integran esta crisis profunda por la que atraviesa educación en Brasil, en sus distintos niveles de formación, y el debate al que se asiste en la sociedad brasileña sobre el temas, la agencia EFE informo recientemente que; “Brasil duplicó en los dos últimos años el número de los llamados ‘viajes educacionales’ con destino a Estados Unidos, país que en el último año matriculó en sus universidades a casi 10.000 estudiantes brasileños, según revelaron hoy fuentes del sector.
La Asociación Brasileña de Organizadores de Viajes Educacionales y Culturales (Belta) indicó a Efe que las agencias turísticas dedicadas a ese tipo de servicio indicaron que el 20 % de los estudiantes optaron por Estados Unidos en 2010, número que llegó al 45 % en el último año.
La entidad indicó que en el año lectivo 2011-2012 se matricularon en universidades estadounidenses 9.029 estudiantes brasileños, un número superior en un 2,9 % al del período 2010-2011 y 80 % en programas de graduación.
A pesar del aumento de brasileños en las instituciones de educación superior en Estados Unidos, Canadá sigue siendo el principal destino de los estudiantes del país suramericano, con el 91,3 %.
Estados Unidos ocupa el segundo lugar entre los destino preferidos de los estudiantes brasileños, con el 75 %, seguido del Reino Unido, con el 68,8 %.
En Latinoamérica, según el Instituto Internacional de Educación (IEE), Brasil es el país que más envía estudiantes para Estados Unidos y el sexto a nivel mundial, detrás de Arabia Saudí, China, Corea del Sur, Japón y Taiwán.
En diálogo con Efe, la coordinadora del International Student Network (ISN), Luzia Tartari, el número de brasileños que sale del país para estudiar en Estados Unidos crece al contrario de la tendencia mundial, que opta por otros países.
‘En los últimos años el desarrollo económico de Brasil estimuló bastante a los alumnos, al país y al Gobierno brasileño a ver la enseñanza en Estados Unidos como una gran oportunidad de intercambio y preparación de los jóvenes brasileños para trabajar en un mundo con fronteras menos definidas profesionalmente’, explicó Tartari.
La coordinadora apuntó que el intercambio estudiantil en el exterior está más fácil para los brasileños.
"Además del programa de becas 'Ciencia sin Fronteras', promovido por el Gobierno brasileño para alumnos que estudian en universidades públicas, y de otros programas orientados al exterior, la mayoría de las universidades estadounidenses ofrecen becas de estudios a alumnos internacionales", señaló.
Tartari recordó que muchas universidades no realizan exámenes de admisión y tienen más en cuenta el currículo de cada estudiante, dando preferencias a quien tenga un buen rendimiento académico, acompañado del conocimiento del inglés y de actividades extracurriculares, como deporte, danza o teatro.
En un momento de bonanza, un quinto de la población joven de Brasil -5,3 millones de personas- no estudia, no trabaja y no busca empleo, reveló un estudio de la Universidad de Rio de Janeiro difundido este domingo, que muestra que la mayoría de los desocupados pertenecen a los estratos más pobres.
Brasil tiene una población total de 194 millones de personas, de las cuales 27,3 millones se encuentran entre los 18 y los 25 años. El estudio, difundido en el diario O Globo, indica que la maternidad temprana es la causa más común de que las jóvenes no trabajen (3,5 millones) y en los varones es el "desaliento", indicó el profesor Adalberto Cardoso, del Instituto de Estudios Sociales y Políticos.
"Cuando acuden al mercado de trabajo no consiguen lugar. Este escenario crea un desaliento estructural que se complica cada año. Es un problema de largo plazo", explicó Cardoso.
Un 46,2% de los jóvenes desocupados viven en la pobreza (con una renta per cápita inferior a 40 dólares por mes). Cardoso también destaca una preocupante deserción escolar, que lleva a que 50% de los jóvenes empleados no haya completado la enseñanza secundaria.
"Esos jóvenes que quedan por fuera tienen una calificación muy mala, tan mala que al abandonar la escuela, el trabajo no los absorbe. Resultado: desisten, y son los más pobres los más afectados", añadió.
