2005 - 2013
Debate pendiente; relación gobierno de izquierda, movimiento sindical
Hablan Fernando Pereira, Daniel Martínez y Raúl Sendic

El miércoles 4 de diciembre la corriente sindical “Articulación” y la fundación Friedrich Ebert Stiftung organizaron un debate que denominaron “Izquierda y trabajadores - Fortaleza y contradicciones” en la que participaron el dirigente sindical Fernando Pereira, el senador Daniel Martínez y el ex presidente de Ancap Raúl Sendic.

En un documento que se entregó a los participantes se indica que “en los últimos tiempos reiteradas versiones de prensa, señalan insistentemente que la corriente sindical Articulaciòn se fracturó, está dividida, se fue con tal o cual agrupamiento político, está por desaparecer, etc., etc. Sabemos que estas campañas no buscan contribuir al desarrollo del movimiento sindical, las fuerzas populares y menos contribuir a los procesos de cambios iniciados en el 2005 y que han tenido a esta corriente sindical en los primeros lugares de lucha”.


FERNANDO PEREIRA. “Nos gustaría reflexionar sobre algunos temas que - para nuestro gusto - hay que esclarecer, por ejemplo, para no confundir “independencia” con “estupidez”. La independencia, concebida como el movimiento sindical que no consulta a los partidos políticos, es una independencia que yo ratifico en todos sus términos. La no pertenencia a “Articulación” de ningún partido político es - tal vez - una construcción del tipo que estoy mencionando. Aquí hay votantes de los más diversos sectores del Frente Amplio y votantes del Partido Nacional. Nos ha unido durante todo este tiempo la lógica de no ver el proceso de cambios como “turistas”, de no ser “opinólogos” del gobierno del cambio. No nos gusta la frase: “cuando estamos de acuerdo opinamos a favor y cuando estamos en contra opinamos en contra”. No nos gusta porque conduce a un movimiento sindical no comprometido. El movimiento sindical que nosotros imaginamos es el que se compromete con los cambios, es el que opina de los cambios y es el que actúa para que esos cambios se provoquen.

Ayer o anteayer revisando las leyes laborales que se votaron en el primero y en el segundo gobierno del Frente Amplio, nos emocionábamos. En primer lugar, porque son muchas las conquistas que se dieron y - algunas de ellas - están olvidadas. Las más nombradas, obviamente: negociación colectiva del sector privado y público; la Ley de Libertad Sindical, la prescripción de los créditos laborales de 2 a 5 años; la Ley de Tercerizaciones, que hoy es muy poco mencionada - precisamente - porque existe esa ley que regula los derechos de los trabajadores tercerizados; la ley de las 8 horas de los trabajadores rurales, que les cambió la vida, aún sin saberlo; la ley del servicio doméstico. El primer país que ratificó el convenio de la Organización Internacional del Trabajo fue el Uruguay. Nosotros tuvimos la suerte de estar en Ginebra y créannos que era una emoción el conjunto de organizaciones sindicales y nacionales que felicitaban la acción del Uruguay. Y después escuchar el discurso de Somavía - el ex director de la OIT - planteando lo que había significado los cambios laborales en el Uruguay, como ejemplo para buena parte de América Latina. De cómo - a través del diálogo social - se puede construir normativas y derechos para los trabajadores en general. Ignorar esto, es decir, no nombrar esto, sería una ofensa a la inteligencia de los trabajadores uruguayos. Pensar que en el 2004 éramos 110.000 trabajadores afiliados al PIT-CNT, simplemente porque la dirección era más tonta que la actual, es un acto de ignorancia. Se provocó un ventarrón democrático de tal volumen, que algunos sindicatos llegaron a multiplicar su afiliación por 10 veces.

