EEUU. y el proyecto “espectro de dominación total”
Por el profesor Luiz Moniz Bandeira

Entrevista de Marco Aurélio Weissheimer

En 2005, el cientista político e historiador Luiz Alberto de Vianna Moniz Bandeira señaló en su libro “Formación del Imperio Americano”, las prácticas de espionaje ejercidas por las agencias de inteligencia de los Estados Unidos. Una práctica que, según él, ya tiene aproximadamente medio siglo de existencia. Desde fines de los años 60, dice Moniz Bandeira, la cosecha de inteligencia económica e informaciones sobre el desarrollo científico y tecnológico de otros países, adversos y aliados, se convirtió en una prioridad del trabajo de estas agencias.

En su nuevo libro, “La Segunda Guerra Fría - Geopolítica y dimensión estratégica de los Estados Unidos - de las rebeliones en Eurasia a África del Norte y Oriente Medio” (Civilização Brasileira), Moniz Bandeira defiende la tesis de que los Estados Unidos continúan implementando la estrategia de la full spectrum dominance (dominación del espectro total) contra la presencia de Rusia y de China en aquellas regiones. “Las revueltas de la Primavera Árabe”, afirma el embajador Samuel Pinheiro Guimarães, que firma el prefacio del libro, “no fueron ni espontáneas e, incluso, mucho menos democráticas, pero que en ellas tuvieron un papel fundamental los Estados Unidos, en la promoción de la agitación y de la subversión, por medio del envío de armas y de efectivos, directa o indirectamente, a través de Qatar y de Arabia Saudita”,

En esta entrevista, con Marco Aurélio Weissheimer para Carta Maior Moniz Bandeira, defiende que Brasil, especialmente a partir del descubrimiento de las reservas de petróleo del pre-sal, debe prepararse para defender sus intereses contra este proyecto imperial. “Las amenazas existen, aunque puedan parecer remotas. Pero el Derecho Internacional sólo es respetado cuando una nación tiene capacidad de tomar represalias”, afirma.


- "Formación del Imperio Americano" ya trataba, en 2005, del tema del espionaje practicado por agencias de inteligencia de los Estados Unidos. ¿Cuál es el paralelo que se puede trazar entre la situación de aquel período y las revelaciones que se vienen evidenciando en la actualidad?
- Si, en “Formación del Imperio Americano”, cuya primera edición fue lanzada en 2005, mostré, fundamentado en diversas fuentes y en las revelaciones dadas a conocer por el profesor visitante de la Universidad de Berkeley (California), James Bamford, que el sistema de espionaje, establecido por la National Security Agency (NSA), comenzó a funcionar hace más de medio siglo. El objetivo inicial era captar mensajes y comunicaciones diplomáticas entre los gobiernos extranjeros, informaciones, que pudiesen afectar la seguridad nacional de los Estados Unidos, y dar asistencia a las actividades de la CIA.

Con el desarrollo de la tecnología electrónica, pasó a ser usado para interceptar comunicaciones internacionales vía satélite, tales como llamadas telefónicas, faxes, mensajes a través de Internet. Los equipos están instalados en Elmendorf (Alaska), Yakima (Estado de Washington), Sugar Grove (Virginia occidental), Puerto Rico y Guam (Océano Pacífico), así como en las embajadas, bases aéreas militares y buques de los Estados Unidos.

La diferencia con la situación actual consiste en su comprobación, con los documentos revelados por Edward Snowden, a través del notable periodista Gleen Greenwald, que el espionaje se realiza a gran escala, con la mayor amplitud.

