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A cuarenta años del golpe en Chile, el cerebro de ese crimen sigue activo
Criminal nonagenario, impune y peligroso
Por el Lic. Fernando Britos V.
Henry Alfred Kissinger, nacido como Heinz, en Alemania (Fürth, 27 de mayo de 1923) y nacionalizado estadounidense en 1943 es, sin lugar a dudas, el mayor responsable de crímenes de lesa humanidad cometidos en todo el mundo que se mantiene vivo y activo al día de hoy. No hay pueblo o continente que no haya sufrido matanzas, persecuciones, bombardeos, planes sistemáticos de exterminio, derrocamiento de gobiernos legítimos, patrocinio y ayuda a dictaduras, entrenamiento de asesinos y torturadores, asesinatos selectivos, secuestros y todo tipo de atentados contra la vida y el bienestar de los seres humanos.
Kissinger fue el que inspiró intervenciones, en su mayoría solapadas o encubiertas, desde la década de los cincuenta del siglo pasado, con especial intensidad entre 1965 y 1977, en las Américas, Asia, África, Europa. Su responsabilidad política y la supervisión de lo perpetrado están bien documentadas a través de memorandos secretos, grabaciones, fotos y videos, informes, documentos y una enorme cantidad de testimonios.
Fue el cerebro y el instigador de toda la cadena de intervenciones criminales del imperialismo estadounidense y en particular de los gobiernos de R. Nixon y G. Ford, como asesor principal de seguridad nacional y como Secretario de Estado (canciller) de pero su ejemplo se extiende a los años de G.H. Bush y B. Obama.
El legado más importante de este anciano regordete - de mirada acuosa que se extiende a través de sus anteojos de carey que mantiene el acento y el rígido empaque de autoritario profesor judeo-alemán - ha sido la orientación de la diplomacia estadounidense, que comprende a la practicada ahora por Barack Obama, en el sentido de “combinar todos los medios” lo que incluye una retórica conciliatoria con acciones secretas, amenazas bélicas abiertas con negociaciones paralelas o posteriores, drones (que no existían en su época pero si los “hit team” de la CIA) y sonrisas. Esta política equivaldría a presentar alternativa o simultáneamente el rostro simpático de Julissa Reynoso y la faz pétrea de un Dan Mitrione.
Entre los éxitos diplomáticos del ex Secretario de Estado se ensalza la política de rebajar tensiones con la Unión Soviética, el restablecimiento de relaciones con China, la salida de la Guerra de Vietnam, el papel jugado en la Guerra del Yom-Kipur, el control del armamento atómico.
En realidad, la actividad de Kissinger, vista en perspectiva, parece un iceberg en la medida que el reconocimiento se le extiende por su actividad pública aunque su especialidad y las cuatro quintas partes de sus actos pertenecen a la esfera de lo secreto y de las acciones directas (bombardeos en Camboya, genocidios en Bangladesh y en Timor Oriental, guerras localizadas, escuelas de tortura, cárceles secretas, apoyo y protección a dictadores, esbirros y sicarios) que comenzó en su juventud cuando volvió a su tierra natal como especialista en inteligencia y espionaje del ejército estadounidense merced a su fluidez en idioma alemán y a su habilidad para manejarse a la sombra del poder.
Mucho ha sido desvelado y se encuentra expuesto para su estudio en numerosas obras y bien referido en Wikipedia. El catálogo de sus crímenes es estremecedor. Para los latinoamericanos, merced a las intervenciones sucias en todos los países, la mano de Kissinger apareció y sigue apareciendo porque fue el padre del Plan Cóndor, su ideólogo, supervisor, financista y protector. Sin embargo, en la actualidad persisten motivos de preocupación que van más allá de la afrenta ética que supone la impunidad y la actividad que mantiene en su dorada vejez quien será recordado como uno de los mayores criminales del siglo XX.
Desde su retiro del gobierno, ha pasado a actuar principalmente desde el sector privado - fundó la empresa de asesoría Kissinger Associates, es accionista y cofundador de la Kissinger & McLarty Associates, y miembro de las juntas directivas y asesor de las empresas The Hollinger Group (un grupo de medios de comunicación por prensa, radio y televisión) y Gulfstream Aircraft (fabricante de aviones). Además es Rector de la Universidad de Georgetown. Escribió miles de páginas de memorias, en varios tomos, y aún da conferencias por el mundo y asesora gobiernos como lo hizo en forma privada con el de Indonesia lo que condujo a la sangrienta intervención en Timor Oriental.
