La Segunda Guerra Fría: Geopolítica
y dimensión estratégica de los EEUU

Luiz Alberto Moniz Bandeira

Nuevo libro de Luiz Alberto Moniz Bandeira “Segunda Guerra Fría: Geopolítica y Dimensión Estratégica de los Estados Unidos” – de las rebeliones en Eurasia a África del Norte y al Oriente Medio. Moniz Bandeira, uno de los mayores especialistas brasileños en asuntos internacionales, profesor titular jubilado de historia de política exterior de Brasil de la Universidad de Brasilia (UnB), profundiza en esta obra, algunos de los argumentos de su tesis, de que, sin el apoyo de los EE.UU., la llamada Primavera Árabe no habría ocurrido. (Entrevista de José Antonio Lima para la Revista brasileña Carta Capital)

-La tesis central del libro es la existencia de una segunda Guerra Fría, que consiste en la búsqueda, por parte de los EE.UU., de un control global sobre el mundo. ¿Es una guerra sin adversarios o contra todos?
- El hecho de que los EE.UU. buscan el control global sobre el mundo está documentado. El general Colin Powell, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, en el gobierno de George H. Bush, recomendó a los EE.UU. impedir que la Unión Europea se tornase una potencia militar, fuera de la OTAN, la remilitarización de Japón y de Rusia, y desalentar cualquier desafío a su supremacía o intento de revertir el orden económico y político internacionalmente establecido. En 1992, Dick Cheney, entonces secretario de Defensa, divulgó un documento en el cual estableció que la primera misión política y militar de los EE.UU., postguerra Fría, consistía en impedir el surgimiento de algún poder rival en Europa, en Asia y en la extinta Unión Soviética. La dominación del espectro total significaba la ampliación y consolidación de la hegemonía planetaria de los Estados Unidos. Era el objetivo de los neoconservadores de George W. Bush, aprobado por Barack Obama. El espionaje de la NSA, al cual también hice mención en mi libro Formación del Imperio Americano, es un instrumento para conducir las operaciones de información, con el propósito de "facilitar y proteger los procesos de toma de decisión en los EE.UU., y, en un conflicto, degradar los del adversario". Cuando se trata de establecer una dominación de espectro total, la guerra es contra todos los países, por diferentes medios, para someterlos a la condición de vasallos.

- Se habla mucho con respecto a la emergencia de China como potencia. Las intrínsecas relaciones económicas entre las dos partes, ¿pueden servir para moderar la rivalidad entre Pekín y Washington?
- Si, las relaciones económicas moderan la rivalidad, pero no la eliminan. Grandes corporaciones americanas entre las cuales se encuentran la Boeing, Caterpillar, General Motors, 3M, United Technologies, DuPont, Apple, Qualcomm, Intel Corp y IBM, están dependiendo del crecimiento del mercado en China. Y la economía de los EE.UU., como un todo, depende en gran medida del influjo de capitales de otros países, como China. El Banco Central chino, en septiembre de 2013, poseía reservas del orden de 3,6 trillones de dólares. Un incumplimiento de los EE.UU., cuya posibilidad no se puede descartar, sacudiría profundamente a China. El gobierno de Beijing pasó a acelerar la estrategia para destituir el dólar del status de moneda de reserva mundial, impulsando la globalización del yuan. Mientras el dólar sea una moneda internacional de reserva, los EE.UU. mantendrán la supremacía mundial. La economía de “free markets” en el estilo que los Estados Unidos quieren mantener compromete a los países en un sistema de fuerza, obligándolos a aceptar dólares sin límites. Y existen, como mínimo, cerca de 20 trillones de dólares, valor muy superior al PBI americano, en circulación en el mundo. China y los demás países tienen que comprar estos dólares sin respaldo (US Treasury Bond) presentados como las inversiones más seguras, porque no hay alternativas, y así ellos vuelven a los Estados Unidos, para financiar el consumo del pueblo americano, el déficit presupuestal y sus guerras. Y China quiere liberarse de este sistema, así como Rusia, Brasil y otros países.