Desde fines de los años 60, sin embargo, la recopilación de inteligencia económica e informaciones sobre el desarrollo científico y tecnológico de otros países, adversos y aliados, se convirtió cada vez más en uno de los principales objetivos de la COMINT (communications inteligence), operado por la NSA), de los Estados Unidos, y por el Government Communications Headquarters (GCHQ), de Gran Bretaña, que en 1948 habían firmado un pacto secreto, conocido como UKUSA (UK-USA) - Signals Intelligence (SIGINT). Estos dos países formaron un pool - conocido como UKUSA - para interceptación de mensajes de la Unión Soviética y demás países del Bloque Socialista, la primera gran alianza de servicios de inteligencia y a la cual adhirieron, posteriormente, agencias de otros países, tales como Communications Security Establishment (CSE), de Canadá, Defense Security Directorate (DSD), de Australia y del General Communications Security Bureau (GCSB), de Nueva Zelandia. Esta red de espionaje, de Five Eyes y conocida también como ECHELON - recién se dio a conocer públicamente, en marzo de 1999, cuando el gobierno de Australia integró en ella el Defense Signals Directorate (DSD), su organización de SIGINT.

-¿Cuál es su evaluación con respecto a la reacción (o de la falta de) de la Unión Europea ante las denuncias de espionaje?
- Los servicios de inteligencia de la Unión Europea siempre colaboraron, íntimamente, con la CIA y demás órganos de los Estados Unidos. Los gobiernos de Alemania, Francia, España, Italia y otros, evidentemente sabían de la existencia del ECHELON y debían intuir que el ECHELON - los Five Eyes - trabajaba también para las corporaciones industriales. Las informaciones del ECHELON, especialmente a partir del gobierno del presidente Bill Clinton, eran canalizadas para el Trade Promotion Co-ordinating Committee (TPCC), una agencia intergubernamental creada en 1992 por el Export Enhancement Act y dirigida por el Departamento de Comercio, con el objetivo de unificar y coordinar las actividades de exportación y financiamiento de los Estados Unidos. Corporaciones, como Lockheed, Boeing, Loral, TRW, y Raytheon, empeñadas en el desarrollo de tecnología, recibieron frecuentemente importantes informaciones comerciales, obtenidas de Alemania, Francia y otros países a través del ECHELON.

El presidente Clinton recurrió ampliamente a los servicios de la NSA para espiar a los competidores y promover los intereses de las corporaciones americanas. En 1993, pidió a la CIA que espiase a los fabricantes japoneses, que proyectaban la fabricación de automóviles con emisión cero de gas, y transmitió la información a la Ford, General Motors y Chrysler. También ordenó que la NSA y el FBI, en 1993, espiasen la conferencia de la Asian-Pacific Economic Cooperation (APEC), Seattle, donde se instalaron aparatos en forma secreta en todos los cuartos del hotel, apuntando a obtener información relacionada con negocios para la construcción en Vietnam, de la Hidroeléctrica Yaly. Las informaciones fueron pasadas a los contribuyentes de alto nivel del Partido Demócrata. Y, en 1994, la NSA no sólo interceptó faxes y llamadas telefónicas entre el consorcio europeo Airbus y el gobierno de Arabia Saudita, permitiendo al gobierno americano intervenir a favor de la Boeing Co, sino que intervino en la competencia para el armado del SIVAM (Sistema de Vigilancia de la Amazonia), por parte de Brasil, y aseguró la victoria de la Raytheon, la compañía encargada del mantenimiento y servicios de ingeniería de la estación de interceptación de satélites del sistema ECHELON, en Sugar Grove.

- Uno de los temas centrales de sus últimos trabajos es la constitución del Imperio Americano. ¿Cuál es la particularidad de este Imperio Americano hoy? ¿Se trata de un Imperio en el sentido tradicional del término o de un nuevo tipo?
- Todos los imperios tienen particularidades, que están determinadas por el desarrollo de las fuerzas productivas. Así, no obstante la estabilidad de las palabras, el concepto debe evolucionar de acuerdo a la realidad que él trata de representar. El imperio, en la actualidad, tiene otras características, las características del ultraimperialismo, el cartel de las potencias industriales, bajo la hegemonía de los Estados Unidos, que constituyen la única potencia capaz de ejecutar una política de poder, con el objetivo estratégico de asegurar fuentes de energía y de materias primas, así como las inversiones y mercados de sus grandes corporaciones, mediante el mantenimiento de bases militares, en las más diversas regiones del mundo, en las cuales avanzan sus intereses, a través de los medios de comunicación, acciones encubiertas de los servicios de inteligencia, lobbies, corrupción, presiones económicas directas o indirectas, por medio de organizaciones internacionales, como el Banco Mundial, el FMI, donde detentan la posición mayoritaria. Las guerras, para el consumo de los armamentos y crecimiento de la economía, fueron transferidas hacia la periferia del sistema capitalista.

