El lento amanecer de Colombia
Por Raúl Legnani*
Urumex80@gmail.com

Colombia necesita la paz, Latinoamérica necesita a Colombia; seguramente esas palabras tienen un significado trascendente, cuando en estos días se han dado pasos de gigante para lograr un acuerdo definitivo entre el gobierno de ese país y las Farc
.
Los acuerdos alcanzados en estos días en Cuba que abren las puertas a la participación política de los grupos guerrilleros, permite soñar con una verdadera democracia, que madurará lentamente, como siempre han madurado las grandes victorias de los pueblos.

Como dijo un representante de las Farc “Colombia vive una primavera de sueños de justicia; sobre todo, los más humildes, los desposeídos, se han lanzado a las calles a decirle a los gobernantes que no pueden seguir ignorándolos; que el destino del país depende de la participación de toda la ciudadanía y no de un puñado de privilegiados oligarcas que se han apropiado de él para feriarlo y para saquearlo, favoreciendo a las trasnacionales. La gente quiere decidir, y en eso consiste la verdadera participación ciudadana”.

“Lo primero que está por resolverse es la necesidad de que en nuestra patria se respete el derecho a la vida, a la diferencia, a la opción política, a la no estigmatización, y se puedan debatir las ideas sin temor a ser asesinado, perseguido, desaparecido o criminalizado, que es lo que ocurre cuando se actúa bajo el imperio de doctrinas foráneas que ven en el ciudadano a un enemigo interno”, agregó.

Estamos, entonces, ante una gran oportunidad de hacer avanzar a la democracia latinoamericana que cada día se consolida más con sus colores variopintos que emergen de su rica naturaleza.

Colombia tiene por delante un hermoso futuro, pero nada será sencillo. Dejar atrás tiempos de odios y de rencores nunca es fácil, aunque el dolor nunca es eterno.
Para llegar a buen puerto Colombia necesita de toda América Latina, para impedir que fuerzas extrañas se infiltren en esa sociedad para hacer abortar la convivencia institucional y los enamoramientos con un futuro de paz y de entendimiento.

El presidente José Mujica ya se ofreció a dar una mano por Colombia y lo ha hecho cuidadosamente, sabiendo por experiencia propia, que las negociaciones entre fuerzas opuestas tienen que tener mucho de arte y de riqueza gestual.

*Maestro y periodista
Publicado el 11 de noviembre en La República

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