América Latina en la
Asamblea General de la ONU

Por Niko Schvarz*

Los países de América Latina desempeñaron un papel muy destacado en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas que acaba de culminar su 68º período de sesiones en Nueva York. Fue así desde el primer día, en que la presidenta brasileña Dilma Rousseff abrió los debates. Otro tanto aconteció en numerosas reuniones colaterales, entre las que se destaca el encuentro de alto nivel sobre desarme nuclear, en que Cuba llevó la voz de las 33 naciones que integran la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC).

Un agudo comentario sobre el tema, titulado “Rayos y centellas latinoamericanos en la ONU” se abre con esta afirmación: “América Latina resplandeció desde la primera jornada de la Asamblea General de la ONU. Frente a un Barack Obama de retórica más altanera y belicosa mientras más cuenta se da de la irreparable decadencia del imperio estadunidense, varios líderes latinoamericanos subrayaron que la segunda independencia de América Latina y el Caribe ha llegado para quedarse”.

Desde el pique, el presidente Obama no pudo responder a la andanada de fundadas acusaciones formuladas por la mandataria brasileña sobre el espionaje que practica Estados Unidos urbi et orbi, y que en el caso de Brasil se extiende a la propia presidenta, a empresas fundamentales como la Petrobras, a los órganos de gobierno y abarca miles de millones de llamadas telefónicas y de correos electrónicos. Otro análisis internacional expresa: “En una condena de una energía que pocas veces se ha visto en el seno de la Asamblea General de la ONU contra Estados Unidos, la presidenta Dilma Rousseff señaló que el espionaje de ese país había generado indignación y repudio en amplios sectores de la opinión pública mundial”. Según el periódico londinense The Guardian, ésta fue “la condena pública más fuerte realizada por un líder mundial a los programas de espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de EEUU, el GCHQ (la agencia de inteligencia del Reino Unido) y los otros servicios de inteligencia asociados”. Una agencia internacional dice por su parte: “Si es necesario otorgar un liderazgo a la rebelión latinoamericana, sin dudas hay que pensar en la presidenta brasileña Dilma Rousseff, encargada el martes de abrir la gran cita de líderes mundiales con un discurso de inusitada dureza de cara a Estados Unidos delante del propio Barack Obama”.

La presidenta condenó este espionaje concentrado como una violación de los DDHH, de las leyes internacionales y de la soberanía nacional de su país, a la vez que afecta a la comunidad internacional en su conjunto. En consecuencia, “le trasmitimos al gobierno norteamericano nuestra protesta, exigiendo explicaciones y disculpas, y garantías de que estos procesos no se repetirán”. Dijo también que el ciberespacio no puede ser usado como un arma de guerra a través del espionaje, sabotaje y ataques contra los sistemas y la infraestructura de otros países, y planteó la puesta en práctica de varios principios para supervisar el uso de internet y garantizar el libre flujo de información de manera segura en la red global.

Por añadidura, Dilma señaló que los argumentos de EEUU de justificar el espionaje y la interceptación ilegal de datos como un método para proteger a las naciones del terrorismo, carece de sustento. Dijo que Brasil sabe cómo protegerse a sí mismo, repudia y combate a los grupos terroristas y, apelando a su testimonio personal, señaló que “como tantos otros latinoamericanos, luché contra la arbitrariedad y la censura y no puedo dejar de defender de manera intransigente el derecho a la privacidad de los individuos y la soberanía de mi país”.

Al hablar inmediatamente después, Obama hizo apenas una vaga referencia a las acusaciones de la presidenta brasileña, al afirmar que “hemos comenzado a revisar la forma en la que recolectamos inteligencia para equilibrar las preocupaciones de los norteamericanos y sus aliados respecto a su privacidad”. Lo mismo le había prometido a Dilma Rousseff en un encuentro mantenido al margen de la reciente cumbre del G-20 en San Petersburgo, pero nada de eso se concretó.

