El 27 de noviembre, una verdadera
marca para nuestra memoria

Por Walter Martinez*

Con un entrañable amigo, profesor de historia, licenciado en vida y protagonista de buena parte de los sucesos de la segunda mitad del siglo XX, conversábamos. Lo consulté sobre hechos que pudieran compararse con el 27 de noviembre de 1983.

Mencionó el Éxodo artiguista, aquella gesta donde alrededor de 2000 personas siguieron al caudillo. Como referencia, en el Ayuí, campamento y pueblo destino de la marcha, se incorporaron otras 2000 personas provenientes del norte del Rio Negro. Por aquellos tiempos, “la pueblada” realmente fue multitudinaria y representativa de una identidad que nacía, nuestra “orientalidad”, nuestra pertenencia a un lugar, a algunas ideas, a un caudillo.

Encontró en sus recuerdos también, el fin de la dictadura de Terra, donde salvo algún sector del partido Colorado y blancos herreristas, se expresaron de manera unitaria y contundente en contra de la dictadura. Se realizó en la rotonda del Palacio Legislativo un enorme acto y cuya consigna fue: “Pro Constitución y leyes democráticas”. Fue aquella dictadura la única mancha dictatorial del siglo XX hasta la barbarie fascista de 1973.

La lucha antinazi, en el gobierno de Amezaga, despertó también fervor democrático y unitario.

Sin embargo, al recorrer siglos, uno encuentra pocos hechos políticos singulares que expresen y forjen “identidad”, que queden como registros para la memoria.

El 27 de noviembre de 1983 en el estrado estuvieron presentes 124 sindicalistas, políticos, personalidades y una silla vacía que representaba a quienes no estaban, desaparecidos, presos, exiliados.

Se leyeron adhesiones de todas partes del mundo, desde el PT brasileño, PJ argentino, el Sindicato Solidaridad de Lej Walesa, en el centro de la escena por aquellos días, o del Parlamento Europeo. Desde todo el mundo se miraba como en un pequeño país, desde las entrañas de una dictadura feroz, paría la democracia.

Todos los Partidos Políticos estuvieron presentes. La proclama fue redactada por Enrique Tarigo (colorado) y Gonzalo Aguirre (blanco). Leyó el texto Alberto Candeau, actor más que representativo de la cultura nacional, Lili Seregni, o Alba Roballo, verdaderas mujeres- símbolo estuvieron presentes.

Un diario de la época, en su más importante portada, sacó una foto imponente del acto donde los árboles del parque, sólo podían ser telón de fondo de ese “pueblo que hacía sus historia”.

El Uruguay de aquellos días rondaba en los 3 millones de habitantes. Alrededor de 400.000 personas dijeron no a la dictadura, bajo la consigna por un Uruguay sin exclusiones, y como tituló el diario, fue un río de libertad.

Se hicieron actos en varias partes del país, en nuestro interior tranquilo también los uruguayos se expresaron en contra de la dictadura. Ese día, medio millón de uruguayos salió a la calle en todo el país.

La sexta parte de los uruguayos, venciendo al miedo, proclamaron con Artigas, que toda autoridad emana del pueblo y tiene que cesar ante su presencia soberana.

El próximo 27 de noviembre, se cumplen 30 años de aquel hecho.

Una verdadera marca para nuestra memoria

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