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Cepal
Queda mucho por hacer en empleo y desempleo en América Latina y el Caribe
Informe
Alicia Bárcena Secretaria Ejecutiva Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
(Ver aquí informe completo en PDF)
El primer semestre de 2013 no ha sido un período fácil para América Latina y el Caribe. El bajo dinamismo de la economía mundial afectó la demanda y los precios de las exportaciones de la región. Además, la política monetaria de varios de los países desarrollados incidió en una mayor volatilidad de los mercados ?nancieros y una creciente incertidumbre sobre los futuros ?ujos de capital. Al mismo tiempo, se debilitó la demanda interna y el consumo de los hogares se expandió a tasas más moderadas. En consecuencia, durante el primer semestre la economía regional creció solo alrededor de un 2,5% respecto del mismo período del año anterior.
Este escaso dinamismo del producto regional redundó en una limitada demanda laboral, que se expresó a través de una desaceleración de la generación de empleo, y en especial de empleo asalariado formal. Gracias a que también se atenuó el incremento de la población económicamente activa, esta menor generación de empleo no se tradujo en un aumento de la tasa de desempleo.
De hecho, la tasa de desempleo urbano registró nuevamente una modesta reducción, al pasar del 6,7% al 6,6% en el conjunto de diez países de la región de los cuales existe información trimestral disponible, al comparar los indicadores de los primeros semestres de 2012 y 2013.
En vista de esta tendencia, para el promedio del año se espera que la tasa media de desempleo urbano de América Latina y el Caribe experimente una ligera disminución, desde el 6,4% registrado en 2012 a un 6,3% o un 6,2%. Es importante recordar que estos son mínimos históricos en la medición de esta tasa.
Durante los últimos años, el crecimiento regional se basó principalmente en el consumo de los hogares. Por medio del mercado laboral, el dinamismo del consumo estaba relacionado con algunos aspectos positivos, como una intensa generación de empleo, sobre todo en el sector terciario, y la reducción de la pobreza y de la desigualdad.
Sin embargo, aspectos como la dependencia de esta base del crecimiento respecto de los altos precios de los bienes de exportación y la vulnerabilidad de las cuentas externas generaron dudas sobre la sostenibilidad de estas pautas de crecimiento. Por ese motivo, es importante para nuestros países fortalecer la inversión y la productividad, en particular en sectores de bienes transables con fuertes encadenamientos productivos a nivel nacional y regional.
Una estrategia con la que se aspira a la reducción de brechas externas e internas de productividad requiere una fuerza laboral con habilidades, competencias y conocimientos que se ajusten a la demanda de las empresas así como a las necesidades y preferencias de las personas que buscan su inserción productiva al mercado de trabajo o mejoras de sus condiciones laborales. Es por eso que en la segunda sección de este noveno número de la publicación de la CEPAL y la OIT “Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe” se analizan las transformaciones de los sistemas nacionales de formación profesional y capacitación en la región.
Durante las últimas décadas, las instituciones de formación profesional de América Latina y el Caribe han avanzado en el desarrollo de respuestas frente a los retos que surgen en el contexto de los cambios económico-productivos y tecnológicos que afectan a la región. En este informe se destaca especialmente la evolución del objetivo clave de la capacitación laboral, que pasó del dominio de tareas especí?cas al desarrollo de competencias.
El aprovechamiento de las tecnologías de la información y las comunicaciones en los procesos de aprendizaje ha transformado la manera de enseñar y de aprender, pues permite sortear las rigideces de espacio, tiempo y contenido que caracterizaron la capacitación laboral durante mucho tiempo. En este contexto, también se ha podido avanzar hacia una mayor especialización sectorial y territorial.
La mayor variedad de la demanda, relacionada con una mayor diversificación de la estructura productiva y necesidades de formación de la población más diferenciadas en muchos países, entre otros factores, ha incidido en una mayor diversidad de la oferta de capacitación, que genera nuevos retos en aspectos como la coordinación y el control de calidad. Finalmente, en varios países se registran mayores esfuerzos por integrar de mejor manera la educación general y la formación profesional, lo que ha originado nuevas dinámicas de coordinación interinstitucional.
Un reto permanente de los sistemas nacionales de formación profesional se vincula a su papel de contribuir a la reducción de las desigualdades que caracterizan los mercados laborales de la región. Para conseguir ese objetivo, es importante que estos sistemas se integren con otros instrumentos de las políticas del mercado de trabajo y que se desarrollen ofertas efectivas para fomentar la inserción laboral productiva de grupos que actualmente enfrentan obstáculos para lograrlo.
Los sistemas nacionales de formación profesional y capacitación de la región requieren superar grandes retos -tanto permanentes como cambiantes- y, tal como se documenta en este informe, han dado importantes pasos en esa dirección. De todas maneras, queda mucho por hacer en materia de recursos, efectividad, eficiencia e igualdad para una contribución cada vez mayor a un crecimiento sostenible en términos económicos, sociales y ambientales.
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