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Trama entre futbol y política, la loca pasión de los uruguayos
Nelson Fernández y Gerardo Caetano
En el marco de la 36ª Feria Internacional del Libro, el periodista Nelson Fernández y el historiador Gerardo Caetano, presentaron el libro; Goles y Votos, de Luis Prats, editado por Fin de Siglo. El libro aborda en su proceso histórico, dos de los fenómenos sociales más significativos y convocantes de la vida diaria de los uruguayos. Lo que sigue son los aspectos más relevantes de las exposiciones sobre este libro de Fernández y Caetano,
en el salón Rojo de la IMM.
Esa loca pasión del futbol y la política para los uruguayos Nelson Fernández Luis Prats reúne en este libro las dos pasiones de los uruguayos: la política y el futbol. Esta relación se da natural en la historia de este país. Este es un país chico en el que se conocen todos y todos tienen un vínculo familiar, amistoso, laboral. Pero la forma en que se relacionan el futbol y la política es increíble. Y si uno - antes del libro - se ponía a pensar en esto, seguramente de memoria, iba a recordar varios episodios. ¡Pero la cantidad de hechos, de sucesión de personajes que encuentra Luis para contarnos en este trabajo es muy importante. Parece un libro chico, ¿no? lo es. Y se dice bien que no se precisa escribir un libro gordo para que sea un libro importante. Este parece un libro modesto, pero tiene una riqueza natural y esencial. ¡Es tremendo el libro!.
Abre el cajón de los recuerdos, de la historia política y de la historia deportiva y encuentra verdaderas joyas… Y eso por investigar, ver la fuente, por ir a investigar archivos. Esa tarea que a veces es ingrata, porque implica revisar y revisar y no siempre uno va y encuentra. No lo es. Lo bueno de ello en este caso se refleja en el libro. Entonces uno encuentra hechos aquí, que ni siquiera se le hubiese ocurrido que se han dado en este país, aún cuando es un país chico donde nos conocemos todos.
Las reuniones familiares han sufrido de discusiones teñidas de colores partidarios. En miles de hogares siempre hubo alguien que no podía entender cómo un ser querido, cálido, amistoso, podía convertirse en ese gruñón o exagerado al festejar, como sólo el futbol podía transformarlo. Y eso es la esencia de los uruguayos. A veces es difícil explicarle a alguien porqué el hijo se comporta como se comporta cuando pierde su equipo o cuando gana. Pero después lo va entendiendo. Lo va entendiendo el que entra en esa cuestión de saber cómo funciona esa loca pasión del futbol para los uruguayos. Y también de esa loca pasión por la política, como quizás sea difícil de ver en algún otro país. Por eso aquí, se dan la mano la política con el futbol.
Y Luis rastrea en el origen social de los clubes de futbol uruguayos y cómo su nacimiento marcó su futuro como elemento deportivo, la adhesión de fanático vinculado a lo que son las canchas de futbol. Algunas que nacieron como potreros, otras que se fueron modificando y son la historia de un barrio, la historia de gentes. No solo es un tema de ladrillo, cemento y una cancha de futbol. Y eso está contado. Los tejes y manejes del poder, los cruces de hilos de marionetas que pueden ser de futbolistas, de dirigentes deportivos o - también - de operadores políticos.
Los picados futboleros en el patio de la cárcel de “Punta Carretas”, con la mezcla de prisioneros guerrilleros y procesados por delitos comunes. Esos cuentos de esos partidos de futbol ahí, al final de lo que después uno dice: “¿será todo tal cual está contado? ¿Esto pasó?
