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En la Udelar reflexionan sobre prácticas pedagógicas y “viejas ideologías”
Profesora Mercedes Collazo
El 5 y 6 de diciembre pasado se realizó el 6º encuentro de Red UAE 2013. Avances y reflexiones sobre la investigación en enseñanza universitaria, organizado por la Comisión sectorial de enseñanza. “Estas jornadas tienen que ver con que en los últimos años en UDELAR se ha levantado una preocupación pedagógica muy importante, una reflexión para sostener de mejor manera a los estudiantes cada vez más diversos que estamos recibiendo y ajustar nuestras prácticas e incluso remover nuestras viejas ideologías”. Así se expresó, en diálogo con La ONDA digital la Profesora Agda. Mercedes Collazo, coordinadora académica del Programa de Especialización y Maestría en Enseñanza Universitaria, sobre el evento que reunió decenas de académicos y fue abierto
por el Rector Rodrigo Arocena.
-¿Cuáles fueron los objetivos y la necesidad para la Universidad de reflexionar sobre una actividad que parecería especialmente Inherente a ella? - Esto tiene que ver - por un lado - con una larga tradición universitaria de enseñanza que se da en un contexto de formación de las elites - otrora -, que a lo largo del siglo XX se va transformando en un contexto de educación de masas, sobre todo a partir de la década del 70 que crece enormemente la matrícula universitaria, porque crece - además - la demanda social por educación superior. Hoy, esa demanda juega un papel clave desde el punto de vista de los derechos de los ciudadanos, pero además también desde el punto de vista de las posibilidades de desarrollo de nuestros países. Por eso la Universidad está en la política de apertura del acceso muy fuerte y de brindar mejor sostén para la permanencia del estudiante universitario para la culminación de sus estudios. Entonces, en estos últimos años, se ha levantado una preocupación pedagógica muy importante - una reflexión y una investigación en ese sentido - para sostener de mejor manera a estos estudiantes cada vez más diversos que estamos recibiendo y ajustar nuestras prácticas e - incluso - remover nuestras viejas ideologías.
-¿Esto tiene que ver con la formación y la calidad del docente? - Si, como no, por supuesto. Tiene que ver con mejorar la formación de los docentes, no sólo en los aspectos específicos disciplinares de formación en investigación, sino también de formación en la enseñanza, específicamente. Poder profundizar sobre una reflexión pedagógico-didáctica más sostenida y más continentada también, a través del desarrollo de una investigación sobre qué está pasando con nuestra enseñanza. Y por eso este postgrado está dirigido especialmente a docentes activos de la enseñanza universitaria y de formación docente de ANEP, a los fines de capacitarlos de mejor manera en la investigación educativa y poder revisar los procesos de formación.
-Toda la Universidad de la República ha tenido una inflexión en los últimos 30 años, a partir vuelta a la democracia. -Bueno, ahí hay como diferentes dimensiones. Un aspecto es la dimensión más estructural de las condiciones en las que se desarrolla la enseñanza, que la Universidad en los últimos años - con las mejoras presupuestales - ha hecho un esfuerzo enorme de mejora de supraestructura, de la relación docente-estudiante, del acceso al espacio virtual de aprendizaje, etc., etc., etc.; tratar también de consolidar núcleos docentes con mayores dedicaciones a la Universidad. Es decir - en lo estructural - ha habido un gran avance en los últimos años. Ni que hablar, en el último período de reforma universitaria, que ha sido - particularmente - renovador, desde ese punto de vista. Y - por otro lado - la Universidad ha intentado políticas de desarrollo profesional docente en todas las vertientes, desde el desarrollo académico estrictamente vinculado a la formación de postgrado académico para la mejora del conocimiento y la producción del conocimiento en las disciplinas específicas, así como en esta otra vertiente de la formación pedagógico-didáctica, que va un poco más rezagada en su desarrollo. Pero eso también tiene que ver con las condiciones del desarrollo del campo de la educación como campo de estudio en el Uruguay. Es decir, nosotros no tenemos una tradición de investigación educativa tan fuerte como lo pueden tener otros países de la región. O sea que ese es nuestro marco también, nuestro límite.
- En comparación - por lo menos - con el Conosur, ¿cómo estamos? - En términos de políticas de enseñanza - para mí - estamos casi que en a avanzada. En cuanto a políticas de renovación pedagógica estamos a la avanzada y con una perspectiva de renovación muy integral que no sólo mira una dimensión. Y nosotros hemos desarrollado proyectos conjuntos con la región y nos visualizan como muy vanguardistas en ese aspecto. Lo que sí tenemos - y tenía que ver con la pregunta anterior - es un mayor rezago respecto de Argentina - fundamentalmente - y también de Brasil, en cuanto al desarrollo del campo de estudio de la educación en sí misma y, en particular, de la educación superior y de la enseñanza universitaria - que es un recorte aún más pequeño - que es muy incipiente. O sea, nosotros estamos empezando estos procesos de formación de investigadores o de docentes investigadores en el campo de la enseñanza, en las últimas décadas. Y todavía son pocos los docentes que se pueden incorporar - con buenas dedicaciones - a hacer estos desarrollos, porque, a su vez, tienen sus necesidades de formación en los propios campos disciplinares profesionales.