Entonces, lo de la independencia y no indiferencia implica eso: que somos capaces de analizar un proceso de cambios y apoyarlo sin vergüenza. ¡No nos duele la izquierda ni un minuto, porque somos militantes de izquierda! Los que votamos al Frente Amplio y los que no votamos. Porque está claro que aquel que se siente un militante de izquierda, pelea por la vida de los más débiles y nosotros - día por día - estamos militando por la vida de los más débiles. Muchas veces sentimos reflexiones, o titulares, o consignas, de mucho valor en las paredes y de poco contenido. Yo creo que la izquierda y - en particular - el movimiento sindical, se debe un debate ideológico de fondo. Y el debate ideológico pasa - en primer lugar - por analizar cuál fue el relacionamiento entre el gobierno de izquierda y el movimiento sindical. Y, en segundo lugar, por definir con más exactitud a qué le vamos a llamar “independencia”. A veces yo lo grafico de esta manera: no es posible que mis compañeros Florit, o Teresita Capurro, que militaron conmigo más de 20 años, hayan pasado al gobierno de la educación y - por sólo ese hecho - yo sentir que no me puedo juntar con ellos a conversar. ¡Esto no es independencia! Esto, de ninguna manera, podría ser independencia. En todo caso - si uno actuara de esa manera y en reuniones sindicales no podrían actuar políticos - podríamos decir que es “indiferencia”. Si los militantes sindicales renegáramos que haya obreros en el parlamento, sería un acto de irresponsabilidad. ¡Si hemos peleado toda nuestra vida para que haya obreros y trabajadores dentro del parlamento! Ahora parece que es un complejo. Si uno está en una lista de diputados: “¡Uh, que horror!”. Qué horror, ¿lo qué? Yo no voy a ser candidato - creo, casi seguro -, pero para mí es un honor que haya compañeros míos dentro del parlamento. Acá hay uno y militamos cuando yo era un niño y él ya era un veterano, ya era “pelado” y veterano (risas).

Ahora bien, nosotros no hemos tenido muchos cambios. Hemos decidido en el 2005 comprometernos con el proceso de cambios y armamos - por lo menos - 20 actividades con gente que estaba en el gobierno, entre ellos, Olesker, Bonomi, gente vinculada a la educación, gente vinculada a la seguridad. Porque no nos creemos iluminados y porque no creemos que las únicas verdades estén dentro del movimiento sindical y dentro de los trabajadores. Creemos que hay otras voces que podemos escuchar. Inclusive, hemos escuchado más de una vez la voz de Volonté - que, por suerte, nos acompaña y - que nos dio una fuerte “mano” en un lío que tuvimos hace algún tiempo con la Argentina. Y cada tanto hay que agradecer a los compañeros y compañeras que tienen gestos con el movimiento sindical y que cuando tienen cosas para otorgar, las pueden otorgar, independientemente de las banderas.

Si esto es así - para mi gusto - el debate es contra la demagogia. Decirle a la gente que entre el proyecto de cambio y cualquier otro proyecto no hay diferencia, es demagogia. Un dirigente sindical le tiene que decir a la gente lo que piensa. Un dirigente sindical - aparte de padre y marido - es militante, o puede ser militante de una fuerza política. O podría decir que no. Pero en todo caso, todos los cambios no se van a depositar en el movimiento sindical. Debe haber gobiernos que operen en el sentido de los cambios.

Entonces, nos une la defensa acérrima de un proceso de cambios que se inició en la década de los 60, que tuvo - tal vez - en el “Pepe” D’Elía nuestro principal referente, pero en esa generación una referencia ineludible y de la que nosotros no queremos deshacernos. Para dar un ejemplo concreto, en la elección del año 1984 - con muchos compañeros presos y proscriptos - el candidato a vicepresidente fue nuestro presidente de la CNT, el compañero “Pepe” D’Elía. ¡Y para mí fue un orgullo! Y para mí hoy - 30 años después - es un orgullo que nuestro compañero presidente (tal vez la máxima figura del movimiento sindical), haya sido candidato de una fuerza política al gobierno.

Una tercera cuestión es que “Articulación” no puede perder de vista lo que es y es una corriente plural, independiente y unitaria. Y decir unitaria, es decir que respeta el resto de las corrientes del movimiento sindical. Muchos compañeros hoy de otras corrientes están presentes y para nosotros es un gran honor, porque - de alguna manera - da cuenta de lo que es el movimiento sindical uruguayo, donde podemos convivir las más diversas formas de pensar.