O Globo cita el caso de Leticia Protásio, de 20 años, embarazada y sin empleo, y de Eduardo Victorelli, que abandonó la escuela a los 17 y a los 22 confía en que se convertirá en exitoso jugador profesional de fútbol.
"Mis padres y mi familia me apoyan y consiguen pagarme las cuentas. Creemos que un salario de jugador cambiará nuestras vidas", dijo el futbolista, que hasta ahora sólo logró jugar en el equipo de Coritiba, de la primera división pero con una paga insuficiente, y luego en dos clubes menores de Sao Paulo.
Estos jóvenes están desocupados en un momento en que las tasas de desempleo en Brasil son bajas y los empresarios se quejan de la escasez de mano de obra.
"Es un desperdicio de recursos, especialmente en el momento económico que vive el país", dijo el economista Naércio Menezes.
Cuellos de botella en la educación La falta de trabajadores calificados es uno de los cuellos de botella que llevaron a la sexta mayor economía del mundo al casi estancamiento.
Desde obras de construcción hasta plataformas petroleras y centros de tecnología, las empresas enfrentan problemas para encontrar empleados preparados en Brasil. El gigante de internet Google, por ejemplo, tiene actualmente 39 posiciones abiertas en Brasil.
"Este país se ha vuelto muy aislado del resto del mundo en términos de mercados de trabajo y eso está afectando nuestra competitividad", dijo Ricardo Paes de Barros, secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia.
Brasil, una ex colonia portuguesa, ha dado la bienvenida a inmigrantes de todas partes del mundo. En los últimos siglos recibió olas de inmigración de Africa, Europa, Japón y, más recientemente, de vecinos más pobres como Bolivia.
El debate sobre un nuevo marco migratorio refleja el nuevo estatus de Brasil como potencia económica. Niveles de empleo casi pleno han aumentado la popularidad de la presidenta Dilma Rousseff, ella misma la hija de un inmigrante búlgaro.
"Necesitamos llegar a un nivel de 2 ó 3 por ciento de nuestra fuerza laboral compuesta por extranjeros. Eso implica multiplicar por 10 el nivel actual", dijo Paes de Barros, un economista formado en Yale. "Si hacemos eso deberíamos estar bien", añadió.
Los analistas advierten, sin embargo, que el timing podría no ser ideal. De aquí a que la propuesta aterrice en el Congreso, las elecciones presidenciales del 2014 estarán a la vuelta de la esquina y será difícil que Rousseff distraiga su atención de la campaña por la reelección.
"La otra cosa a tener en mente es que todo dependerá mucho de la retomada del crecimiento económico en el 2013 y 2014. Porque en un ambiente donde el desempleo comienza a subir y los mercados laborales a enfriarse esto será más difícil de vender", dijo Chris Garman, un analista con la consultora de Eurasia en Washington.
La economía brasileña debe crecer por debajo de 2 por ciento este año y recuperarse en el 2013 a medida que surten efecto una batería de medidas de estímulo. El desempleo, sin embargo, permanece a niveles de 5,8 por ciento, cercanos al mínimo histórico.
Déficit de talentos Brasil concedió 70.524 permisos de trabajo a extranjeros en el 2011, un 25,9 por ciento más que en el 2010, según el Ministerio de Trabajo. Eso es casi tres veces más que los 25.400 permisos emitidos en el 2006.
Y sin embargo, según algunos cálculos, el país todavía necesita 20.000 ingenieros al año para acompañar sus planes de modernizar su obsoleta infraestructura y explotar gigantescas reservas de petróleo mar adentro.
El déficit de talento se ha vuelto aún más acuciante a medida que se acerca la Copa Mundial del 2014 y los Juegos Olímpicos del 2016 y los preparativos parecen estar algo retrasados.
Para emplear profesionales de otros países, las empresas deben primero demostrar que no pudieron encontrar alguien capacitado en casa. Además deben entrenar a empleados brasileños para, eventualmente, sustituir al extranjero.
"Contratar un extranjero en Brasil es complicado. La burocracia es enorme, los plazos largos y hay mucha incertidumbre sobre si al final será concedido", dijo Luiz Fernando Alouche, un abogado de inmigración en Almeida Advogados en Sao Paulo.
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