"Crimen pasional": no es amor, es poder
Por Nádia Lapa*

En este artículo la bloguera Nádia Lapa de la Revista brasileña Carta Capital, trata el fenómeno de los homicídios en Brasil, que llegan a diez asesinatos de mujeres por dia.

En Uruguay el próximo 25 de noviembre con motivo del día internacional de la no violencia hacia las mujeres, la organización “Mujeres de Negro” como cada año está convocando a hombres y mujeres para sumarse a una performance por 18 de julio desde la Plaza Independencia hacia la I.M.M.


“Existe la costumbre de denominar "crímenes pasionales" a los casos que habrían estado movidos por el amor. No lo son. El amor no mata; lo que mata es la sensación de poder que la ex pareja tiene sobre la víctima.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud y del Mapa de la Violencia, Brasil es el séptimo país con mayor incidencia de asesinatos de mujeres. Son diez homicidios por día. Al abrir cualquier diario, usted podrá ver noticias de algún caso "del día". El de hoy es de Iolanda, una joven paulista de 21 años que fue atacada en la academia en la tarde de ayer por su ex novio, con quien había terminado la relación el día lunes.

La prensa tiene por costumbre denominar a los casos como el de Iolanda como "crímenes pasionales", como si ellos hubiesen estado movidos por el amor. No lo son. El amor no mata; lo que mata es la sensación de poder que la ex pareja tiene sobre la víctima. El criminal tiene la convicción que la víctima le pertenece. "Si no es mía, no va a ser de nadie." Es la total deshumanización de la mujer, transformándola en un objeto sobre el cual alguien ostenta la propiedad por el simple hecho de que en algún momento ellos - propietario y objeto - han sido una pareja.

Decir que un homicidio tiene carácter pasional al derecho no le sirve de nada, puesto que la figura penal no reconoce a la “pasión” como un motivo para cometer un asesinato. Por el contrario: la pena puede ser aumentada si se reconoce que el demandado actuó por una motivación bruta o inútil, o incluso sin darle posibilidad de defensa a la víctima. En la actualidad está en trámite en el Congreso el informe final de la Comisión Parlamentaria Mixta de Investigación (CPMI) de la Violencia contra la Mujer, que en su informe final tipifica al feminicidio, con una pena de reclusión de 12 a 30 años los asesinatos de mujeres con circunstancias de violencia doméstica o familiar, violencia sexual, mutilación o desfiguración de la víctima.

Porque los "asesinos pasionales" no sólo matan a sus víctimas. Están dispuestos a torturarlas, como hizo Thiago da Silva Flores, que prendió fuego al cuerpo de su ex novia Pâmela. Después de un año de pasar por diferentes cirugías y tratamientos, Pâmela falleció en agosto.

El odio presente en los crímenes que dicen ser movidos por amor, es evidente. Además del uso de artificios crueles, como en el caso de Pâmela y en la propia Maria da Penha, el 6,2% de los asesinatos de mujeres son por estrangulamiento y/o asfixia, mientras que el 26% son mediante objeto cortante o penetrante. Puñaladas.

Pero, ¿a quien le interesa decir que dicho crimen es pasional, que el reo estaba sufriendo con el rechazo, o que él no era capaz de enfrentar su propia vida con la ausencia de la mujer amada? Con este discurso, se ubica al feminicidio en la órbita privada; "en una pelea de marido y mujer nadie puede meter la cuchara". De esta manera, nos alejamos de la necesidad de una discusión general y de un cambio social ante estos crímenes. Parecería ser que hubiese algo entre los dos que justifique el asesinado, la tortura, la violencia. Nos lavamos las manos y fingimos que, si nos acercamos mucho, estaremos invadiendo la privacidad de aquella pareja.

Una pareja que ya no existe más; primero porque la mujer se quiso ir, segundo porque ella fue muerta a manos de alguien en quien alguna vez confió.

El perfil del Twitter Machismo Mata proporciona diariamente noticias sobre crímenes contra la mujer. El informe de la CPMI también analiza de cerca casos emblemáticos, como el del estupro colectivo y asesinato en Queimadas, en Paraiba. En la prensa, pocos casos aparecen. Generalmente son de mujeres blancas, jóvenes, de clase media, cuando, según el IPEA, el 61% de las mujeres asesinadas son negras. La propia prensa invisibiliza otros recortes sociales que se observan en el feminicidio.

El amor no mata. El machismo, si”.

Fuente Carta Capital
Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

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