Hoy ahí ya no hay una cárcel, ahí hay un Shopping”. El cuento vale por el cuento y por la forma en que está contado. Pero a uno a veces le cuesta creer algo de lo que está contado ahí, efectivamente haya sido así. Y ya no es una responsabilidad del autor, sino de los que dieron los testimonios. La lotería deportiva. Bueno, es muy interesante ver eso, cuando lo escuchaba y lo veía mucho más atado a la Argentina. Pero este es un país que tiene más ganado que personas, pero que tiene tantos directores técnicos como pobladores. ¡Y ahí son todos! Ahí ya - a la hora de convertirse en director técnico - es el que es futbolero y el que no es futbolero, también.
En este caso el trabajo de Luis tuvo el aporte de Federico Sierra, un periodista que está en sintonía con las virtudes de Prats. Solo alguien que tuviera a la altura de la exigencia que Luis se plantea para sí, podía haber estado en este volumen.
El libro nos ayuda a entender este Uruguay forjado con uno de los sistemas políticos más viejos del mundo, con equipos de futbol que han logrado títulos increíbles, para un pueblo que es un puñado de gente y que está en un rincón alejado del mundo desarrollado. “Goles y Votos” es el Uruguay. El país tiene esas cosas de ser vanguardia. Este libro nos ayuda a entender el país.
Uruguay no sólo organizó el primer mundial de futbol, sino que también tuvo la primera protesta organizada, el intento de aguar la fiesta. A Brasil le costó más de 80 años llegar a una instancia de este tipo con gente protestando contra la organización de una fiesta deportiva internacional. ¡Pero acá está contado! Y está contado con los libros de la época. ¡Algunas cosas son maravillosas! Porque no sólo está el intento de aguar la fiesta, de ir contra la realización de ese mundial, de decir todo el dinero que se estaba gastando en ese primer mundial de futbol.
Ahora cuando estamos viendo protestas en las calles, movimientos sociales en Brasil por este nuevo mundial y las crónicas posteriores. Del mismo modo “Justicia” - diario del Partido Comunista - recogía aquellas protestas toma las crónicas de los partidos, pero con un estilo propio para demostrar el rechazo. No sólo del dinero gastado, sino lo que entendía que simbolizaba ese mundial. Fíjense que la jornada inaugural del 13 de julio, enfrenta a Estados Unidos con Bélgica y la crónica aparece titulada: “imperialistas yankis 3 - imperialistas belgas 0”.
El otro partido: “entreguistas franceses 4 - fascistas mexicanos 1”. O cuando Argentina supera a Chile, el dato es: “representantes del gobierno reaccionario de Irigoyen 3 - representantes del sargento Ibáñez 1”. Otro título rarísimo decía: “representantes de la burguesía uruguaya vendida al imperialismo 6 - fascistas yugoeslavos 1” (risas). Bueno y así otras historias…
Realmente, el libro tiene muchos capítulos sobre lo que pueden ser grandes personalidades de la política y su relación con el deporte. Hay un capítulo muy interesante, también, con el “Mundialito”. Y uno puede decir: “bueno, pero hace poco hubo una película”. Yo cuando la veía me sentía un poco alejado. Porque - claro - cuando uno ve algo o lee algo de lo que vivió, encuentra algunas cosas que no eran tan así, o que no se editaban tan así. Pero al repasar este capítulo del “Mundialito”, ¡es estupendo! Y yo recordaba de cuando se habla de toda esa cuestión vinculada al futbol - pero a la política - las condiciones que había para la elección de la mascota. Porque el concurso para la elección de la mascota en ese momento, una de las cosas que planteaba - como excluyente - es que la mascota pudiera mostrar a los uruguayos como indios rebeldes: la sangre charrúa, los violentos. O sea que tenía que ser cualquier cosa, menos un indio.
¿Cuál de las mascotas ganó? El indio. ¿Y cuál es la que no ganó? La “vaca celestina” que había ideado el “Bocha” García, ¡que era genial! Y durante mucho tiempo yo la tuve colgada en un despacho y que la tengo guardada. Porque era la vaca que era una pelota. Pero la vaca perdió. Es como el símbolo de aquello que no llegó y ahí están, siempre me acuerdo las crónicas del diario “El Día”, con toda la polémica que también hubo con aquella elección de la mascota y con lo que pudo haber sido de plagio, o las denuncias de plagios.
