Mal humor electoral: aprender a escuchar
Por Raúl Legnani*
Urumex80@gmail.com

No son muchos, pero cada vez me encuentro con algunos de ellos. Lo que más me sorprende es que los argumentos son similares, aunque tengo bien claro que no responden a directivas ni a dirigentes. Expresan un estado anímico determinado, que contiene una argumentación común. Me estoy refiriendo a los potenciales votantes en blanco en las próximas elecciones nacionales.

Dije bien: votantes en blanco y no ex votantes del Frente Amplio que se van para filas de los partidos de la oposición (blancos y colorados). Estos interlocutores accidentales no elaboran teoría, aunque sean izquierdistas históricos. “Estoy cansado”, “podrido”, “no doy más” son los conceptos comunes que manejan, aunque cada uno tiene una experiencia de vida concreta que parece ser responsable de su negativo estado anímico.

Es cierto que falta mucho para las elecciones, cosa que los optimistas del Frente Amplio me recuerdan cuando relato estos encuentros, para decirme que sobre la hora terminan votando al Frente Amplio.

Ni las encuestas, ni los politólogos, ni los atrevidos analistas de prensa, nos dicen que estemos ante una situación congelada, donde el que hoy anuncia su voto en blanco o anulado lo vaya a mantener o a cambiar. Nadie sabe lo que puede pasar, pero que el mal humor existe y hay que tenerlo en cuenta.

La diferencia que hay con las últimas elecciones municipales donde el voto en blanco de los frenteamplistas fue una realidad, es que en mayo 2010 esa forma de sufragio fue casi en silencio. Pero ahora la gente lo dice, la gente lo grita y que cuando este ocurre es porque el convencimiento puede ser mayor. Por lo menos eso es lo que yo creo.

Este nuevo comportamiento de la ciudadanía de izquierda deberá ser seguido por la dirección del Frente Amplio y sus principales líderes, si no quieren que este fenómeno se amplíe y se transforme en una ola crítica contra la institucionalidad de izquierda.

Sin la menor duda que Constanza Moreira, la precandidata del FA a la Presidencia de la Republica, tiene para hacer en este objetivo de licuar la opción del voto en blanco, pero no le será una tarea sencilla. Es que los disconformes no solo están mal humorados con Tabaré Vázquez (muchas veces no saben por qué), sino que también lo están con la propia Moreira y con la fuerza política.

Esta extraña situación es todo un desafío para una izquierda que necesita mayorías especiales para que no haya segunda vuelta y se logren de forma clara y contundente las mayorías parlamentarias imprescindible para seguir transformando el país. Para ello se necesitará tener los oídos bien grandes en la base de la sociedad.

*Maestro y periodista
Publicado el 2 de diciembre en La República

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