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Argentina hoy: ¿La “gran Lorenzino”?
Por Pablo Broder*
Uno de los hechos políticos de mayor significación, lo ha constituido, sin dudas, el resultado de las elecciones del 27 de octubre, que no por anunciado o previsto, ha determinado la posibilidad de transformaciones relevantes en el entramado político institucional argentino.
Esta profunda derrota del gobierno K, agudizada por una simultaneidad en los distritos más importantes del país ( Capital Federal, provincia de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Santa Fe, entre otros) ha llevado a los analistas a tejer especulaciones de todo tipo, con el factor adicional que supone la intervención quirúrgica y posterior convalecencia de la Presidente.
En este sentido, las hipótesis formuladas con respecto a la probable actitud a asumir por el Gobierno frente a estos fenómenos, oscilan dentro de un arco de 180ª, desde una radicalización de la política confortativa y sin destino llevada a cabo hasta el presente, con medidas coyunturales detrás de las circunstancias, el “vamos por todo”, hasta una modificación de equipos, actitudes y políticas que, en base a una hipotética vocación de diálogo, permitan corregir un camino que ha llevado al Gobierno de error en error.
Dentro de ese abanico de hipótesis alternativas, en una reunión de analistas políticos y economistas celebrada a pocas horas del acto comicial, se mencionaba con un tono de patética ironía: “Y si la Presidente hace la gran Lorenzino**, e imita su desopilante “Me quiero ir”? Esta vez apoyada en una realidad económica preocupante, un revés político de significación y un estado de su salud que podría eventualmente justificar tal actitud. Por supuesto que las posibles respuestas a esta eventualidad variaban desde un tajante rechazo por parte de la mayoría de los asistentes, dudas en otros y algunos que le asignaban algún margen de probabilidad.
Entre estos últimos, con no poca justificación, se hacía referencia a un desastroso y que no por conocido menos grave, cuadro político-económico del país.
El escenario • La Argentina sin rumbo y en un plano inclinado, son conceptos que pueden definir el escenario actual del país, ya característico desde hace largos años donde coexisten los intentos de destrucción del poder judicial como órgano independiente, las denuncias sobre corrupción y orígenes de la fortuna K y de sus acólitos, y la inveterada vigencia ya reiteradamente expuesta en estas columnas, de las luces de alarma en lo económico, reflejadas en la inflación espiralizada, estrangulamiento de la infraestructura productiva y de servicios, descalabro en el sector energético y en transporte, inseguridad jurídica, cepo cambiario, controles llevados a la histeria, tal que no sólo desalientan la inversión, sino que fomentan su contracara más dramática como es la desinversión que se está observando en distintos campos.
Bajo estas circunstancias, cientos de miles de argentinos, en reiteradas oportunidades se movilizaron en todo el país, con sus cacerolas, perfilando una nueva categoría de indignados. No padecen el pavoroso desempleo de los países azotados por la crisis europea; pero sí su hartazgo ante el progresivo deterioro que se verifica en los planos institucional, político y socioeconómico.
Más allá de que cada uno de estos indignados haya podido marchar con sus propias preocupaciones y consignas, otra particularidad es que su malestar viene siendo acumulativo. No sólo incluye la rabia que ya existía por la inseguridad; la inflación; los dibujos estadísticos del Indec; las propuestas de eternización presidencial; resonantes casos de corrupción que se diluyen tan pronto como aparecen. También se agregó el drama de los inundados porteños y bonaerenses, los damnificados por los desastres ferroviarios, más la peligrosa evidencia de que la consigna de "ir por todo" resulta mucho más que un simple eslogan para los derechos, obligaciones y libertades individuales. (1)
Este fenómeno de la ciudadanía que se expresaba espontánea e inorgánicamente en sus marchas era un claro presagio (¿no advertido por el Gobierno?) de cual podría ser su suerte electoral.
Pero este marco tenía su basamento en un comportamiento desafortunado en lo económico.
La economía Un latiguillo esbozado por los funcionarios de Gobierno y en especial por la Presidente, en su hábito de buscar externamente justificación a sus propias culpas o ineficiencias, es la crisis mundial.
Y nada más falaz. No es cierto que en el 2011 la crisis internacional se nos vino encima. Por el contrario, en ese año el contexto internacional y el sector agropecuario jugaron tan a favor nuestro, que fue posible quebrar niveles récords insospechados unos años atrás.
