JFK no tenía la menor simpatía por Jango
Por el profesor Luiz Alberto Moniz Bandeira*

El historiador y cientista político Luiz Alberto Moniz Bandeira en una entrevista del periodista Wilson Tosta para él diário O Estado de S. Paulo, recuerda que la relación JFK con America Latina tenía signos de conservadurismo aun cuando decía defender la democracia, en el caso de Brasil presionaba al gobierno de Goulart por ventajas económicas y preparó su caída.

Para la Casa Blanca, Goulart era un 'demagogo oscilante'
Las pruebas de esta política contradictoria, de discurso idealista y práctica realista, están en archivos americanos. Una de las fuentes es el registro de los trabajos de la Comisión Frank Church del Senado americano que, en los años 1970, investigó acciones de inteligencia y operaciones encubiertas de los EE.UU. en el exterior. Está allá, en forma detallada, la preparación de los grupos especiales de contrainsurrección y el entrenamiento en tácticas militares y de guerrilla para intervenir en varios países, inclusive en Brasil. Existen incluso planes, archivados en la Biblioteca John F. Kennedy y en la Biblioteca Lyndon B. Johnson, desclasificados en 1976, inclusive sobre el golpe militar que derrocó a João Goulart en 1964.

Aunque Kennedy ya no estuviese vivo cuando Jango cayó, los dos vivieron una relación de desconfianza, dice Moniz, para quien JFK preparó las condiciones para la caída de Goulart. El presidente americano y su gobierno consideraban al brasileño débil y presionaban por ventajas económicas, y JG se resistió a los EE.UU. en la Organización de Estados Americanos (OEA). "Goulart consideró que Kennedy había provocado, ‘sin necesidad’, el riesgo de una guerra nuclear", dice Moniz, al analizar la postura brasileña en la crisis de los misiles de Cuba.

Cambios, pero no mucho
"Hubo un cambio y también continuidad en el gobierno Kennedy. La estrategia de seguridad nacional y la política internacional de los EE.UU. frente a la Unión Soviética estuvieron, durante la presidencia del republicano Dwight Eisenhower, basadas en el principio del poder masivo de represalia. Kennedy, al asumir en 1961, cambió hacia la política de disuasión y contención. Pero le dio continuidad al tema de Cuba, autorizando la invasión de la Bahía de Cochinos, y no decidió bombardear la isla durante la crisis de los misiles, en 1962, únicamente porque dicha iniciativa seguramente rompería la Alianza Atlántica.

Juzgaba Jango

"La relación siempre fue de desconfianza. Kennedy y su círculo de asesores no tenían la menor simpatía por Goulart. Arthur Schlesinger Jr., uno de los principales asesores de la Casa Blanca, pensaba que Jango era un ‘demagogo débil y oscilante’. Incluso el hermano de Kennedy, Robert, vino a Brasil para defender los negocios de la empresa Hanna, cobrar las indemnizaciones para la Amforp y la ITT y presionarlo para que no comerciara con los países del Este Europeo, para que no comprara petróleo a la Unión Soviética ni helicópteros de Polonia. Goulart sabía que las razones de Robert Kennedy no eran ideológicas, sino comerciales. Le respondió que Brasil le daría la preferencia a los EE.UU., siempre y cuando estos le ofreciesen iguales condiciones de comercio.

Provocaciones
"Goulart consideró que Kennedy había provocado, ‘sin necesidad’, el riesgo de una guerra nuclear e instruyó al embajador de Brasil ante la OEA, Ilmar Pena Marinho, en el sentido de aprobar el bloqueo y la inspección de los buques que se dirigiesen a Cuba, exigiendo sin embargo que antes de cualquier acción militar, los observadores de la ONU comprobasen que el arsenal soviético realmente existía y que no había sido retirado de allá. También envió a La Habana al general Albino Silva, jefe de la Casa Militar de la Presidencia, para transmitir personalmente a Fidel Castro la posición de Brasil, contraria a la instalación de misiles nucleares en su territorio por implicar un riesgo para su seguridad y para la propia paz mundial, aunque comprendiese su necesidad de contar con armas defensivas.

Los planes del Brother Sam
"Kennedy buscó preservar, aunque en apariencia, el cariz democrático-representativo de los regímenes en los países de América Latina para estar en condiciones morales que justificasen la campaña no sólo contra Cuba, sino contra cualquier revolución social en el continente. Él y sus colaboradores, los hombres de la Nueva Frontera, no tenían, sin embargo, preconceptos contra los golpes de Estado o, incluso, contra asesinatos y otros actos terroristas. Durante su gobierno, los EE.UU. recurrieron ampliamente al terrorismo, bajo todas sus modalidades, como instrumento de política exterior, como quedó demostrado por la comisión del Congreso americano presidida por el senador Frank Church, en donde prepararon a los grupos especiales de contrainsurrección, con entrenamiento en tácticas militares y paramilitares, así como en técnicas de guerrillas para intervenir, inclusive, en Brasil. Desde, por lo menos julio de 1963, los EE.UU. elaboraron varios planes de emergencia, denominados “Brother Sam”, con el propósito de intervenir militarmente contra el gobierno Goulart. Estos planes, fueron desclasificados en 1976 y publicados en Brasil, en 1977, por la editorial Civilização Brasileira, en el libro Parker, Phyllis R. - 1964 - el Papel de los EE.UU. en el Golpe de Estado del 31 de Marzo.

JFK y los golpistas brasileños
"Kennedy preparó todas las condiciones para derrocar a Goulart. Además de los planes para una eventual intervención en Brasil, los soldados del 1º Batallón de la Policía del Ejército brasileño, el 10 de octubre de 1963, rastrillaron una granja en Jacarepaguá, en Rio, cerca de una propiedad de Goulart, y descubrieron 10 ametralladoras Thompson, calibre 45, 20 cargadores, 72 cajas de cartuchos Remington Kleanbore 45, 10 granadas Federal Blast Dispersion Tear Gas (CN) y un radiotrasmisor-receptor portátil, marcado con el símbolo del programa Punto IV (Manos Apretadas), de la Embajada de los EE.UU.. Las fotos fueron publicadas en O Estado de São Paulo y las investigaciones dejaron en evidencia una trama para eliminar a Goulart y sus hijos, así como a muchos políticos y generales afines al gobierno."

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

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