-¿Qué resistencias han encontrado en el propio cuerpo docente, a estas cuestiones pedagógicas? - Si, muy genéricamente, ¿no? Porque - en realidad - hay un núcleo que es, todavía, relativamente chico, pero es un núcleo importante que hace muchos años que manifiesta preocupación pedagógica en el sentido más explícito, de poner a debate las cuestiones pedagógicas universitarias. En el trabajo con los docentes - más ampliamente -, desarrollamos - por ejemplo - las unidades de apoyo a la enseñanza en todos los servicios universitarios, donde hay la búsqueda de conjugar los haberes pedagógicos con los haberes disciplinares. Ahí lo que encontramos por momentos, además de los límites de las condiciones en que desarrolla el docente la enseñanza universitaria - que es muy diverso en la Universidad, porque tenemos docentes con altas dedicaciones, pero también muchos docentes con bajas dedicaciones -, en lo personal pienso que hay, todavía, algunos límites ideológicos que tienen que ver con cómo estamos concibiendo nuestro papel social como profesionales de la docencia universitaria que está, todavía, anclado en un viejo modelo y cuesta ver la construcción de un nuevo modelo pedagógico, que es en lo que estamos embarcados.
- Porque hay o hubo un concepto de que el conocimiento bastaba para abordar la clase. - Exacto. Y, tradicionalmente, en las universidades, ¿no? La idea es: el que sabe de cierta disciplina, sabe trasmitirla, sabe de docencia. Cosa que - en parte - tiene un componente de realidad, en el sentido que no podemos despegar la reflexión pedagógica de los contenidos de la formación y de los saberes específicos. Y hay un saber desde la experiencia docente - sin duda -, se construye el saber desde la experiencia docente. El tema está en que hoy estamos trabajando en condiciones mucho más provocadoras desde el punto de vista de los cambios culturales profundos que estamos viviendo, de los sujetos con los que trabajamos, de la aceleración de la producción del conocimiento, los cambios en los modos de socialización, etc., que están - de alguna manera - interpelando más fuertemente para continentar mejor la labor docente desde este punto de vista. O sea, no nos podemos quedar anclados en las viejas prácticas, porque esas prácticas - que pueden tener buenas tradiciones (yo estoy convencida que hay buenas tradiciones también, ahí y lo vemos todos los días en el trabajo docente) - hoy, con estas nuevas realidades, no nos están permitiendo dar todas las respuestas necesarias y también hay límites a nuestra acción que vienen del propio campo social.
- Para la Universidad, tanto institucional como desde el punto de vista del contenido y de los objetivos, ¿no se resuelve con la futura Universidad de la Educación? - La Universidad de la Educación - que es absolutamente necesaria -con el formato institucional que sea (instituto, universidad,) no importa, la cuestión es el contenido que le vamos a dar, que se le debería dar y que debería ser de nivel universitario y conjugar el conjunto de funciones que hacen a la entidad universitaria, desde mi punto de vista personal, es imprescindible para el desarrollo de la educación en el Uruguay, porque requerimos docentes mejor formados, más profesionalizados y más dignificados. Porque también la sociedad tiene que hacer un proceso de volver a reconocer el valor de la docencia. Lo que pasa es que la Universidad de la Educación es necesaria para el desarrollo del sistema en su conjunto y para la formación docente básica. Pero a su vez, la Universidad y las universidades, deben asumir sus propias responsabilidades de formación de sus propios docentes, también desde el punto de vista pedagógico. Y no se resuelve sólo con una Universidad. O sea, la Universidad de la Educación potente, con buen desarrollo de investigación educativa y de prácticas docentes, serviría para todos. Y, a su vez, nosotros tendríamos - y ese es el interés, la voluntad de todos estos años de la Universidad -, además tenemos que hacer todo un proceso conjunto en ese sentido. O sea, no tiene sentido hacer desarrollos que sean absolutamente segmentados. Pero la Universidad está asumiendo sus propios desarrollos, lentamente - a través de estas políticas -, porque le compete una reflexión que hace, también, al nivel superior de la educación. El nivel superior de la educación - en términos pedagógicos - no tiene exactamente todas las mismas problemáticas que el nivel medio y que el nivel inicial o primario.
- Pero, supongamos que se hace una Universidad de la Educación con carácter universitario, que abarca los tres niveles, o los cuatro niveles, si fuera necesario. Dentro de esa institución, ¿no cabe también la investigación en diversos planos? - Podría ser. Pero la Universidad de la República tiene - a su vez - que asumir sus propios procesos. De eso, a mí, no me cabe la menor duda. ¿Por qué nosotros nos vamos a negar la investigación de nosotros mismos? No tendría sentido. Y un desarrollo profesional docente como política universitaria. ¿No tendría sentido? Va a estar mucho más potenciado y alimentado si tenemos una Universidad de la Educación fuerte, pero no podemos negar nuestros propios procesos. Porque además son los docentes que se desempeñan en estas aulas los que - a su vez - tienen que mejorar su proceso de reflexión, desde su propia práctica, ¿no? Además, si bien hoy presentamos los resultados de un postgrado, no se hace sólo a través de la formación de postgrado, sino de una formación permanente de su oficio. Como también tiene claro la formación docente básica que esto es así: la formación continuada que permita ir mejorando las prácticas e investigando sobre ellas mismas.
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