El FA dormita por lugares en las listas
El juego de la silla

Por Raúl Legnani*
Urumex80@gmail.com

Pasan los días, se acerca el Congreso, se vienen las elecciones internas y el Frente Amplio está paralizado. Tan es así que después de haber aprobado en general las bases pragmáticas, no hay ninguna señal de reactivación de la militancia y del interés de la ciudadanía frenteamplista por apropiarse de la política.

Solo hay dos señales que contienen gestos aún muy tenues: las apariciones esporádicas de Tabaré Vázquez y la novedad de la precandidatura a la Presidencia de la senadora Constanza Moreira.

Los sectores políticos que componen la coalición de izquierda están más interesados en instrumentar operaciones sobre candidaturas en la interna, que en el debate con la derecha y la puesta en marcha de los sueños colectivos.

Mientras esto ocurre el programa definitivo y la plataforma electoral están muy lejos de concretarse. Pero el núcleo dirigente espera poder incidir en el Congreso, para darle un determinado rumbo a lo que sería un tercer gobierno de la izquierda. Algunas apuestan a la continuidad con algunos cambios, otros proclaman un giro a la izquierda, que por cierto no se sabe cuál es.

A la vez las fuerzas opositoras reordenan sus filas y liderazgos, trabajan aún con lentitud en la gestación del “partido rosado” (pero trabajan), mientras el diario El País y sus repetidoras (Búsqueda, los canales de televisión y algunos programas de radios) encabezan sistemáticamente la crítica al gobierno e incluso sustituyen a los actores políticos blancos y colorados en la práctica de la confrontación.

Esta nueva propuesta de poner como proa a los medios de comunicación y no a los partidos políticos, ata de manos al Frente Amplio que no encuentra un adversario político con quien debatir y confrontar programas.

La coalición de izquierda no logra pasar a la ofensiva y mucho menos puede establecer una agenda nacional que le permita un buen diálogo con la ciudadanía y otros ejes políticos, que no sean solo el balance de lo actuado por los dos gobiernos progresistas.

Un buen ejemplo de esto es el próximo Congreso de noviembre, que no tiene discurso ni presencia ante la población. Es así que la gente supone sobre lo que se va a discutir, pero no sabe en concreto cuáles son los asuntos sobre los que necesariamente va a haber debate y confrontación de ideas.

En este sentido una de las carencias es que el Congreso no tiene una imagen pública que convoque a los posibles votantes, aunque más no sea para escuchar y a partir de ahí intercambiar ideas con sus iguales, ya sea en su casa, en el trabajo, en el club deportivo, en el boliche o en el almacén. Por eso, hasta ahora, el debate interno es extremadamente interno.

Da la impresión que las prioridades para amplios sectores dirigentes de la coalición de izquierda, ya sean moderados o radicales, grandes o chicos, no están - por ahora - en las propuestas de futuro, sino en el juego de la silla.

Tampoco aparece esbozada - por lo menos un apunte- una estrategia electoral nacional o regional. ¿Cuáles son los departamentos prioritarios? ¿Cómo se van a jerarquizar aquellos departamentos en que se ganó en dos elecciones consecutivas? ¿En qué otros hay posibilidades de que el FA se transforme en mayoría? Y así se podría concretar una lista inmensa de interrogantes imprescindible para trazar un nuevo accionar político.

La palangana
Una vez el doctor Jorge Batlle, que ganó limpiamente las elecciones nacionales de 1999, me dijo que sus principales esfuerzos en la campaña política iban a estar en la “palangana”.

Con ese extraño nombre estaba definiendo que la zona político-electoral más importante estaba constituida por el electorado de Montevideo, Canelones, San José, Maldonado, Colonia y Rocha.

Si este razonamiento también es válido para la izquierda, debemos convenir que hay dos departamentos (Colonia y San José) en los que el FA nunca ganó. Lo que es todo un problema.

Asimismo hay que agregar, dentro de las dificultades, que Marcos Carámbula (Canelones), Oscar de los Santos (Maldonado) y Artigas Barrios (Rocha) no pueden ser reelectos como intendentes por razones constitucionales, por lo cual el FA debe construir en esos departamentos un nuevo liderazgo.

El tercer problema para la coalición de izquierda es que en Montevideo el triunfo del Frente no está regalado desde el mismo momento en que se construya el “partido rosado”, que va a influir en la campaña departamental, pero mucho antes va a repercutir en el estado anímico nacional.

Si bien Artigas queda fuera de la “palangana”, parece necesario recordarle a la izquierda que allí ganó el Frente Amplio y que en donde se gana, no se puede perder.

* Maestro y periodista
Publicado el domingo 6 de octubre en el suplemento Ideario de La República

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