“Goles y Votos” es una invitación a leer un texto bien escrito, muy bien escrito, ¡estupendamente escrito! Historias contadas con mucha gracia y con muchos detalles. Una investigación seria, prolija, rigurosa, minuciosa, que nos ayuda a comprender el ADN de los uruguayos. “Goles y Votos”, la íntima y agitada revisión histórica entre futbol y política en el Uruguay, es un libro fascinante, lo que - conociendo al autor - no podía ser de otra manera. Felicitaciones Luis.
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La trama entre futbol y política Gerardo Caetano En verdad que este es un gran asunto del Uruguay. Un gran asunto para entender más la sociedad uruguaya. Muchas veces he escuchado que se sobrestima la relación entre futbol y política. Y este libro viene a probar algo que debemos tener muy presente. El que dice esto, el que dice que en el Uruguay futbol y política tienen un vínculo mucho menor al que se supone, o sabe muy poco o sabe demasiado. Porque - efectivamente - entre futbol y política hay una trama, cuyo registro es absolutamente central para entender la historia uruguaya.
Y este libro - y coincido totalmente con Nelson -, hecho con mucho rigor, con ese rigor que también tiene el oficio del periodista.
El tema de la historia del futbol, o el tema de la historia del deporte, o el tema de los vínculos entre deporte y política, es un gran tema en otros medios académicos. Hay doctorados sobre este tema, hay maestrías, hay universidades de primer lugar en el mundo que trabajan este asunto. Hay grupos y redes de investigadores a nivel internacional. Y en el Uruguay - que tenía todo para investigarlo - la verdad es que demoró mucho tiempo en investigarse.
Ahora - por suerte también entre nosotros- desde varios campos, comienza a investigarse. Hay grupos académicos, comienza a verse cada vez más en las tesis de las universidades y comienzan a acumularse trabajos de periodismo de investigación, como es el caso de Luis Prats.
Ni que hablar que son las dos grandes pasiones uruguayas. El Uruguay, que es un país - para bien y para mal (yo creo que en más de un aspecto, para bien) - que tiene identidades débiles, en el futbol y en la política - pero sobre todo en el futbol - tiene identidades fuertes. A veces demasiado fuertes, por lo menos para el soporte uruguayo. Y en esa característica el cruce entre futbol y política es clave.
Con este libro Luis nos propone una hoja de ruta bien interesante. Por ejemplo, el “Futbol de los Tiempos Heroicos”, el libro de los hermanos Magariños Pittaluga, que es una historia fantástica, que es la recreación de la pugna entre Peñarol y Nacional, como la pugna entre la democratización del futbol y la sociedad, la nacionalización del futbol y también de la sociedad.
En definitiva sin ese duelo bipolar, ese antagonismo de dos - no se puede entender a Peñarol sin Nacional y viceversa - es un antagonismo que, se ha discutido mucho. ¿Hasta qué punto reproduce o no el antagonismo blanco y colorado? Lo que está claro, es que es un antagonismo binario que ha sobrevivido más que el antagonismo blanco y colorado. Porque si bien ha emergido una tercería que hoy es el partido de gobierno y en las últimas elecciones estuvo en el entorno del 50% del electorado, en el futbol no ha habido una tercería.
Aunque, sí la ha habido, y claro que yo puedo dar testimonio de que hay tercerías que han ganado, que ganan y que, sobre todo, van a ganar (risas) y van a seguir ganando, por supuesto y en particular una tercería, ahí en el Parque Rodó (risas). Pero sin embargo, difícilmente compita con las identidades de los hinchas. Incluso uno encuentra fenómenos realmente asombrosos, como esta última encuesta que refiere a algo que todas las encuestas han venido dando - desde que hay mediciones respecto a este tema - pero que en el último tiempo tiene la virtud de expresar una suerte de identidad de la adversidad. Porque solamente así se puede entender que la gran mayoría de los hinchas uruguayos - en este siglo XXI - sean de Peñarol (risas) y no sean de Nacional, por ejemplo, que ha tenido más triunfos en este último tiempo.