• La cosecha de cereales y oleaginosas tuvo un nivel jamás pensado: màs de cien millones de toneladas. En la década del ´90 el promedio anual era de 46 millones de toneladas y en la década del ´80 de 35 millones, • el precio promedio internacional de la soja exhibe récords históricos. • las exportaciones industriales además de ser récord , superan al total de las exportaciones de cualquier año de la década del ´90. • las exportaciones totales más que quintuplican el promedio anual de la década del ´90, que fue de 18.600 millones y de la década del ´80 de 8.100 millones de dólares. (2)
Este contexto tan favorable , al revés de lo pregonado por la Presidente, coexiste con una realidad local lamentable.
La actividad económica estancada. La tasa de inflación en niveles elevados (25/29% anual) aunque se haya extendido el congelamiento de precios. El dólar paralelo superó los $ 10 y la brecha con el oficial ya alcanza 70 por ciento. A pesar de los controles, el drenaje de reservas continúa. (1)
Frente a estos problemas, el Gobierno reaccionó, acudiendo una vez más a parches. Para moderar la inflación, impuso el congelamiento de precios, puso topes al precio de las naftas, se intentó alargar plazos y moderar el ajuste salarial en paritarias (buscando para ello bajar la inflación esperada con el congelamiento). Asimismo, preocupado por la pérdida de reservas, intensificó el control de cambios, y buscó frenar la suba del dólar paralelo con "presiones" a operadores.
En su intento por frenar la salida de moneda extranjera logró el efecto opuesto: sigue el drenaje pero no entran divisas ( quien va a querer ingresar en un país del que no se podrá salir cuando uno desea?)
La inversión La Argentina es observada por los potenciales inversores, como un llamativo caso de autodestrucción recurrente "Es un gran misterio qué hay detrás del manejo de la economía. ¿Cuál es el plan? Son las ideas las que no se entienden, y lo que más molesta es la falta de reconocimiento de los problemas y que se tape lo que no se puede tapar". (3)
La política energética, y en particular la expropiación del paquete español de YPF, fueron los ejemplos a partir de los que legisladores demócratas y republicanos, así como funcionarios del Departamento de Estado de los Estados Unidos, advirtieron en duros términos sobre las dificultades y riesgos de invertir en la Argentina.
También se hicieron eco de la preocupación que, por sus negocios, tienen las empresas norteamericanas. (4) Los inversores, clave para todo intento de desarrollo económico, en lugar de ser incentivados para ingresar sus fondos al país, se están alejando.
Ya es historia que la empresa brasileña VALE suspendió el megaproyecto minero Potasio Río Colorado, que habría demandado una inversión total superior a los 6000 millones de dólares, de los cuales U$S 2200 millones ya fueron desembolsados. El cese de actividades dejaría sin empleo a unos 6000 trabajadores. (5)
En este mismo sentido, la minera GOLDCORP que opera la mina Cerro Negro en Santa Cruz, suspendió su actividad de exploración prevista para lo que resta del corriente año, criticando el marco impositivo vigente.( 6)
El mismo mundo que, de acuerdo con el discurso oficial, se cayó encima de la Argentina, parece haber sido bastante más benigno con otros países de la región, según muestran las cifras sobre inversión extranjera directa (IED) presentadas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). (7)
En el primer semestre de 2013, los flujos de IED que llegaron a la región sumaron 102.951 millones de dólares, lo que significó un crecimiento de 6% frente al mismo período del año anterior.
La Argentina estuvo lejos de esa tendencia, ya que la inversión que llegó al país pasó de US$ 7563 millones en el primer semestre de 2012 a US$ 5165 millones en el mismo período de 2013, es decir, cayó 32 por ciento.
Se trató de una de las bajas más pronunciadas en la región. Por el contrario, los flujos de IED crecieron en países como México (158%), Perú (27%), Uruguay (8%) y Colombia (5%).
Los analistas relacionan los pobres resultados del país con las dificultades que enfrentan las empresas extranjeras para girar sus utilidades al exterior, como consecuencia del cepo cambiario, y señalan que una buena parte de lo que se contabiliza como IED corresponde en realidad a la reinversión de esos fondos que no se pudieron sacar.