La verdad es que a mí me duele más cuando nos pega la izquierda que cuando nos pega la derecha. ¡Es increíble que algunos compañeros del gobierno nos llamen “oficialistas”! Porque yo calculo que cualquier miembro del gobierno debería ser “oficialista”, por el sólo hecho de ser miembro del gobierno. Pero bueno, como esto de la izquierda da dolores múltiples, a veces - hasta gente del gobierno - nos ha planteado que estamos demasiado cerca de la política. Yo no soy sicólogo y a ellos no los voy a poder resolver. Pero acá sé que hay unos cuantos que - tal vez - den una mano. Pero sí, lo que sí soy es un militante comprometido con el movimiento sindical y en ese compromiso está “Articulación”. En el compromiso de la unidad. Ahora, ¿cómo se contribuye a la unidad? ¿Diciendo “amén”? No. Sencillamente, invitando a reflexionar.

Una de las reflexiones que tenemos que hacer, en el final del segundo mandato de gobierno de la izquierda, es: hubo una serie de actividades previas a la asunción del gobierno del Dr. Tabaré Vázquez, donde se analizaba el relacionamiento entre el gobierno (que en aquel momento era Frente Amplio-Encuentro Progresista-Nueva Mayoría y capaz que me estoy olvidando de alguna cosa) - y el PIT-CNT. En esos seminarios se acordaron una cantidad de temas y - probablemente - muy pocos se acuerden de esos seminarios. Pero de esos seminarios surgen casi 30 normas laborales que hoy son vigentes en el Uruguay y que cubren derechos. O sea, que cualquiera de los que estuvimos en ese proceso nos podríamos morir tranquilos de que hubo una tarea muy cumplida. Hubo una segunda etapa, que fue pensar temas presupuestales y temas económicos.

El Uruguay ha avanzado en términos generales y ahora la pregunta que nos formulamos y sobre la que queremos reflexionar con los compañeros que están invitados es: “La Izquierda y los Trabajadores”. Ese vínculo que en el Uruguay - por lo menos - tiene muchas décadas, fortalezas y las debilidades que se encontraron en este proceso de gobierno, que no es lo mismo que estar en el proceso de la oposición. Y reflexionar esto para que cada cual, en su lugar de acción, pueda reflexionar sobre cómo actuar y cómo promover aquellos cambios que se entiendan pertinentes para profundizar las mejoras en el Uruguay. Por ejemplo, ¿cómo vamos a discutir seriamente y sin slogan la capacidad minera en el Uruguay y lo que efectivamente se ha encontrado dentro de nuestro país? ¿Cómo vamos a discutir la regasificadora? ¿Cómo vamos a discutir el puerto de aguas profundas? ¿Cómo efectivamente el desarrollo es complementado por el cuidado necesario del medio ambiente? ¿Cómo va a discutir el movimiento sindical la nueva agenda de derechos?

Parecería que el Frente Amplio en esto no hace carne de que ha aprobado normas que son muy importantes para la sociedad. Entre ellas, el matrimonio igualitario; entre ellas, la Ley de Salud Sexual y Reproductiva; entre ellas la que se está por aprobar acerca de la legalización de la marihuana e intentar - de esa manera - tratar de combatir el narcotráfico. En fin, me da la impresión de que la izquierda también tiene una agenda de derechos que no es muy diferente a la que tiene el movimiento obrero pero que - por el momento - no la discutimos.

DANIEL MARTÍNEZ. “Cada vez me convenzo más, de que de poco sirve una política reivindicativa - por más importante que sea - si en ese proceso de esa lucha no acumulamos para el movimiento popular y no logramos que el conjunto del pueblo uruguayo entienda nuestra lucha, la respalde y se sume. Si no pasaríamos a ser algo que - por suerte - creo que el movimiento sindical uruguayo nunca lo ha sido, que es un movimiento - básicamente - de reivindicación. Es de reivindicación, pero es de compromiso. Es de compromiso con un “proyecto país”, con un programa. No es casualidad que de la primera experiencia de la CTA para pasar a la CNT, siempre hubiera un programa de cambio profundo, de cambio estructural con el cual los trabajadores se comprometieron. Lo cual hace que yo me sume absolutamente a las palabras de Fernando, que los trabajadores tenemos que tener independencia de clase a la hora de la lucha - y hablo como si todavía estuviera en el movimiento sindical -, pero nunca deben dejar de estar comprometidos con un “proyecto país”. Porque para nada sirve la más importante conquista reivindicativa, si luego no generamos las condiciones para generar una ciudadanía diferente.

