Crean centro mundial de economistas en Uruguay
Stiglitz en la Balso: No esperen
un crecimiento mundial inmediato

Por Jaime Secco*

El pasado sábado 7de noviembre, en el Auditorio Nacional del SODRE, de Montevideo, brindó una conferencia el Premio Nobel de Economía 2001 Joseph Stiglitz, en el marco de la Reunión de la International Economic Association. Entre otras autoridades y personalidades estuvo presente el Presidente de la República, José Mujica, y el ministro de Economía, Fernando Lorenzo.

Países como Uruguay deben darse cuenta que Estados Unidos y la Comunidad Europea, en el momento de decidir su rumbo van a pensar en su interés, no en cómo afecta a otros países, concluyó el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz en la conferencia que brindó en el SODRE, centrada en los efectos internacionales de la política de expansión monetaria estadounidense.

Stiglitz, presidente de la Internacional Economic Association y otros economistas de relevancia mundial, como su próximo sucesor, el catalán Andreu Mas Colell, vinieron al país para una conferencia sobre este tema. Además, firmó un entendimiento con el gobierno uruguayo para la instalación aquí de un centro de investigaciones de alto nivel llamado Ridge. Éste no será un centro uruguayo ni regional, sino uno global pero que querían que estuviera en un país del Sur, para mirar al mundo desde otra perspectiva. Ridge desarrollará investigaciones, enseñanza, apoyo a tesis académicas y sesiones de discusión sobre temas relevantes para el desarrollo.

La conferencia pública de Stiglitz, ante trescientas personas entre las que se contaba el presidente José Mujica, describió la evolución del pensamiento económico ante la crisis y, en un segundo momento, la situación en la que nos encontramos, destacando cinco factores por los que la demanda es insuficiente.

Los errores de apreciación
Stiglitz recordó que el pensamiento dominante antes de la crisis era que los mercados eran eficientes y estables, que la política monetaria era lo más importante y que su herramienta principal era la tasa de interés. La razón por la que no se vieron las burbujas que a otros les parecían evidentes es que las burbujas no podían existir, ya que los mercados son eficientes.

El premio Nobel de 2001 recuerda que siendo funcionario del Banco Mundial participó en una asamblea conjunta con el FMI en 1997 en la que el FMI quería cambiar su carta para prohibir a los países tomar medidas de regulación de capitales. Él, entretanto, estaba aconsejando regulaciones a los tigres asiáticos que pronto entrarían en crisis.

En definitiva, cuando se comenzó a ver la situación, se dijo por un lado que no había instrumentos para prevenir la crisis y, por otro, que lo mejor era dejar que reviente la burbuja, inyectar algunos trillones de dólares y en un par de años todo volvería a andar bien. El disertante rebatió todas estas afirmaciones, en especial la falta de herramientas.

La reacción a la crisis fue una vez más bajar las tasas a corto plazo, pero cuando se llegó virtualmente a cero, la Reserva Federal comenzó a comprar bonos a largo plazo para subir sus tasas. Así, multiplicó por cuatro sus reservas -en papeles privados- e inundó al mundo de dólares, creando burbujas en otros lugares. Algunos países quisieron defenderse manipulando las tasas de interés, pero atraían más dólares, de manera que Turquía, Brasil y otros diseñaron otros instrumentos.

Sucede que la integración económica se adelantó a la integración política, explicó. A la posibilidad de diseñar políticas y regulaciones colectivas internacionales.

La crisis mostró la deficiencia de los modelos matemáticos usados. En primer lugar, porque no tenían en cuenta la distribución de ingresos. En segundo lugar, los mercados distaban de ser transparentes. Los bancos conocían su verdadera posición y por o tanto desconfiaban de los demás y no se prestaban dinero entre ellos, lo que detuvo el flujo del crédito.

Pero hubo otras lecciones. Bernanke dijo una vez que no estaba preocupado por los efectos de las hipotecas tóxicas, porque estaban muy diversificadas. Stiglitz dijo que cuando va a Europa les agradece que hubieran comprado el 40% de esos papeles. se utiliza la palabra contagio, que viene de la epidemiología. Si aparece un brote de una enfermedad, digamos, viruela, y le preguntamos a un economista, diría que hay que diversificar y contagiar a mucha gente. Un epidemiólogo dirá lo contrario: cuarentena, ironizó Stiglitz, quien dio un ejemplo de la difusión de problemas locales por analogía con las redes eléctricas. Recordó una falla que terminó en un apagón de toda la costa éste de los EEUU.