Lo cual quiere decir - además - que el hinchismo en el Uruguay no está solamente vinculado con los ciclos deportivos y no está solamente vinculado con los éxitos deportivos.
Está también esa cosa mágica que ha sido - en términos de red entre política y deporte - la Asociación Uruguaya de Futbol, en donde pasaron figuras absolutamente centrales de la historia política uruguaya. Figuras muy poco conocidas hoy, como la de Celestino Mibelli - uno de los primeros diputados comunistas de la historia del país, que iba al parlamento vestido de overol - y que fue uno de los que le ganó a Frugoni en el partido, pero siete años después va a ser expulsado, en el año 27.
Sin embargo, Mibelli siguió siendo gerente de la Asociación Uruguaya de Futbol. Una figura muy importante para entender todo aquello. Pero también estuvieron en la Asociación Uruguaya de Futbol figuras sobre las que habría que estudiar muchísimo más, como César Batlle Pacheco. Una figura muy importante, muy poco carismática - por decirlo de alguna manera - pero una figura muy importante para entender buena parte de la historia política del Uruguay contemporáneo. Estuvo Wilson Ferreira que era un “bolso” rabioso. Pero también pudo estar Tabaré Vázquez. Y créanme, el que vetó a Tabaré Vázquez, ¡cometió el error político más grande de su vida! Porque - por cierto que - quien vetó a Tabaré Vázquez, no era frenteamplista. Pero si Tabaré Vázquez hubiera sido presidente de la Asociación Uruguaya de Futbol, no hubiera tenido carrera política. Sin lugar a dudas, no hubiera tenido carrera política. No se hubiera convertido en el líder de la izquierda uruguaya, no se hubiera convertido en presidente de la república. Uno podría decir: historia contrafáctica. Los historiadores, si algo no queremos, es la historia contrafáctica. Pero es una conjetura, o una hipótesis con mucha fuerza. Porque por lo general, quienes se han hincado en el futbol - como decía Cataldi - no cosechan votos. Muchas veces pierden muchísimo dinero. Las historias de los dirigentes que han perdido fortunas en el futbol y en la política, pero más en el futbol es conocida.
Pero al mismo tiempo, están los dirigentes que - en algún momento - pudieron apostar al futbol como una vía para confirmar su vocación política o su carrera política y luego no ocurrió. Un ejemplo muy claro es el de Hugo Batalla. Yo recuerdo, que Heber Gatto siempre le dijo a Hugo Batalla: “No seas presidente de la AUF, porque si sos presidente de la AUF, tu carrera política está terminada”. Y Hugo Batalla quiso ser presidente de la AUF, tuvo un período realmente muy difícil y no cosechó - por cierto - votos.
Aquí hay figuras y hay momentos claves. Por ejemplo, ¿hasta qué punto los pleitos por el futbol y por la elección del futbol, fueron definitorios en el batllismo de los años 20? ¡Definitorios al interior del batllismo! Por ejemplo, las pugnas entre Julio María Sosa - una figura muy trascendente, que murió joven -, una figura que hizo una disidencia en los años 20 y se quedó con un tercio del batllismo, nada menos. En las elecciones del 26, se quedó con un tercio del batllismo y - del otro lado - tenía a don Pepe. Enfrentado con figuras como Atilio Narancio, batllista pero una figura consular del Club Nacional de Futbol y de la Asociación Uruguaya de Futbol. Una figura épica en términos de lo que fue la conquista del 24. Héctor Rivadavia Gómez, que es una historia - todavía - por hacer. Héctor Rivadavia Gómez - amigo íntimo de juventud de Pedro Manini Ríos y de Emilio Frugoni - fue uno de los responsables, del núcleo de lo que luego convergiría en el riverismo, que el Partido Socialista - en su primera comparecencia electoral independiente en 1910 - le ganara a la Unión Cívica, con los votos de la seccional colorada que Héctor Rivadavia Gómez y Pedro Manini Ríos le llevaron. Héctor Rivadavia Gómez, que antes había creado - fue además uno de los fundadores - la Liga Universitaria que cumple 100 años. El año que viene. ¡Otro milagro! Con un cruce, también, entre futbol y política extraordinariamente importante.