Es obvio, por consiguiente, que el Imperio Americano es diferente del Imperio Romano y del Imperio Británico. Aunque informal, esto es, no declarado, los Estados Unidos constituyen un imperio. Son la única potencia, con bases militares en todas las regiones del mundo y cuyas Fuerzas Armadas no tienen como finalidad la defensa de las fronteras nacionales, sino la intervención en otros países. Desde su fundación, en 1776, los Estados Unidos estuvieron at war 214 en sus 236 años del calendario de su existencia, hasta diciembre de 2012. Solo 21 años no promovieron ninguna guerra. Y, actualmente, el gobierno del presidente Barack Obama promueve guerras secretas en más de 129 países. El Imperio Americano (y, en gran medida, las potencias industriales de Europa) necesita guerras para mantener su economía en funcionamiento, evitar el colapso de la industria bélica y de su cadena productiva, así como evitar el aumento del número de desempleados y la bancarrota de muchos estados americanos, como California, cuya recaudación depende de la producción de armas.

Además del incomparable poderío militar, los Estados Unidos también detentan el monopolio de la moneda de reserva internacional, el dólar, que solamente Washington puede determinar la emisión y con la emisión de papeles podridos y puestos en circulación, sin respaldo, financiar sus déficits presupuestales y la deuda pública. Se trata de un "privilegio exorbitante", según el general Charles de Gaulle definió a este unipolar global currency system, que permite a los Estados Unidos la supremacía sobre el sistema financiero internacional.

-¿Cuál es la perspectiva de largo plazo de este imperio?
- Los Estados Unidos, como demostré en este nuevo libro “La Segunda Guerra Fría”, lanzado por la editorial Civilização Brasileira, están empecinados en consolidar un orden global, un imperio planetario, bajo su hegemonía y la de Gran Bretaña, como lo defiende el geopolítico Nicholas J. Spykman, teniendo a los países de la Unión Europea y otros como vasallos. El propio presidente Obama reafirmó, ante el Parlamento británico, en Westminster (mayo de 2011) que la “special relationship” de los dos países (Estados Unidos y Gran Bretaña), su acción y liderazgo eran indispensables a la causa de la dignidad humana, y los ideales y el carácter de sus pueblos convertían a “the United States and the United Kingdom indispensable to this moment in history”. Mientras tanto, el proceso de globalización económica y política, fomentado por el sistema financiero internacional y por las grandes corporaciones multinacionales, estaba debilitando cada vez más el poder de los estados nacionales, llevándolos a perder la soberanía sobre sus propios asuntos económicos y sociales, así como de orden jurídico.

El Project for the New American Century, de los neoconservadores y llevado a cabo por el ex--presidente George W. Bush introdujo a los Estados Unidos en un estado de guerra permanente, una guerra infinita e indefinida, contra un enemigo asimétrico, sin escuadrones y sin fuerza aérea, con el objetivo de implantar la full spectrum dominance, esto es, el dominio completo de la tierra, mar, aire y ciberespacio por parte de los Estados Unidos, que se arrogaron la condición de única potencia verdaderamente soberana sobre la Tierra, de "indispensable nation" y “exceptional”.

El presidente Barack Obama lo suscribió, tal como quedó explicitado en la Joint Vision 2010 y ratificado por la Joint Vision 2020, del Estado Mayor Conjunto, bajo la jefatura del general del ejército Henry Shelton. Y el NSA es uno de los instrumentos para implantar la full spectrum dominance, dado que posibilita monitorear las comunicaciones de todos los gobernantes tanto aliados como rivales. La información es poder.

