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Un reportaje perdido a Allende y Fidel Castro
Por Niko Schvarz*
El 10 de noviembre de 1971 Fidel Castro llegó a Chile y realizó una gira por el país trasandino que se extendió por veinte días. Era el primer año del gobierno de Salvador Allende, que había sido electo el 4 de setiembre de 1970 y que fue confirmado por el Congreso Pleno a pesar de todas las maniobras de las fuerzas reaccionarias internas y externas, empezando por el asesinato del general René Schneider, comandante en jefe del ejército, dotado de firmes convicciones democráticas. De la visita del líder cubano quedó registrada una entrevista conjunta con el presidente chileno efectuada por el periodista Augusto Olivares (que murió en el bombardeo a La Moneda el día del golpe de Estado de Pinochet) y el cineasta Álvaro Covacevich. La cinta estuvo perdida durante más de cuatro décadas, pero finalmente fue recuperada entre el patrimonio del cineasta, que se exilió en México. Más aún: debidamente restaurada, pudo proyectarse por la TV argentina a través de Canal 7 hace un año, en la noche del 12 de setiembre de 2012. Al escribir una serie de notas sobre el 40º aniversario del golpe de Estado en Chile me volví a encontrar con ese texto y quiero compartir las afirmaciones fundamentales de los dos líderes, que de alguna manera resultan premonitorias.
Esta doble entrevista, catalogada como “el diálogo de América”, fue estrenada mundialmente en París en abril de 1972, siendo presentada por Pablo Neruda, que era embajador de Chile en Francia, y por el actor Marcel Marceau.
En el tramo fundamental, que es el último, los entrevistados responden de esta manera a la pregunta de Olivares: “¿Qué piensa usted que se produciría en Chile si la contrarrevolución se alzara?”.
“SALVADOR ALLENDE: El pueblo está en el gobierno. Si lograran ellos lo que no van a conseguir, derrocar a este gobierno, se caería en el caos, en la violencia, en la lucha fratricida…
FIDEL CASTRO: ¡Y en el fascismo! SALVADOR ALLENDE: Claro. El imperialismo, que ha estado y está detrás de todos los procesos para atajar la revolución, que significa los cambios y su derrota, en Chile no va a poder desembarcar. En Chile no va a intervenir materialmente. Pero busca otros caminos, cual es alentar a los grupos reaccionarios e incubar a los grupos fascistas, y utilizan la demagogia y movilizan a los grupos de menor conciencia social. Pero tengo la seguridad y la certeza absoluta de la respuesta implacable y dura del pueblo, y personalmente: yo cumplo una tarea. Yo no estoy ahí para satisfacer una vanidad personal. Yo soy un luchador de toda mi vida. He dedicado mi esfuerzo y mi capacidad a hacer posible el camino al socialismo. Y cumpliré el mandato que el pueblo me ha entregado. Lo cumpliré implacablemente. Cumpliré el programa que le hemos prometido a la conciencia política de Chile. Y aquellos que desataron siempre la violencia social, si desatan la violencia política, si el fascismo pretende utilizar los medios con que siempre arrasó a los que pretendieron hacer la revolución, se encontrarán con la respuesta nuestra y mi decisión implacable. Yo terminaré de presidente de la República cuando cumpla mi mandato. Tendrán que acribillarme a balazos, como lo dijera ayer, para que deje de actuar.
FIDEL CASTRO: Yo realmente admiro mucho este pronunciamiento tuyo. Y eso será una bandera para el pueblo. Porque cuando los dirigentes están dispuestos a morir, el pueblo está dispuesto a morir y dispuesto a hacer lo que sea necesario. Y ése ha sido un factor muy esencial en todo proceso político revolucionario”.
Previamente se registraron otras afirmaciones fundamentales. A la pregunta sobre las dificultades que encuentra para su aplicación el programa de gobierno de la Unidad Popular, Allende responde: “Los obstáculos nacen de una oligarquía con bastante experiencia, inteligente, que defiende muy bien sus intereses y que tiene el respaldo del imperialismo”. Agrega luego como otro factor “el libertinaje de la prensa”. Fidel Castro acota que “esa resistencia acude a los procedimientos clásicos, además más desarrollados. Es un procedimiento que nosotros calificamos de fascista. Y es de esperar que hagan resistencia fuerte e incluso violenta”. Sigue el siguiente dialogado:
“ALLENDE: Tú lo has dicho y yo creo que es muy justo: los revolucionarios nunca han generado la violencia. Han sido los sectores de los grupos golpeados por la revolución que generan la violencia en la contrarrevolución.
FIDEL: Mantuvieron los sistemas por la violencia, así los defienden, por la violencia”. El presidente también destacó los avances logrados en su gobierno, venciendo la resistencia feroz de la oposición, al expresar:
“ALLENDE: (A pesar de los obstáculos) se avanza. Ya lo he dicho: el cobre es nuestro, el hierro es nuestro, el salitre es nuestro, el acero es nuestro; es decir, las riquezas básicas las hemos conquistado para el pueblo”.
Éste es el proceso que el golpe de Estado pinochetista vino a tronchar. Pero es un legado que se mantiene vivo, en Chile y en toda América Latina. A la vuelta de los años, así lo destaca Camila Vallejo, ex presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile (FECH) y actual candidata a diputada por el Partido Comunista, en un artículo publicado en LA ONDA bajo el título: “El legado del presidente Allende en las luchas de hoy”. La nota comienza por destacar el discurso pronunciado por Allende el día de la victoria electoral desde los balcones de la FECH sobre la Alameda de Santiago (circunstancia en que yo estuve presente y señalé en artículos sobre el 40º aniversario del golpe pinochetista). Allí definió Allende su programa de gobierno: “Hemos triunfado para derrotar definitivamente la explotación imperialista, para terminar con los monopolios, para hacer una seria y profunda reforma agraria, para controlar el comercio de importación y exportación, para nacionalizar, en fin, el crédito, pilares todos que harán factible el progreso de Chile, creando el capital social que impulsará nuestro desarrollo”.
Dice luego Camila Vallejo que en los mil días de gobierno de la Unidad Popular germinó un poder popular en Chile, hubo un empoderamiento real por parte del pueblo en el devenir de la sociedad. De esa forma se trazó “un camino que gran parte de Latinoamérica recorre hoy, en otro contexto y con otras correlaciones de fuerzas internacionales”. Más adelante expresa: “Con mayores posibilidades de realizar una acción mancomunada desde distintos sectores de un continente que materializa la movilización social en proyectos políticos de transformación y emancipación, el allendismo retorna con fuerza y su legado revolucionario cobra más vigencia que nunca”. Recuerda asimismo que Allende no fue ingenuo ante el inminente peligro de un golpe de Estado y señaló desde el primer día el modo de evitarlo: “La fuerza vital de la unidad romperá los diques de las dictaduras y abrirá el cauce para que otros pueblos puedan ser libres y puedan construir su propio destino”.
Desde luego, estas conclusiones se proyectan particularmente a la actual realidad chilena, conmovida por las grandes manifestaciones de masas en defensa de la educación y de los derechos humanos de todos los pobladores en sus distintas vertientes, enfrentando la cruda represión del gobierno: “Hoy, cuando el pueblo de Chile retoma las riendas de la historia gracias a la fuerte y consistente emergencia de los movimientos sociales y de los trabajadores, es cuando más vigencia cobra Salvador Allende”. Lo que se traduce en el respaldo a la candidatura presidencial de Michelle Bachelet, directamente enfrentada a los remanentes del pinochetismo.
*Periodista y escritor uruguayo
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