Esta también esa historia esquiva o cambiante de la izquierda y el futbol. Esa izquierda que caricaturizaba el mundial del 30 y - al mismo tiempo - le daba páginas al mundial paralelo que hacía la Federación Roja del Deporte, en donde Uruguay participaba - jugó en forma paralela - un mundial en donde salió 4°. Y para el diario “Justicia” era mucho más importante haber salido 4° en el campeonato mundial de la Liga Roja del Deporte realizado en Moscú, que el primer campeonato del mundo que se hacía en Uruguay y que ganó Uruguay. Esa “burguesía vendida al capitalismo”.
Acá hay historias también asombrosas que revelan toda una época. La intervención del MLN en el relato de Carlos Solé, en aquella final de Estudiantes y Nacional. La vida de Alejandro Otero, recientemente fallecido (juez de fútbol y jefe de la inteligencia policial). Yo recuerdo que el que le pegó un pelotazo a Otero en un clásico, se llamaba Caetano. Era el “Cacho” Caetano, que no era pariente mío, pero que yo - cuando era chico - decía que era pariente mío, porque un lateral izquierdo que jugaba en la primera de Peñarol, “era un pariente importante”. La experiencia de la lotería deportiva. Luego la dictadura.
Para todos nosotros, la dictadura fue un momento siniestro. ¡Absolutamente siniestro! Nos robaron muchos años. Pero yo tuve un oasis, desde el cual pude enfrentar años muy difíciles de otra manera. Y ese oasis se llamó “Defensor”. Era el Defensor del profesor José Ricardo De León, un hombre de ideas comunistas al que nunca escuché hablar de política, pero siempre ví expresar un sentido de vida que uno identificaba con un conjunto de valores. Que sabía nuclear a Pedro Graffigna. Pedro Graffigna me trajo la ficha patronímica que los “amigos” de la Agencia Nacional de Información e Inteligencia me hicieron. A Pedro Graffigna le sacaron el pasaporte y lo fueron a “ver” (entre comillas) varias veces en el Franzini. Y además Defensor tenía un aura - por el profesor De León, por Pedro Graffigna - de equipo de izquierda. Sin embargo, allí jugaba Luis Alberto Cubillas. Y el que lo trajo a Luis Alberto Cubillas fue José Ricardo De León.
Recuerdo que en el año 76, uno de los años más duros del enfoque represivo de la dictadura en aquel oasis, se podía hablar en libertad, se podía hablar de valores. Pedro Graffigna también iba vestido de overol a entrenar al Franzini. Y estaban otras figuras extraordinarias que yo aprendí a querer, como los hermanos Franzini, como Alzuaga, como Roca. Era como una suerte de pequeño oasis en donde estaba la diversidad del Uruguay, pero la diversidad del mejor Uruguay, de ese Uruguay que estaba oprimido. Recuerdo muy bien la vuelta olímpica hacia la izquierda. Como también recuerdo muy bien el “Mundialito”.
Desconfíen de la memoria. El recordar muy bien, siempre está cargado de errores. Cuando recordamos - en realidad - lo que hacemos es volver a pasar por el corazón y cuando volvemos a pasar por el corazón, la emoción dibuja de manera distinta. Por eso los historiadores - con razón - desconfían de la memoria. Pero a las personas la memoria, el volver a pasar por el corazón los hechos, le ¡es impresionante! Por eso yo recuerdo, en el “Mundialito”, una imagen que - para mí - fue el principio del fin de la dictadura, cargada de esperanza.