Es inmensamente rico porque sus negociados y consultorías a corporaciones multinacionales y gobiernos arrojan beneficios por muchos millones de dólares anuales. De todos modos cobra unos veinte mil dólares por una conferencia de una hora (naturalmente con viáticos y todos los gastos pagos) y mantiene una agenda nutrida.
Es uno de los fundadores del hermético y polémico Grupo Bilderberg que reúne anualmente a reyes, nobles, políticos y empresarios (todos super millonarios) para influir sobre la política y la vida de los pueblos. Cuando los atentados del 2001 contra las Torres Gemelas y el Pentágono fue llamado para prestar una asesoría diplomática y política al gobierno, lo que hizo por poco tiempo.
En su juventud se había incorporado al Partido Republicano y actuó como escudero y protegido de los Rockefeller desarrollando una brillante carrera política que le llevó a ocupar cargos en el campo del armamento, las armas nucleares, la seguridad y las relaciones internacionales. Fue Director del Seminario Internacional de Harvard entre 1951 y 1971 y del programa de estudios de defensa de esa misma Universidad. También fue asesor y de la Corporación RAND, una compañía de producción industrial y tecnología bélica frecuentemente involucrada en la venta de armamento y otras acciones intervencionistas. Fue el principal asesor y colaborador de Richard Nixon. Se dice que fue el único capaz de chocar con un presidente autoritario y tortuoso sin ser removido del gabinete.
Robert Greene en su libro “Las 48 Leyes del Poder” /2 , explica la estrategia que Kissinger empleó para prevalecer de la siguiente manera: "Henry Kissinger se las ingenió para sobrevivir a las muchas purgas ocurridas en la Casa Blanca durante la administración de Nixon, no porque haya sido el mejor diplomático que éste pudo encontrar - habían otros negociadores excelentes - no porque ambos se llevaran bien porque eso no era así. Tampoco porque compartieran convicciones o ideas política. Kissinger sobrevivió porque se afianzó en tantas áreas de la estructura política que eliminarlo habría llevado al caos.".
Kissinger sigue activo a pesar de su avanzada edad. Hace un par de años Joseph Blatter, el Presidente de la FIFA le ofreció al ex Secretario de Estado un contrato para limpiar de corruptos a la inficionada organización del fútbol mundial. Parece que Kissinger declinó el ofrecimiento por razones de agenda.
Cuánta razón tenía Hitchens cuando sostenía, refiriéndose a este peligroso nonagenario, “su propia y solitaria impunidad es una jerarquía; huele a cielo. Si se permite que persista entonces deberemos reivindicar, avergonzados, al antiguo filósofo Anacarsis quien sostenía que las leyes eran como las telas de araña, fuertes nada más que para detener a los débiles y demasiado débiles para detener a los fuertes. En nombre de las innumerables víctimas, conocidas y desconocidas, es tiempo que la justicia intervenga”.
1/1 Obra clave es la de Hitchens, Christopher (2001) The Trial of Henry Kissinger, Verso, Londres (existe edición en español). Desde la aparición de esta obra lapidaria se han conocido nuevos documentos incriminatorios y ha vuelto a tomar fuerza el reclamo para que el nonagenario sea juzgado por crímenes de lesa humanidad y despojado del Premio Nobel de la Paz que recibió, en 1973, por haber acordado una tregua poco duradera en Vietnam. El canciller vietnamita Le Duc Tho rechazó el Nobel por considerar que la paz no se había conseguido pero Kissinger se ha negado a devolverlo. Christopher Hitchens (1949-2011) fue un escritor militante, investigador y periodista angloestadounidense prematuramente desaparecido. Además de incriminar a Kissinger produjo dieciséis libros más, entre ellos una antología sobre el ateísmo y numerosos artículos sobre literatura, filosofía y política. Poco después de saber que sufría cáncer, escribió que amaba "el imaginario de la lucha". "A veces desearía estar sufriendo por una buena causa o arriesgar mi vida para el bien de los otros, en vez de ser simplemente un paciente en grave peligro de extinción".
2/Greene, Robert y Joost Elffers (2010) Las 48 leyes del poder; Atlántida, Buenos Aires.
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