Existen también factores geopolíticos que aguzan la rivalidad. A través de la ruta marítima, al sur de China, circula cerca de un tercio del comercio mundial y la región posee reservas inexploradas de gas y petróleo. A esta región del Pacífico el presidente Barack Obama le dio "máxima prioridad" en la política exterior de los Estados Unidos y aumentó allá su presencia militar, inclusive con el envío de 2,2 mil soldados hacia el norte de Australia, lo que provocó una fuerte reacción de China. Los Estados Unidos temen el rápido crecimiento y militarización de China. Sin embargo, no pueden hacer nada para impedirlo. Con el desarrollo tecnológico y la globalización de la economía, la posibilidad de guerras entre grandes Estados virtualmente se desvaneció. Y los Estados Unidos, con todo su potencial bélico, difícilmente tendrían supremacía sobre un país cuya población es cinco veces mayor que el tamaño de la población americana.

- El libro afirma que una de las principales tácticas de los EE.UU. es la promoción de la democracia en el exterior. ¿Esta estrategia no tendría una falla intrínseca a ella, dado que los gobiernos democráticos deberían ser, en teoría, más susceptibles a las demandas de la población y, por lo tanto, privilegiar sus intereses en detrimento de aquellos de Washington?

- El pretexto de los Estados Unidos siempre fue la promoción de la democracia, sin embargo, una democracia que signifique libre mercado, libre circulación de capitales y de mercaderías, libre cambio y que ellos puedan controlar a través de su poder económico. Y la experiencia ya demostró, en Brasil y en toda América Latina, que los Estados Unidos intervinieron, apoyando golpes militares, cuando la democracia atendió a las demandas populares, en detrimento de sus intereses. Ahora los Estados Unidos continúan interviniendo, pero subrepticiamente, por medio de organizaciones no gubernamentales (ONGs), financiadas por la National Endowment for Democracy (NED), Agency for International Development (USAID), Freedom House y otras entidades y fundaciones americanas, que lavan el dinero de la CIA y financian los movimientos para promover el cambio de régimen, sin golpe de Estado. La estrategia adoptada ahora, basada en las enseñanzas del profesor Gene Sharp, en el From Dictatorship to Democracy, y del coronel David Galula es la de la "guerra fría revolucionaria", en la cual las actividades de insurgencia permanecen, la mayor parte del tiempo, dentro de la legalidad, realizando manifestaciones y provocando medidas a ser denunciadas como violencia de las autoridades, la divulgación de rumores falsos o verdaderos tendientes a quebrantar la credibilidad y la confianza en el gobierno por varios medios, mediante la guerra psicológica, social, económica y política. La Segunda Guerra demuestra, en forma documentada, como se utilizan estos métodos en las revueltas ocurridas en Serbia, Ucrania, Georgia, así como en los países de África del Norte y Oriente Medio.

Democracia y libertad para los Estados Unidos no significan, actualmente, lo mismo que en 1776, cuando se inició la guerra por la independencia de las 13 colonias de Inglaterra. En aquella época, para Tom Paine, los Estados Unidos eran el "imperio de la libertad", donde había igualdad ante la ley, igualdad de derechos políticos e igualdad de oportunidades. Con el tiempo, tanto los conceptos de democracia como de libertad, fueron desvirtuados. Los Estados Unidos están convirtiéndose en una democracia totalitaria. Y lo que siempre pretendieron fue exportar hacia otros países, desde que comenzaron a expandir el "imperialismo de la justicia", no fue la forma de democracia sino la democracia de forma, aquella que atendía a sus intereses económicos, comerciales, políticos y estratégicos.

- Usted afirma que las rebeliones de los Balcanes al Oriente Medio contaron con el estímulo de los EE.UU. En algunos de estos conflictos, sin embargo, los EE.UU. se mostraron inicialmente reticentes en intervenir, como en Kosovo, y también vacilantes, como en Egipto. ¿Cómo se puede explicar esta posición estadounidense?
- Los EE.UU. no son un país homogéneo. Existen profundas contradicciones internas reflejadas en su política exterior y en las relaciones exteriores. La gran mayoría del pueblo no quería enviar a sus hijos a Kosovo. La táctica adoptada, entonces, fue hacer la guerra desde las altitudes, sin emplear tropas terrestres de modo que los americanos no muriesen y las bajas no provocasen protestas domésticas, como había sucedido durante la guerra en Vietnam. Los Estados Unidos pretendían expandir la función de la OTAN y dominar Bosnia-Herzegovina y Kosovo, pues los Balcanes poseen una importancia económica y estratégica, dado que son la ruta hacia Palestina, Irak, Irán, el Mar Caspio y la Transcaucasia, donde las corporaciones americanas proyectaban explotar vastos yacimientos de petróleo allá existentes. En cuanto a Egipto, la situación era muy diferente, pues el país se había tornado estratégicamente más relevante para los EE.UU. El relacionamiento con Egipto, cuya situación no está estabilizada, es muy delicado para los EE.UU. dada la situación de Israel y el conflicto en Palestina.

