El Día Internacional de Solidaridad
con el Pueblo Palestino

Por Niko Schvarz*

El 29 de noviembre se celebró el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, que adquirió diversas modalidades en cada país (incluido el nuestro) en esa fecha o en su entorno. El tema fue abordado esa semana por la Asamblea General de las Naciones Unidas y al respecto el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, emitió un mensaje en el cual demanda a Israel el cese de la construcción de asentamientos en territorios palestinos ocupados, colonización que considera un serio obstáculo para el logro de la paz entre ambas partes.

Tras recordar que esas actividades del gobierno israelí violan las leyes internacionales, Ban Ki-moon señala que “los anuncios de la construcción de nuevas casas en territorios ocupados de la Ribera Occidental y Jerusalén Oriental no pueden estar reconciliados con el objetivo de la solución de los dos estados”. Agrega que esta postura del gobierno de Israel pone en peligro las conversaciones de paz reanudadas hace cuatro meses, un proceso para el cual solicitó el respaldo de la comunidad internacional.

El secretario general censuró además la demolición de viviendas palestinas y su saldo de cientos de desplazados, así como la situación en la franja de Gaza, donde el bloqueo aplicado por Israel desde 2006 ha provocado una crisis humanitaria. Expresó: “Los objetivos siguen claros, el fin de la ocupación iniciada en 1967 y la creación de un estado palestino soberano e independiente, con las fronteras anteriores a ese año y conviviendo en paz y seguridad con el Estado de Israel”, al tiempo que también rechazó el lanzamiento de cohetes y la construcción de túneles hacia Israel.

En ese sentido, convocó a las partes a actuar con responsabilidad y a evitar acciones que afecten las negociaciones en curso. Éstas se encuentran en un período de estancamiento a causa de la insistencia de Israel de proseguir su obra de colonización en los territorios palestinos.

El tema palestino se abordó asimismo los días lunes y martes de la semana pasada en la Asamblea General de la ONU, ocasión en que organizaciones multilaterales y regionales, así como diversos países, reclamaron a Israel el fin de sus agresiones. Dice una crónica al respecto: “Además de la condena a los asentamientos, al bloqueo a Gaza, a la construcción del muro en Cisjordania, al ataque a templos y a los asesinatos a civiles, (estas organizaciones) se pronunciaron por el reconocimiento a la soberanía de Palestina como un estado con plena integración a la ONU, un estatus superior al de observador no miembro que recibió el pasado año” (precisamente en la fecha del 29 de noviembre). Dicho foro emitió varias resoluciones de respaldo al pueblo palestino y acordó declarar 2014 como el Año Internacional de la Solidaridad con Palestina.

A estos pronunciamientos se une el hecho de que el lunes 18 de noviembre por primera vez Palestina votó en la Asamblea General de la ONU, participando en la elección de un juez para el Tribunal Penal Internacional de la antigua Yugoslavia, creado por el Consejo de Seguridad para enjuiciar a los responsables de crímenes de guerra durante el conflicto en los Balcanes a principios de los ‘90 del siglo pasado. El embajador palestino ante la ONU, Riyad Mansour, calificó de histórico este hecho, que ocurre prácticamente a un año de que Palestina pasara a integrar el organismo por el voto de 138 países integrantes. A esta altura Palestina mantiene relaciones diplomáticas con alrededor de un centenar de naciones.

El mismo día en que se producían en la ONU los acontecimientos citados al comienzo, el gobierno de Israel autorizó la construcción de 829 nuevas viviendas en Cisjordania. Las construcciones fueron aprobadas por las autoridades de ocupación de la ribera occidental del Jordán, según declaró Lior Amihai, dirigente de la organización pacifista israelí “Paz Ahora” (Shalom Ajshav en hebreo). Esto se suma al hecho de que el 12 de noviembre pasado el ministerio de Vivienda israelí anunció una licitación para construir 24 mil casas más en Cisjordania, lo que generó una condena generalizada y llevó incluso a la suspensión de las conversaciones de paz (aunque posteriormente Mahmud Abbas anunció que serían reanudadas). Sobre este episodio, el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu dijo al principio que no estaba enterado de la decisión y mandó parar. Pero esto duró lo que un lirio, y el gobierno israelí ya autorizó a emprender las nuevas construcciones en gran escala en territorios palestinos.

A todo esto ha reaparecido en escena el canciller isralí Avigdor Lieberman, un racista y xenófobo empedernido, que fue radiado de su cargo en un largo proceso de corrupción múltiple pero que ha salvado el pellejo y fue restituido de inmediato a la cancillería. Lieberman ha declarado más de una vez que es imposible y no deseable un acuerdo con los palestinos, y abogó por un “gran Israel” que obligue a los palestinos a abandonar sus territorios y a emigrar a otros países árabes vecinos. Ahora ha reiterado esta posición con mayor énfasis desde el ministerio de Exteriores. “Quienquiera crea que en el centro de este océano sociopolítico, de este tsunami que agita al mundo árabe, es posible llegar a una solución mágica con un acuerdo de paz integral con los palestinos, no lo entiende. Es imposible. No es posible resolver el problema aquí”, declaró ante la TV israelí.

