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Vanidad, sólo vanidad
Por Avelina Lésper*
Las obras contemporáneas y la mayoría de sus motivos se extraen de la cultura popular. Esto se lleva a tal extremo que el museo alterno al MoMA de New York, llamado PS1 está exhibiendo una selección de uñas postizas que, explica la artista-manicurista, son arte porque están inspiradas en obras de otros artistas. Bananas de Warhol, rostros con manzanas de Magritte, y ya saben, el infinito que se puede poner en una uña de artificial longitud.
Esto es una idea con muchas posibilidades de explotación. Por lo pronto les da un motivo a los directores de las escuelas de arte para que no expulsen del todo al dibujo y la pintura, porque como pueden ver toda vía hay algunos que les sacan un poco de utilidad. Con la enorme adicción que tienen los artistas VIP al kitsch esto es una fuente de creatividad y de trabajo invaluable. Los gustos estéticos de las señoras que manifiestan su estatus social en su inutilidad manual, ahora están elevadas al rango de arte.
Las uñas especiales para bodas y eventos de gran audiencia familiar, que es la más crítica, pueden ser expuestas en los museos de arte contemporáneo. Es prioritario que las escuelas hagan un diplomado asociado con las escuelas y talleres en donde son expertos en aplicar estas uñas porque la verdad, que al margen de los resultados estéticos, se requiere de cierta habilidad para hacerlo y para eso los artistas, que únicamente saben inventarle conceptos a sus obras, no están muy cualificados. Claro que siempre queda el recurso de hacer que una experta las aplique y que el artista se adjudique el logro de la obra. Por lo pronto las versiones mexicanas ya están en el menú: uñas estilo Amorales pintadas con mascaritas de luchadores, o las estilo Orozco con pedacitos de basura pegados. Las uñas estilo Betsabeé Romero con taxis verdes y grecas de llantas. Las de Margolles son una adaptación de las uñas de la novia de Frankenstein. Aquí la curadora definitivamente tiene que ser la experta en la aplicación de las uñas, para que le diga al artista cómo es más visible la obra. Es fundamental que la clienta que compre estas uñas artísticas le den un curso rápido para que les explique a sus amistades la obra que trae puesta y que se documente para Arkheia, el centro de archivo del MUAC.
Los coleccionistas podrían comprar estas obras y sería un éxito absoluto que sus esposas y parejas traigan puestas tremendas obras de arte en las manos, como las joyas que se ponen para demostrar que son ricos y poderosos. Los salones de belleza se pueden aliar con las galerías, como ya sucede en Brooklyn, y tener sala de exhibición, sala de aplicación de uñas, exposiciones y conferencias con los curadores. Urge que los académicos de especialidades estéticas abran un nuevo doctorado. Quién lo iba a decir, tanto esfuerzo por formar públicos que entiendan y aprecien obras realizadas con basura, tinas de aceite o ruidos, y son las uñas postizas las que democratizan de verdad al arte VIP, uniendo el kitsch de clase con la estética post moderna.
*Crítica de arte (mexicana) entre sus líneas de investigación está la pintura europea y el mercado de arte.
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