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La rotunda victoria de Michelle Bachelet
Por Niko Schvarz *
Michelle Bachelet, abanderada de la Nueva Mayoría, logró una considerable ventaja sobre Evelyn Matthei, candidata de la gobernante Alianza por Chile, en las elecciones generales del 17 de noviembre y se proyecta sin ninguna duda para ser consagrada presidenta de Chile, por segunda vez (ya gobernó de 2006 a 2010), en la segunda vuelta electoral (ballottage) del domingo 15 de diciembre. Estamos en vísperas de una significativa victoria de las fuerzas populares y de izquierda del país trasandino, empeñadas en revertir la orientación política del gobierno de Sebastián Piñera (que se jugó por Evelyn Matthei) y de todos los remanentes pinochetistas que se agruparon tras la candidatura continuista derrotada. El resultado electoral coloca a Chile en sintonía con la nueva realidad de los gobiernos progresistas y de izquierda de América Latina, alienta a las fuerzas democráticas avanzadas de todo el continente, y a la vez, en el plano interno, corona las luchas de los múltiples sectores sociales, populares y estudiantiles que jalonaron la campaña electoral, contra el gobierno que se despide, particularmente en la demanda, sostenida vigorosamente por la candidata triunfante, de una educación pública universal, gratuita y de calidad.
El resultado electoral es un fruto precioso de la unidad de las fuerzas democráticas, populares y de izquierda, que alcanzó en esta instancia el mayor grado de amplitud de la historia de Chile, que cuenta con valiosos antecedentes en la materia, incluso desde la época de la Unidad Popular que llevó a Salvador Allende a la presidencia. Unificada tras la candidatura de Michelle Bachelet, la Nueva Mayoría estaba conformada por los 4 partidos de la Concertación por la Democracia: Partido Socialista de Chile, PS; Partido Demócrata Cristiano de Chile, PDC; Partido por la Democracia, PPD; y Partido Radical Socialdemócrata, PRSD; y a ellos se sumaron: el Partido Comunista de Chile, PCCh (que obtuvo una representación parlamentaria destacable), la Izquierda Cristiana, IC, el Movimiento Amplio Social, MAS, e Independientes de Izquierda. Son 8 partidos y movimientos en total. En contraposición, Evelyn Matthei fue candidata de la gobernante Alianza por Chile, integrada por la Unión Demócrata Independiente, UDI, y Renovación Nacional, RN, dos denominaciones de un mismo tronco de inocultable raíz pinochetista.
Según las últimas cifras oficiales dadas a conocer, ya en la madrugada del lunes, y correspondientes al 99,34% de los votos, Bachelet obtenía el 46,68% contra 25,01% de Matthei. Una sensible diferencia de 21,67%. El tercer lugar en disputa correspondió a Marco Enriquez-Ominami, con 10,96%. Esta votación es notoriamente inferior al casi veinte por ciento que alcanzó en la anterior elección presidencial, pero aún así le alcanzó para desplazar al cuarto lugar al Franco Parisi, independiente de derecha, que logró 10, 12%. Los otros cinco candidatos, en una suma total desusada de 9 aspirantes, fueron prácticamente testimoniales. Marcel Claude se ubicó con 2,80%, y los demás por debajo (2,34%, 1,27%, 0,57% y 0,19%). Esta proliferación de candidatos volvió muy difícil ganar definitivamente en primera vuelta con más del 50% de los votos.
Con un sistema de votación voluntario, por primera vez (ahora la inscripción en el registro cívico es automática, pero el voto es voluntario) sufragaron unos 6,6 millones de ciudadanos, un 56% aproximadamente de los casi 12 millones de inscriptos. El número de votantes fue inferior al de la anterior elección presidencial, en la que concurrieron a las urnas 7,1 millones de ciudadanos.