Eso es lo que estaba en la esencia del “Pepe”, de lo que el “Pepe” nos decía hasta el cansancio. El “Pepe” nos marcó a fuego en dos aspectos fundamentales: la UNIDAD, compañeros. La mayor diferencia no justifica nunca el agravio, ni justifica nunca odiar a un compañero, por más que estemos recalientes con lo que está diciendo y pensemos lo peor de lo que está haciendo. Nunca lo justifica. Y segundo: cada cosa que hacemos tiene que estar en el marco de lograr ir avanzando y comprometiendo gente, sumando pueblo, a ese cambio estructural que nuestra central obrera tiene desde su fundación como Convención Nacional de Trabajadores y luego como el PIT-CNT. Yo creo que eso es sustancial y creo que eso se ha dado sistemáticamente a lo largo de la historia del movimiento sindical. Y yo estoy orgulloso de eso”.

RAÚL SENDIC
. “Desde mi lugar - que nunca he sido dirigente sindical, pero que he estado cerca de todo esto - pienso que este enorme crecimiento que ha habido gracias a las políticas que se establecieron, a los Consejos de Salarios, a la mayor organización del movimiento sindical, el crecimiento importante que ha habido, requiere de una política muy fuerte de capacitación y de formación de los nuevos líderes. O sea, se necesita formar y capacitar nuevos liderazgos en el movimiento sindical. Se necesita formar y capacitar nuevos liderazgos, sobre todo en la visión estratégica de hacia dónde vamos, efectivamente, cómo se dan las herramientas de lucha, cómo se administran esas herramientas de lucha. Tenemos que sincerar esos elementos.

Puede o no ser simpático, puede caer bien o no, pero muchas veces la pérdida de legitimidad de la herramienta sindical, la pérdida de representatividad de la herramienta sindical adentro de una empresa, adentro de una determinada institución, lo que hace es ir en contra del prestigio del movimiento sindical. Si se hacen las Asambleas Técnico-Docentes y va poca gente y si participan poco, si - como nos pasa en ANCAP - las decisiones, a veces, se toman por un pequeño grupo de participantes en una asamblea y - en realidad - hay una enorme cantidad de gente que no está, nosotros creemos que hay que trabajar fuertemente para asegurar la legitimidad del movimiento sindical, con la representación, con la participación, con el compromiso del conjunto de los trabajadores en la herramienta, en el sindicato, para que eso permita la legitimidad y el prestigio del movimiento sindical. Porque hay que tener en cuenta que el movimiento sindical tiene que estar estrechamente alineado - desde mi punto de vista - a la sociedad. Y la sociedad está siempre - como lo dice el documento - mirando al movimiento sindical. Y hay que cuidar el prestigio del movimiento sindical frente a la sociedad. Y para cuidar ese prestigio hay un elemento que es muy importante, que es la legitimidad, la representación, la capacidad de representar a una masa amplia de gente que piensa de una determinada manera.

Tenemos una tarea enorme por delante: tenemos la tarea de enamorar a esta sociedad con este proyecto, con que es posible que el Uruguay avance por ese camino, que el Uruguay pueda tomar ese camino del desarrollo. Tenemos que generar una gran corriente esperanzadora, en ese sentido. Y creo que eso - desde nuestro punto de vista - se logra con el fortalecimiento de las herramientas estratégicas, de la capacidad de mirar lejos, de poder instalar en el movimiento sindical el fortalecer la formación en estrategias. En la capacidad de mirar hacia dónde - efectivamente - el Uruguay tiene que ir para saber - definitivamente - cuáles son los pasos que vamos a tener que dar en los próximos años para encaminarnos hacia el desarrollo”.


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