¿Es posible medir cuáles fueron los factores más importantes en estas rebeliones, los internos o externos?

- Excepto Israel, había condiciones domésticas, objetivas y subjetivas, para sublevaciones en todos los países del Oriente Medio. Corrupción, represión, suba del costo de los alimentos, pauperización, exclusión social y desempleo, afectando, sobre todo, a los jóvenes, más allá de otros factores, corroían los regímenes, cuyo estancamiento económico, social y político, se vio agravado aún más por la crisis financiera mundial, iniciada en 2007-2008. No obstante, sin el estímulo de los Estados Unidos, las revueltas no avanzarían ni alcanzarían las grandes proporciones que tomaron y difícilmente habrían triunfado, como en Libia.

El clima psicológico había sido creado por los programas del National Endowment for Democracy (NED). Según el ex director de la CIA William Colby, muchas operaciones, antes conducidas de forma encubierta, podrían ahora ser llevadas a cabo abiertamente, sin controversia, por parte de las organizaciones no-gubernamentales. Ellas trabajarían en coordinación con el Departamento de Estado, la CIA y las embajadas de los Estados Unidos en el país. Este programa - NED - creado en 1983 por el Congreso fue llevado a cabo en casi todos los países del Oriente Medio, con el objetivo declarado de abrir un espacio político en los países bajo regímenes autoritarios o semi-autoritarios, ayudando a los demócratas y a procesos democráticos, así como construir democracias luego de conflictos "en el mundo islámico". En 2002, el presidente George W. Bush creó, en el Departamento de Estado, la Middle East Partnership Initiative (MEPI), con el propósito de financiar a las ONGs americanas, inclusive en Egipto, con el fin de apoyar a los “activistas políticos y grupos de derechos humanos”. Se instalaron dos oficinas regionales, en Túnez y Abu Dhabi. La MEPI, a la cual el presidente Obama le dio continuidad, recibió, de 2002 a 2012, cerca de 580 millones de dólares destinados a más de 680 proyectos en 18 países y constituyó uno de los instrumentos de la "agenda de libertad" de Washington, apuntando a promover, en el Oriente Medio, Caúcaso y en otras regiones lo que consideraba una "democracia". El objetivo era ostensiblemente subvertir los regímenes en el Oriente Medio y en África del Norte, mediante el compromiso de los ciudadanos en el proceso político y reclutamiento de líderes estudiantiles, entre 20 y 24 años, hacia un programa de 5 a 6 semanas en las instituciones académicas de los Estados Unidos. Estos activistas entrenados encendieron la mecha. La oposición, en Siria, fue financiada por los EE.UU. desde, por lo menos, 2005. Y, en Libia, los servicios de inteligencia de Gran Bretaña y de Francia también colaboraron con el estallido de la revuelta.

- El libro ubica en algunos pasajes a los “medios de comunicación de Occidente” como un instrumento de guerra psicológica de los EE.UU. ¿No sería una contradicción para un medio de comunicación instrumentado publicar, por medio de diarios mainstream como The New York Times y The Guardian, informaciones como las divulgadas por WikiLeaks y por Edward Snowden?
- Existen muchas excepciones, en los medios de comunicación, especialmente en los diarios de los Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania, donde trabajan destacados periodistas, que ejercen la profesión con la mayor independencia, a pesar de que algunos diarios puedan atender a las presiones del gobierno, como sucedió cuando pasaron a llamar a la resistencia en Irak “insurgencia”, cuando los Estados Unidos y Gran Bretaña derrocaron el régimen de Saddam Hussein. Y el hecho es que el Army Civil Affairs and Psychological Operations Command (USACAPOC), de los Estados Unidos, y el MI6, rama externa del Servicio Secreto de Inteligencia de Gran Bretaña, usaron y usan a los medios de comunicación internacional como vehículo de desinformación y contra-información, encubriendo el involucramiento directo y/o indirecto de Occidente, sobre todo, en los levantamientos en Libia y en Siria. El MI6 tiene una división dedicada a las Operaciones de Información, que planifica las operaciones de guerra psicológica. Una de sus principales tareas es sembrar, en la prensa, falsas historias, rumores y desinformación. Y la estrategia para intervenir en Libia consistió en construir, a través de los medios de comunicación, un imaginario, en el que el dictador Muammar Gaddafi estaba en la inminencia de masacrar a los civiles. La manipulación de las noticias por parte de los medios de comunicación - BBC, CNN, Al-Arabiya y Al-Jazeera - desinformando y exagerando el número de muertos, fue lo que contribuyó en forma decisiva para crear en el Consejo de Seguridad de la ONU el clima contra Libia y lo mismo se intentó contra Siria. Uno de los rebeldes, Qusai Abdel-Razzaq Shaqfeh, de la provincia de Hama, confesó en un programa de la TV estatal de Damasco que había actuado como testigo y fabricado falsas noticias y videos sobre eventos para la TV Al-Jazeera, con sede en Doha, y colaborado con extranjeros para armar grupos y atacar a las fuerzas de seguridad del gobierno y civiles, y, ayudado por profesionales, a armar programas, filmando demostraciones escenificadas, para enviar los videos a los canales árabes de televisión.

