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Otra movida de Putin
¿Aviones rusos invaden cielo colombiano?
Informe
“¿Qué hay detrás del episodio de los aviones rusos?”. Bajo este titulo la revista colombiana Semana.com realiza un detallado informe sobre la invasión del espacio aéreo colombiano de dos aviones supersónicos rusos en una travesía Managua - Caracas. “Semana” definió las escenas como “sacada de una película de alto costo”.
“Movidas geoestratégicas en la región tienen que ver con el caso de invasión al espacio aéreo colombiano. La escena parecía sacada de una película de alto costo en Estados Unidos. Dos aviones supersónicos rusos surcan el cielo colombiano sin permiso. Son los bombarderos más grandes del mundo. Cada uno puede cargar hasta 12 ojivas nucleares. En Rusia les dicen los cisnes blancos y en los códigos de la Otan se les conoce como los Black Jack.
Es el viernes primero de noviembre, van de regreso al aeropuerto de Maiquetía en Caracas procedentes de Managua y es la segunda vez que violan el espacio aéreo colombiano. Dos días antes, el miércoles 28, cuando hacían la ruta Caracas-Managua, también lo hicieron.
En esa oportunidad, los radares de San Andrés detectaron la maniobra, les llamaron la atención y los aviones, en un gesto de obediencia, tomaron un ligero desvío. Los agentes de Colombia se comunicaron con el agregado militar de la embajada de Rusia en Bogotá para pedirle explicaciones por lo ocurrido y él, palabras más palabras menos, les respondió “yo no sé nada”.
Por eso, cuando el viernes se repite la dosis en la ruta de regreso, un avión de inteligencia los detecta, y automáticamente dos Kfir despegan de la base de Palanquero, ubicada en Puerto Salgar, Cundinamarca, y en cuestión de minutos se ubican ala con ala al lado de cada uno de los gigantes rusos y así los acompañan hasta que salen del espacio aéreo del país.
Esa imagen es inédita en Colombia. Nunca antes, un avión colombiano había tenido que proceder así con una aeronave militar de otro país. Y menos de una potencia mundial recargada como es hoy Rusia. La diferencia entre los aviones era evidente: mientras los Tupolev rusos miden 54 metros de largo y la envergadura de las alas es de 56 metros, las medidas de los Kfir colombianos son 16 y 8 metros respectivamente.
Sin embargo, en ese pulso de David contra Goliat, el procedimiento seguido por la Fuerza Aérea Colombiana fue impecable: tanto desde el punto de vista militar como diplomático.
El episodio, a primera vista, podría no ser más que una anécdota. El país se enteró cuatro días después cuando Caracol Radio dio la noticia. El presidente Juan Manuel Santos explicó que la Cancillería había ya enviado una nota diplomática a Rusia. Y el Ministerio de Defensa ruso contestó que “todos los vuelos de la Fuerza Aérea se llevan a cabo en conformidad con las normas internacionales”.
INFORME COMPLETO AQUÍ
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