Inédito: prepotentes frente a frente
Por Jacobo Breakmann*

Hace pocos días, a la hora que el Paso Molino parece un hormiguero, un auto estaba detenido en doble fila sobre Agraciada y los inspectores de tránsito que suelen frecuentarla (atención se acerca la temporada de multas de fin de año) le golpearon la ventanilla a los ocupantes para indicarles que se movieran.

Se dice que el conductor lo hizo pero no de gana suficientemente buena y se detuvo un poco más adelante. Esto ha de haber sido interpretado como desacato, un desafío a la autoridad de los rectores del tránsito, y también como una oportunidad de hacer entrar la letra de la ley con la sangre de la multa. Entonces montaron el procedimiento completo: libreta de conducir y papeles de propiedad del vehículo, multa, etc.

Los ocupantes del auto eran policías de particular
de modo que en un instante se invirtieron los papeles y los inspectores de tránsito marcharon presos a la Seccional 7ª donde después fueron liberados. Funcionarios investidos con una pequeña y arbitraria cuota de autoridad se habían encontrado frente a frente.

Seguramente tanto los inspectores de tránsito como los policías estaban cumpliendo funciones importantes y haciendo su trabajo, por lo común ingrato, pero el episodio es muy elocuente acerca de lo que suele suceder cuando las víctimas o presuntos infractores son ciudadanos que no están investidos de autoridad alguna.

Ya se ha perdido la memoria de alguno de esos episodios que, sin embargo, fueron filmados. ¿O no nos acordamos de aquella profesora de Secundaria que se atrevió a observar a los ocupantes de una camioneta de la Intendencia Municipal de Montevideo que iban a velocidad excesiva? La mujer fue detenida, amenazada por una patota de inspectores y finalmente multada pero los filmó con su teléfono y alguien se animó a poner ese video en televisión. Allí todos vimos como el inspector amenazaba y aleccionaba a su víctima, ellos eran la autoridad y podían hacer lo que les pareciera - dijo el funcionario - sin explicar las razones de la multa.

La Intendente interina de Montevideo era, en ese momento, Hyara Rodríguez, que se manifestó avergonzada por el episodio. Los prepotentes funcionarios habrían sido sancionados aunque nunca se supo en que consistió la sanción aparte de haberlos retirado por un tiempo de las calles para evitar “exponerlos”.

El jefe de ese operativo era un funcionario veterano (delgado, canoso, nariz aguileña) que hasta hace poco tiempo seguía en acción y en la calle. Este señor ha estado involucrado en otros episodios abusivos similares pero ha gozado y aparentemente sigue gozando de impunidad. También es posible que hay hecho escuela porque se lo vio muchas veces “entrenando” a los noveles inspectores de tránsito.

Es muy posible que, en tanto los ingresos de estos funcionarios estén vinculados con el monto de la multas que apliquen y en la medida en que ese poder vaya acompañado de impunidad, esa que sostiene que el que lo tiene puede hacer lo que quiera, los victimarios se seguirán transformando en víctimas de otros prepotentes que anden en la vuelta.

*Columnista uruguayo

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