En America Latina fue el horror el que nos
ayudó a aceptar la democracia

Dra. Line Bareiro

“El Estado no tiene dueño,
es de la ciudadanía”

El lunes 16 de setiembre como parte de la apertura de las XII Jornadas de Investigación en la FCS, expuso la Dra. Line Bareiro del Comité para la eliminación de la discriminación contra la mujer (Cedaw – ONU). la decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Dra. Susana Mallo, al presentarla destacó la presencia de la Dra. Bareiro en Uruguay. En cuanto a la temática central de las Jornadas 2013, los Derechos Humanos, Mayo afirmó que Uruguay ha tenido avances históricos como el “reconocimiento de derechos que ya no admitían demoras”. Destacó que en estos últimos años se ha marcado “un antes y un después”, por lo que se apuntó a “dedicarle todo el empeño intelectual a su abordaje”. En el acto también participó Juan Raúl Ferreira, presidente de la INDDHH. Lo que sigue son algunos de los conceptos más salientes de la exposición de la académica paraguaya Line Bareiro.

La Dra. Bareiro inicio su disertación recordando “que la idea de los derechos como derechos para toda la gente, descienden de la Revolución Francesa. Antes de lo que se hablaba era sólo de un sistema de privilegios. O sea, no se consagraban normas para toda la sociedad, se consagraban normas para pocos. Después se consagraron normas para toda la sociedad, aunque de las mismas se beneficiasen pocos.

La idea de tener derechos - no como un sistema de privilegios y de exclusiones, es una historia de finales del siglo XVIII y que no se concreta hasta mucho más tarde. Nos podemos preguntar si en la región se han cumplido todos los derechos, de si se universalizaron o no. En el caso de los derechos políticos - que es mi campo - realmente es muy claro. Hoy los derechos políticos abarcan más cosas: está toda la gestión asociativa, está la participación en decisiones que a uno le afectan, en planes de desarrollo, etc”. Debemos tener en cuenta que “cuando se inician las democracias en las repúblicas el tema tenía dos partes, el derecho a votar (el derecho a decidir quien gobierna); y la otra parte es el derecho a gobernar que - también - era una cosa muy nueva y que en realidad en el mundo - no sólo en América Latina - no se ejerció tan libremente hasta bastante entrado el siglo XX.

Y esto es interesante, porque no eran cuestiones de que el derecho a votar fuese una cuestión que por defecto, por un problema de documentación no existiera, sino que era el censo de propietarios: votaban personas propietarias y ¡Chau! Era el voto censitario. En contra de esto surgieron más o menos al mismo tiempo los sufragistas y socialistas, las organizaciones políticas de los obreros.

¿Qué quería? Querían universalizar los sufragios, uno para las mujeres y otro para los no propietarios, que eran los hombres en realidad los proletarios. Y esto fue muy importante y fundamental, en este proceso histórico.

En realidad, fue un largo proceso en el que se fueron conquistando derechos para ambos. No es real que para el mundo entero, la leyenda francesa de que 100 años después del voto universal masculino recién se conquista el voto femenino. Sucedió en algunos casos, pero en su mayoría son bastante más simultáneos y - en algunos casos - efectivamente simultáneos. Pero ni uno ni otro en nuestra región - ni el voto femenino, ni el voto universal proletario - marcaron, necesariamente, la universalización de derechos en América Latina.

Una particularidad lo marca el caso de Bolivia con la Revolución del 52, cuando el voto llega a la favela. Y con el voto personal de la favela, recién pueden votar personas indígenas, campesinos, etc. Es decir, toda la gente excluida de los sistemas de educación. En realidad toda la gente pobre.

En este proceso del voto universal un hecho interesante a tener en cuenta es el siguiente. Ustedes vieron que las mujeres festejan el voto y los hombres no festejan el voto, o mejor dicho, lo festejaron en su momento. Pero lo festejaron atado a algo distinto a lo de las mujeres. Cuando Engels en la “Guerra civil en Francia”, dice: “¡el voto universal es genial, es maravilloso!”, ahí ya está sentado en el parlamento August Bebel. Era maravilloso porque podían llevar a sus representantes. Es decir, atamos el voto, la decisión sobre quien gobierna, por el derecho a gobernar, por el derecho a estar en las decisiones. Cosa que no les pasó a las sufragistas.

Las sufragistas conquistaron pero recién ahora se festeja el voto, por ejemplo este año, los 60 años del voto en México. Uruguay fue el primer país que dio el voto a las mujeres en la región.

Pero ¿por qué pudieron los socialistas tenerlo a Bebel en el parlamento? Porque inventaron el mecanismo que les permitió participar, que les permitió ejercer el derecho. Y parte de ese mecanismo fue la creación de los partidos políticos modernos.

Es decir, ellos inventan la asociación política que no tenía un señor que sostenía - y que daba toda la plata -, o unos cuantos señores, sino que inventan las cuotas partidarias. Y estos son los partidos políticos modernos.

La realidad, cambia completamente lo que había antes de facción y partido en el mundo. Sin embargo, las sufragistas se fueron a su casa, porque la inserción en lo que había fue extraordinariamente desfavorable. En realidad - no les permitieron ejercer - de hecho - más que excepcionalmente el derecho a ser electas y solamente en general el derecho a decidir quien gobierna. Pero es interesante, porque casi en cada derecho, se ven los mecanismos de exclusión y cómo se tienen que generar los mecanismos para poder negar y universalizar el derecho.

