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Erich Priebke y la masacre de las Fosas Ardeatinas
Por Niko Schvarz*
La muerte del criminal de las SS nazis Erich Priebke trae a primer plano el problema del resurgente fascismo en Europa. Este capitán del ejército hitleriano había huido de Alemania después del final de la segunda guerra mundial, en 1948, y se refugió en la Argentina, al igual que otros criminales de guerra nazis connotados, como Adolf Eichmann, pero tuvo una suerte muy distinta a la de éste. Eichmann fue capturado por comandos israelíes, juzgado y murió en la horca en la prisión de Randeh, cerca de Tel Aviv, el 31 de mayo de 1962, a los 56 años de edad. Priebke, su compañero en la cúpula de las SS, lo sobrevivió en medio siglo.
Éste llegó a Buenos Aires el 14 de noviembre de 1948 en el buque San Giorgio, con un pasaporte falso y bajo el nombre de Otto Pape, oriundo de Letonia. Contó para este operativo con la ayuda del Vaticano. Vivió primero en Vicente López, en el conurbano bonaerense, y luego en Bariloche, donde permaneció por más de 40 años sin ser molestado, al contrario. En 1994 fue descubierto por un periodista estadounidense que lo entrevistó por sorpresa en una calle de Bariloche. Al año siguiente fue arrestado en Argentina y fue extraditado en 1996 a Italia (por las razones que veremos). Ahora estaba cumpliendo una condena a cadena perpetua que le fue impuesta en 1998 por la Corte Militar de Apelaciones, permaneciendo en prisión domiciliaria en su residencia en Roma, que le fue facilitada por amigos nazifascistas en la capital italiana. Festejó sus 100 años el 29 de julio pasado, y falleció el viernes 11 de octubre. Era uno de los últimos oficiales nazis en vida.
Priebke cumplió funciones en los campos de concentración nazis (aunque después negó su existencia) pero es conocido sobre todo como el principal ejecutor de la masacre de las Fosas Ardeatinas el 24 de marzo (coincidencia: la misma fecha del golpe de estado de Videla) de 1944. Los combatientes partisanos italianos, en su lucha contra la ocupación de Italia por la Alemania hitleriana, habían ejecutado a 33 militares nazis en Via Rassella, una calle de Roma. Fue Hitler en persona, se asegura, quien ordenó como represalia matar a 10 civiles italianos por cada uno de los militares nazis muertos. Fueron ejecutadas 335 personas con un tiro en la nuca en una red de cavernas ubicada en las afueras de la capital conocidas como las Fosas Ardeatinas, siendo el propio Priebke el principal ejecutor de la matanza. Eso ocurría poco antes de que los nazis, que habían ocupado Roma, comenzaran a retirarse hacia el norte ante la avanzada de las tropas aliadas, que habían desembarcado en la península.
Algunos de los ejecutados eran presos. Otros, judíos que esperaban ser llevados a campos de concentración. También cayó gente que andaba caminando por las calles, y hasta algunos muchachos de 14 o 15 años. En el reportaje del periodista estadunidense que lo denunció ante el mundo, Priebke dijo que no había matado a nadie, y que, además, había cumplido órdenes. “En esa época, órdenes eran órdenes”, expresó. Nunca pidió disculpas ni manifestó arrepentimiento alguno.
En una entrevista testamento que dejó a su abogado para que fuera revelada sólo después de su muerte, Priebke dice que “he elegido ser yo mismo” niega la existencia de los campos de concentración, sostiene que “nunca se encontraron cámaras de gas en los campos de concentración salvo una de ellas construida por los norteamericanos en el campo de Dachau, en Alemania. Pero sí había inmensas cocinas que funcionaban para los internados e incluso un prostíbulo para sus exigencias”. En su negativa a la existencia del Holocausto dice que son “nada más que manipulaciones de las conciencias de las nuevas generaciones”, particularmente divulgadas por el cine y la TV.
El presidente de la Asociación Nacional de Partisanos Italianos (ANPI), Francesco Polcaro, declaró ante su fallecimiento: “No lo lloraremos. Murió un asesino que mató a más personas que un asesino en serie”.
En estos días la prensa argentina ha insistido hasta el detalle en divulgar las múltiples actividades desarrolladas por Priebke en Bariloche. Se afirma que los hitlerianos recién llegados gozaban de privilegios oficiales extendidos y se camuflaban allí en medio de la comunidad alemana residente. Priebke trabajó en la gastronomía y el turismo de Bariloche en múltiples puestos. En el año 2005 el cineasta Carlos Echeverría realizó un documental, titulado “Pacto del silencio”, en el cual uno de los subordinados de Priebke en su papel de maître d’hotel, Joaquín Saavedra, relata que le contó, “sin inhibición ni arrepentimiento”, los fusilamientos de las Fosas Ardeatinas. En Bariloche, hasta bien entrada la década de los ’90, una comunidad alemana bien organizada festejaba cada 20 de abril el natalicio de Hitler. En estas actividades participaba Priebke, y también en las de un colegio de la colectividad alemana situado muy cerca del lago Nahuel Huapí, llegando a ocupar la presidencia el mismo.
En el juicio que definió su extradición a Italia, Priebke fue defendido, sin éxito, por el abogado penalista Pedro Bianchi, el mismo que ofició en los juicios a los dictadores Emilo Massera y Leopoldo Galtieri. Cuando cumplió 100 años se organizó una manifestación frente a su casa en Bariloche. Los manifestantes portaban estrellas de David y carteles alusivos, uno de los cuales decía: “Él puede festejar sus 100 años, sus víctimas no”, y bajo sus ventanas se leyeron los nombres de los 335 víctimas de las Fosas Ardeatinas.
Las autoridades argentinas se negaron terminantemente a que los restos de Erich Priebke fueran traídos de vuelta a Argentina, ya que sus allegados pretendían enterrarlo junto a su esposa argentina Alicia, fallecida hace algunos años.
Resulta oportuno recordar estos hechos en momentos en que el fascismo resurge peligrosamente en Europa. Tal es el caso de Amanecer Dorado en Grecia, de las huestes de Marine Le Pen en Francia, de numerosas formaciones políticas de raíces xenófobas y racistas en varios países de la Europa del Este, entre otras. Como dijo Bertolt Brecht, aún es fecundo el vientre que parió estas bestias, y hay que estar alertas.
*Periodista y escritor uruguayo
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