-¿Cuál es el contrapunto posible a este imperio en el ámbito geopolítico actual?
- Cuando en 2006 recibí el Trofeo Juca Pato, elegido por la Unión Brasileña de Escritores "Intelectual del año 2005", por mi libro “Formación del Imperio Americano”, pronuncié un discurso, en el cual preví que, si la decadencia del Imperio Romano duró muchos siglos, la decadencia del Imperio Americano probablemente llevará algunas décadas. El desarrollo de las herramientas electrónicas, de la tecnología digital, imprimió velocidad al tiempo, y su caída será tan vertiginosa, dramática y violenta como su ascenso. Sin embargo, no será destruido militarmente por ninguna otra potencia. Esta perspectiva no existe. El Imperio Americano de desmoronará bajo el peso de sus propias contradicciones económicas, de sus deudas, pues no podrá emitir dólares de forma indefinida sin respaldo para comprar petróleo y todas las mercaderías de las cuales depende, y depender del financiamiento de otros países, que compran los bonos del Tesoro americano, para financiar su consumo que excede la producción y financiar sus guerras.

Esto es con lo que cuenta China. Ella es el mayor acreedor de los Estados Unidos, con reservas de cerca U$S 3,5 trillones, de las cuales apenas U$S 1,145 trillón estaban invertidos en U.S. Treasuries. Y el ex primer ministro Wen Jiabao previó la “primera etapa del socialismo para dentro de 100 años”, al afirmar que el Partido Comunista continuaría levando a cabo las reformas e innovación con el fin de asegurar el vigor y vitalidad y asegurar el socialismo con las características chinas, pues “sin el sustento y pleno desarrollo de las fuerzas productivas, sería imposible alcanzar la equidad y justicia social, requisitos esenciales del socialismo.”

- En su opinión, ¿qué puede hacer un país como Brasil para enfrentar este escenario?
- El ministro plenipotenciario de Brasil en Washington, Sérgio Teixeira de Macedo, escribió, en 1849, que no creía que hubiese “un sólo país civilizado donde la idea de provocaciones y de guerras sea tan popular como en los Estados Unidos”. Según percibió, la “democracia”, orgullosa de su desarrollo, sólo pensaba en la conquista, intervención y guerra extranjera, y preparaba, por un lado, la anexión de toda América del Norte y, por otro, una política de influencia sobre América del Sur, que se confundía con feudalismo.

El embajador de Brasil en Washington, Domício da Gama, comentó, en 1912, que el pueblo americano, formado con el concurso de tantos pueblos, se consideraba diferente de todos ellos y superior a ellos. Y agregó que “el duro egoísmo individual se amplió a proporciones de lo que se podría llamar egoísmo nacional”. Así, los Estados Unidos siempre tendieron y tienden a no aceptar normas o limitaciones jurídicas internacionales, el Derecho Internacional, no obstante el trabajo de Woodrow Wilson para formar la Liga de las Naciones y de Franklin D. Roosevelt para constituir la ONU. Y Brasil, desde 1849, estuvo enfrentando la amenaza de los Estados Unidos que pretendían apoderarse de la Amazonia.

Ahora, la situación es diferente, pero, como advertí varias veces, una potencia, tecnológicamente superior, es mucho más peligrosa cuando está en decadencia, perdiendo su hegemonía y quiere conservarla, que cuando expandía su imperio. Con los descubrimientos de los yacimientos pre-sal, Brasil entró en el mapa geopolítico del petróleo. Las amenazas existen, aunque puedan parecer remotas. Pero el Derecho Internacional sólo es respetado cuando una nación tiene capacidad de represalias. Brasil, por lo tanto, debe estar preparado para enfrentar, en el mar y en tierra, y en el ciberespacio, los desafíos que se plantean, recordando la máxima “si quieres la paz prepárate para la guerra” (Si vis pacem, para bellum).

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

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