Que era en aquella final Uruguay vs Brasil - 2 a 1, donde nos estaban apedreando el rancho. Y con esa mentalidad disciplinadota y disciplinaria que tienen los militares, ingresa la orquesta militar - bueno, de alguna manera hay que llamarlas… Vale recordar que Batalla decía que: “La música militar era a la música, lo que la justicia militar era a la justicia” (risas). Y era algo muy afín. Y recuerdo a las bandas militares entrando cuando faltaban 5’ y empezando a hacer ruido. Todo futbolero sabe que no hay nada que moleste más a un futbolero que le hagan ruido cuando está en un partido muy vibrante y este, está por terminar. Y ellos lo advirtieron, porque empezaron a sentir una gritería muy dura. Y entonces empezaron - para peor - a tocar marchas deportivas, por ejemplo, “Uruguayos Campeones”, con total desconocimiento. Porque si hay algo que al uruguayo hincha le resulta de “mala suerte”, es dar por ganado un partido antes de que éste termine. ¡Sobre todo cuando le están apedreando el rancho! Cuando terminó el partido, que enfilaron lo más recto que podían y la gente entró en el Estadio. ¡La gente les pegaba, los golpeaba, los desbordaba! Todos nos reíamos, porque les gritábamos las peores cosas y allí apareció - en determinado momento - la sensatez de un capitán que dijo: “retirada, retirada”. Y allí, con los trombones corriendo, se retiraron.
Ese día - de alguna manera - la dictadura… Que es cierto, no pergeño el “Mundialito”, desconfió del “Mundialito”. Pero luego se sumó y - realmente - creyó su relato, donde terminaba con el plebiscito. El plebiscito donde el NO iba a dar supuestamente que SI y luego venía el mundo. ¿A qué? ¿A encontrarse con qué? Con el SI. Con el Uruguay nuevamente incorporado al mundo y un Uruguay que podía llegar a disputar la conquista de los campeones. Fue una carambola de muchas bandas, como suele ser la política. Y, en realidad, la dictadura ahí cosechó una gran derrota. Porque la victoria deportiva fue un nuevo escenario para cuestionar profundamente a la dictadura.
En el libro también se trabaja un tema muy importante que es el fenómeno de la intervención, la hipótesis de la intervención en el futbol. En más de una oportunidad hubo esa hipótesis, estuvo planteada esa hipótesis y siempre hubo un rechazo muy fuerte a la idea de la intervención.
Por eso quiero terminar diciendo que el futbol es nuestra épica. Nosotros - por suerte - no tenemos una política épica. Porque las políticas épicas suelen no ser democráticas. Las políticas democráticas no son épicas. Y eso es algo de lo que nos tenemos que enorgullecer. Nosotros tenemos otra épica, que es el futbol. En esa épica hay una construcción de mitos, hay una construcción de sentidos, como suele ocurrir en la política. Allí hay relatos con personajes elevados a la proyección de “héroes”, que expresan conflictos, conflictos fundamentales, conflictos cósmicos y que orientan un saber, un sentido común popular, cargado de filosofía. Bueno, uno de los temas más cruzados de esta trama de futbol y política, es cómo el futbol ha sido una usina de metáforas, una usina de lenguajes, una usina de sabiduría, de filosofía, que muchas veces los políticos han utilizado y han sabido utilizar.
Es un tema fascinante, es un tema abierto. Luis Prats nos ha dado un gran aporte con este libro y - sobre todo - como suele pasar con los mejores libros: da ganas de saber más, de investigar más. Y deja muchísimas hipótesis para que vengan otros y sigan investigando. Así que, felicitaciones.
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