Conocidos los resultados, Michelle Bachelet declaró: “Hemos ganado esta elección con una amplia mayoría y vamos a trabajar todos juntos para ganar en mayor medida el 15 de diciembre, con el objetivo de luchar desde el gobierno por nuestro programa de transformaciones”. Destacó en ese sentido los puntos esenciales de su programa: una educación gratuita y de calidad, una reforma tributaria para que los que más tienen aporten lo necesario para solventar las necesidades públicas, mejoras en la atención de la salud, una política de igualdad para loa adultos mayores, atención a las demandas de las mujeres y de las poblaciones indígenas, una orientación diferenciada para las diferentes regiones, en suma un nuevo modo de hacer política. Saludó uno por uno a los partidos integrantes de la Nueva Mayoría y destacó sus aportes a la obra común, así como los éxitos alcanzados en la elección de parlamentarios (diputados y senadores) en diversas regiones. Señaló asimismo que la instancia electoral hacia el 15 de diciembre será una gran oportunidad para desplegar un nuevo ciclo de actividad política, que pondrá a prueba “nuestra capacidad de organizarnos y unirnos, en un cuadro de máxima amplitud”. Formuló un llamado amplísimo a la unidad “por un Chile moderno, solidario, justo, inclusivo y con posibilidades para todos, por una victoria contundente para nuestro programa. Todos juntos, somos mayoría. Unidad, paciencia y voluntad”.
Se ha colocado también sobre el tapete el gran tema de la reforma constitucional, para dejar de lado la Constitución legada por la dictadura de Pinochet, que según declaró la candidata triunfante contiene una serie de “cerrojos” antidemocráticos, y además incluye el sistema de representación parlamentaria denominado “binominal”, que es la antítesis de la representación proporcional, habiéndose generado un gran movimiento de opinión favorable a su sustancial modificación.
La comparecencia pública de Evelyn Matthei (que llegó a la postulación después de la renuncia de dos candidatos de la derecha pinochetista) estuvo marcada por la presencia de delegados del gobierno de Piñera en su compañía. Se limitó a pronunciarse contra la reforma tributaria preconizada por Bachelet. Ella fue integrante del gabinete de Piñera como ministra de Trabajo, y desde allí fue nominada como candidata única de la derecha tras la renuncia de Pablo Longueira, que había ganado las elecciones primarias de su sector. Una peculiaridad de esta elección es que el padre de Evelyn Matthei, el general de aviación Fernando Matthei, era el director de la Academia de Guerra donde estuvo detenido el padre de Michelle Bachelet, el general de aviación Alberto Bachelet, desde el inicio de la dictadura de Pinochet por su fidelidad al gobierno de Salvador Allende, y sufrió torturas durante meses que lo llevaron a la muerte en marzo de 1974. Un libro de reciente publicación actualizó todos estos datos. Los sostenedores de la candidatura de Evelyn Matthei se han mantenido dentro de los marcos del legado pinochetista, y han reivindicado públicamente su carácter de fuerza de derecha, lo que delimita claramente los campos.
Otro hecho que contribuye a predecir el resultado final de la segunda vuelta del 15 de diciembre, es el pronunciamiento de Marco Enríquez- Ominami, que ha sido definido acertadamente como un tendido de puentes hacia los partidos de la Concertación y la Nueva Mayoría y su candidatura presidencial. Éste declaro que Michelle Bachelet ha ganado y va a ganar en la segunda vuelta, que la derecha fue la gran derrotada, que reconoce a la Nueva Mayoría, que “nos dieron por muerto y aquí estamos vivitos y coleando”, que no dan un voto en blanco sino que va a bregar por el cumplimiento del programa electoral. En conclusión, llama a votar en la segunda vuelta.
Es muy claro el contraste con la actitud de Franco Parisi, un candidato que se presentó a sí mismo como el “number one” y entró en cuarto lugar, que trabajó en el programa de gobierno de Piñera y que lucra con la educación como dueño de dos colegios privados.
Otro de los candidatos, Giorgio Jackson, del Movimiento Revolucionario Democrático, que resultó electo diputado por el distrito 22 y está vinculado al movimiento estudiantil, declaró que éste tendrá una bancada en el nuevo Parlamento (la “bancada estudiantil”) y en la misma participará Camila Vallejo, activa dirigente del movimiento estudiantil que conmovió el país con sus recientes movilizaciones y que fue postulada por el Partido Comunista. Este candidato se pronunció a la vez por la reforma tributaria y la reforma constitucional.
Camila Vallejo no será la única representante del Partido Comunista en el nuevo Congreso. El PCCh presentó diez candidatos, en acuerdo con los demás integrantes de la Nueva Mayoría, y según los últimos datos, seis habían resultado electos.
Es otro elemento significativo de la nueva realidad política emergente en el país hermano. En el cuadro de una intensa movilización popular en las cuatro semanas que nos separan del 15 de diciembre, se ha abierto la perspectiva de borrar definitivamente los restos del pinochetismo en la vida de Chile.
* Periodista y escritor uruguayo
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