Menos competitivos El Índice Global de Competitividad que elabora el Foro Económico Mundial (WEF su sigla en inglés) muestra que la Argentina retrocedió diez lugares y se cayó por debajo del centésimo puesto, muy por detrás de sus principales socios regionales. (8)
La medición es el resultado de una encuesta, de modo que se releva la opinión de los que hacen negocios en cada país. El país más competitivo es Suiza, seguido por Singapur y Finlandia. Y lo que muestra en el caso argentino es que, según sus opiniones, la corrupción, la inflación, la ineficiencia del Gobierno y el favoritismo del poder con grupos y empresas deterioran el enorme potencial del país.
La presencia de la Argentina por debajo del número 100 es una muy mala noticia, porque significa que a la hora de radicar inversiones habrá preferencia por muchos otros países.
Canadá y Australia, los países con los que quiso comparar a la Argentina la presidente Cristina Kirchner son, para los encargados de hacer negocios, mucho más atractivos.
Canadá aparece en el puesto 14, al igual que en la medición de un año atrás. Australia, está en el puesto 21. Pero donde los resultados son peores para la Argentina es en materia de la percepción que tienen los empresarios locales sobre la corrupción y los favoritismos del Gobierno. Los resultados están entre los peores del mundo: el puesto 145 entre 148 en materia de corrupción, el 147 en eficiencia gubernamental y el 146 en favoritismo de grupos o empresas.
En materia de infraestructura las calificaciones son también malas, por debajo del puesto 99 en casi todos los casos.
Las exportaciones Si bien en los últimos diez años las exportaciones de la Argentina mostraron un crecimiento importante, este aumento fue menor que el de los demás países de América del Sur. Entre 2003 y 2012 las exportaciones de la Argentina crecieron 172%. Este crecimiento, explicado en gran parte por el boom de las commodities , fue menor que el de todos los demás países sudamericanos. Los más dinámicos fueron Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia, cuyas ventas al exterior crecieron 570, 407, 385 y 367%, respectivamente. Los demás países alcanzaron crecimientos más moderados, pero siempre superiores al 200%. Las exportaciones de Brasil, por ejemplo, crecieron 233%, y las de Chile, 278 por ciento.
Las causas: la Argentina tiene problemas sistémicos que explican su menor dinamismo. En ese sentido, el atraso cambiario no es el único factor y otros como los controles a la importación, que afectan a la producción de las empresas, y un entorno que no alienta la inversión, atenta contra la competitividad, así como la alta influencia del marco de referencia económico, político y normativo: la inflación, la creciente presión tributaria, la inestabilidad cambiaria, las restricciones para girar utilidades y las controversias internacionales del país. (9)
Un claro ejemplo lo constituye el hecho que, al igual que el cepo cambiario, que frenó un poco la fuga de capitales pero a la vez limitó el ingreso de divisas a la economía, las trabas a la importación, con las que el Gobierno procuraba alcanzar su meta de superávit comercial, afectan a las exportaciones de distintas empresas del sector industrial, que no tienen acceso a los insumos que necesitan para sus procesos productivos. Así lo señalan estudios de la Fundación Observatorio Pyme, y de la Cámara de Importadores ( CIRA), según los cuales las empresas con perfil exportador "tienen una mayor dependencia de los insumos y máquinas importadas que las no exportadoras" y, a la vez, "presentan mayores dificultades para sustituir estas compras" y por ende para cumplir con sus compromisos de exportación. (10)
¡Indignante! Al inicio de estas líneas se señalaba el rol de los indignados argentinos. Para cerrarlas, un pequeño ejemplo: según refiere LA NACION, por rencillas internas entre la Cancillería, la Secretaría de Comercio Exterior y el Ministerio de Economía, trabas burocráticas o caprichos electorales, diez contenedores con donaciones de ayuda social, que se hicieron desde el exterior, fueron frenados en la Aduana sin poder llegar a la población desprotegida a la que estaban destinados. (11) Indignado, amigo lector.
*Economista argentino. ** Actual Ministro de Economìa argentino, famoso por dicha expresiòn pronunciada inadvertidamente a micrófono abierto, en el curso de un reportaje.
REFERENCIAS: Diario LA NACION de Buenos Aires, año 2013: (1) 21-4; (3) 16-4; (4) 12-4; (5) 14-3; (6) 26-10; (7) 11-10; (8) 4-9; (9) 3-4; (10) 7-10; (11) 6-10. (2) Brodersohn Mario. Informe económico. Abril 2013.
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