La situación actual
En los minutos finales de su conferencia, brindó un panorama actual, a cinco años de la quiebra de Lehman Brothers. EEUU no está bien. El crecimiento del empleo no compensa el de la población; uno de cada siete adultos no consigue trabajo a tiempo completo. El único consuelo es que Europa está peor. Se dijo que no se iba a cometer el error de Japón, que no pudo salir definitivamente de su crisis de 1989, pero se hizo exactamente eso. El problema fundamental es que no crece la demanda, y ello se debe, a juicio de Stiglitz, a cinco motivos.

Primero: Los desequilibrios globales. Las sumas de déficit comerciales de unos y los superávit de otros se compensan; pura aritmética, recordó. Pero quienes tienen déficit reducen el consumo y quienes tienen superávit no lo aumentan. EEUU se quejaba de los superávit chinos, pero ahora, en comparación con el PIB, el de Alemania es mayor.

Segundo: Hay problemas estructurales. Hace cien años el 70% de los estadounidenses eran agricultores. El aumento de la productividad hizo que hoy el 3% pueda alimentar a todos. El éxito creó desempleo, pero surgieron trabajos en sectores nuevos de la industria y servicios. Hoy, el éxito de la productividad y la tecnología en esos sectores hace necesario encontrar nuevos empleos en otras áreas. Pero EEUU está reduciendo empleos.

Tercero: La desigualdad creciente en el mundo. Hoy hay menos oportunidades, el american dream es un mito y un porcentaje mayor de los ingresos se concentra en los más ricos. Pero el 80% menos rico gasta el 100% de sus ingresos, mientras que los más ricos no consumen esa proporción.

Cuarto: La austeridad del gobierno. Sin los recortes en los gastos y obras públicas, había un 5% más de crecimiento, aseguró. Eso significa 500 mil empleados menos. Pero si además el gasto público hubiera seguido creciendo, estaríamos en 2 millones de empleos menos.

Quinto: Éste factor se aplica solamente a Europa. Stiglitz lo llama el error del Euro, un error del que es difícil salir. La moneda única debiera estar acompañada por regulaciones bancarias comunes, eurobonos, distribución presupuestal y otras medidas para las que no hay voluntad política.

¿Y por aquí?
¿Qué implicancia tiene todo esto para Uruguay y América Latina?, se preguntó el disertante. “Esta situación va a seguir”, resumió. El facilitamiento cuantitativo (emisión de dólares para compra de bonos privados) todavía seguirá causando disturbios en el mundo.

Uruguay y los demás países, deben darse cuenta de que Estados Unidos y la Unión Europea, en el momento de tomar decisiones, van a estar pensando en ellos, no en el efecto que esas medidas pueden causar a terceros.

Por lo tanto, debemos aprender a vivir en éste mundo y ser creativos, aconsejó. Y no deben esperar un crecimiento mundial inminente. Mirando al ministro Fernando Lorenzo, quien lo había presentado, dijo que a quienes tenían responsabilidades en ministerios de Economía y bancos centrales los esperan tiempos interesantes.

Luego de los aplausos, la organización le ofreció la palabra a Mujica para realizar algún comentario. El mandatario, muy brevemente, dijo que después de haber escuchado todo eso, sólo cabe decir: “Que Dios nos asista.”

AQUÍ VIDEO DE LA CONFERENCIA Y EL ANUNCIO DE Fernando Lorenzo

*Periodista uruguayo


En el acto el Ministro de Economía, Fernando Lorenzo, anunció la creación en Uruguay de una Institución de alto nivel para la investigación de temas económicos de la región, con el respaldo de la International Economic Association (IEA). Por su parte el el Premio Nobel J. Stiglitz, dijo que "la visión de la economía formulada desde Europa y EE.UU., no reflejaba las perspectivas e intereses de países emergentes, por lo que se precisa una voz más independiente para estos países".

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