- ¿Usted considera que los episodios de WikiLeaks y del espionaje de la NSA sacuden de alguna manera el poder de los Estados Unidos?
- Estos episodios no hacen temblar el poder de los EE.UU., pero magullan bastante su imagen y, posiblemente, el prestigio e influencia en la opinión pública de algunos países, ya bastante desgastados por los presidentes George W. Bush y Barack Obama, por las guerras en que se involucraron y las matanzas con drones de civiles inocentes, por parte del gulag, el campo de concentración de Guantánamo, y por la sistemática violación de los derechos humanos, con soldados americanos brutalizando, torturando y humillando a los prisioneros en Abu Ghraib, en Irak.

- En el gobierno Obama, diversos analistas consideran que los EE.UU. están perdiendo influencia en el Oriente Medio. Esto puede ser visto en países como Irak, Egipto y, más recientemente incluso en la crisis con Arabia Saudita. ¿Sería esta una señal de que la estrategia de dominación global no está funcionando?
- De hecho, los Estados Unidos, desde hace muchos años, están perdiendo la influencia en los países del Oriente Medio. Su credibilidad se desvaneció sensiblemente con la política del presidente George W. Bush, a la cual el presidente Barack Obama le dio continuidad, aumentando aún más el descrédito de los Estados Unidos. Washington, actualmente, ya no influye ni siquiera sobre Israel ni sobre Arabia Saudita y las monarquías absolutistas del Golfo. Desde que el general Abdul-Fattah el-Sisi derrocó al presidente Morsi, el 3 de julio de 2013, Arabia Saudita y las monarquías absolutistas del Golfo Pérsico, trabando una lucha feroz por el liderazgo en la región, destinaron a Egipto cerca de 12 mil millones de dólares, mientras que los Estados Unidos recortaban la asistencia militar del orden de cerca de 1,3 mil millones a 1,5 mil millones de dólares que le concedían desde los años 1980.

- ¿Usted cree que los EE.UU. pueden sufrir del mal clasificado por Paul Kennedy como “excesiva extensión imperial” y eventualmente perder su status de única potencia?
- Los Estados Unidos se intoxicaron con la victoria en la Segunda Guerra Mundial y juzgaron, luego del fin del régimen soviético, que su imperio todavía podría durar 300 años. Sin embargo, el militarismo siempre constituyó el medio por el cual todos los imperios se suicidaron. En agosto de 2007, David M. Walker, jefe del Government Accountability Office (GAO), órgano del Congreso americano encargado de la auditoría de los gastos del gobierno, advirtió que el país estaba sobre una “plataforma ardiente” de políticas y prácticas insostenibles, escasez crónica de recursos para la salud, problemas de inmigración y compromisos militares externos, que amenazaban eclosionar de no adoptarse algunas medidas en breve. Sin un estado de guerra permanente, la economía de los Estados Unidos deja de funcionar. Lo mismo le sucedió al Imperio Romano. Pero no será ninguna otra potencia que derrotará al Imperio Americano. Él se va a desmoronar, en el término de algunas décadas, bajo el peso de sus contradicciones económicas. Los Estados Unidos no pueden aumentar, indefinidamente, la deuda pública, que ya se volvió impagable, emitir dólares sin respaldo para comprar petróleo y otras mercaderías - commodities y manufacturas - e importar capitales de otros países, mediante la venta de bonos del Tesoro, para financiar el déficit presupuestal, el consumo, que excede la producción y las guerras que emprende con la finalidad de sustentar la industria bélica y su cadena productiva, de la cual su economía tanto depende.

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

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