En el caso de los derechos políticos en América Latina tenemos otro elemento más: fue el horror el que nos ayudó a aceptar realmente la democracia. Fue el horror de las últimas dictaduras, las violaciones tan graves y masivas de los derechos, que nos llevo por primera vez a decir: “el Estado no tiene dueños, el Estado es de la ciudadanía”. “Podemos compartir el espacio político”. ¡En realidad esto ya estaba en las constituciones, sobre la soberanía popular etc.! Pero, en realidad, los Estados tenían dueños. Y quien no era dueño del Estado, soñaba con ser dueño del Estado y soñaba con excluir al otro. O sea, el proyecto o la idea era: “yo voy a hacerme dueño y voy a excluir al otro”.

Lo más grave era que - en situaciones extremas - cuando la derecha latinoamericana recurría a los militares esto también se daba. Pero cuando hubo revolución socialista, también estaba la idea de “dueños” del Estado.

Esta posibilidad de que fuera a existir un Estado que pertenezca, de verdad, a toda la gente, sin que tenga dueños - o sea, sin que una parte sea dueña de todos, sin que una parte determine unilateralmente - esto lo aprendimos, recién, en las últimas décadas del siglo XX, en toda la región. Y, ¿qué es lo que nos pasa en el presente? Acá tenemos el tema de las libertades, tenemos el tema de las diversidades.

Por ejemplo un tema a resolver en estos campos: hoy, en América Latina, es el tema de las traducciones de las lenguas indígenas en los juzgados. Tradicionalmente en America Latina, eran los hombres los que estaban presos y había menos mujeres. Pero hoy hay un crecimiento exponencial de prisión de mujeres por causa del narcotráfico, donde son el último nivel y son las que caen y - en muchos casos - mujeres indígenas. Y no entienden porqué están presas. Y yo recuerdo que en el diálogo con Brasil se dijo que esto era un problema de educación. Pues no lo es. Es un problema de poner traductores, así como se le pone a alguien que solamente habla inglés, o que solamente hable sueco. Es decir, si estás siendo juzgado y no entendés lo que te dicen, por lo tanto en realidad, vos estás siendo excluido de la justicia. Y este tema es todo un tema.

Más en general hay otros tema vinculados con este tema del Estado y no solo el de los idiomas, por ejemplo la religión. O sea, teóricamente no hay religión dueña del Estado. Pero - en realidad - en el mundo los Estados teocráticos, no sólo están vivos, sino que están en plena expansión. Y no hay nada que haya ayudado tanto para entender la convivencia diferente, como las luchas en contra del monopolio de alguna religión dueña del Estado. En realidad, es el garante y responsable de la organización universal. No es el responsable de darle las cosas a los grupos con capacidad y poder suficiente como para protestar: “Bueno, para que se callen, hago la concesión”. Tienen la obligación de hacer cumplir los derechos absolutamente a todas las personas. Aún a aquellos que no pueden protestar, que no tienen la capacidad, que no tienen el poder, que no aprendieron a hacer eso.

Y también - y esto es lo que hoy nos encontramos en el siglo XXI - asume obligaciones frente a instancias internacionales. Esta también es una construcción compleja.

¿Tenemos un Estado cosmopolita como se le a dado en llamar? No tenemos un Estado cosmopolita, no tenemos ciudadanía. Hay una globalización de la economía sin que haya algún tipo de institucionalidad política que pueda organizar eso.

En la historia de la humanidad siempre tuvimos una relación muy estrecha entre el sistema económico y el político. Ahora estamos con una separación. Tenemos sociedades con todo el poder de destruir el planeta y otras sociedades que están absolutamente desprotegidas. Y lo único que tenemos es una suerte de asociación de Estados - como lo es las Naciones Unidas - en realidad muy débil, y una construcción por el lado de la justicia, que son los Sistemas de Derechos Humanos.

Se podrían agregar; los Sistemas regionales y universal - sobre todo el africano que está creciendo rápidamente, el Interamericano, que probablemente sea el que haya sacado las sentencias más importantes en derechos políticos. Tenemos - en nuestra región - genocidas que están en prisión. De todas maneras, tenemos un problema inmenso, porque nuestros Estados fueron construidos como Estados oligárquicos y - más o menos - se van modernizando. Pero; hay obligaciones que no se pueden cumplir si no tenemos los mecanismos. Así como los derechos no se podían realizar, hay obligaciones que no se pueden cumplir, si no tenemos los mecanismos adecuados.

¡Hay una búsqueda latinoamericana impresionante! Boaventura de Souza Santos habla de “Refundación del Estado”. Lo que si podemos decir es que tenemos en este momento un Estado que está mutando, que está cambiando en sus códigos más básicos y no es - simplemente - un tema de maquillaje. Sin embargo, tenemos un problema enorme en base de obligaciones que no se pueden cumplir, que no se pueden realizar. ¿En qué sentido? Tenemos poco…

Entonces, estamos necesitando profundizar el Estado de Derecho, en un concepto de Estados de derechos y de obligaciones. Pero yo, personalmente, estoy convencida - y, desde luego, que no me animo a hablar de la Justicia - que es la gran necesidad: para construir democracia, desarrollar teoría.

Sabemos bien que, si no hay pluralismo, no hay democracia. La democracia moderna - dice Moore - unimos sobre la línea popular, el pluralismo. Es lo básico. Y después discutimos qué diversidades están en este pluralismo. Cuando hablamos de igualdad y no discriminación de los Derechos Humanos, también desarrollamos teoría y sabemos de lo que estamos hablando. Cuando hablamos de justicia hoy y las necesidades que tenemos, no es suficiente todavía, sino que es, probablemente, el gran punto de la agenda para la realización efectiva de los Derechos Humanos que estuvimos consagrando todo este tiempo".

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