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Al tener candidatos, tenemos más y mejor Frente Amplio
Por Walter Martinez*
No tengo ninguna duda sobre el prestigio de Tabaré Vázquez. No creo en la magia en política, por lo tanto, el enorme reconocimiento con que dejó su primera presidencia se la ganó merecidamente. Creo, sin embargo, que el exitoso primer gobierno del Frente Amplio, fue el resultado de décadas de construcción colectiva.
Para poder ejercer el gobierno con acierto, antes, construimos una fuerza múltiple, amplia, unitaria y programática que rompió más de un siglo de bipartidismo. Tabaré fue la síntesis de eso. Nuestras candidaturas de consenso fueron singulares y paradigma novedoso de la política uruguaya. Seregni, Crottogini, Villar, fueron los nombres que nos convocaron por aquellos días.
La vida cambia, las realidades generan nuevos escenarios, el pluralismo y la diversidad son elementos tangibles y distintivos de éste tiempo, la participación, característica esencial del Frente Amplio se fue profesionalizando, se instaló en el aparato del estado y en algunos espacios de poder.
La fuerza política nutrió tanto al gobierno de cuadros que debilitó primero y vació después al FA. Irremediablemente ese debilitamiento le quitó incidencia en la conducción y esto, trajo aparejado el alejamiento del pueblo frenteamplista del gobierno, varió el criterio de participación. La creciente sectorización interna, como forma de incidir, de “tener espacios” fue dejando por el camino a miles, y digo miles en el sentido literal.
Creo que ganaremos nuevamente y en primera vuelta, por merecimientos reales, también creo que Tabaré será el candidato, al que votaré, si es la decisión soberana.
Ahora bien, cuando , apareció en el escenario como voz disidente, expresando discrepancias y dándole visibilidad a ese concepto de candidaturas múltiples me entusiasmé, por varias razones.
Expresa miradas de género que respaldo, defiende miradas sobre DDHH, con las que me identifico, plantea la necesidad de un recambio generacional del que siempre hablamos pero que no llevamos adelante. Alzó la voz sobre el retiro de tropas uruguayas de Haití. En resumen visibilizó diferencias, matices, que tenemos y que no se expresaban. No me gustó, que haya criticado en algunas intervenciones a Tabaré demasiado duramente y sobre todo porque no se aceptaba candidata. Eso me desanimó en su momento.
Su decisión de pelear la candidatura, me reconcilió con ella, me devolvió el entusiasmo, no creo en el frenteamplismo sin ganas, soy uno de los mil votos en blanco que dijimos que la sectorización creciente no era la única manera posible. La pelea conceptual interna, el debate de los rumbos a seguir son elementos esenciales para lo que viene. La derecha se reorganiza para la restauración, la sociedad tiene que construir, avanzar en democracia, en participación.
La irrupción de Constanza ya tuvo la virtud de convocar al entusiasmo y la rebeldía, a las ganas de participar de los que no estamos en el gobierno pero que nos importa su rumbo.
Las tendencias en las sociedades hacia la bipolaridad se reitera y se visualiza con facilidad en todos los países donde miremos y como ejemplo cercano, Chile La Concertación cerró el paso a una derecha muy poderosa, en un espectro progresista grande, desde la caída de la dictadura. Bastó que no pudieran encontrarse acuerdos de unidad y el desprendimiento electoral de la Concertación lo único que recogió fue Piñera entrando en la Moneda, el perfil diferenciador en ese caso ¿logró algo?, Si !! Que ganara la derecha. Creo que esa lección es lo suficientemente clara como para respetemos y cuidemos la unidad.
Marcar los perfiles en el terreno de las ideas, ser respetuosos con las disidencias y éstas con las mayorías, allí está la clave del Frente Amplio, en su origen y en la conquista del gobierno posterior.
No es bueno negar ningún componente de la diversidad, precisamente los 100.000 votos en blanco en las departamentales son un dato de la realidad y allí hay frenteamplistas de carne y hueso. Creo honesto decir que los sectores mayoritarios con su discurso y accionar no han logrado canalizar, ni interpretar -nos.
Unidad no es callarse la boca, ni insultarse entre los mismos que votarán al bloque que le cerrará el paso a la derecha…. creo que el concepto de “cuanto peor, mejor” demostró claramente que no es bueno.
Con Constanza Moreira en el ruedo, con el perfil que tiene me parece que muchos frenteamplistas recobramos” las ganas”, donde expresarnos y sumar. Respeto a Tabaré pero el que no hable mucho y cuando lo hace conceptualice en escenarios poco frenteamplistas no me gusta demasiado y cuando sube a nuestras tribunas solo reclame unidad y amor, la verdad no me alcanza. Me parece que la base social del cambio, no solo se resuelve conquistando “al centro”, sino construyendo bases para una mayor equidad y en general para el logro de esto hay que apoyarse más en las “rebeldías de izquierda”.
Apoyo la búsqueda de canalizar el segmento independiente del Frente Amplio, de rescatar el espíritu de movimiento que fue parte sustantiva en la construcción de nuestra fuerza política.
Anoche, sábado 20 se setiembre, como apéndice, tuve la posibilidad de presenciar el evento organizado por Alternativa Programática, tuvo una integración de panelistas muy diversos, Mariana Felártigas, Gabriel Delacoste, Eduardo Brenda, Mónica Xavier y Constanza Moreira.
El tema convocante “la democracia no es un pacto se silencio” y el disparador de la charla, las recientes declaraciones de Lula referidas a la juventud. Cumplió con creces la convocatoria y los panelistas. Aportes diversos, interesantes, la concurrencia ávida de escuchar contenidos, gente grande y gente joven, frenteamplistas con ganas de participar, entusiasmo y avidez política, algo que nos estaba faltando. Sin dudas la presencia de Constanza Moreira, tuvo que ver en esto.
*Publicista uruguayo
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