Las denuncias de Dilma Rousseff tuvieron intensa repercusión a lo largo de los debates en la Asamblea General, en el mundo y en su propio país. Los brasileños han respondido incluso con humor. Un ejemplo: la novelista brasileña Vanessa Barbara publicó un artículo en la página de opinión de The New York Times del 27 de setiembre en el que expresa: “Estados Unidos sugiere que su interceptación de datos está dirigida a proteger a otros países contra el terrorismo. Pero la Sra. Rousseff tuvo una respuesta para eso: ´Brasil sabe cómo protegerse´. Por ahora, los ciudadanos tenemos nuestro propio plan. Se ha convertido en una especie de chiste para mis amigos en Brasil, cada vez que escriben un e-mail personal, incluir unas pocas líneas respetuosas dirigidas a los agentes de la NSA en las que les desean un buen día o un feliz Día de Acción de Gracias. A veces yo añado algunas explicaciones adicionales o unas notas al pie de la carta resumiendo mi mensaje y clarificando algunas de las palabras en portugués que podrían ser difíciles de traducir”. Otros envían mensajes sin sentido para confundir a los agentes, usando palabras claves para alertar los filtros de vigilancia de la NSA, como “bombas de chocolate” y similares. Esto se llama la técnica de la “vaca loca”. (Entre paréntesis: ahora se acaba de revelar que los agentes de la NSA usaban los medios a su disposición para espiar a sus parejas y a sus amantes).

En el discurso citado, Obama intentó justificar todos los actos de intervención de EEUU en el mundo, dijo que su país seguirá presente “política y militarmente” en el Medio Oriente y volvió a colocar sobre la mesa el ataque militar contra Siria, echando por la borda los esfuerzos realizados principalmente por Rusia a favor de una solución negociada que excluya el uso de las armas. En el tramo fundamental dedicado a Siria, expresó Obama: “Estados Unidos está preparado para usar todos los elementos de nuestro poder, incluyendo la fuerza militar, para asegurar los intereses centrales en la región”. Alegó que el informe de los inspectores de la ONU establece la responsabilidad del gobierno sirio en el uso de las armas químicas, lo que es falso. Volvió a presionar al Consejo de Seguridad para que adopte una resolución sobre Siria basada en el artículo VII de la Carta de la ONU, que incluye la intervención militar. (En los días siguientes, debido esencialmente a la firme posición de Rusia, se ha registrado un cambio en la situación, poniendo al orden del día la negociación en Ginebra, pero la amenaza de agresión evocada por Obama en su discurso persiste). Para que no haya duda sobre los intereses económicos en juego, Obama agregó: “Garantizaremos el libre flujo de energía de esa región del mundo”. Y en un lenguaje que trae reminiscencias del Destino Manifiesto y de la arrogancia imperial, remató con la afirmación de que “Estados Unidos es excepcional”.

También en este caso sobrevino de inmediato una cadena de pronunciamientos adversos, particularmente de parte de gobernantes de la América Latina y caribeña, destinataria histórica de la doctrina Monroe. El canciller ecuatoriano Ricardo Patiño, que representó al presidente Rafael Correa, calificó el discurso de Obama como “reporte policial internacional que justifica todas las intervenciones militares”, condenando en particular las matanzas efectuadas por EEUU mediante los drones. El presidente boliviano Evo Morales expresó que Obama actúa “como gendarme, patrón o dueño del mundo” y habla de libertad, justicia y paz cuando tiene bases militares en todo el planeta e interviene países para apoderarse de sus recursos. “Mayor cinismo, imposible”, resumió, a la vez que condenó el bloqueo a Cuba, al igual que otros gobernantes como Dilma Rousseff, Cristina Fernández y José Mujica, entre otros.

Un avezado comentarista detectó no menos de 45 mentiras en el discurso de Obama ante la ONU. Más de uno por minuto. Las hay de todo tipo: falseamiento de hechos, errores de concepto, ocultamiento de acciones intervencionistas del imperio, etc.

Evo Morales fue muy explícito cuando llegó su turno en la Asamblea General. Dijo que en el pasado las políticas económicas de su país estuvieron sometidas al FMI el cual chantajeaba a Bolivia para que entregara sus recursos naturales y privatizara sus servicios. “Como pueblos intervenidos y saqueados por los imperios de turno, queremos saber de qué democracia nos hablan algunos presidentes que vienen acá cuando se permiten bloquear el espacio aéreo”, expresó luego recordando la dura peripecia que puso en riesgo su vida. “¿Cómo se puede hablar de democracia cuando los servicios de inteligencia espían a presidentes y a las Naciones Unidas? Siento que hay mucha soberbia y prepotencia contra la humanidad”, agregó. Concluyó que Obama merecía el Premio Nobel de la Guerra.

La presidenta argentina Cristina Fernández, que había apoyado explícitamente el planteo de Dilma Rousseff sobre el espionaje, vinculó este hecho a lo sucedido con Evo Morales en Europa, y luego al presidente venezolano Nicolás Maduro a quien EEUU le impidió inicialmente sobrevolar Puerto Rico en su viaje a China. En su intervención fustigó los fondos buitre, se pronunció contra toda intervención armada en Siria y por un acuerdo pacífico sobre las armas químicas. Planteó el tema de las Malvinas (en lo que logró un apoyo generalizado). En el curso de la reunión se establecieron contactos con el gobierno de Irán y su nuevo presidente Hassan Rouhani para avanzar en el caso de la AMIA.