En otro escenario, se llegó a un trabajoso acuerdo, tras prolongadas negociaciones en Ginebra, entre el grupo 5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: EEUU, Reino Unido, Rusia, China y Francia, más Alemania) e Irán de otra parte, respecto al programa nuclear iraní. La comunidad internacional juzga satisfactorio el acuerdo alcanzado, que entraña concesiones mutuas (aunque cabe señalar que EEUU no está cumpliendo su parte, que implica levantar las sanciones económicas impuestas arbitrariamente a Irán). Pero quien ha saltado a oponerse con uñas y dientes al acuerdo, en solitario ante el mundo, es Israel. El primer ministro Netanyahu ha proclamado a todos los vientos que no hay que llegar a ningún acuerdo con Irán en materia de desarrollo nuclear, y de esa manera enfrentó a los países firmantes del acuerdo, que la comunidad internacional considera un primer paso para la solución de un diferendo que se extiende desde hace una década.

El pacto establece que el gobierno de Teherán disminuirá el enriquecimiento de uranio de veinte a cinco por ciento, y en reciprocidad podrá disponer de hasta siete mil millones de dólares de sus fondos congelados en bancos de EEUU y otras potencias occidentales por varios paquetes sucesivos de sanciones. Aclaramos que Irán accedió a este acuerdo a pesar de que insiste reiteradamente en que aspira exclusivamente al uso pacífico de la energía nuclear; y que EEUU, como dijimos, no está cumpliendo el acuerdo sobre los fondos iraníes congelados en sus bancos.

Pues bien: Netanyahu declaró que el acuerdo es malo, después lo calificó de “error histórico” e incluso envió a sus emisarios a Washington a tratar de convencer al gobierno de Obama que dé un paso atrás en lo acordado. Un comunicado de la oficina del primer ministro israelí aboga directamente por el mantenimiento integral de las sanciones a Irán, alegando que las mismas “podrían conducir al desmantelamiento de las capacidades nucleares de Irán”. Aquí también metió la cuchara Avigdor Lieberman, declarando que la rúbrica del acuerdo es la mayor victoria diplomática de Irán, y el ministro de Economía Naftalí Bennet dijo que Israel no se siente comprometido por las disposiciones del pacto. En una nueva declaración, Netanyahu expresó que “Israel no está atado por este acuerdo”.

Estas últimas no son palabras en el aire. El gobierno israelí ha amenazado con lanzar una agresión militar de varias etapas contra las centrales electronucleares persas, aún sin contar con la compañía de Estados Unidos. Cabe recordar que Israel es la única potencia nuclear en la región, que posee no menos de 300 bombas atómicas (para lo cual contó con la ayuda de EEUU) y que ya tiene antecedentes de este historial agresivo: el 17 de junio de 1981, con el pretexto de que Irak se proponía producir armas atómicas, aviones de Israel destruyeron la central nuclear civil de Osirak (Tamuz).

Medidas contra el espionaje planetario
Ya que al principio hemos mencionado actividades de la ONU en referencia al caso palestino, queremos agregar otros datos de señalada importancia que pautan la actuación del organismo internacional. El martes 26 de noviembre la tercera comisión de la Asamblea General aprobó una resolución impulsada por Brasil y Alemania, a la que se incorporó Indonesia, en contra del espionaje masivo practicado a escala planetaria por los aparatos de inteligencia de Estados Unidos. El texto expresa “profunda preocupación por los efectos negativos” que pueden tener para el ejercicio y goce de los derechos humanos “la vigilancia y la interceptación de las comunicaciones, incluidas la vigilancia y la interceptación extraterritoriales”. Como se sabe, ello se corresponde con las denuncias sobre espionaje del ex analista de la CIA, Edward Snowden, actualmente asilado en Rusia. El texto, además de los patrocinadores iniciales, fue apoyado expresamente por Argentina, Bolivia, Chile, Cuba, Ecuador, España, Guatemala, México, Nicaragua, Perú y Uruguay, entre otros, y deberá pasar ahora al plenario de la Asamblea General para su votación, prevista para antes del 31 de diciembre. El embajador brasileño Antonio Patriota declaró: “Si aprobamos finalmente esta resolución estaremos defendiendo los derechos de los ciudadanos a utilizar las nuevas tecnologías disponibles sin temor a interferencias no deseadas”, expresión que tiene un claro e inequívoco destinatario.

Otro punto de la resolución insta a los Estados a adoptar medidas para acabar con las violaciones y a crear las condiciones necesarias para impedirlas. Uniendo la acción a las palabras, el gobierno brasileño adoptó disposiciones de las cuales da cuenta un cable bajo el título: “Brasil creará su propio satélite de comunicaciones tras el escándalo de las escuchas”. Señala que “el escándalo sobre las actividades de espionaje de Estados Unidos contra Brasil obligó al país sudamericano a crear su propio satélite de telecomunicaciones que garantice la seguridad de sus comunicaciones estratégicas. La compañía estatal de telecomunicaciones Telebras firmó un contrato con la empresa Embraer para el diseño y fabricación de dicho ingenio. El satélite permitirá a Brasil reforzar su soberanía y autonomía en el campo militar y civil. En la fabricación del aparato participarán los ministerios de Comunicaciones, Defensa, Ciencia y Tecnología. El control del satélite se efectuará desde base militares en el territorio de Brasil”.

LA ONDA® DIGITAL

Portada


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


© Copyright 
Revista
LA ONDA digital