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Los problemas que no necesitamos
Por Walter Martinez
Sin dudas, disminuir la complejidad de las situaciones para entenderlas, es un buen método de análisis. Sin embargo, simplificar la mirada de lo complejo nos pone en el riesgo de no dimensionar el alcance del problema.
Se nos llenó de conflicto binacional el momento. Gualeguaychú, el puente, la pastera, Cristina, Timerman, el fósforo en el agua, los informes reservados y de los otros, el nacionalismo a flor de piel. Un nuevo capítulo de un conflicto, que ha ido acumulando antecedentes y todos ellos, en dirección de una escalada. Los episodios anteriores han dejado heridas, temas inconclusos, malestares generales, latentes y explícitos.
Un amigo hace muy poco me decía que cuando los conflictos estallan corremos a la búsqueda de antecedentes y entonces, no antes, descubrimos que la más de las veces, el “hoy”, es apenas la punta de un iceberg profundo y que sólo al salir a la superficie, nos estrellamos con él. Les Luthiers en su célebre Serenata Mariachi, coloca en disputa a dos mexicanos tratando de conquistar el amor de una mujer. En el contrapunto ambos le ofrecen futuros venturosos y terminan disparando al final de cada propuesta, con tanta mala suerte, que la fémina en disputa, termina muerta.
• Pues, que la has matado … todita! • pero que floja! • por unos tiritos nomás
Esta serenata recordé cuando un alto directivo finlandés, declaró que el aumento de la producción en Finlandia, no merecía ni una discusión de pueblo. Imaginemos, a una producción de 1 millón de toneladas, agregarle, sólo un 10% ... ¿tanto lío por eso?. Pues bien, ese famoso 10%, nos volvió al conflicto renovado, virulento y con antecedentes.
No creo en absoluto que cancillerías y gobiernos de ambos países tengan datos diferentes, tampoco creo que los argumentos que se publican y que alinean a la opinión pública de uno y otro país, sean los que discuten, cuando se reúnen.
En general he tenido bastantes diferencias con el gobierno del compañero Mujica, pero creo que su manejo sobre el relacionamiento con Argentina y por supuesto nuestra cancillería, ha sido inteligente y prudente, logrando recientemente singulares y trabajosos acuerdos.
Me cuesta entender, que UPM, nos instale en un conflicto internacional por un poco más de producción. Los larguísimos procesos de estudios, discusiones, etc; ¿no dieron las estimaciones de producción, necesarias, posibles y aceptadas? ¿Está en riesgo de viabilidad económica ese emprendimiento si no se aumenta el volumen de producción?
Creo que no. Ahí es donde establezco la diferencia nítida entre proyectos, el liberalismo económico propone detrás de la ganancia, el hacer lo que se necesite. Los Estados deben regirse por el bien común. Éste excede largamente el que UPM tenga un poco más de ganancia. Tenemos un Rio Uruguay binacional, nos guste o no, tenemos intereses diversos, problemas políticos varios. El país está abordando el cambio de matriz energética como nunca conoció nuestra sociedad. La regasificadora, contaba o cuenta, con la compra de gas por parte de Argentina para que la viabilidad económica del proyecto fuera completa. Eso, sólo eso, en el marco de “nuestra política global” es muchísimo más que el 10% de UPM. ¿Cristina no nos cae simpática? No es necesario ser abundar sobre ello, ¿fue incisivamente grosera, con el Pepe y con Uruguay?, por favor, claro, ahora el muerto ¿se puede asustar del degollado?, o ¿nos olvidamos del “micrófono abierto por error”? Me parece que es necesario mirar con detenimiento, sin pasión y con inteligencia, todas las circunstancias en que nos estamos embarcando.
La Historia nos relata, o eso intentan los historiadores, lo que sucedió. No hace tanto, Argentina, se lanzó con un General borracho al frente, a una guerra que no podía ganar. Los efectos tristes, tremendamente dolorosos hasta hoy, cicatrizan en esa sociedad. En democracia, muy recientemente Julio López, un testigo sobre violación de DDHH que estaba declarando en proceso contra un torturador, simplemente desapareció. La sociedad reclama y hasta en los patrulleros de la policía aparecía su foto, sin embargo… Digo con esto que hay factores, como el militar, o el de los poderes poco visibles que no siempre se pueden manejar. Con esto también tienen que “lidiar” los gobiernos además de las campañas electorales, de reclamos a veces legítimos de sectores, tienen que moverse entre “aguas turbulentas”.
Creo que sería francamente infantil no tener en cuenta estos elementos y creo que los ejemplos sobran en la vida registrada por la historia. Muchas veces desencadenamos hechos que después no controlamos. Soy de izquierda, soy anti yanqui, sin dudas, pero francamente a las declaraciones y actitudes de Tabaré en su momento, las deberíamos mirar con otra seriedad, hayamos acordado o no.
Los grandes siempre son prepotentes con los chicos, los países cuando defienden su economía, siempre, primero miran su realidad. Poco tiempo atrás sufrimos las consecuencias con nuestras exportaciones de arroz con Brasil, resueltos por supuesto de otra manera, con otra sensibilidad, pero también nos complicaron.
Saber con quién acordamos en cada momento, a quién le ponemos límites, es para los países como Uruguay, una cuestión esencial, casi de supervivencia.
Si esta crisis cumple su ciclo esperable, en la mejor hipótesis, irá a la Haya, tendremos razón, y la vida va a seguir, pero los antecedentes de un conflicto no resuelto seguirá amontonando datos que no suman bien. Lo peor es que no tenemos ninguna garantía que UPM, no vuelva a “necesitar” aumentar su producción.
Más de 2 años de bloqueo del puente, disminuyeron nuestros ingresos en turismo, las discusiones ambientales jaquearon y dividieron a la sociedad uruguaya y argentina, las trabas comerciales se acentuaron, perjudicando el ingreso de productos uruguayos a un mercado muy grande. Las políticas económicas “estratégicas” con que Uruguay aborda el siglo XXI, se vinculan indefectiblemente con la región más que con UPM. EL Canal Martin García, la planta regasificadora, el puerto de aguas profundas, el intercambio comercial entre fronteras, a “Juan Pueblo” nos afectará bien o mal, pero muchísimo. Ya hemos pagado un precio muy alto por cumplir con lo acordado, demostrando ser un país responsable y las autoridades de UPM, deberían saberlo.
Las fronteras van a trascendernos, a Cristina y a Mujica, como antes a Menem y a Lacalle, quedarán los pueblos, quedarán los más de 300 000 uruguayos que viven en Argentina, la última etapa de las eliminatorias, donde tendremos, si no hay más remedio, que “matarlos a patadas” para clasificar como parte de nuestra “histórica rivalidad”. UPM y este conflicto, son otra cosa. Es infinitamente más serio, y tendremos que ser muy cuidadosos.
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