El canciller venezolano, que reemplazó al presidente Nicolás Maduro (quien denunció que se gestaba un complot contra su persona en Nueva York), declaró que “la ONU está secuestrada por el viejo imperialismo, por lo que la paz y la dignidad del mundo se mantienen como rehenes en Nueva York”. Solicitó formalmente el cambio de la sede central del organismo internacional. Dijo que el mismo ha olvidado “los nobles ideales” plasmados en su carta constitutiva y que el Consejo de Seguridad se ha convertido en un rehén de los halcones de la guerra. Repudió el espionaje practicado por EEUU, alertó contra una posible intervención militar de EEUU en Siria y afirmó que no se puede hablar de preservar la paz en el mundo mientras países miembros de la ONU financian y protegen a grupos terroristas como Al-Nusra y Al-Qaeda, presentes en el conflicto en Siria. “ ¿Por qué algunos miembros del Consejo de Seguridad auspician a estos grupos terroristas, camuflados bajo el ropaje de oposición política, y se les permite dar incluso una conferencia en este recinto?”, se preguntó.

El lector ya conoce sin duda la alocución tan peculiar del presidente uruguayo José Mujica en la Asamblea General, que tantos comentarios positivos ha suscitado en el mundo. Se ha definido como un canto a la vida (“la primera tarea es cuidar la vida”) y un mensaje de esperanza para la humanidad. Condenó el consumismo exacerbado, el despilfarro y la especulación, que ponen en riesgo a la propia naturaleza y a la sobrevivencia del hombre sobre el planeta, fustigó las acciones imperiales como la rémora colonialista en las islas Malvinas, los bloqueos inútiles como el de Cuba y los espionajes políticos y económicos desde el norte. Habló como un hombre del sur, que está en un proceso de unidad creciente porque “América Latina es la patria común que se está haciendo”, en esas repúblicas que nacieron para afirmar “que los hombres somos iguales”. El final fue un llamado a la paz mundial, recordando que en cada minuto se dilapidan en el mundo dos millones de dólares en gastos militares.

Esto se vincula a otro hecho con el cual queremos cerrar este comentario. Me refiero a la reunión sobre desarme nuclear que se verificó en paralelo con la Asamblea General, en la cual el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla pronunció un expresivo discurso en nombre de los 33 países integrantes de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC). Como es sabido, Cuba desempeña la presidencia pro tempore de este organismo fundado en diciembre de 2011. Es la primera vez en la historia de la ONU que se celebra una reunión de alto nivel sobre el tema del desarme nuclear. El canciller cubano centró su discurso en una afirmación fundamental: la única garantía contra el empleo o la amenaza del uso de las armas nucleares es su total eliminación. Fundamentó ampliamente este concepto, subrayando que los países de la CELAC se suman a los esfuerzos de la comunidad internacional para avanzar hacia la negociación de un instrumento universal jurídicamente vinculante que prohiba las armas nucleares, en procura de un desarme nuclear completo y verificable. Destacó en ese sentido que es un orgullo para América Latina y el Caribe ser la primera área densamente poblada en el mundo que se declaró Zona Libre de Armas Nucleares (ZLNA). Expresó la convicción de que el establecimiento de una zona de este tipo significaría un paso trascendente para el proceso de paz en el Oriente Medio. A la vez, el canciller cubano reafirmó el derecho inalienable de los Estados a desarrollar la investigación, la producción y el uso pacífico de la energía nuclear. En conclusión, y recordando la crisis de los misiles de octubre de 1962, expresó que Cuba, que defendió su independencia incluso ante la amenaza de un holocausto nuclear, reclama la destrucción de todas las armas nucleares, cuya mera existencia pone en peligro la supervivencia de la especie humana.

A nadie escapará la relevancia de esta toma de posición en momentos en que está planteada la amenaza de intervención contra Irán a pretexto de que intenta fabricar armas atómicas, lo que el gobierno de este país niega terminantemente, tal cual lo reafirmó su presidente en la Asamblea General y en las cadenas internacionales. En cambio, nadie discute que Israel posee varios cientos de bombas atómicas en condiciones de hacerlas estallar en cualquier momento.

*Periodista y escritor uruguayo

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